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Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|Lunes, septiembre 29, 2014
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Evangelios

Evangelios
La presencia de Dios
29 de Septiembre
Por Hermenegildo Sevilla
«En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: “Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño”. Natanael le contesta: “¿De qué me conoces?”. Jesús le responde: “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”. Natanael respondió: “Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel”. Jesús le contestó: “¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores”. Y le añadió: “Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”».  (Jn 1,47-51) Todo ser humano experimenta en el fondo de su ser la necesidad de Dios, de encontrarse con Él. Dice San Agustín que nuestra alma solo puede descansar en Dios. Es muy bueno para el hombre tener la intención y el ánimo de buscarle, pero no lo encontrará si su corazón no está acogedor y limpio. La doblez de corazón, la idolatría, el intentar navegar entre dos aguas, son incompatibles con una búsqueda sincera de Dios. Solo estando Él en el centro de nuestra vida podemos encontrarle y solo así disfrutaremos de las gracias, dones y bienes que el Señor nos regala. Natanael, en el evangelio de hoy, busca a Dios desde la autenticidad. Es el ... Seguir leyendo
El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre
28 de Septiembre
Por Alfredo Esteban
«En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: ‘Hijo, ve hoy a trabajar en la viña’. Él le contestó: ‘No quiero’. Pero después recapacitó y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: ‘Voy, señor’. Pero no fue. ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?”. Contestaron: “El primero”. Jesús les dijo: “Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis”». (Mt 21,28-32) La reflexión a la primera parte es hablar del día a día. Es la postura que tenemos todos los seres humanos ante una petición, una obligación, un trabajo o ante una misión, dudamos, asentimos y cambiamos de opinión, nos mantenemos firmes ante la misma situación… Pero lo importante de esta Palabra está en lo que dice Jesús: “Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios”. Nos lo dice a nosotros que nos llamamos creyentes, los creyentes ...
En la cruz está la vida y el consuelo
27 de Septiembre
Por Ernesto Juliá
«En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacia, Jesús dijo a sus discípulos: “Meteos bien esto en la cabeza: al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres”. Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro que no cogían el sentido. Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto».  (Lc 9,43b-45) La vida de Nuestro Señor Jesucristo en la tierra es una constante conversación con sus discípulos, con los apóstoles, con los fariseos, con todas las personas que le conocen, que se sienten atraídas por su presencia, y se acercan a Él. Con sus palabras, con sus gestos, Cristo quiere desvelarnos el Misterio del Amor de Dios a sus criaturas, misterio escondido desde la creación del mundo. En el Evangelio de hoy, y después de haber descendido del Monte de la Transfiguración y de sanar al niño endemoniado; después de haber mostrado a los tres apóstoles escogidos la Luz de su divinidad, y de haber manifestado a la multitud su poder de expulsar a los demonios, les dice unas palabras que ninguno de los oyentes comprende:  “Al Hijo el hombre lo van a entregar en manos de los hombres”. El evangelista añade dos consideraciones: que los discípulos no entendieron, y que tuvieron miedo de preguntarle. Que no le entendieran es comprensible. No es la primera ...
Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
26 de Septiembre
Por Pablo Morata
«Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: “¿Quién dice la gente que soy yo?”. Ellos contestaron: “Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas”. Él les preguntó: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”. Pedro tomó la palabra y dijo: “El Mesías de Dios”. Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: “El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día”». (Lc 9,18-22) Comienza el capítulo 9 del Evangelio de Lucas, en el que se encuentra la perícopa de hoy, con el envío de Jesús a los Doce “a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos”. Sin duda que esta misión dejó eco entre la gente pues, como escuchábamos en el evangelio de la liturgia de ayer, hasta Herodes participa de la opinión del pueblo. Lo que dice de Jesús Herodes es lo mismo que responderán los discípulos a la pregunta de Jesús: “¿Quién dice la gente que soy yo?”. La figura de Jesús, anunciada por sus apóstoles no deja indiferente a la sociedad, como tampoco hoy. Los “Beatles” tuvieron la arrogancia de decir que eran más famosos que Jesucristo y empezó el principio ...
