Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|Miércoles, mayo 27, 2015
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Evangelios

Evangelios
Nuestro oficio es servir a los demás
27 de Mayo
Por Ángel Pérez Martín
«En aquel tiempo, los discípulos iban subiendo camino de Jerusalén, y Jesús se les adelantaba; los discípulos se extrañaban, y los que seguían iban asustados. Él tomó aparte otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que le iba a suceder: “Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán; y a los tres días resucitará”. Se le acercaron los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: “Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir”. Les preguntó: “¿Qué queréis que haga por vosotros?”. Contestaron: “Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda”. Jesús replicó: “No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?”. Contestaron: “Lo somos”. Jesús les dijo: “El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mi concederlo; está ya reservado.”. Los otros diez, al oír aquello, se ... Seguir leyendo
¿Qué has dejado por Jesús? 
26 de Mayo
Por Juan José Calles
«En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: “Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido”. Jesús dijo: “Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más —casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones—, y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros”». (Mc 10,28-31) El Evangelio de hoy nos presenta a Pedro reclamándole a Jesús alguna “recompensa” por el desprendimiento que han tenido que hacer él y el resto de los apóstoles por seguirle: “Ya ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido” (v.28). A la luz de esta afirmación es oportuno que nos hagamos la siguiente pregunta: ¿Y yo, qué he “dejado” por seguir a Jesús? O dicho de otro modo: ¿Vivir conforme al Evangelio de Jesús me ha llevado a tener que dejar algo o a alguien? Parece evidente que los que hacían camino con Él y tras Él habían tenido que renunciar a sus casas, propiedades, familias… Compartían el estilo y modo de vida del Maestro, que podríamos definir como de itinerancia misionera. En efecto, el mismo Jesús, habiendo dejado a su madre, María, en Nazaret inauguró ...
En el amor está la perfección
25 de Mayo
Por Valentín de Prado
«En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?”. Jesús le contestó: “¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre”. Él replicó: “Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño”. Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: “Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme”. A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico. Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: “¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!”. Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: “Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios”. Ellos se espantaron y comentaban: “Entonces, ¿quién podrá salvarse?”. Jesús se les quedó mirando y les dijo: “Es imposible para los hombres, ...
Tú sígueme
23 de Mayo
Por Javier Alba
Pedro, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús tanto amaba, el mismo que en la cena se había apoyado en su pecho y le había preguntado: “Señor, ¿quién es el que te va a entregar?” Al verlo, Pedro dice a Jesús: “Señor, y este ¿qué?” Jesús le contesta: “Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme”. Entonces empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino: “Si quiero que se quede hasta que yo venga, a ti ¿qué?” Este es el discípulo que da testimonio de todo esto y lo ha escrito; y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero. Muchas cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que los libros no cabrían en todo el mundo”. Juan 21, 20-25 A veces le preguntamos al Señor, ¿por qué a ese sí y a mí no? Pedro le pregunta al Señor por Juan: “y este ¿qué?” Nosotros también le preguntamos muchas veces por nuestros hermanos. Y Jesús responde: “¿a ti qué?” Y le dice a Pedro, lo mismo que nos dice a cada uno de nosotros: “Tú sígueme”. Porque a mí me ha dicho el Señor en persona: “Tú sígueme”. A ti y a mí nos ha dicho las palabras ...
Especie en riesgo de extinción
22 de Mayo
Por Pablo Morata
En aquellos días, el rey Agripa llegó a Cesarea con Berenice para cumplimentar a Festo, y se entretuvieron allí bastantes días. Festo expuso al rey el caso de Pablo, diciéndole: «Tengo aquí un preso, que ha dejado Félix; cuando fui a Jerusalén, los sumos sacerdotes y los ancianos judíos presentaron acusación contra él, pidiendo su condena. Les respondí que no es costumbre romana ceder a un hombre por las buenas; primero el acusado tiene que carearse con sus acusadores, para que tenga ocasión de defenderse. Vinieron conmigo a Cesarea, y yo, sin dar largas al asunto, al día siguiente me senté en el tribunal y mandé traer a este hombre. Pero, cuando los acusadores tomaron la palabra, no adujeron ningún cargo grave de los que yo suponía; se trataba sólo de ciertas discusiones acerca de su religión y de un difunto llamado Jesús, que Pablo sostiene que está vivo. Yo, perdido en semejante discusión, le pregunté si quería ir a Jerusalén a que lo juzgase allí. Pero, como Pablo ha apelado, pidiendo que lo deje en la cárcel, para que decida su majestad, he dado orden de tenerlo en prisión hasta que pueda remitirlo al César.» Recuerdo que hace años saltó en todos los medios de comunicación la noticia de que un pastor de la Alpujarra granadina, denunciado por los “neoinquisidores” talibanes fundamentalistas de ...
