Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|sábado, noviembre 25, 2017
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Evangelios

Evangelios
El templo es casa de oración

24 de noviembre
Por Horacio Vázquez

“Entró Jesús en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: “Escrito está: “Mi casa es casa de oración”, pero vosotros la habéis convertido en una “cueva de bandidos”. Todos los días enseñaba en el templo. Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y los notables del pueblo buscaban acabar con él, pero no sabían que hacer, porque el pueblo estaba pendiente de él, escuchándolo”. (Lc 19, 45-48) Parece que Jesús nos quiere acostumbrar a escuchar de sus labios estas obviedades. Jesús dice que el templo es “su casa”, es decir, la casa de Dios. Y no está de más que nos lo repita, pues parece que a veces lo olvidamos. En cuántas ocasiones hemos entrado en una iglesia, y hemos escuchado ese murmullo molesto de voces sigilosas que no se recatan de saludar al vecino, preguntarle como está, darle algún recado o preguntarle por un pariente, todas ellas, por supuesto, cuestiones de buena educación, o muy caritativas, pero que sumadas  y dichas en tiempo inoportuno, convierten al templo en la sala de espera del médico del seguro. Incluso, ahora, en las horas difíciles por las que hemos pasado los españoles a causa de la ya fallida declaración de independencia de Cataluña, el espacio ante el altar sagrado de alguna iglesia, ha servido para realizar el recuento de votos de un … Full article

No reconociste mi visita

23 de noviembre
Por Fernando Zufía

   En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, lloró sobre ella, mientras decía: «¡Si reconocieras tú también en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está escondido a tus ojos. Pues vendrán días sobre ti en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco, de todos lados, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra. Porque no reconociste el tiempo de tu visita». (Lucas 19, 41-44) Vemos todos los días, incluso entre los creyentes, la obsesión de cuidar el cuerpo, ya sea en gimnasios ejercitando la musculatura, ya corriendo horas y horas, pero no así cuidamos el alma, a la que lejamos tantas veces debilitarse. Jesús nos dice hoy en el evangelio que nos paremos a meditar qué es lo que nos conduce a la paz, lo que achaca a Jerusalén es que no reconoce al enviado de Dios, y eso lo dice llorando, pues él ha venido para rescate de todos y se tiene que conformar con rescate por muchos, como ha tenido que corregir la Iglesia en la Eucaristía. Esto ocurre justo después de la entrada mesiánica en Jerusalén y nos puede pasar como a los que cantaban “Bendito el que viene en nombre del Señor” si dejamos de alimentar nuestro espíritu con la Palabra y la …

Un reino lejano

22 de noviembre
Por Manuel Requena

Mientras ellos escuchaban todo esto, añadió una parábola, porque él estaba cerca de Jerusalén y pensaban que el reino de Dios iba a manifestarse enseguida. Dijo, pues: «Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después. Llamó a diez siervos suyos y les repartió diez minas de oro, diciéndoles: “Negociad mientras vuelvo”. Pero sus conciudadanos lo aborrecían y enviaron tras de él una embajada diciendo: “No queremos que este llegue a reinar sobre nosotros”. Cuando regresó de conseguir el título real, mandó llamar a su presencia a los siervos a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y dijo: “Señor, tu mina ha producido diez”. Él le dijo: “Muy bien, siervo bueno; ya que has sido fiel en lo pequeño, recibe el gobierno de diez ciudades”. El segundo llegó y dijo: “Tu mina, señor, ha rendido cinco”. A ese le dijo también: “Pues toma tú el mando de cinco ciudades”. El otro llegó y dijo: “Señor, aquí está tu mina; la he tenido guardada en un pañuelo, “porque tenía miedo, pues eres un hombre exigente que retiras lo que no has depositado y siegas lo que no has sembrado”. Él le dijo: “Por tu boca te juzgo, siervo malo. ¿Conque sabías que soy exigente, que retiro lo que …

