Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|Viernes, mayo 6, 2016
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Evangelios

Evangelios
La alegría de los hijos de Dios
6 de mayo
Por Francisco Javier Alba
Dijo Jesús a sus discípulos: “Os aseguro que lloraréis y os lamentaréis vosotros, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría. La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre. También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a vernos, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría. Ese día no preguntaréis nada”. Juan 16, 20-23 Sólo hay una tristeza en el mundo, y es la de no ser santos, decía el poeta francés León Bloy. En este Evangelio el Señor se despide de sus discípulos en la Última Cena, antes de la Pasión. Y no les engaña: ““Os aseguro que lloraréis y os lamentaréis vosotros, mientras el mundo estará alegre”. El mundo estará alegre, con la falsa alegría del triunfo del mal; así como la paz del mundo no es la paz de Cristo, tampoco la alegría del mundo es la alegría de Cristo. Porque la paz y la alegría del mundo son el fruto de la muerte, y la paz y la alegría de Cristo son la victoria de la Resurrección. La experiencia de conversión de todo cristiano es la experiencia de ... Full article
Tres jueves al año
5 de mayo
Por Pablo Morata
  En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: – «Dentro de poco ya no me veréis, pero poco más tarde me volveréis a ver». Comentaron entonces algunos discípulos: – «¿Qué significa eso de “dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver”, y eso de “me voy al Padre”?» Y se preguntaban: – «¿Qué significa ese “poco”? No entendemos lo que dice». Comprendió Jesús que querían preguntarle y les dijo: – «¿Estáis discutiendo de eso que os he dicho: “Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver”? En verdad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría» (Jn. 16, 16 – 20) Había “tres jueves” en el año que relucían más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión. De los tres, ya solo queda uno y, toquemos madera, porque hoy lo vemos y dentro de poco podemos no verlo, y digo “podemos” sin doble sentido. Lo peligroso sería que el mensaje de esta cultura dominante de un “Jesucristo en retirada” pueda impregnar también la mentalidad de los creyentes. Que leguen a convencernos que en nuestro mundo y en nuestra sociedad cada vez hay menos espacio para vivencia ...
El don de Dios
4 de mayo
Por Juan José Guerrero
  “Mucho podría deciros aún, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo comunicará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo comunicará a vosotros”. (Jn. 16,12-15). En este Evangelio, Jesús muestra a sus discípulos la perfecta comunión que existe entre el Padre y el Hijo al asegurar que todo lo que tiene el Padre es suyo. La “buena noticia” para nosotros consiste en que nos promete el Espíritu Santo que nos guiará hasta la Verdad plena. Comprenderemos que la elevación de Cristo en la cruz supondrá también su elevación a la gloria. El hombre tiende a escandalizarse del sufrimiento, del mal que hay en el mundo, de la aparente indiferencia y silencio de Dios ante el daño que injustamente padecen los inocentes; en definitiva, al hombre le escandaliza la cruz. Pues bien: Cristo nos enseña que la cruz es el camino que conduce al cielo. Es indispensable pasar por ella para alcanzar la Vida Eterna. Para el cristiano, llamado a seguir las huellas de su maestro, pues forma parte del cuerpo místico de Cristo al ser miembro de la ...
Las dudas de Felipe
3 de mayo
Por Tomás Cremades
Dijo Jesús a Tomás: “Yo Soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto”. Felipe le dice:” Señor, muéstranos al Padre y nos basta”. Jesús le replica: “Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre?”¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed en mis obras. Os lo aseguro: el que cree en mí también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi Nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi Nombre, yo lo haré” (Jn 14, 6-14) Estamos en lo que podríamos llamar el “testamento de Jesús”. En la Última Cena, después de la salida del traidor Judas, para culminar su fechoría, Jesús comienza a despedirse de sus discípulos. Han sido tres años de constante predicación, ...
