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Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|Miércoles, mayo 6, 2015
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Evangelios

Evangelios
Motivo permanente de esperanza 
5 de Mayo
Por Ángel Moreno
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: ‘Me voy y vuelvo a vuestro lado’. Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo. Ya no hablaré mucho con vosotros, pues se acerca el Príncipe del mundo; no es que él tenga poder sobre mi, pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que lo que el Padre me manda yo lo hago”». (Jn 14, 27-31a) «La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a vuestro lado”» (Jn 14,27-28). ¡Cómo nos serena el saludo del Resucitado! La paz que nos ofrece Jesucristo es interior, profunda, estable, coincidente con el bien hacer, y compañera de la voluntad divina; fruto de la fe en quien es el dador de la paz suprema, la que no está a merced de circunstancias pasajeras ni de las fluctuaciones emocionales. La paz de la Pascua es ... Seguir leyendo
Un solo Dios: Padre-Hijo-Espíritu Santo
4 de Mayo
Por Alfredo Esteban
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él”. Le dijo Judas, no el Iscariote: “Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?”. Respondió Jesús y le dijo: “El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho”». (Jn 14,21-26) En este Tiempo Pascual en el que estamos celebrando la resurrección de Jesucristo y que culmina con la venida del Espíritu Santo se nos anuncia en el texto una cosa importante: que Dios Padre nos enviará el Espíritu Santo en el nombre de Jesucristo, que nos lo enseñará todo y nos recordará todo lo que Jesús nos ha dicho. Y yo me pregunto: ¿qué significa esto? Si la revelación comenzada en el Antiguo Testamento llega ...
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos
3 de Mayo
Por Jesús Esteban
Jesús dijo a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié. Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde. Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán. La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.» Nos encontramos ya en la segunda mitad de la cincuentena pascual. No puedo evitar estar sorprendido y coloreado con un doble tinte: por una parte, una mezcla de entrañas de misericordia, tristeza y también esperanza ante tantísimos millones y millones que no han oído hablar de Jesucristo; por otra, ver a tantos que se llaman (o nos llamamos) cristianos y no ha aparecido en sus corazones la alegría pascual ...
Se trata de amar
2 de Mayo
Por Hermenegildo Sevilla
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto”. Felipe le dice: “Señor, muéstranos al Padre y nos basta”. Jesús le replica: “Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mi, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo hare”». (Jn 14,7-14) En el evangelio de hoy, Jesús utiliza bastantes veces el verbo  “conocer”. Un verbo que, en sentido teológico, va más allá del conocimiento y saber de las cosas para adentrarse en la realidad de la comunión con Dios mismo, de amarlo y de amar como Él. ¿Queremos conocer al Padre, creador de ...
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino”. Tomás le dice: “Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?”. Jesús le responde: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí”». (Jn, 14 1-69) A mí me es imposible hablar de este evangelio, más allá de lo que dijo Juan Pablo II en su mensaje al convocar a los Jóvenes en Santiago de Compostela para 1989  o de las referencias que hace el Catecismo en sus apartados: 668–677. 857-865. 1267-1269. Es difícil que sin el Espíritu Santo entendamos las palabras de Jesús: “adonde yo voy, ya sabéis el camino”. ¿Cómo sin Él, va a entrar en nuestra cabecita, que para ir donde Jesús hay que acompañarlo a la Cruz? La realidad nuestra es la que expresa Tomás: ni sabemos dónde va Jesús ni queremos saber de ese camino que marca su pasión, aunque hayamos visto su resurrección. El Señor está preparando a los ...