Señor, que vea

20 de noviembre
Por Victoria Luque

  Cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le informaron: «Pasa Jesús Nazareno». Entonces empezó a gritar: «¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!». Los que iban delante le regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!». Jesús se paró y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?». Él dijo: «Señor, que recobre la vista». Jesús le dijo: «Recobra la vista, tu fe te ha salvado». Y enseguida recobró la vista y lo seguía, glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alabó a Dios. (Lucas 18, 35-43) Este episodio que narra Lucas, contiene una dimensión catequética muy interesante. El ciego estaba sentado al borde del camino, no era ciego de nacimiento, en otro tiempo había visto, pero ahora había perdido la vista. Vio pero ahora, en aquel tiempo no veía. Así estamos nosotros muchas veces, en otro tiempo vimos, en otras circunstancias tuvimos la gracia de ver una realidad que no se atrapa con los ojos, vimos con el corazón y creímos en Dios y en una vida futura junto a Él, ahora, estamos sentados al borde del camino, mendigando una limosna, una …

Rendición de cuentas

19 de noviembre
Por Ángel Moreno

  “Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos. Su señor le dijo: -Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor”. Mt 25, 14-30 Texto sapiencial “Una mujer hacendosa, ¿quién la hallará? Vale mucho más que las perlas”. Texto sálmico “¡Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos! Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien”. Texto patrístico “La ociosidad es enemiga del alma; por eso han de ocuparse los hermanos a unas horas en el trabajo manual, y a otras, en la lectura divina” (San Benito, Regla XLVIII, 1). Texto Pontificio “Jesús trabajaba con sus manos, tomando contacto cotidiano con la materia creada por Dios para darle forma con su habilidad de artesano. Llama la atención que la mayor parte de su vida fue consagrada a esa tarea, en una existencia sencilla que no despertaba admiración alguna: «¿No es éste el carpintero, el hijo de María?» (Mc 6,3) Así santificó el trabajo y le otorgó un peculiar valor para nuestra maduración” (Franciscos, Laudato Si 98). Texto poético Regresa, desde el sueño, el hombre a su memoria, acude a su trabajo, madruga a sus dolores; le confías la tierra, y a la tarde la encuentras rica de pan y amarga …

Orar sin parar

18 de noviembre
Por Alfredo Esteban

Les decía una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre, sin desfallecer. “Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En aquella ciudad había una viuda que solía ir a decirle: “Hazme justicia frente a mi adversario” Por algún tiempo se estuvo negando, pero después se dijo a sí mismo: “Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia, no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme.” Y el Señor añadió: “Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará está fe en la tierra?” (Lucas 18,1-8)   Hoy la Buena Noticia que nos toca comentar trata sobre cómo rezar siempre y sin parar. Un día me regalaron un libro y me decían en la dedicatoria: “Me ha tocado un lote hermoso y me encanta mi heredad, que la oración te acompañe siempre”. Hasta el día de hoy se han escrito muchos tratados sobre la oración y ¿qué podremos decir? Orar, orar sin parar dice el Señor: Pero también dice: cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará …

Donde se reúnen los buitres

17 de noviembre
Por Nieves Díez

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían y se casaban, hasta el día que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos. Lo mismo sucedió en tiempos de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. Así sucederá el día que se manifieste el Hijo del hombre. Aquel día, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en casa, que no baje por ellas; si uno está en el campo, que no vuelva. Acordaos de la mujer de Lot. El que pretenda guardarse su vida la perderá; y el que la pierda la recobrará. Os digo esto: aquella noche estarán dos en una cama: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejarán.» Ellos le preguntaron: «¿Dónde, Señor?» Él contestó: «Donde se reúnen los buitres, allí está el cuerpo.» Los pasajes evangélicos que adelantan acontecimientos escatológicos, son siempre oscuros, y difíciles de interpretar para nuestra mentalidad de hoy. Queda sin embargo suficientemente claro  esa incapacidad nuestra para conocer el día y la hora de …

