Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|Miércoles, Febrero 22, 2017
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Evangelios

Evangelios
Conocer para creer

22 de Febrero
Por Manuel Requena

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?». Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas». Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo». Jesús le respondió: «¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Ahora yo te digo: tú eres Pedro , y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos». Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías. (Mt. 16, 13-19) Dos protagonistas: El Hijo del hombre y Simón Pedro, con nosotros como espectadores de todos los tiempos. Cada uno con esencias distintas, pero unidas todas en la misma y única Iglesia. Jesús, hijo del hombre y también de la mujer María según la carne, era en su esencia Dios, Hijo del Dios Altísimo. Simón, … Full article

El mayor en el Reino

21 de Febrero
Por José Cesareo Allende

  En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo matarán; y,después de muerto, a los tres días resucitará». Pero no entendían lo que decía, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó: «¿De qué discutíais por el camino?». Ellos callaban, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos». Y tomando un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado».Marcos 9, 30-37   Desde luego que los criterios de Dios no son los nuestros; más bien distan de estos como el cielo de la tierra. Que el último sea el “mayor”, que dar la vida sea ganarla, que un niño sirva de modelo de hombre adulto en la fe, que Dios mismo esté en lo pequeño, etc, establece “un reglamento de vida” …

Creo, pero ayuda a mi falta de fe

20 de Febrero
Por Javier Sánchez

En aquel tiempo, Jesús y los tres discípulos bajaron del monte y volvieron adonde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos escribas discutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo. Él les preguntó: «¿De qué discutís?». Uno de la gente le contestó: «Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no le deja hablar y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda rígido. He pedido a tus discípulos que lo echen, no han sido capaces». Él, tomando la palabra, les dice: «¡Generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuando os tendré que soportar? Traédmelo». Se lo llevaron. El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; este cayó por tierra y se revolcaba echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: «¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?». Contestó él: «Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua, para acabar con él. Si algo puedes, ten compasión de nosotros y ayúdanos». Jesús replicó: «¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe». Entonces el padre del muchacho gritó: «Creo, pero ayuda a mi falta de fe». Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: «Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: sal …

Santificados y misericordiosos

19 de Febrero
Por Ángel Moreno

  En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: “Ojo por ojo, diente por diente”. Pero yo os digo: no hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también el manto; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehuyas. Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo”. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto». Mateo 5, 38-48   Dos mensajes destacan en las lecturas de este domingo: El primero consiste en la revelación de nuestra identidad, lo que somos por gracia: “Sois templos de Dios y el Espíritu de Dios habita en vosotros”. “Vosotros sois de Cristo …

La transfiguración

18 de Febrero
Por Alfredo Esteban

  Seis días más tarde Jesús toma consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, sube aparte con ellos solos a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: “Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. No sabía qué decir, pues estaban asustados. Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube: “Este es mi Hijo amado; escuchadlo”. De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban del monte, les ordenó que no contasen a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Esto se les quedó grabado y discutían qué quería decir aquello de resucitar de entre los muertos. Le preguntaron: “¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?”. Les contestó él: “Elías vendrá primero y lo renovará todo. Ahora, ¿por qué está escrito que el Hijo del hombre tiene que padecer mucho y ser despreciado? Os digo que Elías ya ha venido y han hecho con él …

  Luego Jesús convocó a la gente y a sus discípulos y dijo: Si alguno quiere ser discípulo mío, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque el que quiera salvar su vida la perderá, pero quien pierda su vida por mí a causa de la Buena Noticia, ese la salvará. Pues, ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde  su vida? ¿O qué podrá dar una persona a cambio de su vida? Pues bien, quien se avergüence de mí y de mis palabras delante de esta generación infiel y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga rodeado de la gloria de su Padre, y acompañado de los ángeles del cielo. Marcos 8, 34-38 Cuántas veces hemos oído estas palabras de Jesús donde hace con gran rotundidad. tres propuestas al que quiere seguirle, es todo un programa para el discípulo. “ Niéguese a sí mismo”   ¿Qué significa realmente negarse a sí mismo?  En las religiones y filosofías orientales se encuentra esta  intención de anonadamiento, una  necesidad de disolver el  ego en la inmensidad de la creación, mediante la meditación. El ego vive en todo hombre, lo devora desde el interior, pide su alimento, cada día y todas las acciones humanas  van encaminadas a agrandarlo. El deseo de agradar, los regalos para quedar bien, …