Amor, servicio y humildad
30 de Abril
Por Juan Sánchez
«Cuando Jesús acabó de lavar los pies a sus discípulos, les dijo: “Os aseguro, el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: ‘El que compartía mi pan me ha traicionado’. Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy. Os lo aseguro: El que recibe a mi enviado me recibe a mí; y el que a mí me recibe, recibe al que me ha enviado”». (Jn 13,16-20) El cristianismo fue y es verdaderamente revolucionario. Jesús predicaba el amor entre todas las personas, incluso al enemigo. Los judíos esperaban a un mesías lleno de autoridad, pero los discípulos de Jesús se encuentran con un hombre que rompe todos los moldes. Es lo que acaba de ocurrir en el Cenáculo: Jesús se pone al servicio de sus discípulos, se postra ante ellos, y les lava los pies. En esa época el que lavaba era el esclavo y nunca el maestro. Por eso Pedro le replicó que no se dejaría lavar los pies. Pero Cristo les muestra a todos, con el ejemplo, que el camino que propone es el del ...
¿Somos gente sencilla?
29 de Abril
Por Jerónimo Barrio
«En aquel tiempo, exclamó Jesús: “Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mí yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera”» (Mt 11,25-30) Dos mensajes tiene el Evangelio de hoy y los dos son llaves maestras para vivir bien en la vida de fe. La primera llave es la humildad. La “gente sencilla” sabe muy bien que las cosas de Dios son de las que se aceptan como regalo, agradecidos y siempre sabiendo que son dones y gracias. Los sabios y entendidos saben de todo pero esto lo ignoran y cuestionan, revisan, comparan y ponen a prueba, como si los asuntos divinos se tratasen de un asunto intelectual más. No acogen la palabra como un regalo y con el sello de aquel que ni puede ni quiere engañar. El ...
Caminar en la humildad liberadora
28 de Abril
Por Germán Martínez
«Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban: “¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente”. Jesús les respondió: “Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mi. Pero vosotros no creéis, porque no sois ovejas mías. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno”». (Jn 10,22-30) El contexto de este encuentro en la misión del Señor nos lo da la fiesta de Hanukka o Fiesta de las luces. En esta fiesta los judíos encendían lámparas que ponían en las ventanas de sus casas. Las lámparas representaban la Ley mosaica. Las raíces históricas de esta fiesta se remontan al año 165 antes de Cristo. En este año, Judas Macabeo, jefe miliar judío, dedicó el Templo y su altar tras la liberación de Jerusalén de manos del rey sirio Antíoco IV Epífanes. Jesús, como de ...
Espíritu de mansedumbre
27 de Abril
Por Ángel Pérez
«En aquel tiempo, dijo Jesús: “Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”. Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: “Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante”». (Jn 10, 1-10) Es difícil entrar de lleno en este texto ya que nos queda muy lejos la vida pastoril y el saber lo que es una oveja y ...
Pastores en salida misionera
26 de Abril
Por Juan José Calles
«En aquel tiempo, dijo Jesús: “Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estragos y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre». (Jn 10,11-18) El cuarto Domingo de Pascua nos presenta el icono del Buen Pastor que conoce a sus ovejas, las llama por su nombre, las alimenta y las guía. Hace más de cincuenta años que en este domingo celebramos la Jornada mundial de oración por las vocaciones. Esta Jornada nos recuerda la importancia de rezar para que, como dijo Jesús a sus discípulos, el ...
Id y anunciad el Evangelio
25 de Abril
Por Valentín de Prado
«En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: “ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos”. Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban». (Mc 16,15-20) Nos encontramos en el Monte de los Olivos, muy cerca del lugar donde unos días antes Jesús era entregado por uno de sus discípulos, y donde todos los demás le abandonaron. Pero las cosas han cambiado y ya no son los mismos apóstoles de antes, la Resurrección los ha cambiado. Y Jesús se da cuenta de esto, por eso les da una nueva misión: predicar el evangelio a todos los hombres, suscitar la fe, transmitir la salvación mediante la predicación. Quizás Jesús, ante la poca fe de los apóstoles o para potenciar efectivamente su predicación y su poder sobre el mal y ...
Dar a Dios la razón
24 de Abril
Por Hijas del Amor Misericordioso
«En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí: “¿Cómo puede este darnos a comer su carne?”. Entonces Jesús les dijo: “Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre”. Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún». (Jn 6,52-59) Este Evangelio de San Juan nos habla de Jesús como pan celestial. Jesús es, en efecto, pan celestial, y lo es de un modo muy especial porque en la Eucaristía nos da su carne y su sangre como alimento para la vida eterna. Las palabras de Cristo acerca de la comunión de su propia carne y sangre fueron entendidas literalmente por los judíos. San Juan piensa en el Cristo vivo, en ...
Jesús sale a las plazas
23 de Abril
Por Javier Alba
«En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: “Nadie puede venir a mi, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: ‘Serán todos discípulos de Dios’. Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende, viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ese ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo”». (Jn 6,44-51) Todo es gracia, nada es mérito nuestro: “Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado”. Gran misterio es este. El Padre es el que lleva la iniciativa. Jesús habla a todas las gentes, sale a las plazas a predicar su Palabra. “No solo de pan vive el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”, dijo el Señor al ...
Hágase tu voluntad
22 de Abril
Por Pablo Morata
«En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: “Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis. Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día”». (Jn 6, 35-40) yAntes de ponerme a redactar el comentario correspondiente al evangelio de hoy, guardo un minuto de silencio por el casi millar de inmigrantes ahogados en el estrecho de Sicilia. La península de Italia es hoy más que nunca la “bota de Europa” que ha lanzado un puntapié a la isla de Sicilia (“Europa nos ha abandonado”, decían en los noticieros los habitantes del lugar) y esta ha ido a estrellarse contra las costas del norte de África, donde se alían los poderes tenebrosos de los ...
Con Jesús la vida está asegurada
21 de Abril
Por Juan José Guerrero
«En aquel tiempo, dijo la gente a Jesús: “¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: ‘Les dio a comer pan del cielo?”. Jesús les replicó: “Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo”. Entonces le dijeron: “Señor, danos siempre de este pan”. Jesús les contestó: “Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed”». (Jn 6,30-35) La gente, que el día anterior había presenciado la multiplicación de los panes y los peces, que se había beneficiado de tan portentoso milagro, se llega a Jesús y cuando les responde a su consulta que “la obra de Dios es que creáis en quien él ha enviado”, ellos le dicen: “¿Qué signo haces para que viéndolo creamos en ti?”. Esta tremenda dificultad que experimentan las personas para caer de rodillas ante la evidencia de Dios en Jesucristo, desgraciadamente, aún persiste. Dios habla al ser humano en su historia, pues Él es el Señor de la historia. Todos tenemos ...
De tú a Tú
20 de Abril
Por Gloria Mª Tomás
«Después que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del lago notó que allí no habla habido más que una lancha y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos. Entretanto, unas lanchas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan sobre el que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo has venido aquí?”. Jesús les contestó: “Os lo aseguro, me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios”. Ellos le preguntaron: “Y, ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?”. Respondió Jesús: “La obra que Dios quiere es esta: que creáis en el que él ha enviado”». (Jn 6,22-29) Impresiona que en el inicio de este pasaje del Evangelio nos encontramos con dos hechos realizados por ...
Estoy vivo por los siglos de los siglos
19 de Abril
Por Ernesto Juliá Díaz
«En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: “Paz a vosotros”. Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. El les dijo: “¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo”. Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: “¿Tenéis ahí algo que comer?”. Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: “Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse”. Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: “Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto”». ...
Conducidos hasta tierra firme
18 de Abril
Por Ramón Domínguez
«Al oscurecer, los discípulos de Jesús bajaron al lago, embarcaron y empezaron a atravesar hacia Cafárnaún. Era ya noche cerrada, y todavía Jesús no los había alcanzado; soplaba un viento fuerte, y el lago se iba encrespando. Habían remado unos cinco o seis kilómetros, cuando vieron a Jesús que se acercaba a la barca, caminando sobre el lago, y se asustaron. Pero él les dijo: “Soy yo, no temáis”. Querían recogerlo a bordo, pero la barca tocó tierra en seguida, en el sitio a donde iban». (Jn 6,16-21) La barca zarandeada por los vientos y las olas parece que va a zozobrar, Jesús está ausente, los apóstoles sumidos en plena noche —noche que los envuelve por fuera y los atenaza por dentro—, el miedo se apodera de ellos. El episodio que nos presenta el evangelio de hoy nos ofrece una perfecta descripción de la marcha de la Iglesia a través del mar tempestuoso de la historia, y refleja muchas de las situaciones personales en las que nos encontramos a través de nuestra existencia. ¡Tantas veces nos vemos envueltos en acontecimientos que nos llenan de temor! Parece como si todo se vuelve en contra nuestra; los problemas nos atosigan, los amigos quedan lejos o nos abandonan, la oscuridad nos cerca y no acabamos de ver la salida, nuestra vida se siente amenazada y el temor ...