Deseándote te hallaré y hallándote te amaré
25 de Septiembre
Por Valentín de Prado
«En aquel tiempo, el virrey Herodes se enteró de lo que pasaba y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado, otros que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas. Herodes se decía: “A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas?”. Y tenía ganas de ver a Jesús». (Lc 9,7-9) Herodes (Antipas) el tetrarca de Galilea quiere saber quién es Jesús, pues duda y no sabe si es Juan, que según le dicen ha resucitado, o si es Elías o algún otro profeta. En sí mismo, el deseo de conocer a Jesús es bueno, pero queda pervertido por la intención torcida de Herodes, quien desea conocerlo solo por curiosidad, o porque le remordía la conciencia por haber decapitado a Juan El Bautista, o quizás  por miedo a no saber bien quién podría ser ese nuevo profeta que hacia tantos prodigios. Pero, desde luego, no para arrepentirse de sus graves pecados y convertirse. Por eso solo le interesa ver “milagritos”, como si Jesús fuera un “hacedor de milagros” dispuesto a satisfacer sus deseos de diversión. Que Herodes quiera conocerlo por curiosidad malsana se verá más tarde también en las horas de la Pasión, donde tendrá la oportunidad de estar frente a frente con Jesús. Pero su ...
Itinerarios de santidad
24 de Septiembre
Por Juan José Guerrero
«En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades. Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles: “No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto. Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si alguien no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa. Ellos se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando el Evangelio y curando por todas partes”». (Lc 9,1-6) Cuando Jesús envió a sus discípulos a proclamar el reino de Dios, les dio poder para realizar milagros con el fin de respaldar su predicación, de manera que se viera que era algo que provenía de Dios. Las personas que escuchasen sus palabras de buena fe, así lo entenderían y se convertirían al Señor sin mayor dificultad. También habría entre sus oyentes gentes con intereses espurios que considerarían que esta predicación era contraria a sus intereses, por lo que harían todo lo posible para convencerse a sí mismos de que era falsa, e incluso, intentarían boicotearla. Desgraciadamente, todavía son muchas las personas que, aferradas a su ideología o a lo que ...
En Cristo estoy completo
23 de Septiembre
Por Gloria Mª Tomás
«En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. Entonces lo avisaron: “Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte”. Él les contestó: “Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra”. (Lc 8, l9-21) En este capítulo —y en ese contexto comentaremos el breve evangelio correspondiente al día de hoy— el Señor acoge la dedicación y asistencia de las mujeres que cooperaban en la tarea apostólica de la predicación del Reino de Dios. Lucas es el único evangelista que cita el nombre de tres de ellas: María Magdalena, que será el primer testigo de la resurrección de Jesús; Juana, también testigo del mayor milagro y persona de posición social acomodada, y Susana, de la que no hay ningún otro dato. Es muy probable que todas ellas colaborasen con su trabajo doméstico y quizás también con sus bienes. Todas ellas fueron curadas por Jesús de alguna enfermedad del cuerpo o del alma, y se ve cómo corresponden agradecidas al favor recibido. El capítulo narra a continuación las parábola del sembrador y la de la lámpara encendida, y es entonces cuando acontece nuestro pasaje en el que Jesús dice un gran piropo a su madre, María Santísima y a los ...
Cristo cuenta contigo
22 de Septiembre
Por Fernando Zufía
«En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: “Nadie enciende un candil y lo tapa con una vasija o lo mete debajo de la cama; lo pone en el candelero para que los que entran tengan luz. Nada hay oculto que no llegue a descubrirse, nada secreto que no llegue a saberse o a hacerse público. A ver si me escucháis bien: al que tiene se le dará, al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener”». (Lc 8,16-18) La primera reflexión que me viene a la mente es que, si de verdad pensáramos que no hay ni un solo pensamiento que se quedara oculto, iba a ser un bochorno. Eso sí, descubriríamos la realidad, que somos pecadores. Pues aunque lo decimos con facilidad de palabra, muchas veces pensamos en el fondo que somos mejores que el de al lado. Recuerdo una vez un sacerdote que comparaba el purgatorio con un teatro, en el que estarían sentados para vernos todas las personas cercanas que hemos tenido en la vida a nuestro alrededor, y que allí delante de ellos debíamos sacar todo lo que estuvo oculto durante nuestra existencia —con la vergüenza consiguiente, pues de lo que mostramos al exterior a nuestro interior hay a veces un abismo. Es necesario que nuestra vida se adecúe a lo que dice David: “Lámpara es ...
Padre bueno, Amigo Incondicional
21 de Septiembre
Por Jesús Esteban
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: “El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido’. Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: ‘¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?’. Le respondieron: ‘Nadie nos ha contratado’. Él les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña’. Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: ‘Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros’. Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: ‘Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno’. El replicó a uno de ellos: ‘Amigo, no te hago ...