El reino de Dios

16 de noviembre
Por Hermenegildo Sevilla

  En aquel tiempo, los fariseos preguntaron a Jesús: «¿Cuándo va a llegar el reino de Dios?». Él les contesto: «El reino de Dios no viene aparatosamente, ni dirán: “Está aquí “o “Está allí”, porque, mirad, el reino de Dios está en medio de vosotros». Dijo a sus discípulos: «Vendrán días en que desearéis ver un solo día del Hijo del hombre, y no lo veréis. Entonces se os dirá: “Está aquí “o “Está allí”; no vayáis ni corráis detrás, pues como el fulgor del relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre en su día. Pero primero es necesario que padezca mucho y sea reprobado por esta generación». (Lucas, 17, 20-25) El conocimiento del reino de Dios es imposible para todo aquel que decide autoproclamarse rey de su vida. Este hombre ha optado por regirse por la razón en exclusiva y por una serie de intereses personales, que constituyen el eje de su vida y el epicentro de sus pensamientos y acciones.    Los fariseos de la época de Jesucristo esperaban a un Mesías más bien terrenal y justiciero y a un reino en el que ellos ocuparían un lugar importante, que creían reservado por méritos propios. Hoy, el mundo, dominado por un devastador materialismo, ha desterrado lo espiritual al terreno de lo estrictamente privado, en …

¿No han quedado limpios los diez?

15 de noviembre
Por José Cañizares

  Una vez, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros». Al verlos, les dijo: «Id a presentaros a los sacerdotes». Y, sucedió que, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias. Este era un samaritano. Jesús tomó la palabra y dijo: «¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?». Y le dijo: «Levántate, vete; tu fe te ha salvado».(Lucas 17, 11-19) El Evangelio de hoy nos habla de cómo diez leprosos se acercan a Jesús buscando su curación, cómo Jesús los cura a todos, pero uno solo se lo agradece. Un samaritano. El leproso era una persona marginada y despreciada, y sin el derecho a vivir con su familia. Por tanto, la búsqueda de su curación significaba también su reincorporación a su comunidad, el volver a ser acogidos por Dios. Y con el grito que dirigían a Jesús, le manifestaban la fe que tenían en que podía …

¿Hemos hecho lo que tenemos que hacer?

14 de noviembre
Por Rafael Alcázar

  En aquel tiempo, dijo el Señor: «Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: “En seguida, ven y ponte a la mesa” ¿No le diréis: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú” ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: “Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.”» (Lucas 17, 7-10)    Hace años que me aplico cada dia esta conocida frase del prolífico escritor José María Pemán que dice “No hay virtud más eminente que hacer sencillamente lo que tenemos que hacer”. Hoy con esta palabra tuya Señor se vuelve a hacer presente en mi vida la necesidad de saber qué es lo que tú me mandas hacer concretamente en este dia. Bien sé yo que hacer lo que tú me mandes es la clave de mi felicidad de hoy y de mi ahora. Por eso te pido que me ayudes, que me des discernimiento para descubrirlo. Tantas veces me pongo metas elevadas. Tantas veces me confundo porque no te escucho a ti sino que me dejo llevar por los ruidos que me rodean; por mi afán de ser y de hacer sin contar contigo, …

Jesús y nuestra impotencia

13 de noviembre
Por Antonio Pavía

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Es imposible que no haya escándalos; pero ¡ay del que los provoca! Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le ataran al cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Tened cuidado. Si tu hermano te ofende, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte: “Me arrepiento”, lo perdonarás». Los apóstoles le dijeron al Señor: «Auméntanos la fe». El Señor dijo: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: “Arráncate de raíz y plántate en el mar”, y os obedecería».  (Lc 17,1-6) Dicen los apóstoles a Jesús: ¡Señor, auméntanos la fe! ¿Qué ha pasado, qué les ha dicho para que casi intempestivamente le supliquen que acreciente su fe? Bueno, pues Jesús no les ha expuesto un tratado, una tesis, acerca de la fe; lo que ha hecho es ofrecerles una exposición acerca del perdón. Los apóstoles no salen de su perplejidad al saber que éste no tiene límite alguno, pues esto es lo que significa en la espiritualidad bíblica perdonar siete veces. Ante esta realidad que les supera, los apóstoles nos dan una lección de honestidad y cordura, saben bien que, prometan lo que prometan y se flagelen lo que se flagelen, nunca llegarán …

Ponerse las pilas

12 de noviembre
Por Jerónimo Barrio

  En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: “Se parecerá el reino de los cielos a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron a encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes. Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: “¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!” Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: “Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas.” Pero las prudentes contestaron: “Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”. Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras vírgenes, diciendo: “Señor, señor, ábrenos.” Pero él respondió: “En verdad os digo qu no os conozco.” Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora». (Mateo 25, 1-13) Esta parábola se entiende por completo cuando se lee su final: “velad, porque no sabéis el día ni la hora” Vamos …

