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Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|Miércoles, octubre 22, 2014
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Evangelios

Evangelios
¿Estás preparado para partir?
22 de octubre
Por Fernando Zufía
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre”. Pedro le preguntó: “Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?”. El Señor le respondió: “¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas? Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si el empleado piensa: “Mi amo tarda en llegar”, y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles. El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá”».  (Lc 12,39-48) ... Seguir leyendo
Entra, Señor, la puerta está abierta
21 de octubre
Por Jesús Esteban
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas; vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos”». (Lc 12,35-38) ¿Qué canción me ronronea subiendo por mi garganta, que mi corazón la canta sin letrilla que yo lea? Más de una vez ya he apuntado cómo San Lucas organiza el relato de su Evangelio: prácticamente, tras tomar como punto de partida la Galilea, donde presenta algunos hechos del Señor (capítulos 3-9,50), inicia una secuencia de etapas de ritmo ascendente hacia Jerusalén, donde es consciente de lo que le espera: su pasión y muerte, de las que quisiera huir con toda su alma, y a cuyo encuentro va con toda su alma, vida y corazón (capítulos 9,51-19,28). Y así, caminando caminando, en medio de estas luces y sombras, mientras cada día cobra más forma el cadalso de la cruz y mientras cada día marcha con más amor en búsqueda de su abrazo mortal, va impartiendo enseñanzas y alguna que otra parábola, como la que ...
Ricos ante Dios
20 de octubre
Por Francisco Jiménez
En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: “Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia”. Él le contestó: “Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?”. Y dijo a la gente: “Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes”. Y les propuso una parábola: “Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: ‘¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha’. Y se dijo: ‘Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena vida’. Pero Dios le dijo: ‘Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?’. Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios”». (Lc 12,13-21) Leyendo el impresionante Juicio Universal de Givanni Papini uno puede identificarse, sin mucha imaginación, en bastantes de los rasgos y avatares de algunos de los más de quinientos personajes que se retratan en el trance de comparecer ante el  juicio inexorable. Quien más y quien menos en el libro, todos tratan en vano de justificar sus crímenes, sus insanias, sus ...
Dad a Dios lo que es de Dios
19 de octubre
Por Victoria Luque
«En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: “Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es licito pagar impuesto al César o no?”. Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: “Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto”. Le presentaron un denario. Él les preguntó: “¿De quién son esta cara y esta inscripción?”. Le respondieron: “Del César”. Entonces les replicó: “Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”». (Mt 22,15-21) Este episodio en la vida de Jesucristo podría quedarse en una anécdota en la que unos, los fariseos, mandan a otros, los herodianos, a buscarle las cosquillas al Maestro. Le quieren poner entre la espada y la pared; de forma perversa plantean un escenario y una pregunta sin salida plausible. Diga lo que diga Jesús, estará “pillado”: si dice que hay que pagar los impuestos al César, será considerado un colaborador de los romanos, si dice que no hay que pagar impuestos a Roma, entonces será tachado de alentador de las masas rebeldes. No ...
Vida nueva, metas nuevas, propósitos nuevos
18 de octubre
Por Jerónimo Barrio
«En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: “La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: “Está cerca de vosotros el reino de Dios”». (Lc 10,1-9) Imaginemos que en una empresa el jefe convoca a un grupo de sus trabajadores para hablarles del nuevo proyecto que se les ha asignado. Con toda la calma del mundo les explica cómo será su misión. El trabajo que tendrán que hacer será desbordante y los trabajadores que se ocuparán de él serán siempre insuficientes para la ...
«En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros. Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos: “Cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía. Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse. Por eso, lo que digáis de noche se repetirá a pleno día, y lo que digáis al oído en el sótano se pregonará desde la azotea. A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden hacer más. Os voy a decir a quién tenéis que temer: temed al que tiene poder para matar y después echar al infierno. A este tenéis que temer, os lo digo yo. ¿No se venden cinco gorriones por dos cuartos? Pues ni de uno solo se olvida Dios. Hasta los pelos de vuestra cabeza están contados. Por lo tanto, no tengáis miedo: no hay comparación entre vosotros y los gorriones”». (Lc 12,1-7) Siempre nos descoloca un poco la dureza de Jesús con los fariseos y los maestros de la ley, que se encuentra en todos los textos evangélicos. Esta de Lucas es una de la diatribas que les dedicó. Les acusa de hipócritas porque presumiendo de ser guardadores de la verdad, su soberbia se ha resistido a las ...
