Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|Martes, febrero 9, 2016
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Evangelios

Evangelios
Los que lo tocaban se curaban
8 de febrero
Por Valentín De Prado
En aquel tiempo, terminada la travesía, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret y atracaron. Apenas desembarcados, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas. En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban. (Marcos 6, 53-56)  El evangelio de hoy es como un resumen de una de las actividades que más ocupaban a Jesus : la atención a los enfermos. Son continuas las noticias sobre cómo el Señor atendía a todos y cómo nunca dejaba sin ayuda a los que veía sufrir por enfermedades corporales, psíquicas o espirituales. Curaba y perdonaba sanando a las personas de sus dolencias. La gente busca a Jesús y acude numerosa cargando incluso a los enfermos.. Lo que impulsa a esta búsqueda de Jesús no es sólo el deseo de encontrarse con él, de estar con él, sino también el deseo de que él sane sus enfermedades.  El evangelio de Mateo comenta e ilumina este hecho citando la figura del Siervo de Yahvé, del cual Isaías dice: “Cargó sobre sí todas nuestras enfermedades” , que “pasó haciendo el bien”. Es el Dios que está cerca. Cerca de ... Full article
Elegido del Señor
7 de febrero
Por Ángel Moreno
En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios. Estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes. Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: – «Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca». Respondió Simón y dijo: – «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes». Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reven- tarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo: – «Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador». Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, ...
El amor a las ovejas sin pastor
6 de febrero
Por Javier Alba
En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: -«Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco». Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a solas a un lugar desierto. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas. “Los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco. Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarlos con calma.” Marcos 6, 30-34 Este Evangelio de hoy derrama amor por todas ...
Matar al mensajero
5 de febrero
Por Pablo Morata
En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él. Unos decían: -«Juan Bautista ha resucitado, de entre los muertos y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él». Otros decían: -«Es Elías». Otros: -«Es un profeta como los antiguos». Herodes, al oírlo, decía: -«Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado.» Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel, encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo, pero no podía, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo defendía. Al escucharlo quedaba muy perplejo, aunque lo oía con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: -«Pídeme lo que quieras, que te lo daré». Y le juró: -«Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.» Ella salió a preguntarle a su madre:-«¿Qué le pido?». La madre le contestó: -«La cabeza de Juan, el Bautista». Entró ella en seguida, a toda ...
Precariedad
4 de febrero
Por Juan José Guerrero
En aquel tiempo, Jesús llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y decía: -«Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, en testimonio contra ellos». Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban. (Mc. 6, 7-13) Entre las instrucciones que Jesús da a sus discípulos cuando los envía a predicar el reino de Dios, de dos en dos, llama la atención su insistencia en la precariedad con la que deben marchar. Les indica que, prácticamente, vayan con lo puesto y nada más; ni siquiera con dinero “por si les surge alguna necesidad”. Naturalmente, les da poder sobre los “espíritus inmundos” para que puedan respaldar su predicación en una autoridad que les viene de Dios. Pero, incluso este poder no tiene ningún signo visible que lo garantice. Han de fiarse de la palabra de Jesucristo y mostrarlo, llegado el momento, sin dudar en absoluto de que será Cristo el que ...
La increencia del hombre
3 de febrero
Por Tomás Cremades
Fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: “¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas, ¿no viven con nosotros aquí? “Y esto les resultaba escandaloso. Jesús les decía: “No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa”. No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando. (Mc 6, 1-6) Nos llama la atención, en primer lugar, cuando el Evangelio nos habla de los hermanos y hermanas de Jesús. Siempre hemos sabido que la Virgen María no tuvo más que un Hijo: Jesús, concebido en sus entrañas purísimas por obra del Espíritu Santo. Y es que esta forma de hablar entre los judíos, significa un concepto diferente al nuestro: hermanos significa parientes. Para meditar sobre la palabra de Dios revelada en su Evangelio, es bueno tomar los párrafos anteriores del texto en cuestión, al objeto de situarnos en el entorno y lugar donde se predica. ...