El Espíritu de la verdad
2 de mayo
Por Ernest Juliá
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: – «Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo. Os he hablado de esto, para que no os escandalicéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho». (Juan, 15, 26 – 16, 4) En estas semanas finales del Tiempo Pascual, la Iglesia quiere preparar nuestras almas para que podamos recibir, y acoger, a la tercera Persona de la Santísima Trinidad, que el Señor ha prometido enviarnos: el Espíritu Santo. Y lo hace, recordándonos estos pasajes de los Evangelios que nos hablan de la vida del Señor, en el tiempo entre la Resurrección y la Ascensión al Cielo. El Señor se encuentra con los Apóstoles y quiere fortalecerles en la Fe, para que todo lo que “han visto y oído” llene de luz perenne su inteligencia. Quiere también fortalecer su Esperanza, para que sean conscientes de que pueden llevar a cabo ...
La paz de Cristo Jesús
1 de mayo
Por Ramón Domínguez
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: – «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a vuestro lado.” Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es mayor que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis».(Jn 14,23-29) “El que me ama guardará mi palabra y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él”, dice Jesús. Estas palabras nos recuerdan aquellas otras en las que afirmaba que sus ovejas “escuchan la voz del pastor” porque le conocen. Conocer, en el lenguaje bíblico significa “amar”. Sólo se acoge aquello que se ama, por lo ...
El mundo
30 de abril
Por Francisco Lerdo de Tejada
  En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: – «Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia. Recordad lo que os dije: “No es el siervo más que su amo”. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió». (Juan 15, 18-21) El mundo, ese enemigo clásico de la vida espiritual que no ceja en su empeño de apartarnos de Dios, es el responsable de parálisis terribles en los que quieren dejarse amar por Dios. Es una lucha: la gracia trabaja por divinizar al hombre. El mundo trabaja por atar a la tierra. La persona se va mundanizando, va cayendo en redes y modales poco compatibles con el quehacer evangélico y puede acabar lejos, muy lejos de Dios. ¿Qué entendemos por mundo? El conjunto de personas que vive, piensa y actúa al margen o en contra de Dios y que me afectan de hecho en mi propia vida. Sí, es una infestación, enemiga ...
Venid a mí y os aliviaré
29 de abril
Por Miguel Iborra
  En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera». (Mateo 11, 25-30)  La verdad es que estamos muy asediados, cargados y agobiados, seguramente porque no somos sencillos y por consiguiente no entendemos a Dios. Buscamos y buscamos el camino para conocer su voluntad, pero como somos tan sabios e inteligentes, y a pesar que nos ilumina el sendero, seguimos por las “autopistas” más ventajosas a nuestros intereses personales. La invitación de Jesús es clara, no impone obligaciones y facilita todo lo que necesitamos. «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados… y encontrareis vuestro descanso”. Su mensaje que es de afecto y cercanía, crea satisfacción, esperanza, ...
Amor y alegría
28 de abril
Por Pedro Barrado
  En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: – «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud». (Juan 15, 9-11) Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. El breve pasaje que nos ofrece la liturgia de hoy pertenece a esos discursos que, según el cuarto evangelista, Jesús pronuncia después de aquella que sería su última cena. Las palabras sobre las que pivota son: amar/amor,  permanecer, guardar, mandamientos y alegría, todas ellas muy importantes en el evangelio de san Juan. Los sujetos, por su parte, son tres: el Padre, yo (Jesús) y vosotros (los discípulos). Amar (o amor) es la relación básica entre los sujetos. De tal manera que, puesto que el Padre ha amado al Hijo, así este ha amado a sus discípulos. Y estos están llamados a hacer lo mismo. De hecho, es ...
Unidos a Cristo en su Iglesia
27 de abril
Por Juan Sánchez
  En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos». (Jn 15, 1-8) El salmo responsorial del día (Salmo 121) exclama: “¡Qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la casa del Señor!”. Nos invita a permanecer en la Iglesia. Jesús dice a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador.” El Padre es el Señor de la Historia, el labrador, ...