Se siembra con fe y se cuida con perseverancia
20 de Septiembre
Por Francisco Jiménez
«En aquel tiempo, se le juntaba a Jesús mucha gente y, al pasar por los pueblos, otros se iban añadiendo. Entonces les dijo esta parábola: “Salió el sembrador a sembrar su semilla. Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso y, al crecer, se secó por falta de humedad. Otro poco cayó entre zarzas, y las zarzas, creciendo al mismo tiempo, lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y, al crecer, dio fruto al ciento por uno”. Dicho esto, exclamó: “El que tenga oídos para oír, que oiga”. Entonces le preguntaron los discípulos: “¿Qué significa esa parábola?”. Él les respondió: “A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de Dios; a los demás, sólo en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan. El sentido de la parábola es este: La semilla es la palabra de Dios. Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los del terreno pedregoso son los que, al escucharla, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan. Lo que cayó entre zarzas ...
Dejémonos acompañar por el Señor
19 de Septiembre
Por Victoria Luque
«En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes». (Lc 8,1-3) Hoy, en este evangelio, se nos presenta a Jesús acompañado de los doce discípulos y de algunas mujeres. En principio, parece un evangelio un tanto insulso, sin enjundia, pero no; precisamente en lo ordinario, en lo cotidiano está el verdadero encuentro con el Dios de nuestra vida. Ahí, en esa pequeña comunidad formada por Jesús y por las personas que le acompañan constantemente, con fidelidad en el corazón, ahí es donde el Señor de la Historia realizará cada milagro particular, personal, con cada uno de ellos. ¿Qué mayor milagro que cambiar el corazón y la forma de ver la vida de aquellos que le acompañan día sí y día también? De María la Magdalena, dice Lucas, echó siete demonios… La relación de tú a tú con el Señor hace esto: cura, sana, renueva por dentro. Y la casa quedó limpia, ordenada, según se nos dice en otro pasaje bíblico. Igual que la “casa” de cada uno de ...
Mi miseria es el trono de tu misericordia
18 de Septiembre
Por Jerónimo Barrio
«En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo: “Si este fuera profeta sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora”. Jesús tomó la palabra y le dijo: “Simón, tengo algo que decirte”. Él respondió: “Dímelo, maestro”. Jesús le dijo: “Un prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?”. Simón contestó: “Supongo que aquel a quien le perdonó más”. Jesús le dijo: “Has juzgado rectamente”. Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: “¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies; ella, en cambio, me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. ...
El rigor es ser fiel a la Cruz
17 de Septiembre
Por Mª Nieves Díez
«En aquel tiempo, dijo el Señor: “¿A quién se parecen los hombres de esta generación? ¿A quién los compararemos? Se parecen a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros: “Tocarnos la flauta y no bailáis, cantamos lamentaciones y no lloráis”. Vino Juan el Bautista, que ni comía ni bebía, y dijisteis que tenla un demonio; viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: “Mirad qué comilón y qué borracho, amigo de publicanos y pecadores”. Sin embargo, los discípulos de la sabiduría le han dado la razón». (Lc 7,31-35) Siempre me ha hecho pensar mucho esa semejanza que Jesús encuentra en la actitud de los hombres de su generación, a quienes compara —en una imagen cercana y cotidiana— con los niños que se quejan mutuamente de que los otros no quieren hacer lo que ellos deciden. Tocan para que bailen y los otros no quieren, o cantan lamentaciones y no lloran. Los fariseos, los escribas, los creyentes de entonces —ensoberbecidos, rígidos en sus leyes, sus costumbres y actitudes— tienen cerrado el corazón a toda entrada del Espíritu. Engreídos por su condición de hijos de Abraham y seguros de haber cumplido con la observancia de la ley, están pasivos en actitud de crítica, sin ahondar en las señales que Dios les envía para lo que tiene que ser un camino ...
El amor liberador de Jesús
16 de Septiembre
Por Germán Martínez
«En aquel tiempo, iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y mucho gentío. Cuando se acercaba a la entrada de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba. Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo: “No llores”. Se acercó al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo: “¡ Muchacho, a ti te lo digo, levántate!”. El muerto se incorporo y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios, diciendo: “Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo”. La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera». (Lc 7,11-17) El Dios que es amor compasivo y quiere que vivamos se manifiesta aquí a través del signo milagroso de Jesús sobre el poder de la muerte. Por eso, la multitud proclama espontáneamente a Jesús como “un gran profeta que visita a su pueblo.” Esta proclamación es un eco del gran profeta de Israel, Elías, quien también resucita al hijo de la viuda de Sarepta, “dándoselo a su madre” (1º Re 17,23). Tocamos el corazón del ministerio liberador de Jesús, en sus propias palabras: “Los ...