La presentación del Señor en el Templo
2 de febrero
Por Ernest Juliá
Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones. » Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: -«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.  Lc 2, 22-35, 39-40.  El Evangelio de hoy nos presenta una escena entrañable en la vida de la Sagrada Familia: María y José cumplen la ley de Moisés y presentan al Niño Jesús en el Templo. Una escena muy semejante a la que vive cualquier ...
Espíritu inmundo, sal de este hombre
1 de febrero
Por Victoria Luque
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos. Apenas desembarcó, le salió al encuentro, de entre los sepulcros, un hombre poseído de espíritu inmundo. Y es que vivía entre los sepulcros; ni con cadenas podía ya nadie sujetarlo; muchas veces lo habían sujetado con cepos y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba los cepos, y nadie tenía fuerza para dominarlo. Se pasaba el día y la noche en los sepulcros y en los montes, gritando e hiriéndose con piedras. Viendo de lejos a Jesús, echó a correr, se postró ante él y gritó con voz potente: -«¿Qué tienes que ver conmigo, Jesús, Hijo de Dios altísimo? Por Dios te lo pido, no me atormentes». Porque Jesús le estaba diciendo: -«Espíritu inmundo, sal de este hombre». Y le preguntó: -«¿Cómo te llamas?» El respondió: -«Me llamo Legión, porque somos muchos». Y le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca. Había cerca una gran piara de cerdos paciendo en la falda del monte. Los espíritus le rogaron: -«Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos». Él se lo permitió. Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y la piara, unos dos mil, se abalanzó acantilado abajo al mar y se ahogó en el ...
Arrojar a Jesús fuera de nuestra vida
31 de enero
Por Jesús Esteban
En aquel tiempo, Jesús comenzó a decir en la sinagoga: – «Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír.» Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: – «¿No es éste el hijo de José?» Pero Jesús les dijo: – «Sin duda me diréis aquel refrán: “Médico, cúrate a ti mismo”; haz también aquí, en tu pueblo, lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún.» Y añadió: – «En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo. Puedo aseguraros que en Israel había muchas viudas en los días de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, el sirio.» Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se seguía su camino.(Lc 4, 21-30) 1. El domingo pasado habíamos acabado el Evangelio del III Domingo del ...
¿Quién es éste?
30 de enero
Por Hijas del Amor Misericordioso
Aquel día, al atardecer, dice Jesús a sus discípulos: -«Vamos a la otra orilla.» Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó una fuerte tempestad y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba en la popa, dormido sobre un cabezal. Lo despertaron, diciéndole: -«Maestro, ¿no te importa que perezcamos?» Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago: -«¡ Silencio, enmudece! » El viento cesó y vino una gran calma. Él les dijo: -«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?» Se llenaron de miedo y se decían unos a otros: -« ¿Pero quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen! (Marcos 4, 35-41) Jesús va en la barca con los discípulos e irá en nuestra barca si se lo permitimos; es decir, si nos abrimos a la gracia. Él quiere “habitar” en tu alma y lo hace como amigo. ¿Sabemos qué significa que Dios se haga nuestro amigo cuando viene a habitar en nuestro interior? Quizás sea necesario recordar qué sea la amistad humana para alcanzar el verdadero sentido de esta afirmación. Bastarán algunas pinceladas. La amistad sólo se comprende como un encuentro personal más allá de todo cálculo y de todo lo calculable. En ella se busca a la otra persona y puede ...
Ha llegado el tiempo de la cosecha
29 de enero
Por Miguel Iborra Viciana
Jesús decía a sus discípulos: “El reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: Sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo sin que él sepa cómo. La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga. Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha”. También decía: “¿Con qué podríamos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo? Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra, pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra”. Y con muchas parábolas como éstas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender. No les hablaba sino en parábolas, pero a sus discípulos, en privado, les explicaba todo. (Marcos 4, 26-34) La acción de Dios es silenciosa y en crecimiento continuo como la semilla. Si interrumpimos lo que sustenta nuestra fe y abandonamos el día a día, desaprovechamos su plenitud esplendorosa. ¿Tenemos confianza en la siembra de nuestras ...