El Servicio

11 de noviembre
Por Hijas del Amor Misericordioso

  En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: «Ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto. Pues, si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera? Si no fuisteis fieles en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero». Los fariseos, que eran amigos del dinero, estaban escuchando todo esto y se burlaban de él. Y les dijo: «Vosotros os las dais de justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones, pues lo que es sublime entre los hombres es abominable ante Dios» (Lucas 16, 9-15)   Si no queremos convertirnos en cristianos para nosotros mismos, nuestra vida cristiana ha de ser una vida de servicio. Creo que estas palabras resumen claramente la enseñanza del evangelio de hoy. Nuestro servicio ha de ser único, no podemos servir a dos amos: O Dios o las riquezas. Y servir es desprenderme de mi tiempo, de mis …

Sagaces para Dios

9 de noviembre
Por Ángel Pérez

  En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «Había una vez un hombre rico que tenía un administrador, a quien acusaron ante él de derrochar sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: “¿Qué es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando. El administrador se puso a decir para sí: “¿Qué voy a hacer ahora pues mi señor me quita la administración ? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer, para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa.” Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: “¿Cuánto debes a mi amo?” Este respondió: “Cien barriles de aceite.” El le dijo: “Toma tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta.” Luego dijo a otro: “Y tú, ¿cuánto debes?” Él dijo: “Cien fanegas de trigo.” Le dice: “Toma tu recibo y escribe ochenta.” Y el amo alabó al administrador injusto porque había actuado con astucia. Ciertamente los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz. (Lucas 16,1-8) Esta vez el Señor no habla a los fariseos sino a sus discípulos. A todos aquellos que pensamos que seguimos a Jesús. En estos capítulos de …

Templos vivos: hacia una fe destemplada

9 de noviembre
Por Juanjo Calles

Como se acercaba la fiesta de la Pascual de los judíos, Jesús fue a Jerusalén; y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los que tenían puestos donde cambiar el dinero. Al ver aquello, Jesús hizo un látigo con unas cuerdas y los echó a todos del templo, junto con las ovejas y los bueyes. Arrojó al suelo las monedas de los cambistas y les volcó las mesas. A los vendedores de palomas les dijo: –¡Sacad eso de aquí! ¡No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre! Sus discípulos recordaron entonces la Escritura que dice: “Me consumirá el celo por tu casa.” Los judíos le preguntaron: –¿Qué prueba nos das de que tienes autoridad para actuar así? Jesús les contestó: –Destruid este templo y en tres días lo levantaré. Le dijeron los judíos: –Cuarenta y seis años tardaron en construir este templo, ¿y tú vas a levantarlo en tres días? Pero el templo al que Jesús se refería era su propio cuerpo. Por eso, cuando resucitó, sus discípulos se acordaron de lo que había dicho y creyeron en la Escritura y en las palabras de Jesús. (Jn 2, 13-22) Jesús, en el Evangelio de la liturgia de hoy, Fiesta de la dedicación de la Basílica de Letrán, al hablar del templo revela una verdad sorprendente: que el templo de Dios no es …

El discípulo

8 de noviembre
Por Valentín De Prado

  En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: “Este hombre empezó a construir y no pudo acabar.” ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío». (Lucas 14, 25-33)        Discípulo significa “seguidor”. Seguir las huellas del Maestro, ser como Él, pensar como Él, vivir como Él… El discípulo convive con el Maestro y le acompaña. El …

Pueriles excusas

7 de noviembre
Por Manuel Requena

Uno de los comensales dijo a Jesús: «¡Bienaventurado el que coma en el reino de Dios!». Jesús le contestó: «Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó a su criado a avisar a los convidados: “Venid, que ya está preparado”. Pero todos a una empezaron a excusarse. El primero le dijo: “He comprado un campo y necesito ir a verlo. Dispénsame, por favor”. Otro dijo: “He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor”. Otro dijo: “Me acabo de casar y, por ello, no puedo ir”. “El criado volvió a contárselo a su señor. Entonces el dueño de casa, indignado, dijo a su criado: “Sal aprisa a las plazas y calles de la ciudad y tráete aquí a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos”. El criado dijo: “Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía queda sitio”. Entonces el señor dijo al criado: “Sal por los caminos y senderos, e insísteles hasta que entren y se llene mi casa. Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete”».” (Lc 14, 15-24) Mateo proclama dichosos a los que tienen hambre y sed, porque ¡quedarán saciados! Aquí Lucas, proclama “bienaventurado el que coma el pan en el Reino”, (makarios ostis fagetai arton en te …