Jesucristo nos pregunta

16 de Febrero
Por Hermenegildo Sevilla

  En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino, preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que soy yo?». Ellos le contestaron: «Unos, Juan el Bautista; otros, Ellas; y otros, uno de los profetas». Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy?». Tomando la palabra Pedro le dijo: «Tú eres el Mesías». Y les conminó a que no hablaran a nadie acerca de esto. Y empezó a instruirlos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días». Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Pero él se volvió y, mirando a los discípulos, increpó a Pedro: -« Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!». Marcos 8, 27-33 Una de las herejías que aparecieron al poco de nacer la Iglesia, consistía en despojar a Jesús de su categoría divina. También existió la que, por el contrario, negaba su naturaleza humana. Ambas implicaban un cambio sustancial en la esencia de Jesús y de ellas se derivan consecuencias trascendentales en el campo de la fe.   Los hay, actualmente, que aceptando la figura histórica de Jesús, lo consideran un líder carismático, dotado de …

Trajeron a Jesús al ciego para que le tocase

15 de Febrero
Por José Cañizares

    “En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a Betsaida. Y le trajeron a un ciego, pidiéndole que lo tocase. Él lo sacó de la aldea, llevándolo de la mano, le untó saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó: «¿Ves algo?». Levantando lo ojos dijo: «Veo hombres, me parecen árboles, pero andan». Le puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado y veía todo con claridad. Jesús lo mandó a casa, diciéndole que no entrase en la aldea” Marcos 8, 22-26 En este evangelio vemos cómo, aunque son otros los que llevan al ciego ante Cristo Jesús para que le toque, es el ciego el que tiene la fe en El.  Jesús admira esta demostración de fe, expresión de que confían en El. Vemos también cómo el Señor se lleva aparte al ciego para hablarle personalmente. El Señor nos habla mejor a solas, en la intimidad. . Los discípulos interceden ante Jesús, para que cure al ciego, le piden a Jesús sólo una cosa, que lo toque. Más adelante vemos cómo el ciego habla con Jesús, entabla un pequeño diálogo con él. Notemos que al ciego el Señor lo tuvo que tocar dos veces, el Señor nos recrea, nos reconstruye las veces que necesitemos. Está a nuestro lado y nos regala cada día …

Está cerca de vosotros el Reino de Dios

13 de Febrero
Por Rafael Alcázar

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:  «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa.” Y, si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: “Está cerca de vosotros el reino de Dios.”» (Lc 10, 1-9) El Reino de Dios sin duda esta cerca de todos los que acogen la Buenanueva que generación tras generación sigue anunciando la Iglesia. Todos los afortunados que hemos recibido con alegría esta llamada del Señor a seguir sus huellas luminosas por el sendero de nuestra vida. Todos los que nos sentimos llamados por nuestro Maestro a …

Los caprichosos piden señales

13 de Febrero
Por Antonio Pavía

En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo. Jesús dio un profundo suspiro y dijo: «¿Por qué esta generación reclama un signo? En verdad os digo que no se le dará un signo a esta generación».        Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla. Mc 8,11-13   Los fariseos piden a Jesús una señal del cielo para, según ellos, llegar a creer en Él. La cuestión es que piden una señal justamente después de que Jesús ha multiplicado los panes y saciado a una multitud. Tengamos en cuenta que este milagro de saciar a miles de personas con unos pocos panes suponía la confirmación de Jesús como Mesías, ya que simbolizaba el maná que Yahveh hizo llegar a su pueblo en su caminar por el desierto hacia la tierra prometida. Fueron justamente los rabinos los que habían adoctrinado al pueblo de que el Mesías sería reconocido por estas señales. El problema es que cuando uno cree que la conversión a Dios es un freno para su estilo de vida -y esto es lo que piensan los necios porque no tienen más altura de miras- todo milagro que Dios haga ante sus ojos es insuficiente. Este fue el talón de Aquiles de los …