La luz y la medida
28 de enero
Por Pedro Barrado
Les decía : –¿Se trae la lámpara para meterla debajo del celemín o debajo de la cama?, ¿no es para ponerla en el candelero? No hay nada escondido, sino para que sea descubierto; no hay nada oculto, sino para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga. Les dijo también: –Atención a lo que estáis oyendo: la medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. (Mc 4,21-25) Estas dos sentencias, de carácter sapiencial, se enmarcan en la enseñanza que Jesús dirige a sus discípulos en privado («Cuando se quedó a solas …», 4,10). La primera tiene que ver con anunciar algo que está oculto. No hay que olvidar que, en el v. 11, Jesús decía que «a vosotros se os ha dado el misterio del reino de Dios; en cambio, a los de fuera todo se les presenta en parábolas». Probablemente, eso oculto es el anuncio del Reino. De nuevo tenemos que fijarnos en las parábolas que Jesús acaba de contar, en las que comparaba el Reino con una semilla: pequeña en su estado actual, cuando el sembrador la siembra, pero que en sí lleva la plenitud futura del fruto. Por tanto, la enseñanza de Jesús tiene ...
Sembradores de la Palabra y la Misericordia
27 de enero
Por Juan Sánchez
En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al mar. Acudió un gentío tan enorme, que tuvo que subirse a una barca y, ya en el mar, se sentó; y el gentío se quedó en tierra junto al mar. Les enseñaba muchas cosas con parábolas y les decía instruyéndolos: -«Escuchad: salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otro parte cayó entre abrojos; los abrojos crecieron, la ahogaron, y no dio grano. El resto cayó en tierra buena: nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno.» Y añadió: -«El que tenga oídos para oír, que oiga.» Cuando se quedó solo, los que lo rodeaban y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas. Él les dijo: -«A vosotros se os han dado el misterio del reino de Dios; en cambio a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que “por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y los perdonen. “» Y añadió: -«¿No entendéis esta parábola? ¿Pues, ...
Un parentesco más profundo que el de la carne
26 de enero
Por Gloria Mª Tomás Garrido
En aquel tiempo llegaron la madre de Jesús y sus hermanos, y desde fuera lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada a su alrededor le dijo: ¡Oye!, tu madre, tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan. El les responde: ¿Quién es mi madre y mis hermanos? Y mirando en torno a los que estaban sentados en corro, a su alrededor, dice: Estos son mi madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre. (Marcos 3, 31-35) Desde el comienzo del capítulo 3 del Evangelio de Marcos se va manifestando que Jesús es el Mesías, el señor del sábado, el verdadero camino de salvación. Por eso las gentes se agolpan a su alrededor –algunos porque no lo entienden, pero la mayoría admirados-. Y vemos en el contexto como el conocimiento y el amor a Jesucristo ha traspasado las estrechas fronteras de Galilea y se extiende por toda Palestina, como un preludio de la universalidad del Evangelio. Justamente, y no es una metáfora, la semana anterior la Iglesia ha celebra una petición pública por la unidad de los cristianos; eco precioso de eterno mensaje de nuestro Señor. Pero sigamos con nuestro Evangelio: La gente se agolpa alrededor del Señor, constantemente, y cada vez más… Y los buenos apóstoles, llevados de su cariño ...
