Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|Jueves, agosto 27, 2015
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Evangelios

Evangelios
La levadura de la hipocresía
26 de agosto
Por Juan José Calles
«En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros encalados! Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre; lo mismo vosotros: por fuera parecéis justos, pero por dentro estáis repletos de hipocresía y crímenes. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que edificáis sepulcros a los profetas y ornamentáis los mausoleos de los justos, diciendo: “Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, no habríamos sido cómplices suyos en el asesinato de los profetas”! Con esto atestiguáis en contra vuestra, que sois hijos de los que asesinaron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres!”». (Mt 23,27-32) Tras la multiplicación de los panes y los peces, Jesús, caminando con sus discípulos, les hizo una seria advertencia sobre los fariseos que en aquel momento ellos no comprendieron; la interpretaron como una especie de reprensión por el hecho de que se habían olvidado de comprar pan. Es evidente que ellos dieron un significado literal al uso que Jesús hacía de la levadura, y que todos sus pensamientos se reducían al pan material. Pero Jesús no estaba hablando ni de pan, ni de levadura literales, sino que una vez más usaba cuestiones de la vida cotidiana con el fin de ilustrar verdades espirituales de su Reino. Para entender ... Seguir leyendo
La única puerta posible
25 de agosto
Por Valentín de Prado
«En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el décimo de la menta, del anís y del comino, y descuidáis lo más grave de la ley: el derecho, la compasión y la sinceridad! Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que filtráis el mosquito y os tragáis el camello! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis rebosando de robo y desenfreno! ¡Fariseo ciego!, limpia primero la copa por dentro, y así quedará limpia también por fuera”». (Mt 23,23-26) Jesús condena fuertemente a los escribas, personas que copiaban textos o que los escribían al dictado, y a los fariseos, que aparentaban ser cumplidores de la ley y sus mandamientos, pero fingiendo cualidades y sentimientos solamente para ser alabados y admirados por los demás, mientras despreciaban a los que no eran como ellos. Pero los condena sobre todo porque les falta lo principal: “lo más grave de la ley: el derecho, la compasión y la sinceridad!”, es decir, el amor y la misericordia a los más débiles y pequeños, a los pecadores. La verdad era que los fariseos, a la vista de todos, aparecían como hombres muy estrictos y observadores de la Ley, pero con esas apariencias tapaban y encubrían ...
Ven y verás
24 de agosto
Por Hijas del Amor Misericordioso
«En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dice: “Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret”. Natanael le replicó: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?”. Felipe le contestó: “Ven y verás”. Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: “Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño”. Natanael le contesta: “¿De qué me conoces?”. Jesús le responde: “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”. Natanael respondió: “Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel”. Jesús le contestó: “¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores”. Y le añadió: “Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”». (Jn 1,45-51) El nombre de Natanael solo aparece en San Juan, pero es muy probable que se trate del apóstol Bartolomé de los sinópticos. Que Natanael sea apóstol no hay duda, pues Jesús le promete que será testigo de su gloria y esta es la característica propia de los apóstoles. Natanael es, pues, un apóstol. Lo que no sabemos con exactitud es dónde se lo encuentra Felipe. ¿Sería en Caná de Galilea? Pudiera ser. Es ...
Los que no se escandalizan de Jesús
23 de agosto
Por Javier Alba
«En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron: “Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?”. Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: “¿Esto os hace vacilar?, ¿y si viérais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen”. Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: “Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede”. Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: “¿También vosotros queréis marcharos?”. Simón Pedro le contestó: “Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios”». (Jn 6,60-69) Las palabras de Jesús escandalizan a sus discípulos. Dicen que su modo de hablar es “inaceptable” y que es imposible “hacerle caso”. Sus discípulos le critican. Jesús lo sabe. También nosotros podemos escandalizarnos. Puede que pensemos que no nos escandalizamos de las palabras de Jesús. Tampoco los judíos pensaban que se escandalizaban de la Torá. Igual nosotros pensamos ...
“Sentar cátedra”
22 de agosto
Por Pablo Morata
«En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: “En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”». (Mt 23,1-12) Cuando uno se pone delante de un texto como el de hoy hay que tener un cuidado impresionante. Basta pensar en la cantidad de cátedras sociales, culturales, televisivas… ...
