Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|Sábado, diciembre 20, 2014
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Evangelios

Evangelios
Jesús, ¡Hijo de David!
20 de diciembre
Por Francisco Jiménez
«A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo: “No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor. Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá  fin”. Y María dijo al ángel: “¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?”. El ángel le contestó: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible”. María contestó: “Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”. Y la dejó el ángel». (Lc ... Seguir leyendo
Volvamos a la fuente
19 de diciembre
Por Victoria Luque
«En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón llamada Isabel. Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada. Una vez que oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según el ritual de los sacerdotes, le tocó a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso. Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor. Pero el ángel le dijo: “No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; se llenará de Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos israelitas al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacía los hijos, y a los desobedientes, a la sensatez ...
Dios habla hoy
18 de diciembre
Por Jerónimo Barrio
«El origen de Jesucristo fue este: María, su madre, estaba comprometida para casarse con José; pero antes que vivieran juntos, se encontró encinta por el poder del Espíritu Santo.  José, su marido, que era un hombre justo y no quería denunciar públicamente a María, decidió separarse de ella en secreto.  Ya había pensado hacerlo así, cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: José, descendiente de David, no tengas miedo de tomar a María por esposa, porque su hijo lo ha concebido por el poder del Espíritu Santo. María tendrá un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Se llamará así porque salvará a su pueblo de sus pecados.  Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: “La virgen quedará encinta y tendrá un hijo, al que pondrán por nombre Emanuel” (que significa: “Dios con nosotros”). Cuando José despertó del sueño, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y tomó a María por esposa». Tenemos la estúpida costumbre de solo creer las cosas que somos capaces de comprender. Lo que supera el filtro de nuestra razón, aunque seamos unos lerdos, eso creemos. Solo creo lo que entiendo, el resto no tiene valor o simplemente no  existe. La fuerza de la gravedad no tiene explicación física, solo descriptiva ...
El anuncio del Reino
17 de diciembre
Por Mª Nieves Díez
«Abrahán engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés a Esrón, Esrón a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró, de Rahab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed a Jesé, Jesé engendró a David, el rey. David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abías, Abías a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías, Ozías a Joatán, Joatán a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amós, Amós a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia. Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquín, Eliaquín a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquirn, Aquím a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Mesías, catorce» (Mt 1,1- 17). Me parece una difícil tarea tener que comentar este árido evangelio del día de hoy. Comprendo las razones del ...
En el corazón del Evangelio
16 de diciembre
Por Germán Martínez
«En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña.” El le contestó: “No quiero.” Pero después recapacitó y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor. “ Pero no fue. ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?”. Contestaron: “El primero”. Jesús les dijo: “Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis». (Mt 21,28-32) La parábola de los dos hijos nos presenta una chocante paradoja que nos cuesta aceptar. Esta paradoja nos adentra en el mismo corazón del evangelio: “La prostitutas os precederán en el Reino de los cielos”. Aquí no se trata de la distinta suerte entre judíos y gentiles, sino que se contrapone, por una parte, a líderes religiosos arrogantes e incrédulos y, por otra, a aquellos pecadores públicos que como tales se reconocen humildemente  ante Dios. Porque el pecado está dentro del corazón. Así, nada frustra más ...
Dichosos los sencillos de corazón
15 de diciembre
Por Miguel Iborra
«En aquel tiempo, Jesús llegó al templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo para preguntarle: “¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?”. Jesús les replicó: “Os voy a hacer yo también una pregunta; si me la contestáis, os diré yo también con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿de dónde venía, del cielo o de los hombres?”. Ellos se pusieron a deliberar: “Si decimos “del cielo”, nos dirá: “¿Por qué no le habéis creído?” Si le decimos “de los hombres”, tememos a la gente; porque todos tienen a Juan por profeta”. Y respondieron a Jesús: “No sabemos”. Él, por su parte, les dijo: “Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto”.  (Mt 21,23-27) Nos sentimos tan a gusto oyendo solo lo que nos conviene. Aspiramos tener la razón a cualquier precio. Por nuestro provecho, por nuestros beneficios, no estamos dispuestos a ceder ni un milímetro y siempre andamos con excusas pobres para hacer oídos sordos a la Palabra de Dios. Y encima queremos que Dios nos bendiga permanentemente. ¡Cuánto saben los sencillos de corazón! Señor, danos humildad para que siempre procedamos  con dignidad, acogiendo y manifestando  tu doctrina con la sencillez del que cree,  sin evasivas ni pretextos. Miguel Iborra Viciana 
Nace la vida para ti
14 de diciembre
Por Ángel Pérez
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?» Él confesó sin reservas: «Yo no soy el Mesías.» Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?» Él dijo: «No lo soy.» «¿Eres tú el Profeta?» Respondió: «No.» Y le dijeron: «¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?» Él contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías.» Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?» Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.» Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando. Se acerca la Navidad. Este fue un acontecimiento histórico que se realiza de forma real en cualquier momento donde se dé un corazón sencillo y limpio. La palabra «Navidad» ...