La paz os dejo
26 de abril
Por Gloria Mª Tomás
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a vuestro lado.” Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo. Ya no hablaré mucho con vosotros, pues se acerca el Príncipe del mundo; no es que él tenga poder sobre mí, pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que lo que el Padre me manda yo lo hago.» (Juan ,14,27-31a) Hoy nos puede ayudar detenernos en el primer regalo que Jesús nos anuncia y nos hace en este pasaje del Evangelio. “La paz os dejo”. Copio para ello unas recomendaciones de San Pedro Crisólogo. Este Padre de la Iglesia vivió durante los siglos IV y V, fue Arzobispo de Rávena, y varios siglos más tarde, en 1789, el Papa Benedicto XIII lo proclamó Doctor. Crisólogo significa “boca de oro” -el Sermón que vamos a comentar refleja esta cualidad suya-. Su obra es valiosa y se le atribuyen más de setecientos sermones. Sobre la paz expone:”La paz, amadísimos hermanos, es la que ...
Palabras y obras
25 de abril
Por Francisco Jiménez Ambel
Se apareció Jesús a los Once y les dijo: "Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre,  hablarán lenguas nuevas, tomarán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos". Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban. (Mc 16 15-20) Muchas veces los Evangelios nos ponen delante, por boca de Jesús, que las palabra pueden quedar en eso, en meras palabras huecas, flatus vocis. Por lo que sólo cobran importancia o autenticidad cuando van seguidas de acciones. Lo decisivo es que al hablar le siga el obrar. Traspuesta esta advertencia diferenciadora entre palabras y obras, que no es un sofisma diletante sino un abismo tremendo, llama la atención en el Evangelio de hoy un claro reparto de papeles: a nosotros, como discípulos, nos compete el anunciar y creer, y a El le corresponde el corroborar la predicación con señales sobre-naturales. Ahora bien, lo que la gente verá será las dos cosas: las palabras y las obras, ...
La ley del Amor
24 de abril
Por Horacio Vázquez
  “Cuando salió, dijo Jesús: “Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en si mismo: pronto lo glorificará. Hijitos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros”. Jn 13, 31 – 33ª . 34-35 El capítulo 13 del Evangelio de Juan esta llenó de pasión, de ternura y de un amor infinito. Estaban los trece reunidos, pero Jesús ya sabía que entre ellos había un traidor, aunque también a él le lavó los pies antes de sentarse a la mesa con ellos. Pero la tensión se palpaba en el ambiente porque Jesús parecía tener prisa en que Judas los dejara, y por varias veces, sembrando el escándalo y el asombro entre sus discípulos, se refiere a ello para provocar su marcha. Así, en el diálogo con Pedro que puso reparos para que lo lavara: “También vosotros estáis limpios, aunque no todos” (13, 10), y luego, en la explicación de lo que había hecho: “El que compartía mi pan me ha traicionado” (13, 18), después, abiertamente, y lleno de turbación: “En verdad, en verdad os digo: uno de vosotros me va a entregar” (13, 21), y finalmente, una vez que lo identifica ...
Yo estoy en el Padre
23 de abril
Por Fernando Zufía
  En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«Si me conocéis a mi, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto». Felipe le dice: – «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». Jesús le replica: – «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mi, hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mi. Si no, creed a las obras. En verdad, en verdad os digo: el que cree en mi, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré». (Juan 14,7-14) No se puede amar, lo que no se conoce, y como se puede conocer a Jesús a fondo, siguiendo sus consejos” Entrad en las escrituras, que ellas hablan de mí” Y conocer a Jesús es conocer al Padre, aunque como Felipe, tantas veces dudamos, y queremos ...