La clave: donarse
21 de agosto
Por Juan José Guerrero
«En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?”. Él le dijo: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser”. Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’. Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas”». (Mt 22,34-40) Los fariseos, igual que antes les había pasado a los saduceos, preguntan a Jesús con corazón torcido; no para buscar la verdad, sino para pillarlo en contradicción y, así, poderse reafirmar en sus egoísmos, criticarlo, desprestigiarlo y, en definitiva, hacer su propia voluntad sin tener en cuenta cuál sea la voluntad de Dios para ellos. Esta actitud no está lejos de nosotros. En efecto, hay personas que buscan la justificación de sus actitudes morales yendo de confesor en confesor hasta encontrar a alguno que “le dé la razón” y le permita seguir en sus errores, “con la conciencia tranquila”. También es corriente justificar la falta de amor al prójimo, la envidia, el rencor y el juicio inmisericorde y constante hacia los demás, poniendo como excusa el que “todavía Dios ...
El traje de bodas
20 de agosto
Por Gloria María Tomás
«En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: ‘Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda’. Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: ‘La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda’. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: ‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?’. El otro no abrió la boca. Entonces ...
Hay trabajo para todos
19 de agosto
Por Ernesto Juliá
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: “El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido’. Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: ‘¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?’. Le respondieron: ‘Nadie nos ha contratado’. Él les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña’. Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: ‘Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros’. Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: ‘Estos últimos han trabajado solo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno.’. Él replicó a uno de ellos: ‘Amigo, no te hago ...
Para tenerlo todo has de darlo todo
18 de agosto
Por Ramón Domínguez
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Os aseguro que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Lo repito: Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios”. Al oírlo, los discípulos dijeron espantados: “Entonces, ¿quién puede salvarse?”. Jesús se les quedó mirando y les dijo: “Para los hombres es imposible; pero Dios lo puede todo”. Entonces le dijo Pedro: “Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?”. Jesús les dijo: “Os aseguro: cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. Muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros”». (Mt 19,23-30) La advertencia del evangelio es muy clara: “Os aseguro que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos”. Y, para mayor énfasis lo vuelve a repetir. El evangelio dice lo mismo con otras palabras: “si no vendéis todos vuestros bienes no podréis entrar en el reino de los cielos” y, ...
Vente conmigo
17 de agosto
Por Miguel Ángel Bravo
«En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó: “Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna? Jesús le contestó: “¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos”. Él le preguntó: “¿Cuáles?”. Jesús le contestó: “No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo”. El muchacho le dijo: “Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?”. Jesús le contestó: “Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres —así tendrás un tesoro en el cielo— y luego vente conmigo”. Al oír esto, el joven se fue triste, porque era rico». (Mt 19,16-22) Quizá tú te has planteado estas mismas preguntas del joven de este evangelio: ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna? Y au cuando se nos da la respuesta, añadimos: ¿Qué me falta? Para hacerle ver a este joven que la vida eterna para él consistía en reconocer en Jesús l respuesta a esa insatisfacción profunda, le lleva a confrontarse con el amor que le tiene a los bienes de esta tierra. Ha cumplido todos los mandamientos pero, cuando se le invita a dejar ...
¿Cómo puede este darnos a comer su carne?
16 de agosto
Por Francisco Lerdo de Tejada
«En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo”. Disputaban los judíos entre sí: “¿Cómo puede este darnos a comer su carne?”. Entonces Jesús les dijo: “Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre”». (Jn 6,51-58) El Señor ha producido un altercado por las palabras que ha dicho. Se peleaban entre sí los judíos porque no entendían lo que Jesús les decía sobre su Cuerpo. Cuando el Señor se pone misterioso se pone misterioso, y hay que dejarlo; a su ...
Arca de la Alianza
15 de agosto
Por Miguel Iborra
«En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: “¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”. María dijo: “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia —como lo había prometido a nuestros padres— en favor de Abrahán y su ...
Matrimonio y celibato
14 de agosto
Por Pedro Barrado
«En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: “¿Es lícito a uno despedir a su mujer por cualquier motivo?”. El les respondió: “¿No habéis leído que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer, y dijo: “Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne”? De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”. Ellos insistieron: “¿Y por qué mandó Moisés darle acta de repudio y divorciarse?”. Él les contestó: “Por lo tercos que sois os permitió Moisés divorciaros de vuestras mujeres; pero, al principio, no era así. Ahora os digo yo que, si uno se divorcia de su mujer -no hablo de impureza- y se casa con otra, comete adulterio”. Los discípulos le replicaron: “Si esa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse”. Pero él les dijo: “No todos pueden con eso, solo los que han recibido ese don. Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos por el reino de los cielos. El que pueda con esto, que lo haga”». (Mt 19,3-12) La ...