Está entre nosotros
13 de diciembre
Por Antionio Pavía
«Cuando bajaban de la montaña, los discípulos preguntaron a Jesús: “¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?”. Él les contestó: “Elías vendrá y lo renovará todo. Pero os digo que Elías ya ha venido, y no lo reconocieron, sino que lo trataron a su antojo. Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos”. Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan el Bautista». (Mt 17,10-13) Los profetas y maestros espirituales de Israel anunciaron repetidamente que la llegada del Mesías vendría precedida por un hombre de Dios que representaría toda la misión profética del pueblo santo. Sabemos que en el Antiguo Testamento la figura señera del profetismo es Elías. De ahí la pregunta de los apóstoles a Jesús acerca de la venida de este profeta, precursor de los tiempos mesiánicos. En realidad esta pregunta nace de una interpretación literal de la Palabra de Dios que, como bien sabemos, siempre ha dado origen a infinidad de sectas. Jesús dice a los suyos que aquel Elías de quien hablaron los profetas ya se hizo presente en Israel. Se refería a su precursor Juan el Bautista. Jesús proclamó: “Vino y no lo reconocieron”. Siempre pasa lo mismo, y lo digo sin doblez de ningún tipo. Nos creemos tan buenos que pedimos a Dios conocer su voluntad sobre nosotros, ...
La sabiduría se acredita por sus obras
12 de diciembre
Por Manuel Requena
«En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: “¿A quién se parece esta generación? Se parece a los niños sentados en la plaza, que gritan a otros: “Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos cantado lamentaciones, y no habéis llorado”. Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio”. Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores”. Pero los hechos dan razón a la sabiduría de Dios» (Mt 11,16-19) El canto de la comparanza, era algún estribillo conocido en los juegos de los niños, que el propio Jesús habría cantado, y que recrimina a los aguafiestas de siempre, a los que nunca quieren jugar a nada, y lo critican todo, se oponen a todo. Su primera respuesta siempre es un ¡no! La gente sencilla que escuchaba a Jesús, podía entender perfectamente a quien se refería aquella semejanza. El misterio del Reino de los cielos que Mateo anuncia en esta sección, requería una apertura y sencillez que no daba la estricta ley. Lo dirá el propio Maestro, unos versículos después del texto que leemos hoy: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños»(Mt ...
Cristo es el importante
11 de diciembre
Por Enrique Solana de Quesada
«En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: “Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él. Desde los días de Juan, el Bautista, hasta ahora se hace violencia contra el reino de Dios, y gente violenta quiere arrebatárselo. Los profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo. El que tenga oídos que escuche”». (Mt 11,11-15) En medio del Adviento la Iglesia no puede dejar de mirar al Bautista para aprender de Él a ser el Precursor, la antesala del que salva. Todo evangelizador encarna su figura —de la cual dice la Escritura “Dichosos los pies de los mensajeros que recorren la tierra anunciando la paz”— evangelizando. Sin embargo, el que predica ha de desaparecer para que sea Cristo quien crezca en el que escucha. Y esto lo cumple Juan a la perfección, sabiéndose indigno de desabrocharle las correas de las sandalias. Cristo es el importante, y no quien le precede. Por esa razón, Juan es el más grande de entre los nacidos en el Antiguo Testamento y el más pequeño de los nacidos en el Nuevo. Juan se encuentra en el vértice entre lo antiguo y lo ...