Para que seáis como yo soy
22 de abril
Por Manuel Requena
No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros.Y adonde yo voy, ya sabéis el camino. Tomás le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?». Jesús le responde: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí.” (Jn 14 1-6) El discurso de la cena del cuarto Evangelio, no es para entender, sino para vivir. ¿Quién podría entender, por mucho que apriete el intelecto, que un hombre de carne y hueso, y con él Dios Uno y Trino están viviendo dentro de mí? Es admirable, y para quedarse una eternidad contemplando el sentido, los conceptos, la vida que contienen las palabras que usa Juan en el sermón de la Cena. Son aún alimento de los que en ti creemos, Jesús, Camino al Padre en la misma Palabra que se proclama hoy (13-17). Les dices que te vas al Padre, y que tú mismo eres el único camino por el que te vas y por el que se llega. Pones nerviosos a los más prácticos(«No sabemos donde vas, ¿cómo podemos conocer el camino?»), y al momento dices que por ese camino que eres ...
La sabiduría acaba en felicidad
21 de abril
Por César Allende
  Cuando Jesús acabó de lavar los pies a sus discípulos, les dijo: – «En verdad, en verdad os digo: el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: “El que compartía mi pan me ha traicionado.” Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy. En verdad, en verdad os digo: el que recibe a quien yo envíe me recibe a mí; y el que me recibe a mí recibe al que me ha enviado». (Jn 13, 16-20) Las palabras de Jesús “En verdad os digo” enfatizan la veracidad, sobre todo, de aquello que va a decir, con un matiz especial: hay cosas que si, además de sabidas, se ponen en práctica engendran una felicidad de ley, como la plata más aquilatada.  Lavar los pies a los hombres por puro amor es de esas cosas: da a la vida los quilates necesarios para hacerla eterna. (1 Jn 3, 14.18). Jn 13, 16-20 es un fluir caudal de aguas vivas hasta el mar océano del Cielo, hasta Dios, que es quien envía al Señor Jesús. Corren las aguas de la Sabiduría tras la ...
El Verbo encarnado, Palabra de Dios
20 de abril
Por Jesús Esteban
  En aquel tiempo, Jesús dijo, gritando: – «El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado. Y el que me ve a mí, ve al que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará  en tinieblas. Al que oiga mis palabras y no las cumpla, yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he pronunciado, esa lo juzgará en el último día. Porque yo no he hablado por cuenta mía; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar. Y sé que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo, lo hablo como me ha encargado el Padre». (Jn 12, 44-50) 1. Nos encontramos en la mitad de la cincuentena pascual y seguimos desgranando el Evangelio de Juan, que sitúa a Jesús en Jerusalén en la fiesta de la fiesta de la Dedicación del templo, con el detalle de que era invierno y en Jerusalén suele hacer frío en esa época del año. Pero el detalle mayor es que Jesús se pone a gritar para ser escuchado. Y ...
Jesús, el pastor bueno
19 de abril
Por Ángel Moreno
  Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban: – «¿Hasta cuando nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente». Jesús les respondió: – «Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mi. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado, es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno». (Jn 10, 22-30)  “Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano”. Acabamos de celebrar el IV Domingo de Pascua, en el que destaca la imagen de Jesús, quien personaliza la figura del Pastor Bueno, no del asalariado, sino del que está dispuesto a dar su vida por sus ovejas. A nosotros nos puede parecer una imagen bucólica la del pastor con ...
No estamos solos en el mundo
18 de abril
Por Alfredo Esteban
“En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro, ése es un ladrón y un salteador; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño.” Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba. Entonces Jesús les dijo de nuevo: “En verdad, en verdad os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon. Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. Juan 10, 1-10  El Evangelio de Juan está lleno de simbolismos, hay simbolismos en las palabras y en los hechos. En Juan 1,29 se dice “He ahí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. En Juan 2,19 Jesucristo ...