La lógica de los santos

6 de noviembre
Por Javier Alba

“Dijo Jesús a uno de los principales fariseos que lo había invitado: “Cuando des una comida o una cena, o invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres y lisiados, cojos y ciegos; y serás bienaventurado, porque no pueden pagarte; tae pagarán en la resurrección de los justos” Lucas 14, 12-14 Es absurdo desde la lógica del mundo invitar a un banquete a aquellos que no nos lo pueden agradecer ni corresponder a nuestra acción. Desde pequeños nos han enseñado que hemos de corresponder con un regalo a aquellos que nos hacen una invitación, y con regalo siempre proporcionado a la invitación recibida. Nos han enseñado que es de mal educados no llevar un regalo cuando nos invitan a cenar, y todo el mundo considera tacaño a aquel que es invitado a un banquete de bodas y no regala nada en correspondencia y agradecimiento a la invitación. Esta es la lógica del mundo. Esta es la buena educación. Y está bien que sea así. Pero Jesús de Nazaret emplea otra lógica con sus discípulos cuando les anuncia el Reino de los Cielos. Una lógica que entiende todo cristiano que ha recibido por el Espíritu Santo la gracia del perdón de sus grandísimos …

En la cátedra de Moisés hay okupas

5 de noviembre
Por Pablo Morata

En aquel tiempo, habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen. Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame “rabbi”. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “rabbi”, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido». (Mt. 23, 1-12)     Quiero empezar este comentario recordando mis años de seminarista en la década de los 80. Comencé el seminario siendo prelado de Madrid el Cardenal Tarancón. La catedral de …

El que se humilla será enaltecido

4 de noviembre
Por Juan José Guerrero

  Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos lo estaban espiando. Notando que los convidados elegían los primeros puestos, les decía una parábola: “Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro y diga: “Cédele el puesto a este”. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: “Amigo, sube más arriba”. Entonces, quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”. (Lc.14, 1.7-11)   Dada la naturaleza humana, toda persona tiene necesidad de ser feliz, de sentirse considerada por las demás, de ser respetada, apreciada. En definitiva, ese deseo no es más que un ansia insatisfecha de ser amada. En este pasaje evangélico está claro que los personajes que aparecen buscan satisfacer esa necesidad en el hecho de ocupar los lugares más destacados. Pero, al pretender todos lo mismo, se establece una competitividad que, indefectiblemente, acabará por herir en el amor propio a quienes se consideren postergados, a quienes no logren quedar por …

La provocación de Jesús

3 de noviembre
Por Tomás Cremades

  Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos lo estaban espiando. Había allí, delante de él un hombre enfermo de hidropesía y tomando la palabra, dijo a los maestros de la ley y a los fariseos: «¿Es lícito curar los sábados, o no?». Ellos se quedaron callados. Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió. Y a ellos les dijo: «¿A quién de vosotros se le cae al pozo el asno o el buey y no lo saca en seguida en día de sábado?» Y no pudieron replicar a esto. Un sábado  entró Jesús  en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos lo estaban espiando. Había allí, delante de Él, un hombre enfermo de hidropesía, y, tomando la palabra, dijo a los maestros de la Ley y a los fariseos: “¿Es lícito curar los sábados, o no?”. Ellos se quedaron callados. Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió. Y a ellos les dijo: “¿A quién de vosotros se le cae al pozo el asno o el buey y no lo saca enseguida en día de sábado?”. Y no pudieron replicar a esto. (Lc 14, 1-6) Y es que Jesús es lo que de alguna forma, podríamos decir, “un provocador”; un provocador al servicio del hombre. Son muchas las …