Venid a mi los que estais cansados y agobiados
10 de diciembre
Por Ángel Olias
“En aquel tiempo, exclamó Jesús: -«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera» (Mt 11,28-30)”. Este breve fragmento, tan solo tres versículos, del evangelio de Mateo que hoy proclama la Iglesia, es un magnífico ejemplo de la famosa frase del escritor aragonés del siglo XVII, Baltasar Gracián: “Lo bueno si breve, dos veces bueno”. Verdaderamente esta sencilla invitación de Jesús encierra un gran consuelo. Muchas veces me ha consolado profundamente a mí esta frase cuando, al entrar en la iglesia de los Jesuitas de Madrid de la calle Serrano, la parroquia de S. Francisco de Borja, la he leído en letras majestuosas en la base de la cúpula del altar mayor. Hay que girar 360 grados para leerla entera. Y pienso que al igual que a mí, a tanta gente de nuestro tiempo le consolaría enormemente escuchar esta sincera invitación a descansar de sus agobios, de sus angustias, de su indignación, de sus situaciones insoportables de precariedad, de soledad, de desamor, de frustración o de hastío. ¡Cuántos hombres y mujeres de hoy no conocen el verdadero descanso y la verdadera paz interior (y exterior)! Hoy en día se respira una atmósfera ...
Cristo nunca se rinde
9 de diciembre
Por Miguel Ángel Bravo
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, os aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Lo mismo vuestro Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños”». (Mt 18,12-14) En este breve evangelio el Señor nos descubre la importancia que tiene cada una de las ovejas para el pastor. Jesús apela al corazón de sus oyentes, al tuyo y al mío, para descubrir que quizá “sus pensamientos no son nuestros pensamientos”; que si fuera nuestro rebaño, incluiríamos a la oveja perdida en los márgenes de riesgo o nos contentaríamos con haber perdido solo una y aún contar con noventa y nueve. La realidad, querido lector, es que en muchas ciudades e incluso en muchos países, esta parábola está totalmente al revés. El pastor se encuentra con solo una oveja a su cuidado y noventa y nueve fuera, perdidas. Es entonces cuando la pregunta de Jesús cobra un sentido urgente para la búsqueda de las ovejas que se le han encomendado al pastor. La buena noticia de este breve evangelio es que el pastor ...
La “evangelización” de la Virgen María
8 de diciembre
Por Juan José Calles
«En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo: “No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin”. Y María dijo al ángel: “¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?”. El ángel le contestó: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que a pesar de su vejez ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible”. María contestó: “Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”. Y la dejó el ángel».  (Lc 1.26-38) ...
El debilitamiento del yo en Adviento
7 de diciembre
Por Francisco Lerdo de Tejada
«Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Está escrito en el profeta Isaías: “Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: ‘Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos’”. Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba: “Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo”». (Mc 1,1-8) “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”. La Iglesia en Adviento se reviste de color morado, igual que en Cuaresma. ¿Invitación a la penitencia? En el pasado, el Adviento se vivía con una intensidad muy parecida a la de la preparación a la Semana santa: ayunos, silencios, penitencias… La liturgia ofrecía y ofrece cauces de inspiración penitencial. Hoy día se ha suavizado la austeridad y se acentúa más la dimensión de espera, de confianza en la venida del Señor, pero se mantiene un cierto carácter sacrificial.  ...
En la viña del Señor hay lugar para mí
6 de diciembre
Por Ramón Domínguez
«En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: “La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies”. Y llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. A estos doce los envió con estas instrucciones: “ld a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis”». (Mt 9,35-10,1.6-8) Lo primero que llama poderosamente la atención de este evangelio es la constatación de la inmensa misericordia de Dios manifestada en Jesús, el cual: “al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor”. Jesús ve la gran miseria de la gente y se compadece de ella, pero conoce que no hay desgracia mayor que la de estar lejos de Dios por el pecado. Pues el hombre que no conoce el amor de Dios se encuentra en ...
Nada es imposible para Dios
5 de diciembre
Por Javier Alba
«En aquel tiempo, dos ciegos seguían a Jesús, gritando: “Ten compasión de nosotros, hijo de David”. Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos, y Jesús les dijo: “¿Creéis que puedo hacerlo?”. Contestaron: “Sí, Señor”. Entonces les tocó los ojos, diciendo: “Que os suceda conforme a vuestra fe”. Y se les abrieron los ojos. Jesús les ordenó severamente: “¡Cuidado con que lo sepa alguien!”. Pero ellos, al salir, hablaron de él por toda la comarca». (Mt 9,27-31) A los dos ciegos del Evangelio de hoy se les abrieron los ojos al escuchar las palabras de Jesús. Ellos sabían, antes que nada, que eran ciegos; no lo podían ocultar. ¿Nosotros estamos ciegos? O mejor dicho, ¿sabemos que estamos ciegos? Si no nos reconocemos como ciegos ante nuestra vida, nuestra historia, ante los acontecimientos de cada día, ante el sufrimiento del hermano que tenemos justo a nuestro lado, ¿cómo va a curar Jesús nuestra ceguera? Además de saberse ciegos,  los dos ciegos del Evangelio creían que Jesús los podía curar. Creen que Jesús tiene poder para curar su ceguera. También hoy a nosotros, nos dice Jesús: “¿Creéis que puedo hacerlo?”. Y solo nos caben dos respuestas: sí o no. Ante esta pregunta tan directa de Jesús no valen medias tintas: es posible, puede ser, quizás, en otro momento, me gustaría, etc. Solo cabe responder: ...