Átame a tu corazón
15 de Septiembre
Por Miguel Iborra
«En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Luego, dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa». (Jn 19,25-27) Virgen María, Tú que sabes de dolores, de compañía, de situaciones que limitan y desconciertan, de llagas humanas y llagas divinas para que el hombre pudiera ser injertado en Dios. Tú que viste a Cristo en su semblanza dolorida, igual que nosotros vemos a tantas y tantas personas que precisan nuestra ayuda. Hay tantos cuerpos rotos, tantos niños abandonados…, y nuestras conciencias siguen dormidas. Nunca vemos el momento oportuno para acogerte, de verdad, en nuestro corazón, llenarlo de tus dones y adaptar nuestra vida a la tuya. Concluyo con unas palabras de José Luis Martín Descalzo: “Tú, que sabes de espadas, Virgen Madre de los Dolores, pon en tu corazón a cuantos tienen el alma destrozada”. Miguel Iborra  
La cruz es el despertador de la fe
14 de Septiembre
Por Ángel Pérez
«En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: “Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él”». Juan (3,13-17) Hoy la Iglesia celebra le exaltación de la Santa Cruz. Dice el diccionario —entre otras acepciones— que exaltación es: “Alabanza de una persona o cosa en la que se resaltan mucho sus cualidades o méritos”. El Pueblo de Israel ha recibido en el Sinaí la llave que le posibilitaba acceder al cielo: “Haz esto y vivirás”, pero la han convertido en una ideología, como nos dice el Papa Francisco tantas veces: “El cristiano que sigue una ideología ya no es cristiano”. Jesús le dice al portador de esta ideología que nadie ha subido al cielo. Nadie ha conseguido romper los miedos que nos cercan para acceder a esa vida para la que nos pensó el Creador. Hoy exaltamos esa cruz que nos ...
¿Por qué me llamáis Señor?
13 de Septiembre
Por Antonio Pavía
«En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: “No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto; porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca. ¿Por qué me llamáis “Señor, Señor”, y no hacéis lo que digo? El que se acerca a mi, escucha mis palabras y las pone por obra, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificaba una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo tambalearla, porque estaba sólidamente construida. El que escucha y no pone por obra se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y en seguida se derrumbó y quedó hecha una gran ruina». (Lc 6,43-49) Preciosa esta catequesis de Jesús. Multitud de riachuelos brotan de ella; no hay duda, el Evangelio del Hijo es el Manantial de Aguas del Padre. Así fue como llamó Jeremías a Dios (Jr 2,13). De entre tantas fuentes ...
La cruz despeja todas las incógnitas      
12 de Septiembre
Por Manuel Requena
«En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola: “¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Un discípulo no es más que su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: ‘Hermano, déjame que te saque la mota del ojo’, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano». (Lc 6, 39-42) ¡Interrogantes de la Buena Nueva! Interrogantes de toda la Escritura. Esencial interrogancia de Dios. ¿Es realmente una parábola? Casi todo el texto de hoy es una pregunta, incitando a una respuesta. Y la respuesta perfecta nos la da el mismo texto, será llegar a ser como el Maestro, Cristo Jesús. En el llamado “Sermón de la llanura” de Lucas, se intercala esta invitación al examen propio, antes de ir a ejercitar el gran mandamiento de ayuda al hermano. A veces habrá que ayudar al prójimo, incluso con una viga en el ojo, pero lo que quiere Jesús es la sinceridad del corazón. Hay que sacar la viga ...
No hay luz oscura, ni fruto estéril
11 de Septiembre
Por Enrique Solana
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis solo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien solo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen. Y si prestáis solo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo. ¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros.» (Lc 6,27-38) El comienzo de ...