Los indicadores de la conversión
25 de enero
Por Francisco Jiménez Ambel
  Se apareció Jesús a los Once y les dijo: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos“. (Mc. 16, 15-18) Hoy celebramos la “conversión de San Pablo ” y la Iglesia nos propone las últimas palabras del Señor en el evangelio de Marcos. El versículo precedente, el 14, las contextualiza: “Por último se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creido a los que lo habían visto resucitado“. Me quedo con el reproche. Tenemos necesidad de interiorizar que no hemos creido. El problema estriba en que a quien tenemos que creer no es directamente a Él sino “a los que lo habían visto resucitado“. Efectivamente esta es nuestra resistencia final; no creer en la Resurección ni en la Iglesia, conformada por el conjunto de los pocos que han visto o la muchedumbre que ha creido su resurrección. La evidencia de su resurrección es tan fuerte como ...
Hoy se cumple esta Escritura
24 de enero
Por Horacio Vázquez
En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas y todos lo alababan. Fue a Nazaret donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el párrafo donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor. Y, enrollando el rollo y devolviéndolo al que le ayudaba, se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él. Y él comenzó a decirles: “Hoy se ha cumplido esta escritura que acabáis de oír”. (Lc 1, 1-4 y 4, 14-21) “Excelentísimo Teófilo: Puesto que muchos han emprendido la tarea de componer un relato sobre los hechos que se han cumplido entre nosotros, como nos los transmitieron los que fueron desde el principio testigos oculares y servidores de la palabra, también yo he resuelto escribírtelos por su orden, después de investigarlo todo diligentemente desde el principio, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has ...
Llamada, elección, vocación
22 de enero
Por Manuel Requena
Jesús subió al monte, llamó a los que quiso y se fueron con él. E instituyó doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar, y que tuvieran autoridad para expulsar a los demonios: Simón, a quien puso el nombre de Pedro, Santiago el de Zebedeo, y Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso el nombre de Boanerges, es decir, los hijos del trueno, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el de Caná y Judas Iscariote, el que lo entregó. (Mc 3,13-19) Llegar a ser un hombre en este rincón del cosmos que llamamos mundo, ya es una llamada personal y única. Cada uno de los seres que existen aquí con nocotros, tiene el regalo en su misma existencia, pero el hombre tiene además su vocación, su forma de ser hombre para el conocimiento de la Verdad. No es solo la realización de una posibilidad entre los cientos de millones de espermatozoides que compitieron para engendrar el óvulo, aunque solo uno lo consiguiera, sino la posibilidad de una respuesta personal y única a la universalidad de la Palabra primera, creadora, cuyo impulso lo llama a ser. Esa llamada o impulso, regalado a cada hombre como un alma única e inconfundible, creada por Dios en un acto especial de su amor sublime, es el fundamento de nuestra alegría y agradecimiento. Cada hombre se convierte, por ella, sin necesidad de demostrar más cosas, en objetivo de ...
El verdadero interés
21 de enero
Por César Allende
En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar y lo siguió una gran muche- dumbre de Galilea. Al enterarse de las cosas que hacia, acudía mucha gente de Judea, de Jerusalén, Idumea, Transjor- dania y cercanías de Tiro y Sidón. Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una barca, no lo fuera a estrujar el gentío. Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo. Los espíritus inmundos, cuando lo veían, se postraban ante él, y gritaban: – «Tú eres el Hijo de Dios.» Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.  (Mc 3,7-12) Nada tiene de malo moverse en esta vida por interés, si este es legítimo y no daña el de los demás. Lo mismo ocurre con el egoísmo: le hay bueno y malo; es cuestión de la intención del corazón. Pretender la salud es un interés de lo más loable; sobre todo si se trata de la del cuerpo y del alma conjuntamente. De esta salud integral trata el Evangelio de Marcos de hoy: de cómo conseguirla y disfrutarla. Marcos presenta los hechos en una fina composición narrativa en la que se descubre el “método” o camino que conduce a la salud, porque es un proceso o itinerancia que implica esencialmente un movimiento de persona ...