Promesa inconcebible
21 de Mayo
Por Juan José Guerrero
«En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: “Padre santo, no solo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí. Padre, este es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos”». (Jn 17,20-26) El Evangelio de hoy nos presenta a Jesucristo en oración. Se dirige al Padre haciéndole una petición que sobrepasa todos los límites de su amor hacia nosotros. Nada ...
​Consagrados en la verdad
20 de Mayo
Por Gloria Mª Tomás
«En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: “Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, Yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo. Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así los envío Yo también al mundo. Y por ellos me consagro Yo, para que también se consagren ellos en la verdad”». (Jn 7,11b-19) Hace solo unos días pude escuchar a un buen teólogo comentar la misión de la Iglesia en el mundo que nos ha tocado vivir. Señalaba su papel jerárquico —que nos lleva a rezar y secundar muy particularmente al Papa—y también apuntaba acerca de la dimensión, tan confortadora, de la comunión entre los fieles. Adentrándose en este aspecto explicaba cómo en ...
Testimonio de vida eterna
19 de Mayo
Por Ernesto Juliá
«En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: “Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese. He manifestado tu nombre a los hombres que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por estos que tú me diste, y son tuyos. Si, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy ...
Ganar al modo de Cristo 
18 de Mayo
Por Ramón Domínguez
«En aquel tiempo, dijeron los discípulos a Jesús: “Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que saliste de Dios. Les contestó Jesús: “¿Ahora creéis? Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo”». (Jn 16,29-33) Estamos en tiempo de despedidas. Se acerca el momento de la prueba y Jesús advierte a sus discípulos de la dureza de la misma, tanta que todos ellos se dispersarán cada cual por su lado y a él le dejarán solo. Humanamente, Jesús se va a ver abandonado por todos sus amigos, sin embargo, él sabe que no está solo porque el Padre siempre está con él. En esta seguridad va a afrontar el duro tránsito que le aguarda. Pero Jesús no piensa ahora en sí mismo, sino que con afecto maternal se dirige a sus discípulos para advertirles y confortarlos en la prueba que también les atañe a ellos y en las que deberán enfrentar en el futuro. “Os he ...
De mi debilidad Dios saca fortaleza
17 de Mayo
Por Miguel Ángel Bravo
«En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: “ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mí nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos. Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban». (Mc 16,15-20) Este domingo celebramos la Ascensión del Señor. La Iglesia es llamada a vivir otra etapa en su vida. Al igual que Abraham, recibe una promesa y el Señor aparentemente desaparece, guarda silencio, hasta el momento oportuno; el Señor asciende al Cielo, ya no le verán más, pero su partida permitirá a los que sean bautizados realizar signos sorprendentes. La Ascensión del Señor anuncia también una alegre noticia a la humanidad entera, aquejada por demonios, muda, enemistada con la creación, indefensa, enferma: el Espíritu Santo, presente en los creyentes, mostrará el amor del Padre que llama a Su Hijo a levantarse, a ascender ...
Hablar del Padre con valentía
16 de Mayo
Por Francisco Lerdo de Tejada
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Yo os aseguro, si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa. Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente. Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre”». (Jn 16,23b-28) Son interesantes las notas que el evangelista San Juan nos ofrece al hablar de la oración de petición. En primer lugar se habla de la seguridad: el Padre, que es el que concede aquello que pedimos en la oración, es la garantía de la concesión. Su paternidad divina funda nuestra confianza. Cristo nos hace hijos en Él y nos transmite su relación con el Padre. Nos regala la óptica filial para acercarnos al misterio del Padre. Es seguridad plena, sin obstáculos. El Padre está dispuesto a dar cosas buenas a sus hijos. Pero se insiste en la necesidad de pedir en el nombre del Hijo. No ...