Está en juego la Vida eterna

12 de Febrero
Por Jerónimo Barrio

  En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno sólo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos. Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego. Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu …

La caridad verdadera es la entrega

25 de Abril
Por Valentín de Prado

Por aquellos días, como de nuevo se había reunido mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, y si los despido a sus casas en ayunas, van a desmayar por el camino. Además, algunos han venido desde lejos» Le replicaron sus discípulos: «¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí, en despoblado, para saciar a tantos?». Él les preguntó: «¿Cuántos panes tenéis?». Ellos contestaron: «Siete». Mandó que la gente se sentara en el suelo, tomando los siete panes, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a sus discípulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente. Tenían también unos cuantos peces; Jesús pronunció sobre ellos la bendición, y mandó que los sirvieran también. La gente comió hasta quedar saciada y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil y los despidió; y enseguida montó en la barca con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta. Marcos 8, 1-10 El pasaje de la multiplicación de los panes aparece en todos los evangelistas, pero en el de san Marcos tiene un encanto especial. Ya es conocido por todos que este evangelista redacta su evangelio con un espíritu de observación y …

Effetá o “ábrete”

10 de Febrero
Por Ángel Pérez

  En aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo, que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él, apartándolo de la gente, a solas, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá» (esto es, «ábrete»). Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente. El les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos». Marcos (7,31-37): Dios no es una entelequia que se escapa a nuestros sentidos. Como no podemos atraparle con nuestra inteligencia, unos dicen que no existe y otros sufrimos grandes periodos de dudas y de oscuridad. Pero Dios está cada día trabajando como dice el Salmo: “No duerme ni reposa el guardián de Israel”. Jesús siempre está en movimiento y siempre que Jesús se mueve busca a alguien a quien “mirar” a quien “sanar”. En hebreo la raíz de sanar es la misma que la del verbo crear –de la …

Nadie es extraño para Dios

9 de Febrero
Por Juanjo Calles

  <<Y partiendo de allí, se fue a la región de Tiro, y entrando en una casa quería que nadie lo supiese, pero no logró pasar inadvertido, sino que, en seguida, habiendo oído hablar de él una mujer, cuya hija estaba poseída de un espíritu inmundo, vino y se postró a sus pies. Esta mujer era griega, sirofenicia de nacimiento, y le rogaba que expulsara de su hija al demonio. Él le decía: «Espera que primero se sacien los hijos, pues no está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos.» Pero ella le respondió: «Sí, Señor; que también los perritos comen bajo la mesa migajas de los niños.» Él, entonces, le dijo: «Por lo que has dicho, vete; el demonio ha salido de tu hija.» Volvió a su casa y encontró que la niña estaba echada en la cama y que el demonio se había ido>>.Mc 7,24-30)     La clave para descifrar la entraña del cristianismo es situarse en el talante de Dios en relación con los hombres, tal como Jesús lo revela. Dios no hace acepción de personas y su amor, de hecho, se expande por todos los hombres de todas las edades de la historia. Es un amor universal, personal, creativo y permanente. Dios ama igual a un ermitaño que se entrega a la contemplación de Dios …

La conversión del corazón

8 de Febrero
Por Valentín de Prado

Llamó otra vez a la gente y les dijo: «Oídme todos y entended. Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Quien tenga oídos para oír, que oiga.» Y cuando, apartándose de la gente, entró en casa, sus discípulos le preguntaban sobre la parábola. Él les dijo: «¿Con que también vosotros estáis sin inteligencia? ¿No comprendéis que todo lo que de fuera entra en el hombre no puede contaminarle, pues no entra en su corazón, sino en el vientre y va a parar al excusado?» -así declaraba puros todos los alimentos-. Y decía: « Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre.» Marcos 7,14-23 Una vez más Jesús se sitúa frente a los fariseos y escribas de la ley y frente aquellos que hacen de la misma un absoluto y motivo  de juicio y condenación para los demás. Tantas veces el Señor había explicado a los que escuchaban que lo importante no es la ley sola, porque la ley sola  mata como diría san Pablo. “La letra mata, pero el espíritu vivifica” (2 Corintios 3: 4-6). La ley necesita del espíritu que …