Saber perdonar
13 de agosto
Por Antonio Pavía
«En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: “Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?”. Jesús le contesta: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: ‘Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo’. El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: ‘Págame lo que me debes’. El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: ‘Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré’. Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ‘¡Siervo malvado! Toda aquella ...
Atados por la misericordia
12 de agosto
Por Victoria Luque
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.» Mt.18,15-20 Juzgar es muy fácil, condenar es muy fácil, creernos mejores que los demás es muy fácil, lo complicado es ver que a esa persona el Señor la quiere también en su pecado. Lo difícil es tenderle la mano e intentar ponerte en su lugar, en sus circunstancias, para desde ahí, mostrarle su error y el amor que Dios le tiene. Que el Señor nos libre de escandalizarnos del pecado de los demás. Porque ese, a quien yo ...
Los hombres contra los ángeles
11 de agosto
Por Francisco Jiménez
«En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: “¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?”. Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo: “Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial. ¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, os aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Lo mismo vuestro Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños”». (Mt 18, 1-5. 10. 12-14 ) En la increencia, no aceptar la existencia de los ángeles es algo muy extendido; de hecho, se esgrime muchas veces como un argumento de énfasis para justificar la negación de Dios. ¿Quién puede, en ...
Morir para la Vida
10 de agosto
Por Horacio Vázquez
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará”». (Juan 12, 24-26) Otra vez el Jesús críptico y misterioso que nos quiere revelar las verdades ocultas del Reino, aquello que es contradictorio para el hombre, lo que lo escandaliza, lo que perturba a las mentes ecuánimes que nos gobiernan, y que nos imponen como reglas seguras de conducta lo que es “razonable”, lo “lógico”, lo “correcto”, o simplemente, lo “conveniente”: “Vive bien”, “cuídate mucho”, “disfruta”, “sé feliz”, “ahorra para la vejez”, “olvida los problemas”, “huye de lo enojoso”, y en fin, “vive y deja vivir”. ¿Quién se atreve a refutar estas verdades? ¿Cómo se podrá decir que eso no es lo procedente en toda ocasión, tiempo y lugar? ¿Qué aguafiestas desconsiderado vendrá a contradecirnos, y tratará de llevarnos por otro camino? Quizá sean solo cuestiones sencillas de óptica, o simples problemas de enfoque, pero es posible que haya algo más, y pudieran ser ...
Sufrimiento y fe
8 de agosto
Por Manuel Requena
«En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre, que le dijo de rodillas: “Señor, ten compasión de mi hijo, que tiene epilepsia y le dan ataques; muchas veces se cae en el fuego o en el agua. Se lo he traído a tus discípulos, y no han sido capaces de curarlo”. Jesús contestó: “ ¡Generación perversa e infiel! ¿Hasta cuándo tendré que estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo”. Jesús increpó al demonio, y salió; en aquel momento se curó el niño. Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte: “¿Y por qué no pudimos echarlo nosotros?”. Les contestó: “Por vuestra poca fe. Os aseguro que si fuera vuestra fe como un grano de mostaza, le diríais a aquella montaña que viniera aquí, y vendría. Nada os sería imposible”». (Mt 17,14-20) Bajaba de la montaña, donde Pedro, Santiago y Juan vieron su gloria de luz, y en la Nube escucharon la voz del Padre que les dijo quién era su Hijo, el Amado, su proyecto terminado de hombre, regalándoles, además, el mejor instrumento que tenemos aún para ser Iglesia y cuerpo suyo, el don enorme de escucharle —mandato y fundamento de la fe—. Llegando al llano, donde estaba esperando la gente, un hombre sencillo, con más amor de padre que creencia firme, salió de entre los pobres, se ...
¡Oh dichosa paradoja divina!
7 de agosto
Por César Allende
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta. Os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin antes haber visto llegar al Hijo del hombre con majestad”». (Mt 16,24-28) No puede ponerse en duda que el ser humano es un ser paradójico: no solo tenemos actitudes y comportamientos paradójicos y contradictorios; es que ambos nos habitan de asiento. Pero no todos tienen el mismo signo y valor. Jesús, que nos conoce como nadie, nos plantea el asunto así: negarse uno a sí mismo (por él) es ganarse; salvar la vida al margen de Dios es perderla; perderla es ganarla (en Dios y por Dios). Ganar el mundo entero (fuera de Dios) no pasa de eso: de haber ganado tan solo el mundo entero. Enseñanza para advertidos: todo el mundo entero es prácticamente nada. Y mira que obramos, nos afanamos y trabajamos ...