Vivir en santa alegría
15 de Mayo
Por Miguel Iborra
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Os aseguro que lloraréis y os lamentaréis vosotros, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría. La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre. También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría. Ese día no me preguntaréis nada”». (Jn 16,20-23) Siempre pido a Dios valor para que me ayude a mostrar al mundo Su alegría de vivir, es por ello que este texto evangélico me hace pensar que Él está conmigo en ese camino que recorro diariamente: trabajo, entrega, oración, apostolado, rutina, momentos de tristeza, de desánimo…., porque creo que en todo lo aludido, y lo que me ha quedado por citar, encuentro la alegría que nos promete Jesús, porque experimento el gozo que me hace sentir un discípulo nuevo y renovado. Jesús fue el grano de trigo que, muriendo en el surco, dio espléndida cosecha de vida nueva. Nosotros no tenemos ya motivos para estar tristes, hemos sido redimidos mediante su Misterio Pascual. Él habita en nosotros; Él va con nosotros, que estamos llamados ...
Amigos del Señor
14 de Mayo
Por Pedro Barrado
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros”». (Jn 15,9-17) El pasaje del evangelio de hoy encuentra su sentido cabal si lo leemos unido a lo que antecede, que no es otra cosa que la imagen de la vid y los ...
Paso a paso
13 de Mayo
Por Antonio Pavía
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que toma de lo mío y os lo anunciará”». (Jn 16,12-15) Empieza Jesús diciéndonos: “Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello”. Todo tiene su proceso de crecimiento, también el discipulado. Así como un bebé no tiene ni boca ni estómago para comerse un solomillo por muy tierno que sea, así vamos asimilando el Evangelio de Jesús en la medida de la “abundancia de vida” (Jn 10,10b) que haya en nuestras entrañas. Al igual que los apóstoles, solo en la medida que creemos y asimilamos el Misterio Pascual de nuestro Señor Jesucristo, nuestra alma se ensancha lo suficiente para acoger más y más su Evangelio. Un dato para entender nuestro propio misterio pascual. Cuando Jesús nos invita a tomar nuestra cruz y seguir sus pasos, nos está ofreciendo la victoria sobre toda muerte. Me explico. Todo hombre tiene su propia ...
Os conviene que yo me vaya
12 de Mayo
Por Victoria Luque
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Ahora me voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: “¿Adónde vas?” Sino que, por haberos dicho esto, la tristeza os ha llenado el corazón. Sin embargo, lo que os digo es la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Defensor. En cambio, si me voy, os lo enviaré. Y cuando venga, dejará convicto al mundo con la prueba de un pecado, de una justicia, de una condena. De un pecado, porque no creen en mí; de una justicia, porque me voy al Padre, y no me veréis; de una condena, porque el Príncipe de este mundo está condenado”». (Jn 16,5-11) “Os conviene que yo me vaya”, dice Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios vivo. “Os conviene”, ¿por qué conviene que ellos, los amigos, los que le han seguido hasta el final dejen de ver físicamente a su Maestro? Porque, dirá, os enviaré el Espíritu Santo. ¿Y qué tiene el Espíritu Santo para que sea preferible estar con él, a estar con Jesús, en cuerpo material, físico, tangible? Pues el Espíritu Santo lo revoluciona todo, lo remueve todo. Con el Espíritu Santo ellos —los discípulos que le tocaron— y nosotros —que no le hemos tocado con las manos, pero sí con el ...
Un culto errado
11 de Mayo
Por Francisco Jiménez
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia. Recordad lo que os dije: “No es el siervo más que su amo. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra”. Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió”». (Jn 15,18-21) Dijo Jesús a sus discípulos: “Cuando venga el Defensor, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, el dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo. Os he hablado de esto para que no tambaleéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho”. De los muchos motivos que se nos ofrecen ...
Dios es amor
10 de Mayo
Por Horacio Vázquez
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros”» (Jn 15,9-17).   Primicia de Juan es este relato evangélico que pone en labios de Jesús las palabras más bellas y consoladoras pronunciadas para felicidad de los hombres, al tiempo que nos entrega la ...