En aquel tiempo, entró Jesús otra vez en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Lo estaban observando, para ver si lo curaba en sábado y acusarlo. Entonces le dice al hombre que tenía la mano paralizada: -«Levántate y ponte ahí en medio.» Y a ellos les preguntó: -«¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?» Ellos callaban. Echando en torno una mirada de ira y dolido por la dureza de su corazón, dice al hombre:  -«Extiende la mano». La extendió y su mano quedó restablecida. En cuanto salieron, los fariseos se confabularon con los herodianos para acabar con él. (Marcos 3, 1-6) 1. Dice San Marcos que Jesús «entró otra vez en la sinagoga», cosa que seguirá haciendo con cierta frecuencia (ver 1,21ss). La vez anterior —recordémoslo—fue cuando dentro de ella curó a un hombre poseído por el Demonio, milagro que más que tocar el corazón de los presentes, tocó su sentido de admiración por lo sucedido, de modo que creció su fama por toda la comarca de Galilea. Luego el evangelista nos narra la curación de un leproso, la de un paralítico (en casa de Pedro en Cafarnaún) y las primeras dos diatribas sobre el ayuno y sobre las espigas arrancadas en sábado: empieza a describirse así la ...
Sucedió que un sábado Jesús atravesaba un sembrado, y sus discípulos, mientras caminaban, iban arrancando espigas. Los fariseos le preguntan: -«Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?» Él les responde: -« ¿No habéis leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre como entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes de la proposición, que solo está permitido comer a los sacerdotes, y se los dio también a quienes estaban con él». Y les decía: -«El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; así que el Hijo del hombre es señor también del sábado.» Marcos 2, 23-28 Estamos escuchando estos días las enseñanzas de Jesús, que chocan con las prácticas religiosas de quienes se creen cumplidores de la ley. Ayer se enfrentaba el Maestro con motivo del ayuno, hoy lo hace en relación al descanso sabático. Para el pueblo judío el descanso del sábado es sagrado, y aún hoy sigue en práctica el mandato de no poder andar más allá de las murallas de la ciudad, y como no las hay, las han fijado con un hilo de cobre, sostenido por postes, que dan la vuelta a cada uno de los pueblos. Sin duda que la ley del descanso ...
A vino nuevo, odres nuevos
18 de enero
Por Alfredo Esteban
Como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vienen y le dicen: “¿Por qué mientras los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, tus discípulos no ayunan?” Jesús les dijo: “¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Mientras tengan consigo al novio no pueden ayunar. Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán, en aquel día. Nadie cose un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, pues de otro modo, lo añadido tira de él, el paño nuevo del viejo, y se produce un desgarrón peor. Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; de otro modo, el vino reventaría los pellejos y se echarían a perder tanto el vino como los pellejos: sino que el vino nuevo, en pellejos nuevos” (Mc 2, 18-22) Esta Buena Noticia que hoy nos trae el Evangelio del día viene acompañada de una pregunta que hicieron los contemporáneos de Jesús, pero que nosotros también seguimos haciendo hoy ¿Por qué mientras los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, tus discípulos no ayunan? En la respuesta que da Jesús, está la Buena Noticia. En el Evangelio de San Marcos, los que rodean a Jesús también se hacen otras preguntas: ¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, con tal autoridad que ...
El signo de Caná
17 de enero
Por Mª Nieves Díez Taboada
En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo: «No les queda vino.» Jesús le contestó: «Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora.» Su madre dijo a los sirvientes: «Haced lo que él diga.» Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dijo: «Llenad las tinajas de agua.» Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó: «Sacad ahora y llevádselo al mayordomo.»  Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo: «Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora.» Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él. (Jn 2, 1-11) El signo de Caná suele considerarse como un símbolo eucarístico. Sin enmendar la plana a los exegetas, carezco de preparación hermenéutica para ello, intuyo y me atrevo a manifestar, que la puesta en escena, la elección de las palabras y los ...