Su corazón está lejos de mí

7 de febrero
Por Juan Ignacio Echegaray

  En aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas). Y los fariseos y los escribas le preguntaron: «¿Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?». Él les contestó: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos.” Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres». Y añadió: «Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y “el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte”. Pero vosotros decís: “Si uno le dice a su padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son ‘corbán’, es decir, ofrenda …

Los que le tocaban se curaban

6 de Febrero
Por Francisco J, Alba

“Terminada la travesía, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret  y atracaron. Apenas desembarcados, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaban los enfermos en camillas. En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar  al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban”.  Marcos 6, 53-56 Jesús y sus discípulos recorren toda la comarca, dice este Evangelio, recorren nuestros pueblos y ciudades, y los que le reconocen acuden a Él llevando a los enfermos en camillas. Así ocurre hoy mismo. Si nosotros le reconocemos, acudimos a Él y llevamos en camilla, a hombros o de la mano, a las ovejas perdidas, a los enfermos, para que les toque. Porque aquellos que “le tocaban se curaban”. Todos los que estamos en la Iglesia hemos sido en algún momento “tocados por Él”. El Papa Francisco dice que la Iglesia es un hospital de campaña, donde acuden en busca de curación todos aquellos que sufren en su propia vida por causa de sus pecados y de los pecados de los demás; todos aquellos malheridos, el desecho del mundo, los abandonados en medio del campo de batalla del Diablo y el mundo contra Cristo y su Iglesia. …

Sois luz y sal

5 de Febrero
Por Pablo Morata

  En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo». Mateo 5, 13-16 En mi parroquia viene siendo tradición (y creo que se hace en muchas más) que el domingo más cercano a la fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo se invite a los niños bautizados durante el año junto con sus madres para celebrar una sencilla y a la vez entrañable liturgia en la que los niños son ofrecidos a la Virgen María. Aunque no coincida exactamente con el 2 de febrero, se repite la tradicional bendición de las candelas (“Luz para alumbrar a las naciones”) y se invita a renovar el significado del rito de la luz del día del bautismo. El Evangelio de este domingo invita a ser “sal” y “luz”. …

La misericordia tiene prioridad

4 de Febrero
Por Juan José Guerrero

  En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco». Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a solas a un lugar desierto. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas. Marcos 6, 30-34   Jesús se preocupa por sus apóstoles, quiere procurarles descanso pues la entrega a la misión es fatigosa. En efecto, son muchos los que andan perdiendo su vida en busca de una anhelada felicidad por caminos erróneos, y urge que se les muestre al Señor. Deben ser orientados hacia el bien único, supremo, fuente de salvación absoluta. Y esta labor, que correspondía a los discípulos por ser los que habían encontrado el Camino para llegar a la Verdad y disfrutar en plenitud de la Vida, exige el empleo de todas las energías, de todas las fuerzas y de una inmensa comprensión y misericordia para proponer a cada persona necesitada esta vía de …

En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él.  Unos decían: «Juan el Bautista ha resucitado, de entre los muertos y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él». Otros decían: «Es Elías». Otros: «Es un profeta como los antiguos». Herodes, al oírlo, decía: «Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado». Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo pero no podía, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo defendía. Al escucharlo quedaba muy perplejo, aunque lo oía con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: «Pídeme lo que quieras, que te lo daré». Y le juró: «Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino». Ella salió a preguntarle a su madre: «¿Qué le …

Se admiraba de su falta de fe

1 de Febrero
Por Ramón Domínguez

  En aquel tiempo, Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?». Y se escandalizaban a cuenta de él. Les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa». No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando. Marcos 6, 1-6 Jesús llega a su tierra, la que le ha visto crecer, en donde viven sus parientes y amigos. Es uno más entre todos. Pero tras una breve ausencia de pocos meses, llega transformado y precedido por una fama que llena de desconcierto a aquellos que han convivido tantos años con él sin apreciar nada extraordinario. Llegado el sábado, la expectativa entre sus conciudadanos es enorme, aguardando lo que les va a decir. San Lucas cuenta en su evangelio que Jesús leyó “como era su costumbre”. Él, pues, …