Sabiduría de Dios e insinceridad del hombre
16 de octubre
Por Germán Martínez
«En aquel tiempo, dijo el Señor: “¡Ay de vosotros, que edificáis mausoleos a los profetas, después que vuestros padres los mataron! Así sois testigos de lo que hicieron vuestros padres, y lo aprobáis; porque ellos los mataron, y vosotros les edificáis sepulcros. Por algo dijo la sabiduría de Dios: “Les enviaré profetas y apóstoles; a algunos los perseguirán y matarán”; y así, a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de los profetas derramada desde la creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario. Sí, os lo repito: se le pedirá cuenta a esta generación. ¡Ay de vosotros, maestros de la Ley, que os habéis quedado con la llave del saber; vosotros, que no habéis entrado y habéis cerrado el paso a los que intentaban entrar! Al salir de allí, los escribas y fariseos empezaron a acosarlo y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, para cogerlo con sus propias palabras”». (Lc 11,47-54) En las profundidades de su mismo ser, toda persona está abierta a la trascendencia. Reconocer a Dios en comunión con Él y con los demás es nuestra vocación innata. Y esta comunión implica verdades centrales de vida, los mandamientos. Pero lo que la sabiduría divina ha esculpido en el corazón lo puede destruir la insinceridad ...
Una invitación apremiante y generosa
15 de octubre
Por Miguel Iborra
«En aquel tiempo, exclamó Jesús: “Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Si, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera”». (Mt 11,25-30) Dios se revela a los sencillos y los sencillos de corazón entendieron bien a Dios. El camino para entender el mensaje de Cristo es la revelación  gratuita de Dios a los que Él ama. Esos cansados y agobiados  son los sencillos del evangelio de ayer, que sentían que les faltaba algo más y tenían los ojos y los oídos abiertos a su mensaje. Son también los pobres, los parados, los emigrantes, los hambrientos, los sin techo, los marginados y… , a los que se les anuncia la buena Noticia del Reino de Dios. A todos Jesús les presenta su corazón afectuoso y humilde para poder descansar ...
Crea en mí un corazón limpio
14 de octubre
Por Ángel Pérez
«En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a comer a su casa. Él entró y se puso a la mesa. Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo: “Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro rebosáis de robos y maldades. ¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Dad limosna de lo de dentro, y lo tendréis limpio todo». (Lc 11,37-41) Vivimos en el mundo de la apariencia, de la hipocresía, de la mentira, de la simulación. Hemos creado una forma de vivir donde el exterior es más importante que el interior. Pero fijaos una cosa: esta palabra va dirigida a nosotros muy en particular que somos los que —en teoría— invitamos a Jesús a nuestra casa, a nuestra vida, a nuestra intimidad. ¿Qué ocurre? Estamos contaminados por los hábitos de esta sociedad. Tenemos una actitud en el templo, cuando hablamos de cosas religiosas, pero cuando salimos de él y nos sumergimos en nuestro día a día solo nos preocupamos del exterior y hacemos alianzas con el enemigo. ¡Necio! ¿Quién en tu entorno te puede llamar así con tanto amor? El Señor Jesús toca lo más profundo del corazón del hombre de hoy al darle ...
La gran señal
13 de octubre
Por Antonio Pavía
«En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: “Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás”». (Lc 11,29-32) Duras estas palabras que Jesús dirige a los que le piden ¡una vez más!, una señal para creer en Él. Les dice: “Sois una generación perversa”. No preguntamos el porqué de esta salida tan brusca. La respuesta no es muy difícil. Los necios no aspiran a una experiencia de Dios que vaya más allá de sus sentidos y emociones externas, de ahí su sometimiento. Sí, estáis leyendo bien: sometimiento a toda clase de señales, portentos y milagros. Bajo estas coordenadas es prácticamente imposible que Dios pueda ofreces sus ...
¡Buen provecho! ¡Ya todo está pagado!
12 de octubre
Por Manuel Requena
«En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: ‘Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda’. Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: ‘La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda’. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: ‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?’. El otro no abrió la boca. Entonces ...