En los reveses también soy hijo de Dios
4 de diciembre
Por Juan M. Balmes
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente”». (Mt 7,21.24-27) Cuántas veces me he encontrado haciendo de mi fe, de mi catolicismo, un ídolo; lo he resumido a una serie de normas y de leyes que se han de cumplir. Es más, incluso esas leyes las he adaptado a mi medida para dar la talla, haciendo de la fe mi proyecto y así poder comparar a los demás y considerarlos inferiores. ¡Qué engaño mas grande!, que me hace clasificar a los de mi rango en cristianos de primera y al resto de segunda, tercera…. . ¡Madre mía si Dios hiciera eso! ¿En qué escalón estaría ...
Pan para todos
3 de diciembre
Por Horacio Vázquez
«En aquel tiempo, Jesús, bordeando el lago de Galilea, subió al monte y se sentó en él. Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros; los echaban a sus pies, y él los curaba. La gente se admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los tullidos y con vista a los ciegos, y dieron gloria al Dios de Israel. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: “Me da lástima de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que se desmayen en el camino”. Los discípulos le preguntaron: “¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?”. Jesús les preguntó: “¿Cuántos panes tenéis?”. Ellos contestaron: “Siete y unos pocos peces”. Él mandó que la gente se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y los peces, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente. Comieron todos hasta saciarse y recogieron las sobras: siete cestas llenas». (Mt 15,29– 37) El 3 de agosto pasado, solo hace tres meses, recé con vosotros el misterio inefable de la misericordia de Dios en el comentario de la primera multiplicación de los panes y los ...
Él tiene que crecer y yo menguar   
2 de diciembre
Por César Allende
«En aquel tiempo, lleno de la alegría del Espíritu Santo, exclamó Jesús: “Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar”. Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: “¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que veis vosotros, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron”». (Lc 10,21-24) Jesús ¿qué oficio tenía? Ni que se dedicara a la oftalmología. Diagnostica de buenos, o mejor aún de “dichosos” (“makarioi”), los ojos y por extensión los oídos de los discípulos, no por cómo ven y oyen (por su fisiología o función) sino por lo que ven y oyen. Y cómo será esto que ven y oyen que además de que da la salud a los órganos, provoca la envidia de reyes y profetas. Claro, lo que Jesús enseña —por algo es el Maestro y el Señor (Jn 13,13)— trasciende la grandeza de ...
Tiempo de espera y alegría
1 de diciembre
Por Juan Sánchez
«En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole: “Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho”. Jesús le contestó: “Voy yo a curarlo”. Pero el centurión le replicó: “Señor, no soy quien para que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: ‘Ve’, y va; al otro: ‘Ven’, y viene; a mi criado: ‘Haz esto’, y lo hace”. Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: “Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos”». (Mt 8,5-11) Y ya estamos en Adviento. Tiempo para renovar nuestro encuentro con Cristo, desde dos actitudes necesarias: vigilancia y esperanza. Que no nos pueda la rutina: estamos necesitados de conversión, de mirar a Cristo, de cambiar el camino del pecado por el de buscar la regeneración de la gracia y el perdón. Este evangelio representa una luz para nosotros: los cristianos hemos de estar atentos a la Palabra de Dios, y específicamente a este evangelio de san Mateo, porque nuestra pertenencia a ...
¡Velad!