Luz para alumbrar a las naciones

2 de Febrero
Por Ernesto Juliá Díaz

  Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones». Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: -«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel». (Lc 2, 22-35, 39-40) María ha dado a luz al Hijo de Dios en el portal de Belén; y lo ha entregado al mundo. Ahora, “cumplidos los días de su purificación según la ley de Moisés”, lo lleva al Templo; lo presenta al pueblo escogido …

Tu fe te ha curado

31 de Enero
Por Antonio Segoviano

                          En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al mar. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi niña está en las últimas; ven, impón las manos sobre ella, para que se cure y viva». Se fue con él y lo seguía mucha gente que lo apretujaba. Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacia doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando: «Con sólo tocarle el manto curaré». Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente y preguntaba: «¿Quién me ha tocado el manto?». Los discípulos le contestaron: «Ves como te apretuja la gente y preguntas: “¿Quién me ha tocado? “». Él seguía mirando alrededor, para ver a la que había hecho esto. La mujer se …

El daño a sí mismo

30 de Enero
Por Francisco Lerdo de Tejada

  En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos. Apenas desembarcó, le salió al encuentro, de entre los sepulcros, un hombre poseído de espíritu inmundo. Y es que vivía entre los sepulcros; ni con cadenas podía ya nadie sujetarlo; muchas veces lo habían sujetado con cepos y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba los cepos, y nadie tenía fuerza para dominarlo. Se pasaba el día y la noche en los sepulcros y en los montes, gritando e hiriéndose con piedras. Viendo de lejos a Jesús, echó a correr, se postró ante él y gritó con voz potente: «¿Qué tienes que ver conmigo, Jesús, Hijo de Dios altísimo? Por Dios te lo pido, no me atormentes». Porque Jesús le estaba diciendo: «Espíritu inmundo, sal de este hombre». Y le preguntó: «¿Cómo te llamas?». Él respondió: «Me llamo Legión, porque somos muchos». Y le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca. Había cerca una gran piara de cerdos paciendo en la falda del monte. Los espíritus le rogaron: «Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos». Él se lo permitió. Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y la piara, unos dos mil, se abalanzó acantilado abajo al mar y se ahogó en …

Dios nos llama a su propia bienaventuranza

29 de Enero
Por Miguel Iborra

  En aquel tiempo, al ver Jesús al gentío, subió a la montaña, se sentó y se acercaron sus discípulos, y él se puso a hablar enseñándoles: Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados  los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados  los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados  los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos quedarán saciados. Bienaventurados  los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados  los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados  los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán “hijos de Dios”. Bienaventurados  los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados vosotros cuando os insulten, y os persigan, y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Mateo 5, 1-12a   Con esta declaración solemne y con todo detalle Jesús nos propone un programa de vida y un camino seguro de felicidad, fraternidad, sinceridad, paz y amor, para liberarnos de los falsos valores del mundo y abrirnos a los verdaderos bienes presentes y futuros, aptitudes básicas para ser un buen discípulo, fermento y LUZ que alcance a todos los hombres para conseguir la felicidad en plenitud. Él, que fue el primero en realizar este programa, nos …

¿Aún no tenéis fe?

28 de Enero
Por Victoria Luque

  Aquel día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: «Vamos a la otra orilla». Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó una fuerte tempestad, y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa, dormido sobre un cabezal. Lo despertaron, diciéndole: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?». Se puso en pie, increpó al viento y dijo al mar: «¡Silencio, enmudece!». El viento cesó y vino una gran calma. Él les dijo: «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?» Se llenaron de miedo y se decían unos a otros: « ¿Pero quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen! ».(Marcos 4, 35-41) Este evangelio, a mí, personalmente, me reconforta. Que la última palabra la tenga Jesucristo cuando los vientos y las tormentas de la vida arremeten contra mi construcción, contra mí  misma, o contra los míos, me parece fantástico. Eso me ayuda, me hace entrar en el descanso. El Señor siempre está ahí para sosegar las tempestades, está ahí cuando clamo y le llamo sinceramente. Entonces, acontece y me dice una vez más, ¿por qué tienes miedo? ¿Es que te falta fe?. Y sí, me falta fe. Jesús es el Señor de la Historia, también de mi historia personal -y de la tuya, si …