Somos familia de Dios
11 de octubre
Por Enrique Solana
«En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a las gentes, una mujer de entre el gentío levantó la voz, diciendo: “Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron”. Pero él repuso: “Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen”». (Lc 11,27-28) La Palabra existía desde el principio pero estaba con Dios. Nos separaba una distancia infranqueable, pero he aquí que en un momento de la historia, porque Dios así lo quiso, esa Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros, haciendo añicos esa distancia infinita y buscando hacernos hijos de Dios. Los que no la reciben, no experimentan esa filiación que está reservada a los que la acogen, esto es, a los que la escuchan y la cumplen. La familiaridad con Dios se produce pues en la relación que establecemos con su Palabra, y esta familiaridad va más más allá de la carne y de la sangre, así de sencillo. Si alguien se escandaliza por esta Palabra o no la entiende, no es cristiano o lo es solo de nombre. Para entenderlo hay que tener la experiencia de que sin Dios no se vive plenamente. Quien ha experimentado esta cercanía no desea otra cosa en esta vida, y su separación de Él es una total oscuridad. Es cierto lo que dice el salmo 62: “Tu ...
El que no recoge conmigo desparrama
10 de octubre
Por Ángel Olías
«En aquel tiempo, habiendo echado Jesús un demonio, algunos de entre la multitud dijeron: “Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios”. Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: “Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín. El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama. Cuando un espíritu inmundo sale de un hombre, da vueltas por el desierto, buscando un sitio para descansar; pero, como no lo encuentra, dice: ‘Volveré a la casa de donde salí’. Al volver, se la encuentra barrida y arreglada. Entonces va a ...
Pedir, buscar y tocar
9 de octubre
Por Miguel Ángel
«En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos: “Si alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche para decirle: ‘Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle’. Y, desde dentro, el otro le responde: ‘No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos’. Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite. Pues así os digo a vosotros: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre. ¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?”».  (Lc 11,5-13) El amigo inoportuno de esta parábola consigue, por su insistencia, lo que desea: pan para alimentar a su amigo, cansado y hambriento del viaje que ha realizado. Quisiera ...
Dime cómo oras y te diré cómo amas 
8 de octubre
Por Juan José Calles
«Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos”. Él les dijo: “Cuando oréis decid: ‘Padre nuestro, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación’”». (Lc 11,1-4) “Señor, enséñanos a orar” es la petición que uno de sus discípulos le hizo a Jesús viendo como oraba al Padre. Sí, hemos de dejarnos enseñar por Él que es el Maestro de la oración cristiana. Jesús enseña a orar no solo con la oración del Padre nuestro, sino también cuando Él mismo ora. Así, además del contenido nos enseña las disposiciones requeridas para una verdadera oración: la pureza del corazón que busca el Reino y perdona a los enemigos; la confianza audaz y filial que va más allá de lo que sentimos y comprendemos, y la vigilancia que protege al discípulo de la tentación. El Evangelio muestra frecuentemente a Jesús en oración. Lo vemos retirarse en soledad, con frecuencia durante la noche; ora antes de los momentos decisivos de su misión o de la misión de los Apóstoles. De hecho, toda la vida de Jesús es oración, pues está en ...
Misericordia en Betania
7 de octubre
Por Francisco Lerdo de Tejada
«En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano”. Pero el Señor le contestó: “Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán”». (Lc 10,38-42) Del evangelio de hoy podemos entresacar algunas notas útiles para comprender y vivir la misericordia. “Mientras iban de camino”: esta primera parte del versículo —que no aparece recogida en el Evangelio que leemos hoy— nos habla del amor misericordioso como societas amoris (San Agustín). Es Jesucristo y los suyos; en compañía y en campaña. El amor busca a quien darse y busca ser recibido. Con la Encarnación, Cristo recibe la compañía de María y José, y posteriormente la de los doce apóstoles. Caminar en comunidad, no en solitario, que es egocentrismo. La misericordia vive entre muchos. No solamente se nos habla de la comunión como forma esencial de amor, sino de la oportunidad de la caridad: “mientras”. En el ir caminando voy ejerciendo ...