Saciados por el Pan de la Vida
17 de Abril
Por Miguel Ángel Bravo
«En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: “¿Con qué compraremos panes para que coman estos?”. Lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe le contestó: “Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo”. Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: “Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?”. Jesús dijo: “Decid a la gente que se siente en el suelo”. Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; solo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: “Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie”. Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de ...
In mensura contra mensuram
16 de Abril
Por Francisco Lerdo de Tejada
«El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica la veracidad de Dios. El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él». (Jn 3,31-36) Es la traducción latina del profeta Isaías (27,8) para designar la actuación de Dios con su Pueblo. Literalmente: “en medida contra medida”. Tenía en este caso Dios que castigar a Israel pero no con un castigo severo, de exterminio total, sino como puro correctivo de amor. La expresión no carece de elegancia. Es una medida orientada a la desmedida, es decir, una actuación de contén dirigida a una acción fuerte de servicio. Esto mismo cabría aplicarla a muchas realidades, al amor mismo. La ausencia de límites del amor tiene por límite al mismo amor. Hay una medida en la desmedida del amor, que ...
Un amor inconmensurable
15 de Abril
Por Miguel Iborra
«Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios». (Jn 3,16-21) En el evangelio de hoy encontramos una de las frases absolutamente más bellas y consoladoras de la Biblia: “Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna”. Para hablarnos de su amor, Dios se ha servido de las experiencias de amor que el hombre tiene en el ámbito natural, y también a estos tipos de amor ha recurrido Dios ...
Las dos caras de la moneda 
14 de Abril
Por Pedro Barrado
«En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: “Tenéis que nacer de nuevo; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu”. Nicodemo le preguntó: “¿Cómo puede suceder eso?”. Le contestó Jesús: “Y tú, el maestro de Israel, ¿no lo entiendes? Te lo aseguro, de lo que sabemos hablamos; de lo que hemos visto damos testimonio, y no aceptáis nuestro testimonio. Si no creéis cuando os hablo de la tierra, ¿cómo creeréis cuando os hable del cielo? Porque nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna”». (Jn 3,5a.7b-15) El pasaje del evangelio de hoy forma parte del diálogo que Jesús mantiene con Nicodemo, maestro de la ley que ha ido de noche, clandestinamente, a ver a Jesús (el evangelio de mañana completará el diálogo). A pesar de su nombre griego («vencedor del pueblo»), es un fariseo que forma parte del Sanedrín —el Gran Consejo que regía los destinos de Israel— y que defenderá a Jesús (Jn 7,50) y se ocupará, junto con José de Arimatea, de ...
Nacidos del espíritu
13 de Abril
Por Antonio Pavía
«Había un fariseo llamado Nicodemo, jefe judío. Este fue a ver a Jesús de noche y le dijo: “Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él”. Jesús le contestó: “Te lo aseguro, el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios”. Nicodemo le pregunta: “¿Cómo puede nacer un hombre, siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer?”. Jesús le contestó: “Te lo aseguro, el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: ‘Tenéis que nacer de nuevo’; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu”». (Jn 3,1-8) Infinidad de manantiales de vida se nos abren a la luz del encuentro de Jesús con Nicodemo que nos ofrece el evangelio de hoy. Fijamos nuestra atención en uno de sus pasajes en el que Jesús dice a Nicodemo: “Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu”. Como todas las palabras ...