Sígueme
16 de enero
Por Hermenegildo Sevilla
En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a la orilla del mar; toda la gente acudía a él y les enseñaba. Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dice: -«Sígueme.» Se levantó y lo siguió. Sucedió que, mientras estaba él sentado a la mesa en casa, de Leví, muchos publicanos y pecadores se sentaban con Jesús y sus discípulos, pues eran ya muchos los que los seguían. Los escribas de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a sus discípulos: -«¿Por qué come con publicanos y pecadores?». Jesús lo oyó y les dijo: -«No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a pecadores». (Marcos 2, 13-17) La falta de discernimiento, el egoísmo, el orgullo y la vanidad, se han unido, formando una especie de amalgama que ha impregnado el espíritu del hombre actual, el cual se afana denodadamente por conseguir una plena autonomía y crearse un habitáculo de felicidad y bienestar para su uso y disfrute. A muchas personas la existencia de Dios les parece un invento propio de etapas subdesarrolladas. El hombre de hoy no necesita a Dios, con él mismo se basta. Sin embargo, es obvio que la mayoría de los conflictos actuales, en medio de los cuales la familia ...
Señor, entra por mi techo
15 de enero
Por Jesús Esteban
Cuando a los pocos días entró Jesús en Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Y les proponía la palabra. Y vinieron trayéndole un paralítico llevado entre cuatro y, como no podían presentárselo por el gentío, levantaron la techumbre encima de donde él estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dice al paralítico: -«Hijo, tus pecados quedan perdonados». Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros: -«Por qué habla este así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo uno, Dios?». Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo: -«¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico “tus pecados te son perdonados” o decir: “Levántate, coge la camilla y echa a andar”? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados-dice al paralítico-: ”Te digo: levántate, coge tu camilla y vete a tu casa” ». Se levantó, cogió inmediatamente la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: -«Nunca hemos visto una cosa igual». (Marcos 2, 1-12) Para quien conoce un poco la estructura del Evangelio de San Marcos —recibido directamente de la boca del mismo Pedro, fiel testigo ...
La actitud del leproso
14 de enero
Por Rafael Luis Alcázar
En aquel tiempo, se acerca a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: -«Si quieres, puedes limpiarme.» Compadecido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: -«Quiero: queda limpio.» La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio. Él lo despidió, encargándole severamente: -«No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio ». Pero, cuando se fue, empezó a pregonar bien alto y a divulgar el hecho, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en lugares solitarios; y aun así acudían a él de todas partes. Mc 1,40-45 La actitud de este leproso no deja lugar a dudas: -“Si quieres, puedes limpiarme.” . Jesús siempre está dispuesto a recibir nuestros pecados, nuestras cargas, nuestras miserias… Este enfermo, como todos nosotros cuando la luz de la Palabra ilumina nuestra habitación interior, es consenciente de su enfermedad y del sufrimiento que ella le acarrea y también sabe, como tu y como yo quien puede curarle, quien le puede dejar limpio. Este leproso que tantas veces somos nosotros cuando nos alejamos del Camino de la Verdad quiere, desea ser sanado. Y…¿cuál es su actitud? El evangelio de hoy nos dice que se acercó a Jesús suplicándole de rodillas. El enfermo se agacha, se humilla… ¡Cuantas veces el Señor ...
Tu palabra es mi pan de hoy
13 de enero
Por Antonio Pavía
  En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella. Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron en su busca y, al encontrarlo, le dijeron: -«Todo el mundo te busca.» Él les respondió: – «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.» Así recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios. (Mc 1, 29-39) Esta forma de actuar de Jesús, su ir de un pueblo a otro encarnando la Palabra del Padre, da cumplimiento a la intuición profética del salmista: “Dios envía su mensaje a la tierra, su palabra corre veloz” (Sl 147,15). Así es como vemos a Jesús a lo largo del ...