Pide como hijo y Él te ayudará como Padre
6 de Octubre
Por Ramón Domínguez
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden!”». (Mt 7,7-11) “Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque a todo el que llama se le abre, al que busca encuentra y al que pide se le dará”, dice el Señor. Y en otro lugar, vuelve a insistir el Señor: “Todo lo que pidáis a mi Padre en mi nombre se os concederá”. ¿Por qué, entonces, se quejan algunos de que piden y no reciben? A esto nos contesta Santiago en su carta: “Pedís y no recibís, porque pedís mal”. Porque si a un padre de la tierra, su hijo le pide pan, no le va a dar una piedra, aún siendo pecadores, pues, ¿cuánto más nuestro Padre del cielo no nos dará lo mejor? Debemos, pues, pedir para obtener, pero es necesario pedir bien, porque la petición ha de ...
El Salvador de la humanidad entera
5 de Octubre
Por Javier Alba
«En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió a sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’. Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: ‘Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia’. Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?”. Le contestaron: “Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos”. Y Jesús les dice: “¿No habéis leído nunca en la Escritura: ‘La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente’? Por eso ...
El misterio de la elección
4 de octubre
Por Juan Manuel Balmes
«En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron muy contentos y dijeron a Jesús: “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre. Él les contestó: “Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno. Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo”. En aquel momento, lleno de la alegría del Espíritu Santo, exclamó: “Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar”. Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: “¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que veis vosotros, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron”». (Lc 10,17-24) El Señor  todo lo hace nuevo. La Escritura tiene la cualidad de actualizarse de ...
La predicación del Reino
3 de octubre
Por Horacio Vázquez
«En aquel tiempo, dijo Jesús: “¡Ay de ti, Corazaín; ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, vestidas de sayal y sentadas en la ceniza. Por eso el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al infierno. Quien a vosotros os escucha a mí me escucha; quien a vosotros os rechaza a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí rechaza al que me ha enviado”». (Lc 10, 13-16) ¡Qué duras son estas palabras! ¡Qué profunda tristeza anida en el corazón de Jesús al pronunciarlas! Pero Jesús es el mensajero del Padre. Como le dirá al procurador Pilato que lo juzgaba: “Yo para eso he nacido y para eso he venido al mundo; para dar testimonio de la verdad”. Todo en la vida de Jesús nos puede resultar paradigmático. Todo en sus palabras nos trae enseñanzas del pasado, del presente y del futuro. Ahora inicia la andadura de la predicación del reino de Dios en Galilea;  una tierra de hombres rudos, pescadores, agricultores, gentes de aluvión que la repoblaron, viniendo de lejanas tierras en los momentos trágicos de la devastación. Es la “tierra de Zabulón y de Neftalí, camino del mar, al otro ...
Donde hay humildad, hay sabiduría
30 de Septiembre
Por César Allende
«En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: “¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?”. Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo: “Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ese es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como este en mi nombre me acoge a mí. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial». (Mt 18,1-5.10) Una cosa tan grande como el Reino de los Cielos tiene un pórtico de entrada pequeño…, muy pequeño. Para hacernos una idea de las proposiciones: como el Pórtico de la Gloria de Santiago comparado con el Cielo maravilloso de un día despejado en Galicia. Y para acceder a ese Reino, o se hace uno a la medida de la puerta o no entra. La verdad es que el Pórtico de Santiago no es que sea “pequeño” en sus dimensiones estéticas —que en este sentido es un portento de grandiosidad— ni tampoco en cuanto a sus dimensiones arquitectónicas en sí mismas. Es pequeño porque lo inmenso e infinito solo ...
En lo negro y en el color, te seguiré, Señor
1 de Octubre
Por Juan Sánchez
«En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos, le dijo uno: “Te seguiré adonde vayas”. Jesús le respondió: “Las zorras tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza”. A otro le dijo: “Sígueme”. Él respondió: “Déjame primero ir a enterrar a mi padre”. Le contestó: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios”. Otro le dijo: “Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia”. Jesús le contestó: “El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios”».  (Lc  9,57-62) En este evangelio de San Lucas se describe el diálogo de Jesús con tres personas. Se trata de una catequesis sobre el significado de seguir a Jesús. El primero de los personajes parece que tiene clara su misión: «Te seguiré adonde vayas». Sin embargo, Jesús le hace ver las dificultades: no tiene dónde reclinar la cabeza. En el fondo es el diálogo con tantos que desean seguir a Jesús y manifiestan su disposición a llevar su vida, pero Jesús  les habla de la realidad que tendrán que vivir, del camino que tendrán que recorrer: no será una vida cómoda, tal vez sin bienes, incluso sin la posibilidad de formar una familia… Ese camino que se juzga ...