La Transfiguración del Señor
6 de agosto
Por Tomás Cremades
«En aquel tiempo, seis días después Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: “Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. Estaban asustados, y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: “Este es mi Hijo amado; escuchadlo”. De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: “No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos”. Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de «resucitar de entre los muertos». (Mc 9,2-10) Este pasaje comienza diciendo “seis días después”, y, para ello hemos de conocer lo qué había sucedido seis días antes. Jesús catequiza no solo a sus discípulos, sino también a la gente que le acompaña. Y les comunica las condiciones para seguirle: negarse a sí mismo, tomar la ...
Hemos vuelto a la vida
4 de agosto
Por Alfredo Esteban
«Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida: “¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo! “. Pedro le contestó: “Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua”. Él le dijo: “Ven”. Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: “Señor, sálvame”. En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: “¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?”. En cuanto subieron a la barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él, diciendo: “Realmente eres Hijo de Dios”. Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Y los hombres de aquel lugar, apenas lo reconocieron, pregonaron la noticia por ...
El amor es más fuerte que la muerte
22 de julio
Por Pablo Morata
«El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús. Ellos le preguntan: “Mujer, ¿por qué lloras?”. Ella les contesta: “Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto”. Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Jesús le dice: “Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?”. Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: “Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré”. Jesús le dice: “¡María!”. Ella se vuelve y le dice: “¡Rabboni!”, que significa: “¡Maestro!”. Jesús le dice: “Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: ‘Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro’”. María Magdalena fue y anunció a los discípulos: “He visto al Señor y ha dicho esto”». (Jn 20,1.11-18) El primer día de la semana, como el primer día de la primera semana, la situación era de caos y confusión: caos porque aparentemente ha vencido ...
Orden de valores
21 de julio
Por Juan José Guerrero
«En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él. Uno se lo avisó: “Oye, tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo”. Pero él contestó al que le avisaba: “¿Quién es mí madre y quiénes son mis hermanos?”. Y, señalando con la mano a los discípulos, dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ese es mi hermano, y mi hermana, y mi madre”». (Mt. 12,46-50) Hay una serie de convencionalismos falsos que son considerados como indiscutibles artículos de fe. Jesucristo viene a desmontar todo este monumental error, fruto de un sentimentalismo que, mal entendido, se confunde con el verdadero amor. Lo que los hombres muchas veces entendemos como amor no suele pasar de ser un sentimiento de complacencia histérico que no va más allá de la propia satisfacción. En la medida en la que nos sentimos a gusto, realizados, en compañía de la persona “amada”, relativizamos todo lo demás. Se dice en muchas ocasiones que “la familia es lo primero”, se exalta el amor incondicional de las madres por sus hijos. Sin embargo, si se analizan estos sentimientos se podrán ver los fallos de que adolecen: la buena armonía entre familiares se resquebraja en cuanto una ...
Only you
20 de julio
Por Gloria Mª Tomás y Garrido
«En aquel tiempo, algunos de los escribas y fariseos dijeron a Jesús: “Maestro, queremos ver un signo tuyo”. Él les contestó: “Esta generación perversa y adúltera exige un signo; pero no se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo; pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra. Cuando juzguen a esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que la condenen, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás. Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón». (Mt 12,38-42) Probablemente la mayoría de las personas que leen estas páginas sienten una admiración grande por el Señor. Admiración que puede aumentar constantemente si se considera los Evangelios como lo que son, un tesoro que aprendemos a trasladar a nuestra vida actual. A este propósito recuerdo la estrofa de una canción de hace ya unos pocos años. Es Only you, y dice así: ”Solo tú puedes hacer que todo parezca bien/ Solo tú puedes hacer que brille la oscuridad/ ...
Él es nuestra Paz
19 de julio
Por Ernesto Juliá
«En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: “Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco”. Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma».  (Mc 6,30-34) Los apóstoles regresaron junto a Jesús, después de haber realizado la misión que les había encomendado: ir por los pueblos vecinos a preparar la llegada del Señor.  Han anunciado el nombre de Jesús, han invitado a todos al arrepentimiento de sus pecados; y han expulsado demonios. Son los primeros que han vivido una “acción evangelizadora”,  que han descubierto la alegría de anunciar el Evangelio, de comunicar los hombres la presencia en la tierra del Salvador: “La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace ...