Voy a prepararos un lugar

2 de noviembre
Por Ernesto Juliá

  En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino». Tomás le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?». Jesús le responde: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí». (Juan 14, 1-6) “Es bello pensar que la muerte del cuerpo es como un sueño del que Jesús mismo nos despertará. Es bueno recordar en los cementerios no sólo a nuestros seres queridos; sino a todos, también a aquellos a quienes nadie recuerda. La tradición de la Iglesia ha exhortado siempre a rezar por los fieles difuntos, ofreciendo por ellos la celebración eucarística, que es la mejor ayuda espiritual que podemos ofrecer a las almas, particularmente a las más abandonadas. El recuerdo de los difuntos, el cuidado de los sepulcros y los sufragios son el testimonio de la confiada esperanza radicada en la certeza de que la muerte no es la última palabra sobre la suerte humana, porque el …

Los pobres de espíritu

1 de noviembre
Por Ramón Domínguez

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo». (Mt 5,1-132a)       Como antaño Dios desde el Sinaí promulgó la torah por medio de Moisés, Jesús, desde un monte, va a promulgar la misma torah, pero dándole su sentido más profundo. Contra toda lógica humana comienza presentando el camino de la bienaventuranza. Nueve veces aparece la palabra “bienaventurados”, aunque todas ellas pueden reducirse a la primera: “Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el Reino de los Cielos”.     La gran promesa se hace …

El grano de mostaza y la levadura

31 de octubre
Por Antonio Segoviano

En aquel tiempo, decía Jesús: ¿A qué es semejante el reino de Dios o a qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; creció, se hizo un árbol y los pájaros del cielo anidaron en sus ramas». Y dijo de nuevo: ¿ A qué compararé el reino de Dios? Es semejante a la levadura que una mujer tomó y metió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó».(Lc 13, 18-21)                 Hay que notar, en principio, que Jesús, para explicar lo que es el Reino de Dios, no recurre a definiciones filosóficas abstractas, imposibles de entender a la gente sencilla que le escucha. El utiliza imágenes, ejemplos, parábolas, tomadas de la vida cotidiana de sus oyentes. En cada una subraya algún aspecto esencial de ese Reino misterioso que viene a anunciar y que de algún modo comienza a realizarse con su persona. Hoy nos hable del grano de mostaza: La más pequeña de las semillas, apenas la cabeza de un alfiler; y que, al crecer, se hace más grande que todas las hortalizas y viene a ser un arbusto frondoso. ¿Qué aspecto del Reino está señalando Jesús? El contraste entre sus humildes comienzos y el gran desarrollo posterior. Porque en el Reino que El inaugura, los inicios son también insignificantes: ¿Se puede …

Era sábado

30 de octubre
Por Francisco Lerdo de Tejada

  Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga. Había una mujer que desde hacia dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y estaba encorvada, sin poderse enderezar de ningún modo. Al verla, Jesús la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad». Le impuso las manos, y en seguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, se puso a decir a la gente: «Hay seis días para trabajar; venid, pues, a que os curen en esos días y no en sábado». Pero el Señor le respondió y dijo: «Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata en sábado su buey o su burro del pesebre y lo lleva a abrevar? Y a esta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no era necesario soltarla de tal ligadura en día de sábado?». Al decir estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía. (Lucas 13, 10-17) Este texto del Evangelio está lleno de expresiones muy expresivas. Valga la redundancia. Expresiones que portan realidades muy valiosas para nuestro mundo. Se abre la escena con Cristo enseñando. El es el Maestro que realiza la Voluntad de su Padre de llevar multitudes al Cielo. Y lo hace orando, …

¿Cuál es el mandamiento más importante?

29 de octubre
Por Miguel Iborra

En aquel tiempo los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la Ley, le preguntó con ánimo de ponerle a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?» Él le dijo: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el principal  y primero. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se sostienen  toda la Ley y los Profetas.» (Mateo 22,34-40)   Los fariseos intentan poner de manifiesto que Jesús no sabe interpretar la ley de Moisés y por consiguiente no es una persona de crédito. Ante la imposibilidad de recordar y practicar todos  los preceptos de la ley de Moisés, preguntan a Jesús, esperando que no sepa responder, ¿Cuál es el mandamiento más importante de la Ley. Entonces Jesús les propone dos claves: amar a Dios y amar al prójimo, sin separar ambos amores, pues ambos se implican y reclaman mutuamente, y son el centro y la esencia de la ley del Señor. El seguimiento de Cristo, es fundamentalmente  amar y encontrarse con Dios en el amor a través de la fraternidad con nuestros semejantes. ¿Honestamente, hemos asumido el desafío? ¿Cuántas veces nos hemos …