Cuidado con el juicio, roba esperanzas
30 de Septiembre
Por Antonio Simón
«Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tornó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: “Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?”. Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea». (Lc 9,51-56) Al enfrentarme a esta tarea de hacer una breve reflexión sobre el evangelio del día, siempre me asalta la duda de estar realmente preparado para hacer algo así, por eso hoy quiero dar gracias a Dios porque al preparar el comentario de este día me he encontrado con que celebramos la memoria de un Santo —San Jerónimo— que amó sobre todo la palabra de Dios, y entendió perfectamente que su interpretación solo puede ser cierta si está en comunión con la Iglesia, que es la depositaria del Espíritu Santo que revela a nuestros corazones la verdad. No voy a extenderme más en este aspecto sin dejaros la fuente que me ha hecho comenzar con esta reflexión http:/www.corazones.org/santos/jeronimo.htm.  En ella podéis encontrar los enlaces a los textos de Benedicto XVI en sus audiencias generales del 7 y 14 de noviembre de 2007, que os recomiendo ...
La presencia de Dios
29 de Septiembre
Por Hermenegildo Sevilla
«En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: “Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño”. Natanael le contesta: “¿De qué me conoces?”. Jesús le responde: “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”. Natanael respondió: “Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel”. Jesús le contestó: “¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores”. Y le añadió: “Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”».  (Jn 1,47-51) Todo ser humano experimenta en el fondo de su ser la necesidad de Dios, de encontrarse con Él. Dice San Agustín que nuestra alma solo puede descansar en Dios. Es muy bueno para el hombre tener la intención y el ánimo de buscarle, pero no lo encontrará si su corazón no está acogedor y limpio. La doblez de corazón, la idolatría, el intentar navegar entre dos aguas, son incompatibles con una búsqueda sincera de Dios. Solo estando Él en el centro de nuestra vida podemos encontrarle y solo así disfrutaremos de las gracias, dones y bienes que el Señor nos regala. Natanael, en el evangelio de hoy, busca a Dios desde la autenticidad. Es el ...
El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre
28 de Septiembre
Por Alfredo Esteban
«En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: ‘Hijo, ve hoy a trabajar en la viña’. Él le contestó: ‘No quiero’. Pero después recapacitó y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: ‘Voy, señor’. Pero no fue. ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?”. Contestaron: “El primero”. Jesús les dijo: “Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis”». (Mt 21,28-32) La reflexión a la primera parte es hablar del día a día. Es la postura que tenemos todos los seres humanos ante una petición, una obligación, un trabajo o ante una misión, dudamos, asentimos y cambiamos de opinión, nos mantenemos firmes ante la misma situación… Pero lo importante de esta Palabra está en lo que dice Jesús: “Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios”. Nos lo dice a nosotros que nos llamamos creyentes, los creyentes ...
En la cruz está la vida y el consuelo
27 de Septiembre
Por Ernesto Juliá
«En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacia, Jesús dijo a sus discípulos: “Meteos bien esto en la cabeza: al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres”. Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro que no cogían el sentido. Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto».  (Lc 9,43b-45) La vida de Nuestro Señor Jesucristo en la tierra es una constante conversación con sus discípulos, con los apóstoles, con los fariseos, con todas las personas que le conocen, que se sienten atraídas por su presencia, y se acercan a Él. Con sus palabras, con sus gestos, Cristo quiere desvelarnos el Misterio del Amor de Dios a sus criaturas, misterio escondido desde la creación del mundo. En el Evangelio de hoy, y después de haber descendido del Monte de la Transfiguración y de sanar al niño endemoniado; después de haber mostrado a los tres apóstoles escogidos la Luz de su divinidad, y de haber manifestado a la multitud su poder de expulsar a los demonios, les dice unas palabras que ninguno de los oyentes comprende:  “Al Hijo el hombre lo van a entregar en manos de los hombres”. El evangelista añade dos consideraciones: que los discípulos no entendieron, y que tuvieron miedo de preguntarle. Que no le entendieran es comprensible. No es la primera ...
Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
26 de Septiembre
Por Pablo Morata
«Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: “¿Quién dice la gente que soy yo?”. Ellos contestaron: “Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas”. Él les preguntó: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”. Pedro tomó la palabra y dijo: “El Mesías de Dios”. Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: “El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día”». (Lc 9,18-22) Comienza el capítulo 9 del Evangelio de Lucas, en el que se encuentra la perícopa de hoy, con el envío de Jesús a los Doce “a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos”. Sin duda que esta misión dejó eco entre la gente pues, como escuchábamos en el evangelio de la liturgia de ayer, hasta Herodes participa de la opinión del pueblo. Lo que dice de Jesús Herodes es lo mismo que responderán los discípulos a la pregunta de Jesús: “¿Quién dice la gente que soy yo?”. La figura de Jesús, anunciada por sus apóstoles no deja indiferente a la sociedad, como tampoco hoy. Los “Beatles” tuvieron la arrogancia de decir que eran más famosos que Jesucristo y empezó el principio ...
Deseándote te hallaré y hallándote te amaré
25 de Septiembre
Por Valentín de Prado
«En aquel tiempo, el virrey Herodes se enteró de lo que pasaba y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado, otros que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas. Herodes se decía: “A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas?”. Y tenía ganas de ver a Jesús». (Lc 9,7-9) Herodes (Antipas) el tetrarca de Galilea quiere saber quién es Jesús, pues duda y no sabe si es Juan, que según le dicen ha resucitado, o si es Elías o algún otro profeta. En sí mismo, el deseo de conocer a Jesús es bueno, pero queda pervertido por la intención torcida de Herodes, quien desea conocerlo solo por curiosidad, o porque le remordía la conciencia por haber decapitado a Juan El Bautista, o quizás  por miedo a no saber bien quién podría ser ese nuevo profeta que hacia tantos prodigios. Pero, desde luego, no para arrepentirse de sus graves pecados y convertirse. Por eso solo le interesa ver “milagritos”, como si Jesús fuera un “hacedor de milagros” dispuesto a satisfacer sus deseos de diversión. Que Herodes quiera conocerlo por curiosidad malsana se verá más tarde también en las horas de la Pasión, donde tendrá la oportunidad de estar frente a frente con Jesús. Pero su ...
Itinerarios de santidad
24 de Septiembre
Por Juan José Guerrero
«En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades. Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles: “No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto. Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si alguien no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa. Ellos se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando el Evangelio y curando por todas partes”». (Lc 9,1-6) Cuando Jesús envió a sus discípulos a proclamar el reino de Dios, les dio poder para realizar milagros con el fin de respaldar su predicación, de manera que se viera que era algo que provenía de Dios. Las personas que escuchasen sus palabras de buena fe, así lo entenderían y se convertirían al Señor sin mayor dificultad. También habría entre sus oyentes gentes con intereses espurios que considerarían que esta predicación era contraria a sus intereses, por lo que harían todo lo posible para convencerse a sí mismos de que era falsa, e incluso, intentarían boicotearla. Desgraciadamente, todavía son muchas las personas que, aferradas a su ideología o a lo que ...
En Cristo estoy completo
23 de Septiembre
Por Gloria Mª Tomás
«En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. Entonces lo avisaron: “Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte”. Él les contestó: “Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra”. (Lc 8, l9-21) En este capítulo —y en ese contexto comentaremos el breve evangelio correspondiente al día de hoy— el Señor acoge la dedicación y asistencia de las mujeres que cooperaban en la tarea apostólica de la predicación del Reino de Dios. Lucas es el único evangelista que cita el nombre de tres de ellas: María Magdalena, que será el primer testigo de la resurrección de Jesús; Juana, también testigo del mayor milagro y persona de posición social acomodada, y Susana, de la que no hay ningún otro dato. Es muy probable que todas ellas colaborasen con su trabajo doméstico y quizás también con sus bienes. Todas ellas fueron curadas por Jesús de alguna enfermedad del cuerpo o del alma, y se ve cómo corresponden agradecidas al favor recibido. El capítulo narra a continuación las parábola del sembrador y la de la lámpara encendida, y es entonces cuando acontece nuestro pasaje en el que Jesús dice un gran piropo a su madre, María Santísima y a los ...