Señor mío y Dios mío
12 de Abril
Por Victoria Luque
«Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: “Paz a vosotros”. Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: “Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”. Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos”. Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: “Hemos visto al Señor”. Pero él les contestó: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo”. A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: “Paz a vosotros”. Luego dijo a Tomás: “Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino ...
El nuevo edicto
11 de Abril
Por Francisco Jiménez
«Jesús, resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a anunciárselo a sus compañeros, que estaban de duelo y llorando. Ellos, al oírle decir que estaba vivo y que lo había visto, no la creyeron. Después se apareció en figura de otro a dos de ellos que iban caminando a una finca. También ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero no los creyeron. Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado. Y les dijo: “ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación”». (Mc 16,9-15) Incredulidad y dureza de corazón son las dos fuerzas que nos atenazan; ni con la razón ni con el corazón queremos recibir una noticia que nos desmonta todos nuestros esquemas, mentalidad, conducta, expectativas, confort y nuestra desidia final acerca de la verdad. ¿Cómo va a ser verdad que un muerto haya realmente resucitado? Resulta más piadoso disculpar al mensajero considerándolo como aquejado de una insania extraña; más vale ser indulgentes con los visionarios que contagiarnos con sus alucinaciones. Eso hicieron los Once, que compartían duelo y llanto por el Maestro ajusticiado. Estando ...
Encontrar a Jesús
10 de Abril
Por Horacio Vázquez
«En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos. Simón Pedro les dice: “Me voy a pescar”. Ellos contestan: “Vamos también nosotros contigo”. Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dice: “Muchachos, ¿tenéis pescado?”. Ellos contestaron: “No”. Él les dice: “Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis”. La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: “Es el Señor”. Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice: “Traed de los peces que acabáis de coger”. Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y ...
Si crees esto vivirás
9 de Abril
Por Fernando Zufía
«En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: “Paz a vosotros”. Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo: “¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo”. Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: “¿Tenéis ahí algo de comer?”. Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: “Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse”. Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: “Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto”». ...
¡Arda el corazón!
8 de Abril
Por Manuel Requena
«Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. Él les dijo: “¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?”. Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó: “¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?”. Él les preguntó: “¿Qué?”. Ellos le contestaron: “Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; como lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace ya dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a ...
Consuelo en el llanto
7 de Abril
Por César Allende
«En aquel tiempo, fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús. Ellos le preguntan: “Mujer, ¿por qué lloras?”. Ella les contesta: “Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto”. Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Jesús le dice: “Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?”. Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: “Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré”. Jesús le dice: “¡María!”. Ella se vuelve y le dice: “¡Rabboni!”, que significa: “¡Maestro!”. Jesús le dice: “Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: ‘Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro’”. María Magdalena fue y anunció a los discípulos: “He visto al Señor y ha dicho esto”». (Jn 20,11-18) “María llora junto al sepulcro”, y su llanto va mucho más allá de las lágrimas: muestra un amor sin límites y una pena honda, honda. Una pena que ahoga, como dice José María Pemán. El llanto de la Magdalena eleva al cielo el clamor de tanto sufrimiento ...
Se abrazaron al Evangelio
6 de Abril
Por Tomás Cremades
«En aquel tiempo, las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría, corrieron a anunciarlo a los discípulos. De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: “Alegraos”. Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies. Jesús les dijo: “No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán”. Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Ellos, reunidos con los ancianos, llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una fuerte suma, encargándoles: “Decid que sus discípulos fueron de noche y robaron el cuerpo mientras vosotros dormíais. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos lo ganaremos y os sacaremos de apuros”. Ellos tomaron el dinero y obraron conforme a las instrucciones. Y esta historia se ha ido difundiendo entre los judíos hasta hoy». (Mt 28,8-15) Con este Evangelio, San Mateo culmina la narración de la vida de Jesús, que comenzó con la genealogía y termina con la aparición en Galilea a sus discípulos y el legado del discipulado: “Id y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”  En los versículos objeto de este comentario, ya se ...