Amigos, apóstoles y ángeles

28 de octubre
Por Jesús Bayarri

    En aquellos días, tiempo, Jesús salió al monte a orar y pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió de entre ellos a doce, a los que también nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Simón, llamado el Zelote, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor. Después de bajar con ellos, se paró en una llanura, con un grupo grande de discípulos y una gran muchedumbre del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y toda la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos (Lc 6, 12-19).     En esta fiesta de los apóstoles Simón el cananeo o Zelota, y Judas de Santiago o Tadeo, como los llama Lucas, Obediencia y Confesión como les denomina san Cirilo, que además añade: los constituyó con los demás apóstoles, en doctores de todo el mundo, para liberar a los judíos de la servidumbre de la ley y apartar a los idólatras del error gentil, llevándolos al conocimiento de la verdad. Hacemos, pues, memoria …

Atentos a los signos de los tiempos

27 de octubre
Por Juan Sánchez

En aquel tiempo, decía Jesús a la gente: «Cuando veis subir una nube por el poniente, decís en seguida: “Va a caer un aguacero”, y así sucede. Cuando sopla el sur, decís: “Va a hacer bochorno”, y sucede. Hipócritas: sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, pues ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que es justo? Por ello, mientras vas con tu adversario al magistrado, haz lo posible en el camino por llegar a un acuerdo con él, no sea que te lleve a la fuerza ante el juez y el juez te entregue al guardia y el guardia te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues la última monedilla». (Lc. 12, 54-59) Leo que este evangelio inspiró a Juan XXIII a convocar el Concilio Vaticano II para prestar atención a los Signos de los Tiempos.  También a nosotros nos habla el Señor hoy, con una lectura que sin duda nos interroga. Jesús estaba habituado a estar con gente sencilla, labradores y pescadores especialmente, que sabían perfectamente conocer la naturaleza. Pero tal vez no eran conscientes de la grandeza del momento histórico que estaban viviendo, compartiendo caminos con Jesús, el Hijo de Dios. Y nosotros ahora, en una época marcada por la globalización, por la …

Fuego de Cristo

26 de octubre
Por Gloria Tomás Garrido

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo ¡y qué angustia hasta que se cumpla. ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra. (Lucas 12,49-53) Pensemos qué reacción tendrían los seguidores de Jesús al ver exponer con tanta vehemencia su misión, que no es, claro está, la división, sino ese lanzarse plenamente a cumplir y vivir la Voluntad de Dios; una Voluntad muy amorosa y muy exigente, pues nada más y nada menos que se trata de ir al cielo y de que vayamos muchos, todos. Por eso, el Señor habla del fuego. Este elemento de la naturaleza es empleado que, en la Sagrada Escritura significando el amor ardiente de Dios por los hombres. Así, este pasaje nos revela las ansias salvadoras de Jesús, su afán incontenible de dar su vida por la salvación de los hombres. Ahora bien, ese dar la vida del Señor y también esa entrega de sus …

Bienaventuranzas y bienandanzas

25 de octubre
Por Francisco J. Ambel

Dijo Jesús a sus discípulos: “Comprended que si supiera el dueño de casa a que hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre. Pedro le preguntó: “Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?”. El Señor dijo: “¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que que reparta la ración de alimento a sus horas? Bienaventurado aquel criado a quien su amo, al llegar, lo encuentre portándose así. En verdad os digo que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si aquel criado dijere para sus adentros; “Mi señor tarda en llegad”, y empieza a pegarles a los criados y criadas, a comer y a beber y a emborracharse, vendrá el señor de ese criado el día que no espera y a la hora que no sabe y lo castigará con rigor, y le hará compartir la suerte de los que no son fieles. El criado que, conociendo la voluntad de su señor, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibirá muchos azotes; el que sin conocerla ha hecho algo digno de azotes, recibirá menos. Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará, …