Les enseñaba con autoridad
12 de enero
Por Jerónimo Barrio
En la ciudadde Cafarnaún, el sábado entra Jesús en la sinagoga a enseñar; estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas. Había precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: -« ¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.» Jesús lo increpó: -«Cállate y sal de él.» El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un grito muy fuerte, salió de él. Todos se preguntaron estupefactos: -«¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los espíritus inmundos y lo obedecen.» Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.  Marcos 1, 21-28 ¡Porque lo digo yo, que soy tu padre! Esta es una expresión muy común en las discusiones habituales con nuestros hijos adolescentes, para concluir una conversación en la que casi siempre los hijos piden a los padres porqués continuados sobre un asunto que les interesa mucho conseguir y para el que no obtienen el permiso anhelado. En el fondo ni el hijo desea aprender nada de los argumentos ofrecidos, ni el padre al final pone mayor interés en ellos, concluyendo con el “porque te lo digo yo, que soy tu padre”. ¿Es la enseñanza basada en la autoridad o es simplemente el ...
Jesucristo es la Palabra definitiva de Dios
11 de enero
Por Victoria Luque
Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía: -«Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio.» Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, echando las redes en el mar, pues eran pescadores. Jesús les dijo: -«Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres.» Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. A continuación los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él. (Mc1, 14-20) Después del bautismo de Jesús y del encarcelamiento de Juan el Bautista, Jesús empieza a predicar en Galilea y comienza a anunciar que el reino de Dios está cerca, que se ha cumplido el tiempo. Parece que Jesús da una visión apocalíptica, como si el final de los tiempos estuviera ya aquí. Y en cierta forma, así es, pues con Cristo Jesús todo ha sido cumplido. Todo ha llegado a su cumplimiento. En Jesús se cumplen las Escrituras, lo dicho por los profetas. En este sentido con Jesucristo se ha cumplido el tiempo. De hecho, ...
Seamos una Epifanía
10 de enero
Por Ángel Pérez
En aquel tiempo, el pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.» En un bautismo general, Jesús también se bautizó. Y, mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto.». (Lc 3, 15-16. 21-22) Hoy la Iglesia celebra la segunda Epifanía; en la primera el Señor sorprende a los sabios que siguiendo una estrella encuentran a un niño recién nacido en un simple pesebre. Estos hombres reconocen en este niño la fragilidad del ser humano pero al mismo tiempo descubren su linaje de Rey y contemplan la gloria de su divinidad. En esta segunda Epifanía, Jesús vuelve a presentarse como uno de nosotros y en esta ocasión es el mismo Dios, su Padre, el que le ratifica como Rey y le presenta como Dios al declararle su Hijo muy amado, su predilecto. Por el bautismo, en teoría, hemos sido todos nosotros declarados por la Iglesia: sacerdotes, profetas y Reyes. Por este bautismo también el Padre nos ha amado y nos ...
Ánimo soy yo, no tengáis miedo
9 de enero
Por Juanjo Calles
<<Después que se saciaron los cinco mil hombres, Jesús en seguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar. Llegada la noche, la barca estaba en mitad del lago, y Jesús, solo, en tierra.Viendo el trabajo con que remaban, porque tenían viento contrario, a eso de la madrugada, va hacia ellos andando sobre el lago, e hizo ademán de pasar de largo. Ellos, viéndolo andar sobre el lago, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque al verlo se habían sobresaltado. Pero él les dirige en seguida la palabra y les dice: —«Ánimo, soy yo, no tengáis miedo.» Entró en la barca con ellos, y amainó el viento. Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de los panes, porque eran torpes para entender>>. (Marcos 6, 45-52) En el contexto litúrgico del tiempo de Navidad, entre la Solemnidad de la Epifanía del Señor y la Fiesta del Bautismo de Jesús, la Liturgia de la Palabra ha insertado la secuencia de la multiplicación de los panes y los peces en la ribera del lago Tiberiades según el evangelista San Marcos. ¿Por qué nos encontramos esta escena de la vida de Jesús en el marco de la celebración de los misterios gozosos de ...