Y yo les doy la vida eterna
17 de abril
Por Mª Nieves Díez Taboada
En aquel tiempo, dijo Jesús: «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno.» Juan (10,27-30) Este domingo cuarto de pascua se celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. El evangelio de san Juan dedica todo el capítulo 10 a hablar de esta figura del Buen Pastor, que es Jesús mismo, y él a su vez, la presenta a los discípulos, a quienes encomienda guiar a sus seguidores, como modelo del sacerdote, que orienta y conduce al pueblo cristiano, como a las ovejas de un rebaño, con autoridad y ternura. La figura del buen pastor nos gusta muy especialmente por su imagen protectora, que ya aparece en el antiguo testamento: “atiende a las madres recien paridas y lleva a los corderitos sobre sus hombros” y con bellísimos versos en el salmo 22: “en verdes praderas me apacienta, me conduce hacia fuentes tranquilas” y “aunque vaya por valles tenebrosos nada temo porque tú vas conmigo, tu vara y tu cayado me sosiegan.” En este pasaje Jesús habla de esas ovejas que él apacienta. Dice Jesús: “Ellas escuchan mi ...
Razonando la fe
16 de abril
Por Hermenegildo Sevilla
En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí: – «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?». Entonces Jesús les dijo: – «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre». Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún. (Juan 6, 52-59)   Sólo el hombre que conoce la verdad sobre sí mismo, sobre sus posibilidades y sus límites, puede alcanzar el equilibrio y la libertad necesarios para su vida. El que descubre y experimenta que todas sus carencias puede proyectarlas hacia Dios, transformándolas en bienes, puede obtener la paz que procede del autor de la vida, del mismo Dios. La razón y la inteligencia ...
El que come mi carne habita en mí
15 de abril
Por Jesús Esteban
En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí: – «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?». Entonces Jesús les dijo: – «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre». Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún. (Juan 6, 52-59) 1. La liturgia diaria nos va proponiendo fragmentos del Evangelio de Juan, principalmente en torno al precioso sermón eucarístico (capítulo 6), de una riqueza y contenido incalculables. Jesús ya le ha dado a entender a su auditorio que él es el verdadero pan bajado del cielo, no como el maná que comieron los padres en el desierto y murieron, y les invita a ...
El que cree tiene vida eterna
14 de abril
Por Rafael Alcázar
«Nadie puede venir a mí, si el Padre que me ha enviado no lo atrae; y yo le resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: “Serán todos enseñados por Dios”. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí. No es que alguien haya visto al Padre; sino aquel que ha venido de Dios, ése ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.» Juan (6,44-51) “ El que cree tiene vida eterna ” Esta profundísima afirmación de Jesús que recalca el evangelista, es el ansia de todo hombre que ya tiene grabada en sus células el afán de la infinitud. Dice Jesús que para tener vida eterna hay que creer. Pero… ¿en qué hay que creer? ¿qué hay que hacer para creer?. He oído muchas veces decir a mis conocidos y amigos… ”me gustaría creer…”; “… si yo tuviera fe…” Este evangelio nos puede llevar a hacer ...
El pan que verdaderamente alimenta
13 de abril
Por Antonio Pavía
  En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío: – «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis. Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día». Juan 6, 35-40 “Yo soy el pan de vida, el que venga a mí no tendrá hambre”. Acabamos de oír estas palabras a Jesús. No sé si realmente nos creemos esta promesa del Hijo de Dios. Me explico. No sé si nos lo creemos lo suficientemente como para ir hacia Él sin reticencias, tal y como nos lo acaba de proponer. Insisto en que no sé si nos lo creemos porque, de hecho, los fariseos, escribas y demás judíos, intachables respecto a la justicia de la Ley ...
Él es el verdadero pan que sacia
12 de abril
Por Jerónimo Barrio
  En aquel tiempo, el gentío dijo a Jesús: – «¿Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer”». Jesús les replicó: – «En verdad, en verdad os digo: no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo». Entonces le dijeron: – «Señor, danos siempre de este pan». Jesús les contestó: – «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed». Juan 6, 30-35 ¿Por qué tengo que creer en Jesús?¿Qué me ofrece Jesús para que merezca la pena seguirle? Estas preguntas, que podríamos hacernos hoy también, se las hacían directamente a la cara al Señor las gentes que le conocieron. Incluso para provocarle, le ponían como ejemplo de líder religioso fiable a Moisés, que les hizo llover pan del Cielo a sus antepasados cuando estaban en el desierto. ¡Esa era una obra magnífica! Sin duda una demostración de divinidad y un fuerte argumento para seguir a Moisés, como profeta y líder religioso de un ...