30 de noviembre
Por Miguel Angel Bravo
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros lo,digo a todos: ¡Velad!» (Marcos 13,33-37) El Señor anuncia a sus discípulos que vendrá pero, un detalle curioso es que, ¡aun no se ha ido! Nuestro Señor, ascendió al Cielo después de padecer la muerte aquí en la tierra pero, envió el Espíritu Santo para guiarnos a la verdad que nos haría libres. En este evangelio con que comenzamos un nuevo año litúrgico, el Señor Jesus nos invita a “mirar y vigilar”, un cristiano no puede vivir “dormido” en el sentido de no enterarse de lo que pasa a su alrededor, nos ha encomendado a cada uno su tarea y estamos encargados de velar por su casa, no es nuestra casa, es la casa de alguien mas que, nos cofia sus bienes. Tiene derecho a pedir cuentas del cuidado que hemos tenido de su casa, de que al volver, inmediatamente le abramos ...
El buen combate
29 de noviembre
Por Hermenegildo Sevilla
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre”». (Lc 21,34-36) Hoy este fragmento del evangelio de Lucas viene en favor de la humildad, porque ilumina toda la debilidad que el hombre experimenta cuando se dispone a cumplir la voluntad de Dios. Tanto es así que el Señor  “se conforma” con que alberguemos en nuestro corazón verdaderos deseos de cumplirla y así lo intentemos. El Señor nos pide, a través de este evangelio, que nos mantengamos despiertos ante las asechanzas del mundo, el demonio y la carne, ya que si caemos en el sueño al que nos induce estos tres tentadores caeremos en la muerte y perderemos la vida eterna. Pero a lo primero que tenemos que permanecer despiertos es al conocimiento de nuestra propia realidad de seres extremadamente limitados. Si entramos en la fantasía de que podemos mantenernos en pie a base de esfuerzo y voluntad, habremos fracasado antes de empezar. Solo desde la aceptación de nuestra pequeñez podemos vencer al ...
Vivid alegres, el Señor está cerca
28 de noviembre
Por Alfredo Esteban
«En aquel tiempo, expuso Jesús una parábola a sus discípulos: “Fijaos en la higuera o en cualquier árbol: cuando echan brotes, os basta verlos para saber que el verano está cerca. Pues, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. Os aseguro que antes que pase esta generación todo eso se cumplirá. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán”». (Lc 21,29-33) El Evangelio de San Lucas se presenta como un “mensaje de alegría” de cambio; mientras que en los Evangelios Sinópticos Jesús “predica”, es decir, se publica y constata el paso de Jesucristo haciendo el bien por este mundo, en Lucas Jesús “evangeliza”, es decir, anuncia la nueva y gozosa noticia de que la salvación de Dios se ha hecho presente, y este mensaje transforma y es motivo de alegría. Veamos: el nacimiento del Bautista es una fuente de alegría no solo para su padre Zacarías sino para el pueblo; el anuncio del ángel a María empieza con el “alégrate llena de gracia”; en la visitación a su prima el Bautista “saltó de alegría” y María canta el Magnificat al Dios salvador. Con el nacimiento de Juan la alegría de la salvación comienza a extenderse y Zacarías canta un himno de acción de gracias (Benedictus). El nacimiento de Jesús es anunciado a los pastores como ...
Se acerca nuestra liberación
27 de noviembre
Por Ernesto Juliá
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que está cerca su destrucción. Entonces, los que estén en Judea, que huyan a la sierra; los que estén en la ciudad, que se alejen; los que estén en el campo, que no entren en la ciudad; porque serán días de venganza en que se cumplirá todo lo que está escrito. ¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! Porque habrá angustia tremenda en esta tierra y un castigo para este pueblo. Caerán a filo de espada, los llevarán cautivos a todas las naciones, Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que a los gentiles les llegue su hora. Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación”». (Lc 21,20-28) Estamos terminando la celebración del año litúrgico; y después de haber vivido el pasado domingo la Solemnidad de Cristo Rey, que es un ...
La mejor defensa no es un buen ataque
26 de noviembre
Por Pablo Morata
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas”» (Lc 21,12-19) Cada domingo al terminar la proclamación del Evangelio suelo dirigirme a los niños sentados al principio de la asamblea para ver qué han captado. A veces hay pasajes que son de los de escocer y es por ello que ante la posibilidad de que el relato de día sea entendido como amenaza, susto o bronca, me adelanto a preguntarles: “¿Sabéis que significa la palabra “Evangelio”?” –“¡¡¡Buena noticia!!!”, chillan al unísono (ya se lo saben). Muy bien, les apostillo, y si no es buena noticia no es “evangelio”. Exactamente esto sirve para el pasaje de hoy: Si no es buena noticia no es evangelio. Y, así de entrada, pues qué queréis que os diga. Si esta mañana al levantarme lo ...