Somos trabajadores del Reino de Dios

27 de Enero
Por Juan Sánchez

  En aquel tiempo, Jesús decía al gentío: «El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo fruto sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega». Dijo también: «¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después de sembrada crece, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar a su sombra». Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado. (Mc 4,26-34) Un evangelio que debe incitarnos a la esperanza. Jesús, para acercarse a la gente, cuenta historias, parábolas, que muchas veces no explica. Habla de situaciones cotidianas, de trabajos que realizaban aquellos judíos en la pesca, la agricultura, la ganadería… En el capítulo 4 san Marcos narra cuatro parábolas, de las cuales tres tienen a la semilla como tema. La del sembrador, que abre el capítulo, …

Artesanos de la paz

26 de Enero
Por Gloria Mº Tomás

Después de esto, designó el Señor a otros 72, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. Y les dijo: «La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. En la casa en que entréis, decid primero: “Paz a esta casa.” Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: “El Reino de Dios está cerca de vosotros.” (Lucas 10,1-9) Una gozosa tradición en la Iglesia Católica es que el Vicario de Cristo, dedica el día uno del comienzo del año a la paz, señalando en su discurso la orientación que de esta virtud, tan humana y tan cristiana, tienen necesidad los fieles. En el 2017 el Papa Francisco ha centrado su discurso en la no …

Id

25 de Enero
Por Francisco Jiménez Ambel

“Se apareció Jesús a los Once y les dijo: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos”. Mc. 16, 15-18 Muchos cambian el “id” por el infinitivo “ir”. Hasta tal punto somos reacios a acatar a nadie, a obedecer a Álguien, que no queremos ni pensar en la autoridad. Nadie estaría legitimado para ordenar nada a nadie; todo es líquido, melifluo, blando. Y como consecuencia no hay pecado, y menos aún pecado de omisión. Como nada debe realizarse necesariamente -imperiosamente-, nada se incumple con la pasividad. Es clarísima la abolición del inasible “pecado de omisión”. Los confesores lo saben bien. Los pocos que se acercan como penitentes rara vez mencionan la omisión. Pero aquí El Señor no transmite una enseñanaza final; da una orden. Sí, una orden; “id”. No dice; si te parece bien puedes considerar la posibilidad de… o aquello de planificar la pastoral… o a vuestro criterio dejo el análisis de las circunstancias en que calculéis que vais a ser eficaces…etc. Reacios a cumplir …

La familia de Jesús

24 de Enero
Por Horacio Vázquez

  En aquel tiempo llegaron la madre y los hermanos de Jesús y desde fuera lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada alrededor le dijo: “Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan.” Él les pregunta:” ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?” Y mirando a los que estaban sentados alrededor, dice:” Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre”. (Marcos 3, 31-35)   Marcos da comienzo a su Evangelio con Jesús en el Jordán para ser ungido por el Espíritu Santo en lo que conocemos como el Bautismo de Jesús. Seguramente llegó hasta allí desde Nazaret en compañía de María, su madre, su primera y mejor discípula, y también, su única y mejor familia después de la muerte de José, su padre legal. Los comienzos de la vida pública de Jesús resultan trepidantes. Se retira al desierto “empujado por el Espíritu” para orar, ayunar, y ser tentado por Satanás, y al regreso, “después de que Juan fuera entregado”, proclama el Evangelio de Dios: “Se ha cumplido el tiempo…”, dice, y elige a sus discípulos, predica en la sinagoga, expulsa demonios, cura a los enfermos que traían a su puerta, ora durante la noche, y la muchedumbre le sigue entusiasmada por toda Galilea sin …