Seguir a Jesús: una muy Buena Aventura
10 de Septiembre
Por Ángel Olias
“En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: –Dichosos los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios. –Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. –Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis. –Dichosos vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del Hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo: porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero, –¡Ay de vosotros, los ricos, porque ya tenéis vuestro consuelo! –¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre! –¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis! –¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas (Lc 6,20-26)”. Lo primero de todo, cuando leemos o escuchamos este fragmento del Evangelio de Lucas llamado ¨Las Bienaventuranzas”, percibimos una diferencia notable frente a la versión de Mateo (Mt 5, 1-12). En Mateo aparecen nueve bienaventuranzas (ocho más un epílogo conclusivo que hace referencia a la persecución por causa de Jesús) y en Lucas, solo cuatro (tres más el mismo epílogo citado). Pero quizá haya otra diferencia mucho más importante: Mateo utiliza la tercera persona del plural (ellos), excepto en la novena bienaventuranza, mientras que Lucas usa la segunda persona del plural ...
Portadores de vida eterna
9 de Septiembre
Por Miguel Ángel Bravo
«En aquel tiempo, subió Jesús a la montaña a orar, y pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón, apodado el Celotes, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor. Bajó del monte con ellos y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y la gente trataba de tocarlo, porque saltaba de él una fuerza que los curaba a todos». (Lc 6,12-19) Jesús, después de pasar la noche en oración, nombra a doce de sus discípulos, apóstoles. Los nombra «enviados», de manera que estos apóstoles elegidos por Él   tendrán la misión de llevar un mensaje, de ser testigos. De aquí que, desde sus inicios, la Iglesia es portadora no solo de un mensaje, sino de Aquel que la envía al mundo entero. Cada uno de los apóstoles hace presente a quién le envía. En nuestro bautismo fuimos sellados como portadores de vida eterna. Cada Domingo ...
María, regalo de Dios a la humanidad
8 de Septiembre
Por Juan José Calles
«El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: “María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: “José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados”. Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta: “Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Enmanuel, que significa ‘Dios con nosotros’”». (Mt 1,18-23) La figura de la Virgen María nos acompaña a lo largo de todo el Año Litúrgico y está muy presente en la travesía de los meses veraniegos fundamentalmente en las solemnes liturgias de Ntra. Sra. Del Carmen (julio), la Asunción de María y María Reina (agosto) y la Natividad de la Virgen María (septiembre). En cada una de estas grandes fiestas celebramos la presencia protectora de la Madre en todas las circunstancias y caminos por los que ...
Corregir con amor es deber de amor
7 de Septiembre
Por Francisco Lerdo de Tejada
«Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el publicano. «Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. «Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.» (Mt 18, 15-20) Los detalles del Señor rezuman delicadeza. Nos enseña a tratar de corregir sin herir. Es cierto que hay determinados pecados o actitudes que parecen no encontrar mejor correctivo que una cierta brusquedad. A la hora de corregir a los fariseos el Señor usaba de una cierta violencia. El orgullo espiritual, el creerse mejor que nadie, el desprecio de los demás, el mirar por encima del hombro…, eran y son cosas de difícil corrección. ...
Fuera de Dios no hay reposo
6 de Septiembre
Por Ramón Domínguez
«Un sábado, Jesús atravesaba un sembrado; sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas con las manos, se comían el grano. Unos fariseos les preguntaron: “¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?”. Jesús les replicó: “¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios, tomó los panes presentados, que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y les dio a sus compañeros”. Y añadió: “El Hijo del hombre es señor del sábado”». (Lc 6,1-5) El sábado es una de las instituciones más importantes de la espiritualidad tanto judía como cristiana. Una espiritualidad a la que Cristo llevará a su correcta implicación, como vemos en el evangelio de este día. Sábado viene de Shabbat que significa sosiego, reposo, descanso. Según la tradición judía Dios entró en el Shabbat al concluir los trabajos de la creación. El último de ellos fue la creación del hombre, permitiéndole a este el poder contemplar la obra del Señor para alabarle y entrar con Él en el descanso. Junto con la creación, Dios ha realizado otra obra grandiosa a favor del hombre: la liberación de la esclavitud de Egipto, cuyo propósito es el de establecer una alianza con Israel e introducir al pueblo de Dios en el descanso. Israel vive este tiempo de descanso como un momento sagrado ...