La caña cascada no la quebrarán
18 de julio
Por Ramón Domínguez
«En aquel tiempo, los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús. Pero Jesús se enteró, se marchó de allí, y muchos le siguieron. Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran. Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: “Mirad a mi siervo, mi elegido, mi alenado, mi predilecto. Sobre él he puesto mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones. No porfiará, no gritará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará, hasta implantar el derecho; en su nombre esperarán las naciones”». (Mt 12,14-21) “Los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús”. Esta es la situación: al anuncio de la Buena Nueva de Jesús y a sus obras se salvación a favor de los hombres, responde el mundo con la persecución y el deseo de acabar con aquel que denunciaba con su predicación y su vida la hipocresía del mundo farisaico. Ante este hecho, el evangelista se pregunta por el motivo de esta oposición a Cristo. La respuesta la encuentra en los Cantos del Siervo de Yahveh en los que el profeta Isaías retrata la figura de uno que viene a responder al mal con el bien y, a cambio, solo recibe rechazo y persecución. Jesús, según el profeta, viene a anunciar el derecho a las naciones, ...
El que ama no hace mal
17 de julio
Por Miguel Ángel Bravo
«Un sábado de aquellos, Jesús atravesaba un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas. Los fariseos, al verlo, le dijeron: “Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado”. Les replicó: “¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes presentados, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino solo a los sacerdotes. ¿Y no habéis leído en la Ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa? Pues os digo que aquí hay uno que es más que el templo. Si comprendierais lo que significa ‘quiero misericordia y no sacrificio’, no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado”». (Mt 12,1-8) Si comprendierais lo que significa “quiero misericordia y no sacrificio”. Comprender significa tener una idea clara de lo que dice o hace otra persona. En esta ocasión, Jesús invita a los fariseos a comprender que lo que hacen sus discípulos es un signo mesiánico, no están rompiendo la Ley, pues junto a su Maestro estaban ejerciendo un servicio sacerdotal anunciando a los cansados y agobiados el descanso al tomar el yugo suave y la carga ligera ...
La gratuidad de Dios
15 de julio
Por Miguel Iborra
«En aquel tiempo, exclamó Jesús: “Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Si, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”». (Mt 11,25-27) Jesús tenía una confianza y una cercanía tan grande con Dios que le llama Padre, y es por ello que en los mensajes y obras de Jesús se manifestó Dios a todos los hombres. Pero solo los sencillos de corazón le entendieron el camino, supieron recibir la revelación y le acogieron. Para entender el mensaje de Cristo, no es la sabiduría, ni la ciencia, ni el conocimiento de las leyes, sino la revelación gratuita de Dios. La fe es una clase especial de sabiduría. Santa Teresa de Ávila reconocía no tener estudios de Teología por la Universidad de Salamanca y alcanzó de Dios tal sabiduría espiritual que es Doctora de la Iglesia. Menudo regalo de sabiduría y amor de Dios para la gente sencilla. ¿Ya me entiendes, verdad? Miguel Iborra Viciana
El milagro de la acogida
14 de julio
Por Pedro Barrado
«En aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho casi todos sus milagros, porque no se habían convertido: “¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza. Os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al infierno. Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy. Os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti”» (Mt 10,20-24). El pasaje del evangelio de hoy se relaciona, litúrgicamente, con dos textos que hablan claramente de salvación: Ex 2,11-15, que cuenta el salvamento de Moisés niño de las aguas del Nilo —constituyéndose en una prefiguración de la salvación del pueblo a través de las aguas del mar de las Cañas—, y Sal 68, que comienza precisamente así: «¡Sálvame, oh Dios, que estoy con el agua al cuello!» (v. 2). De las seis ciudades que se mencionan, tres son extranjeras (Tiro, Sidón y Sodoma); las otras tres, judías (Corozaín, Betsaida y Cafarnaún). Además, las seis se emparejan dos a dos: Corozaín y Betsaida con Tiro y ...
El que pierde, gana
13 de julio
Por Antonio Pavía
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: “No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espadas. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa. El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mi; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mi no es digno de mi; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mi. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mi la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro”. Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar ...