Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|Jueves, febrero 26, 2015
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Evangelios

Evangelios
Pedid, buscad, llamad
26 de febrero
Por Juan José Calles
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden! En resumen: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la Ley y los profetas”». (Mt 7,7-12) Con la celebración de la imposición de la ceniza hemos entrado en este tiempo de gracia que llamamos la Cuaresma, con el que la Iglesia nos invita a una real y profunda purificación de nuestros corazones. Frente a las tres tentaciones y enemigos del alma: demonio, mundo y carne, el Señor pone en nuestras manos tres armas para el combate espiritual: el ayuno, la oración y la limosna. El fruto que el Señor espera que se dé en cada uno de nosotros es la conversión, es decir el reconocimiento de que Dios es Padre, un buen Padre que siempre nos está esperando para darnos un abrazo de perdón y de comunión. La conversión, reclama, también, ... Seguir leyendo
La señal es Cristo
25 de febrero
Por Valentín de Prado
«En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: “Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás». (Lc 11,29-32) Las gentes se apiñaban alrededor de Jesús, habían oído de los milagros que había hecho en otros lugares, le escuchaban hablar con una autoridad distinta a la de los fariseos y los escribas, sin embargo, dudaban de Él y querían verle hacer alguna señal. Ellos querían que Jesús  realizara un milagro para que pudiesen verificar si era él mismo el enviado de Dios según se lo imaginaban. Querían que Jesús se sometiera a sus criterios. No había en ellos apertura para una posible conversión. Su dureza de corazón, ...
Perdonar es amar
24 de febrero
Por Hijas del Amor Misericordioso
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seas como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros rezad así: ‘Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno’. Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas”» (Mt 6,7-15) Con el Padrenuestro Jesús nos enseña en este evangelio un modo sencillo de rezar y subraya, de manera especial, la necesidad de perdonar las ofensas recibidas: “Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas”. En lo más hondo de su ser, el hombre siente una necesidad radical de perdonar y de ser perdonado, ya que el perdón no es más que un aspecto del amor. Incluso podríamos ir más ...
Un corazón de carne
23 de febrero
Por Javier Alba
«En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: “Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos sus ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve ser y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis en la cárcel y vinisteis a verme’. Entonces los justos le contestarán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?’. Y el rey les dirá: ‘Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis’. Y entonces dirá a los de su izquierda: ‘Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui ...
“La tentación de la indiferencia”
22 de febrero
Por Pablo Morata
En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: -«Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.» Marcos 1, 12-15 Como ya es de esperar, el primer Domingo de Cuaresma sabemos que toca el “evangelio” de las “tentaciones”: Jesús, al principio de su vida pública, después de pasar 40 días en el desierto, es tentado por Satanás con las mismas tentaciones que el Pueblo de Israel en su travesía de 40 años de desierto; pero Jesús sale vencedor. Punto y guión… Y esta puede ser la primera tentación, tirar de comentarios tópico, que si bien pueden resultar de gran ayuda piadosa, al menos en una primera lectura, no se ajustan al texto de Marcos. Es posible que muchos exegetas bastante más doctos en la materia que este humilde comentarista tiren por tierra con fundados argumentos teológicos y hermenéuticos las conclusiones que hoy saco de este breve sumario del inicio de Marcos, parco en palabras pero de gran profundidad. No pretendo llevar razón, ni tan siquiera suscitar polémica si esta reflexión ayuda a alguien en medio de su desierto vital y resulta ser como ...
La elección de Dios
21 de febrero
Por Juan José Guerrero
«En aquel tiempo, Jesús vio a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Los fariseos y los escribas dijeron a sus discípulos, criticándolo: “¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?”. Jesús les replicó: “No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan”». (Lc 5,27-32) Leví, publicano, odiado por el pueblo al que extorsionaba como recaudador de impuestos, enriquecido con sus abusos, inmisericorde con sus hermanos, no es muy diferente a muchas personas de hoy que también viven para hacer dinero, caiga quien caiga, sin que lo demás importe demasiado. Ahí están los mil y un ejemplos de corrupción destapados en los últimos tiempos en apoyo de esta similitud. La aparente felicidad que podía darle a Leví su desahogada situación —seguramente envidiada por muchos de sus contemporáneos— no era suficiente para llenar el vacío existencial en el que debía de tenerle su carencia de amor. Posiblemente se sintiera incapaz para salir de su mezquina realidad. Estaría resignado ante el desprecio de los demás, pero con un odio ...
Amistad con Cristo
20 de febrero
Por Gloria Mª Tomás
«En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: “¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?”. Jesús les dijo: “¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunaran”». (Mt 9,14-15) Una observación atenta a la lectura del evangelio nos muestra no solo a la persona de Jesús —nuestro Modelo—, su modo de comportarse, sus enseñanzas directas, sino que también a través del Evangelio vemos las cuitas de sus seguidores. Así, descubrimos que Juan muchas veces soluciona la papeleta que le plantean sus seguidores enviándoles directamente a Jesús, con la misiva de que le pregunten personalmente. En el pasaje de este día, se refleja una de las ocasiones que así se presentan los discípulos de Juan. En esta línea hay dos temas interesantes para la vida cristiana y para aplicárnoslo bien a nivel personal, bien para mejorar el modo de ayudar a los que nos rodean. El primero es precisamente que, antes las dudas que se nos presentan o que nos exponen nuestros amigos en el campo de la fe, de la moral, etc., una buena cosa es señalar a quien las tiene que las hable con Jesús, que haga oración personal sobre ese ...
El camino hacia el cielo
19 de febrero
Por Ernesto Juliá
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día”. Y dirigiéndose a todos, dijo: “El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo?”». (Lc 9, 22-25) El tiempo de Cuaresma ha comenzado. Durante estos cuarenta días, la Iglesia nos invita a vivir un espíritu de mortificación y de penitencia que nos prepare para abrir nuestro corazón a la luz del Amor de Dios, que Nuestro Señor Jesucristo nos manifiesta con su Vida, con su Pasión, con su Muerte y con su Resurrección. En el Evangelio de hoy, el Señor anuncia a los discípulos los padecimientos que va a sufrir, y les habla con toda claridad: “El Hijo del hombres tiene que padecer muchos, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día”. ¿Por qué les habla con tanta claridad de su sufrimiento? Para que descubran, y nosotros con ellos, el Amor que le lleva ...
Entra en el absurdo y fíate de Dios
18 de febrero
Por Ramón Domínguez
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará. Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, ...
¿Y no acabáis de entender?
17 de febrero
Por Miguel Ángel Bravo
«En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó llevar pan, y no tenían más que un pan en la barca. Jesús les recomendó: “Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes”. Ellos comentaban: “Lo dice porque no tenemos pan”. Dándose cuenta, les dijo Jesús: “¿Por qué comentáis que no tenéis pan? ¿No acabáis de entender? ¿Tan torpes sois? ¿Para qué os sirven los ojos si no veis, y los oídos si no oís? A ver, ¿cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil? ¿Os acordáis?”. Ellos contestaron: “Doce”. ¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?”. Le respondieron: “Siete”. Él les dijo: “¿Y no acabáis de entender?”». (Mc 8,14-21) “¿Por qué comentáis que no tenéis pan?” Frente a las preocupaciones del día a día, Jesucristo hoy te pregunta: ¿no recuerdas lo que acabo de hacer? El Señor siempre nos hace ver que ha estado presente en los momentos difíciles y nos invita a esperar el futuro con esperanza.  Un problema muy actual es precisamente este, ver el pasado como terrible y el futuro como algo mucho peor aún. Leyendo este Evangelio, el Señor Jesús nos invita a mirar el futuro con confianza porque Él estará presente. Los discípulos estaban preocupados porque “se habían olvidado de llevar pan”, muy pronto habían ...
La discusión
16 de febrero
Por Francisco Lerdo de Tejada
«En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo. Jesús dio un profundo suspiro y dijo: “¿Por qué esta generación reclama un signo? Os aseguro que no se le dará un signo a esta generación. Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla». (Mc 8,11-13) Lo que importa ante todo es discutir. Y si no hay motivo parece que mejor, la discusión adquiere más prestigio. La discusión como pasatiempo grotesco, enfermizo resulta ser el deporte favorito de muchos que no han descubierto en el amor la norma esencial de sus vidas, la forma de ellas. Unos fariseos se presentan ante el Señor solo para discutir. Se pusieron a discutir. Empezaba la sesión a la que Jesús estaría ya acostumbrado, habituado a ese dolor. No dice el texto si era por la mañana o al caer la tarde. La discusión, ese aperitivo que alimenta a las pasiones en cualquier momento, de día y de noche, no respeta horarios. Conocemos personas que hacen de la discusión una forma de vida, un estilo, un talante. Naturalmente que discutir tiene una acepción positiva, buena. Etimológicamente significa sacudir algo para separarlo, para distinguirlo. Se sacuden las palabras para ver si el argumento es sólido. La discusión queda identificada como ...
La fe hace posibles las cosas
15 de febrero
Por Miguel Iborra
«En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: “Si quieres, puedes limpiarme”. Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo: “Quiero: queda limpio”. La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio. Él lo despidió, encargándole severamente: “No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés”. Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo, se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes». (Mc 1,40-45) Jesús nos quiere transmitir, con este signo de curación, que lo que realmente necesitamos nosotros, como pecadores, es limpiar y sanar las enfermedades del alma. Sí, tú y yo las conocemos perfectamente y necesitamos ser absueltos de toda culpa material y espiritual, pero para ello tenemos que salir a su encuentro y decirle: ”Señor, quiero quedar limpio” y, además pedirle con tenacidad, con humildad y paciencia que nos ayude y apoye con la gracia de la perseverancia, ese don que nos da alegría, nos da la certeza de que somos amados por Él, y este amor nos sostiene, nos ayuda y no nos deja en nuestras debilidades, aunque nuestro camino tenga que pasar por valles sombríos. Señor, no ...
Anunciadores del Reino
14 de febrero
Por Pedro Barrado
«En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: “La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa.” Y, si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: “Está cerca de vosotros el reino de Dios.”». (Lc 10,1-9) El texto del evangelio de hoy (más los vv. 10-16) pertenece a una tradición propia lucana. En Lc 9,1-6, el evangelista había hablado de una misión llevada a cabo por los Doce. Ahora son setenta y dos los enviados. No es difícil establecer una relación entre estos setenta y dos discípulos y los setenta y dos pueblos ...
Con el oído abierto
13 de febrero
Por Antonio Pavía
«En aquel tiempo, dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. El, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: “Effetá”, esto es: “Ábrete”. Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: “Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos”». (Mc 7,31 37) ¡El Señor me ha abierto el oído! He ahí el grito de júbilo que Isaías pone proféticamente en boca del Mesías (Is 50,4b). He aquí la primera maravilla de todo aquel que aspira a ser discípulo del Señor Jesús, la primera de todas las demás que sin duda se sucederán: abrir el oído a los suyos, he ahí lo que Jesús hace con este hombre, figura de todos aquellos que deciden en su corazón emprender el camino del discipulado. El Hijo de Dios abre nuestro ...
Hija de Dios y heredera del cielo
12 de febrero
Por Victoria Luque
 «En aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro. Se alojó en una casa, procurando pasar desapercibido, pero no lo consiguió; una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró en seguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies. La mujer era griega, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija. Él le dijo: “Deja que coman primero los hijos. No está bien echarles a los perros el pan de los hijos”. Pero ella replicó: “Tienes razón, Señor; pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños”. Él le contestó: “Anda, vete, que, por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija”. Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado». (Mc 7,24-30) Imagino lo que sentiría aquella madre. Había oído hablar de Jesús, de uno que sanaba los cuerpos y las almas, uno que no tenía donde reposar la cabeza, que iba de acá para allá imponiendo las manos, haciendo el bien, hablando de Dios. Y ella, era tal su desesperación que se agarró a este clavo ardiente. Fue a buscarle. Salió a su encuentro así, con su condición de extranjera, de No hija de la Casa de Israel, con ...
La primera cena
11 de febrero
Por Francisco Jiménez
«Había una boda en Caná de Galilea y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino y la madre de Jesús le dijo: “No les queda vino”. Jesús le contestó : “Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora”. Su madre dijo a los sirvientes: “Haced lo que el os diga”. Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dijo: “Llenad las tinajas de agua”. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó: “Sacad ahora, y llevádselo al mayordomo”. Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino y sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua) y entonces llamó al novio y le dijo: “Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos el peor; tú en cambio has guardado el vino bueno hasta ahora”. Así, en Caná de Galilea, Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en él». Jn 2 1-12 Obviamente no es más que una suposición, pero la Boda de Caná bien pudo desarrollarse al atardecer, o de noche, al igual que aquella otra boda donde justamente la noche cobra protagonismo, la de las vírgenes ...
El culto a Dios
10 de febrero
Por Horacio Vázquez
«En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas). Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: “¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores?”. Él les contestó: “Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: ‘Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos’. Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres”. Y añadió: “Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: ‘Honra a tu padre y a tu madre’ y ‘el que maldiga a su padre o a su madre tiene pena de muerte’; en cambio, vosotros decís: Si uno le dice a su padre o a su madre: “Los bienes con que podría ayudarte los ofrezco al templo”, ya no le ...
Medicina de inmortalidad
9 de febrero
Por Fernando Zufía
«En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos, terminada la travesía, tocaron tierra en Genesaret y atracaron. Apenas desembarcados, algunos lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús le llevaban los enfermos en camillas. En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos». (Mc 6,53-56) Llevamos mucho tiempo en la travesía de la vida, con todo tipo de tormentas, zozobras, alegrías, penas, salud y enfermedad, pero como en el evangelio, con nosotros siempre ha estado Jesús, y hay que tomar tierra y pararse a reflexionar cómo ha sido la travesía de nuestra historia, jalonada de acontecimientos donde Dios ha mostrado su amor gratuito, sin exigencia, sin pedir nada a cambio, regalándonos sabiduría para discernir su voluntad. Tomar tierra significa que, como dice el Papa Francisco, todo lo que hemos recibido en la travesía no es para que nos lo quedemos, sino que somos meros trasmisores de las gracias recibidas. Nada es para exclusividad nuestra. Genesaret es el lago Tiberiades, es Galilea, donde dice Jesús: “Id a Galilea y me veréis”, pues ratifica que hemos de evangelizar a todas las gentes, y como dice San Pablo, “a ...
Fiebre de servir y buscar
8 de febrero
Por Manuel Requena
«En aquel tiempo, al salir Jesús y sus discípulos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: “Todo el mundo te busca. Él les respondió: “Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido”. Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios». (Mc 1, 29-39) Dos escenas en las que Jesús se muestra como es, y Marcos se recrea en presentar sus contrates; en su tiempo de hombre en la tierra, y en su esencia de «hombre del cielo»; el médico, que cura y sirve, y el sujeto final de todo servicio; el carpintero en una casa de pescadores, y el Cristo Señor de siempre ...
Necesidad del sosiego y la calma
7 de febrero
Por César Allende
«En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: “Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco. Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma». Marcos 6, 30-34 Un Jesús lleno de ternura y comprensión aparece en el Evangelio de hoy. Ambas actitudes se complementan para darnos a entender cuál es la relación que quiere mantener con nosotros. Jesús llama a los apóstoles a un lugar desierto porque es en un lugar así donde se encuentra el silencio, donde se dan condiciones para el contacto profundo —de corazón a corazón— con Dios. Allí podemos entender que la lástima que nuestras debilidades y pobrezas suscitan en el Señor no es la mera pena ante las desgracias ajenas, que no suele ir más allá de ese sentimiento; se trata de una comprensión profunda de lo que somos y de lo que nos pasa. Mira ...
Debilidad y cobardía de un rey
6 de febrero
Por Tomas Cremades
«En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él. Unos decían: “Juan Bautista ha resucitado, y por eso los poderes actúan en él”. Otros decían: “Es Elías”. Otros: “Es un profeta como los antiguos”. Herodes, al oírlo, decía: “Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado”. Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel, encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Cuando lo escuchaba, quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: “Pídeme lo que quieras, que te lo doy”. Y le juró: “Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”. Ella salió a preguntarle a su madre: “¿Qué le pido?”. La madre ...
Radicalidad evangélica
5 de febrero
Por Ángel Moreno
“Y llama a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus inmundos. Les ordenó que nada tomasen para el camino, fuera de un bastón: ni pan, ni alforja, ni calderilla en la faja; sino: «Calzados con sandalias y no vistáis dos túnicas.» (Mc 6, 7-9) Si leemos el texto evangélico fuera de contexto, nos puede parecer un tanto exagerada la exigencia, ya que es difícil comprender una misión sin un mínimo de equipamiento. ¿Cómo va a pedir Jesús a los suyos tanta menesterosidad e intemperie? Siempre me ha extrañado este pasaje, aunque cada vez más lo comprendo mejor, desde una lectura sapiencial. Sin duda que es una llamada a la confianza, y resuenan las frases del Evangelio que invitan a fijarnos en la naturaleza, en los lirios y en los pájaros, para demostrar la providencia divina. Hay quien interpreta que tanta radicalidad se debe a un envío urgente, inmediato, que no debe verse entorpecido por equipamientos pesados, que retrasen la disponibilidad. Para mí, la exigencia de Jesús a los suyos está en relación directa con su entrega en favor de sus discípulos, por los que va a dar la vida. Sorprende el paralelismo posible si se compara lo que ofrece Jesús a los suyos, y lo que les pide. Él se convertirá en Pan de Vida; Él ...
El hijo del carpintero y sus paisanos
4 de febrero
Por Alfredo Esteban
«En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: “¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí? Y esto les resultaba escandaloso. Jesús les decía: “No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa”. No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando». (Mc 6,1-6) Por Otra buena noticia nos toca comentar hoy: vino Jesús a su tierra, se puso a enseñar y los que le escuchaban quedaban maravillados y al tiempo se escandalizaban, porque dice San Marcos que los que le escuchaban lo conocían a él y a toda su familia. Jesús les dice que un profeta carece de prestigio en su tierra; comenta el Evangelista que no podía hacer allí ningún milagro a excepción de unos pocos enfermos, que reconociendo su enfermedad acudían a Jesús y Él, imponiéndoles las manos, les curaba. Esta buena noticia consiste ...
“Talitha qum”
3 de febrero
Por Mª Nieves Díez
«En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia: “Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva”. Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente que lo apretujaba. Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacia doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos, y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con sólo tocarle el vestido curaría. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente, preguntando: “¿Quién me ha tocado el manto?”. Los discípulos le contestaron: “Ves como te apretuja la gente y preguntas: ‘¿Quién me ha tocado?’. Él seguía mirando alrededor, para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los ...
“Enseña con autoridad y nos libera”
1 de febrero
Por Antonio Simón
«En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad. Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: “Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios”. Jesús lo increpó: “Cállate y sal de él”. El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos: “¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen”. Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea». (Mc 1,21-28) Galilea es una tierra que, debido a su situación geográfica, es tierra de paso y en la época de Jesús frontera con el comercio fenicio y la cultura griega; razones todas ellas por la que los escribas, los religiosos, los entendidos de la ley, la desprecian como tierra de gentiles, de la que no puede salir ningún profeta (Jn,7,52) En medio de ella Jesús ha ido llamando a sus discípulos y aunque le han seguido, aún no los ha alejado de sus vidas, de su historia. Se hace parte de ella, la ...
Creer contra viento y marea
31 de enero
Por Juan Alonso
«Un día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: “Vamos a la otra orilla”. Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban . Se levantó un fuerte huracán, y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa, dormido sobre un almohadón. Lo despertaron, diciéndole: “Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?”. Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago: “¡Silencio, cállate!”. El viento cesó y vino una gran calma. Él les dijo: “¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?”. Se quedaron espantados y se decían unos a otros: “¿Pero quién es este? ¡ Hasta el viento y las aguas le obedecen!”». (Mc 4, 35-41) Los que conocen el mar de Galilea —también llamado lago de Tiberíades o de Genesaret— saben bien que, por su entorno montañoso y la honda depresión de su superficie —212 m bajo el nivel del mar— este lago experimenta cambios bruscos de clima que se traducen en la aparición imprevista de fuertes vientos, capaces de encrespar extraordinariamente las olas. Estas tormentas tienen lugar principalmente en verano, a la caída de la tarde, como en el evangelio de hoy. En ocasiones se llegan a registrar olas que superan los dos metros de altura. Los Padres de la Iglesia han visto en el ...
El valor de lo pequeño
30 de enero
Por Juan Sánchez
«En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: “El reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega. Dijo también: “¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas”. Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado». (Mc 4,26-34) El capítulo 4 del Evangelio de San Marcos se inicia mostrando que de nuevo Jesús “se puso a enseñar a orillas del lago. Se le reunió tanta gente junto a él que tuvo que subir a una barca y sentarse en ella a alguna distancia, mientras toda la gente estaba en la orilla.” Y les enseñaba “muchas cosas por medio de ejemplos o parábolas.”. Jesús habla ...
Sin miedo a ver y ser vistos
29 de enero
Por Jerónimo Barrio
«En aquel tiempo, dijo Jesús a la muchedumbre: “¿Se trae el candil para meterlo debajo del celemín o debajo de la cama, o para ponerlo en el candelero? Si se esconde algo, es para que se descubra; si algo se hace a ocultas, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga”. Les dijo también: “Atención a lo que estáis oyendo: la medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces. Porque al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene”». (Mc 4,21-25) El candil no está hecho para ponerse debajo del celemín ni de la cama, sino para colocarlo en el candelero, en su sitio natural, para que cumpla bien su misión: dar luz a la casa. Cristo es la luz de ese candil y nosotros, ¿qué hacemos con ella? ¿La ponemos en dónde corresponde para que ilumine nuestra vida y la de los que nos acompañan en ella, o más bien la escondemos para que no dé luz y no se sepa que está encendida? ¿Qué lugar ocupa de verdad nuestra fe en nuestras vidas? ¿Ponemos a Cristo en el candelero de nuestra vida y dejamos que lo ilumine todo o le metemos debajo de la cama?  Es curioso que en este pasaje de San Marcos ...
La semilla y el proyecto de Dios
28 de enero
Por Germán Martínez
«En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago. Acudió un gentío tan enorme que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y el gentío se quedó en la orilla. Les enseñó mucho rato con parábolas, como él solía enseñar: “Escuchad: Salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otro poco cayó entre zarzas; las zarzas crecieron, lo ahogaron, y no dio grano. El resto cayó en tierra buena: nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno”. Y añadió: “El que tenga oídos para oír, que oiga”. Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas. Él les dijo: “A vosotros se os han comunicado los secretos del reino de Dios; en cambio, a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que 6 1 por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y los perdonen”. Y añadió: “¿No entendéis esta parábola? ...
«En aquel tiempo, llegaron la madre y los hermanos de Jesús y desde fuera lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada alrededor le dijo: “Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan”. Les contestó: “¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?”. Y, paseando la mirada por el corro, dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre». (Mc 3,31-35) Nos encontramos de nuevo frente a un evangelio que no es una simple narración de un acontecimiento, sino que nos viene a catequizar buscando la encarnación de esta palabra en las personas que la acogen y se la creen. Toda palabra habla de la vida actual de cada uno de nosotros, aunque el tema, en un primer momento, parezca que no tiene que ver nada con el interlocutor. Seguramente que este es uno de los evangelios que nos “chirrían” un poco. ¿Cómo puede contestar así Jesús? Algo similar a lo que les responde a José y a María cuando tenía doce años. A nosotros, que tenemos un esquema occidental, pragmático y cuadriculado de la vida, de la familia y hasta incluso del cristianismo, estas palabras nos descolocan. Si alguno quiere pasar por este evangelio sin meditarlo, le invito a recodar lo que le dijo Jesús ...