Nada se anteponga a la obra de Dios
5 de Septiembre
Por Javier Alba
«En aquel tiempo, dijeron a Jesús los fariseos y los escribas: “Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio, los tuyos, a comer y a beber”. Jesús les contestó: “¿Queréis que ayunen los amigos del novio mientras el novio está con ellos? Llegará el día en que se lo lleven, y entonces ayunarán”. Y añadió esta parábola: “Nadie recorta una pieza de un manto nuevo para ponérsela a un manto viejo; porque se estropea el nuevo, y la pieza no le pega al viejo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino nuevo revienta los odres, se derrama, y los odres se estropean. A vino nuevo, odres nuevos. Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá: “Está bueno el añejo”». (Lc 5,33-39) Los escribas y fariseos, esclavos del pecado de envidia y de acedía, no se pueden alegrar en el banquete de Bodas del Reino, y juzgan incluso en presencia del novio, del Esposo, de Jesucristo. ¿Cómo es posible no estar alegres ante Cristo? Jesús les responde con una parábola. Los discípulos de los escribas y fariseos ayunan y oran en su propio provecho, para cumplir la ley, como el que cumple su parte del contrato en un negocio. Los discípulos de Juan oran y ayunan en espera de la venida ...
Un tesoro en vasijas de barro
4 de Septiembre
Por Juan M. Balmes
«En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret. Vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: “Rema mar adentro, y echad las redes para pescar”. Simón contestó: “Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes”. Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a lo socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: “Apártate de mi, Señor, que soy un pecador”. Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: “No temas; desde ahora serás pescador ...
No te vayas, Señor
3 de Septiembre
Por Horacio Vázquez
“En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron que hiciera algo por ella. Él, de pie a su lado, increpó a la fiebre, y se le paso; ella, levantándose enseguida, se puso a servirles. Al ponerse el sol, los que tenían enfermos  con el mal que fuera se los llevaban, y él, poniendo las manos sobre cada uno los iba curando. De muchos de ellos salían también demonios que gritaban: “Tú eres el Hijo de Dios”. Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías. Al hacerse de día salió a un lugar solitario. La gente lo andaba buscando; dieron con él e intentaban retenerlo para que no se les fuese. Pero él les dijo: “también a los otros pueblos tengo que anunciarles el reino de Dios, para eso me han enviado. Y predicaba en las sinagogas de Judea.” No te vayas, Señor, quédate con nosotros, le pidieron los que lo hallaron. Por las calles de Cafarnaún la gente se arremolinaba en busca de Jesús. Se corrió la voz de que había curado a la suegra de un pescador llamado Pedro, y que se hospedaba en su casa, y al atardecer, los que tenían enfermos de cualquier mal, se los llevaban para que los curase, ...
No hay santo sin pasado, ni pecador sin futuro
2 de Septiembre
Por César Allende
«En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Se quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenla un demonio inmundo, y se puso a gritar a voces: “¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios”. Jesús le intimó: “¡Cierra la boca y sal!”. El demonio tiró al hombre por tierra en medio de la gente, pero salió sin hacerle daño. Todos comentaban estupefactos: “¿Qué tiene su palabra? Da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen”. Noticias de él iban llegando a todos los lugares de la comarca».  (Lc 4,31-37) El demonio que vive en el hombre de la Sinagoga de Cafarnaún es “inmundo”. Y vive tan a gusto dentro de él. Jesús nos ha enseñado que “inmundo” y ensuciante es lo que sale del hombre: sus palabras y actitudes. Es bien cierto que la boca habla de la abundancia del corazón. Cuando el corazón esta dominado por el demonio inmundo, lo que sale al exterior inmundo es. Por el contrario, como el Espíritu de la Verdad habita en Jesús, sus palabras son de tal poder que puede expulsar tales demonios ¿Qué es un demonio inmundo? Un espíritu vergonzante, que oculta las ...
El Señor te envía
1 de Septiembre
Por Juan Sánchez
«En aquel tiempo, fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista; para dar libertad a los oprimidos, para anunciar el año de gracia del Señor”. Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír”. Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y decían: “¿No es éste el hijo de José?”. Y Jesús les dijo: “Sin duda me recitaréis aquel refrán: “Médico, cúrate a ti mismo”; haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún”. Y añadió: “Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, ...
En la cruz te hallo
31 de Agosto
Por Juan Alonso
«En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: “¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte”. Jesús se volvió y dijo a Pedro: “Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios”. Entonces dijo Jesús a sus discípulos: “El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta”». “(Mt 16, 21-27) ¿Por qué llama Jesús a sus discípulos a cargar con la propia Cruz?, se pregunta el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica (n.123). La respuesta que ofrece es sencilla y luminosa: “Al llamar a sus discípulos a tomar su cruz y seguirle (cf. Mt 16, 24), Jesús quiere asociar a ...