Cielo y tierra pasarán…
25 de noviembre
Por Valentín de Prado
«En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: “Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido”. Ellos le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?”. Él contestó: “Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: ‘Yo soy’, o bien ‘El momento está cerca’; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero al final no vendrá en seguida”. Luego les dijo: “Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo”».  (Lc 21,5-11) Estamos en la semana final del año litúrgico. Este evangelio, como los inmediatos que se leen estos días justo antes de terminar el año litúrgico, son  los que los exegetas  llaman «el Discurso Escatológico». Jesús emplea un estilo literario y unas imágenes  simbólicas que todo el mundo comprendía , porque era el tradicional en la Biblia. En aquel entonces, como hoy día también, hay gente  que dedica mucho tiempo y esfuerzo a descifrar cábalas acerca del fin del mundo. Algunos pocos escudriñan ...
Lo que das es tuyo para siempre
24 de noviembre
Por Juan José Guerrero
 «En aquel tiempo, alzando Jesús los ojos, vio unos ricos que echaban donativos en el arca de las ofrendas; vio también una viuda pobre que echaba dos reales, y dijo: “Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los demás han echado de lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir”». (Lc  21,1-4) Los hombres se sienten deslumbrados por las riquezas, a las que dan una importancia enorme, hasta el punto de valorar a las personas fijándose en lo que tienen más que en lo que son. A los ricos se les abren todas las puertas mientras que a los pobres se suele mirar con desconfianza —“me pueden robar”—  cuando no con desprecio. Su simple aspecto predispone en contra. No es esta la manera de juzgar que tiene Jesucristo. Para Él, lo que verdaderamente importa en cada persona es la predisposición de su corazón, que puede oscilar desde el amor más puro al odio más enconado; desde una generosidad absoluta, solícita ante cualquier muestra de necesidad, a una tacañería de tal calibre que imposibilite hasta el menor sentimiento de compasión y de desprendimiento por grande que sea la tragedia que sufra el prójimo. El Señor escruta cada corazón y valora a la persona por las actitudes que muestran sus sentimientos. Así, ...
Viva Cristo Rey, soberano Señor
23 de noviembre
PorGloria María Tomás
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas, de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme’. Entonces los justos le contestarán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?’. Y el rey les dirá: ‘Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis’. Y entonces dirá a los de su izquierda: ‘Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre ...
El Dios de vivos y no de muertos
22 de noviembre
PorFernando Zufía
«En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron: “Maestro, Moisés nos dejó escrito: ‘Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano’. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella”. Jesús les contestó: “En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor ‘Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob’. No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos”. Intervinieron unos escribas: “Bien dicho, Maestro”. Y no se atrevían a hacerle más preguntas». (Lc 20,27-40) ¡Cuántas veces ponemos a prueba a Jesús!, ya que aunque creemos en la resurrección de los muertos, ...
El celo de tu Casa me devora
21 de noviembre
Por Jesús Esteban
«En aquel tiempo, entró Jesús en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: “Escrito está: ‘Mi casa es casa de oración’; pero vosotros la habéis convertido en una ‘cueva de bandidos’”. Todos los días enseñaba en el templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los notables del pueblo intentaban quitarlo de en medio; pero se dieron cuenta de que no podían hacer nada, porque el pueblo entero estaba pendiente de sus labios». (Lc 19,45-48) Hace un mes recordaba cómo San Lucas organiza el relato de su Evangelio: prácticamente ha ido in crescendo hasta dejarnos a las puertas del relato de la pasión (capítulos 22-24) antes de terminar este año litúrgico, y los ánimos se han ido calentando, pero no por parte de Jesús, sino de los gerifaltes religiosos del pueblo que cada día alimentaban su inquina contra Jesús; solo que esta vez no han tratado de soliviantarlo con alguna pregunta-trampa, sino con un acontecimiento que provocó la ira del Señor: el espectáculo en el atrio del Templo, lleno de bueyes, ovejas y palomas para el sacrificio, tenderetes de cambistas de moneda y el jaleo de tanta gente yendo de un lado para otro. Este episodio, la expulsión de los mercaderes del Templo, lo cuentan los cuatro evangelistas: los tres sinópticos al final de sus respectivos evangelios, y Juan al principio ...