Creed en mí
11 de abril
Por Hijas del Amor Misericordioso
  Después de que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el mar. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar notó que allí no había habido más que una barca y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos. Entretanto, unas barcas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan después que el Señor había dado gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: – «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?» Jesús les contestó: – «En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios». Ellos le preguntaron: – «Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?» Respondió Jesús: – «La obra de Dios es ésta: que creáis en el que él ha enviado». Juan 6,22-29 Durante esta semana vamos a leer de modo continuo el capítulo seis del evangelio de san ...
El que obedece nunca se equivoca
10 de abril
Por Ángel Pérez
En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberiades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo; Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos. Simón Pedro les dice: – «Me voy a pescar». Ellos contestan: – «Vamos también nosotros contigo». Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dice: – «Muchachos, ¿tenéis pescado?». Ellos contestaron: – «No». Él les dice: – «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis. » La echaron, y no podían sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo a quien Jesús amaba le dice a Pedro: – «Es el Señor». Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos doscientos codos, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice: – «Traed de los peces que acabáis de coger». Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta ...
Soy yo, no temáis
9 de abril
Por Juan José Calles
  Al oscurecer, los discípulos de Jesús bajaron al mar, embarcaron y empezaron la travesía hacia Cafarnaún. Era ya noche cerrada, y todavía Jesús no los había alcanzado; soplaba un viento fuerte, y el lago se iba encrespando. Habían remado unos veinticinco o o treinta estadios, cuando vieron a Jesús que se acercaba a la barca, caminando sobre el mar, y se asustaron. Pero él les dijo: – «Soy yo, no temáis». Querían recogerlo a bordo, pero la barca tocó tierra en seguida, en el sitio a donde iban. Juan 6, 16-21 El Evangelio de Juan tiene la finalidad catequética de presentarnos a Jesús como el nuevo Moisés enviado por Dios para alimentar a su pueblo en la travesía por el desierto de la vida (multiplicación de los panes y los peces) y, sobre todo, para abrirnos un camino por medio del mar, es decir, de la muerte, y hacernos experimentar que, cuando se vive con fe, mirando a Jesús, no hay, ola, ni tempestad, ni tormenta que nos impida caminar sobre las pequeñas o grandes muertes de cada día. Efectivamente, podemos hacer una lectura comparativa de las vidas de Moisés y Jesús, y, descubrir, la intencionalidad del evangelista: si Moisés es el Profeta por medio del cual Dios ha dado la Palabra a su Pueblo, Jesús mismo es la “Palabra que se ha hecho ...
Su gracia y su poder siempre nos supera
8 de abril
Por Valentín De Prado
En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: «¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?» Lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe le contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.» Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?» Jesús dijo: «Decid a la gente que se siente en el suelo.» Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.» Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La ...
No da el Espíritu con medida
7 de abril
Por Juan I. Echegaray
El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz. El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él. Juan 3, 31-36 Escuchar de nuevo en la Iglesia de este Tercer Milenio, el testimonio que San Juan Bautista da de Cristo, es como sentir la espada de dos filos de la Palabra de Dios penetrar hasta los entresijos del ser, sacando a la luz lo oculto, purificando lo perverso, haciendo resplandecer la Verdad. Porque la Verdad es conocida, adherirse a ella o rechazarla es cuestión de decisión personal, libre, responsable. La dinámica matrimonial soporta la gozosa declaración de Juan: “el amigo del Novio se alegra mucho con la voz del Novio… mi alegría ha alcanzado su plenitud… El Padre ama al Hijo y ha puesto ...