No somos del mundo
9 de Mayo
Por Fernando Zufía
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia. Recordad lo que os dije: ‘No es el siervo más que su amo. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra’. Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió”». (Jn 15,18-21) Los cristianos, como nos señala la carta a Diogneto, estamos en el mundo pero no somos del mundo. Aunque cada día nuestro hombre viejo tiende  a acomodarse a este mundo, a establecernos y vivir  para nosotros, con la insatisfacción que eso conlleva y lo que nos distancia del plan de Dios para nuestra vida. Por eso, si queremos que poco a poco nuestra vida se vaya conformando a Jesucristo, tenemos que comprobarlo a través de la persecución -pues el que te halaga es tu enemigo-, ya que estamos siguiendo al Maestro, y Él mismo nos habla muy claro; persecución al anunciar el Evangelio auténtico —no radical, como le llaman algunos, aunque es cierto que ...
Un regalo para amar
8 de Mayo
Por Manuel Requena
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Este es mí mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros”». (Jn 15,12-17) Hoy, el ‘encargo’ de amar, no es el “mandato nuevo” (entolé) del capítulo 13, o del versículo anterior (15,11). Juan, que dice lo que quiere y sabe lo que dice, usa hoy otro verbo — entellomai— para aclarar que esa acción y pasión que contiene el ‘encargo’ es la misma que el Padre le dio a Jesús, como misión a realizar en el mundo (Jn 14,31). Hoy Él le da esa encomienda a sus amigos (Jn 15,14): “Ya no os llamo siervos, sino amigos… vosotros sois mis amigos, ...
La guarda del Amor 
7 de Mayo
Por César Allende
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud”» (Jn 15,9-11). El amor del Padre a Jesús nos es mostrado por este como la esencia y medida del amor que el mismo Señor nos tiene a nosotros. Ambos amores perduran en el tiempo: se ve en las consecuencias que vienen produciendo, a pesar de tantas evidencias en contra; o mejor dicho: precisamente por ser tantas las evidencias en contra. ¿Qué sería de este mundo nuestro si el mal no fuera contenido y aminorado por el amor de Dios? ¿A quién se le ocurriría definir este Amor como la experiencia profunda de una “permanencia” mutua dentro de personas que se aman? Pues al mismo que nos ha dejado como discernimiento de la naturaleza de dicho amor la guarda de sus mandamientos. En el Evangelio de Juan “guardar” para “permanecer” son las claves de eso que, brotando del Corazón de Dios, constituye la quintaesencia de la fe como don, y la fuerza y dinamismo de la esperanza. Fue la Caridad ...
La Vid verdadera
6 de Mayo
Por Tomás Cremades
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, corno el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mi, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos”». (Jn 15,1-8) Comienza esta catequesis de Jesús con unas palabras muy conocidas por los judíos de su tiempo: “Yo Soy”. Los judíos se conocían de memoria las Escrituras, y las palabras Yo Soy ya están en el libro del Éxodo (Ex 3,14) cuando Moisés es enviado por Yahvé a los israelitas para anunciarles que ha conocido ...
Motivo permanente de esperanza 
5 de Mayo
Por Ángel Moreno
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: ‘Me voy y vuelvo a vuestro lado’. Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo. Ya no hablaré mucho con vosotros, pues se acerca el Príncipe del mundo; no es que él tenga poder sobre mi, pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que lo que el Padre me manda yo lo hago”». (Jn 14, 27-31a) «La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a vuestro lado”» (Jn 14,27-28). ¡Cómo nos serena el saludo del Resucitado! La paz que nos ofrece Jesucristo es interior, profunda, estable, coincidente con el bien hacer, y compañera de la voluntad divina; fruto de la fe en quien es el dador de la paz suprema, la que no está a merced de circunstancias pasajeras ni de las fluctuaciones emocionales. La paz de la Pascua es ...
Un solo Dios: Padre-Hijo-Espíritu Santo
4 de Mayo
Por Alfredo Esteban
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él”. Le dijo Judas, no el Iscariote: “Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?”. Respondió Jesús y le dijo: “El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho”». (Jn 14,21-26) En este Tiempo Pascual en el que estamos celebrando la resurrección de Jesucristo y que culmina con la venida del Espíritu Santo se nos anuncia en el texto una cosa importante: que Dios Padre nos enviará el Espíritu Santo en el nombre de Jesucristo, que nos lo enseñará todo y nos recordará todo lo que Jesús nos ha dicho. Y yo me pregunto: ¿qué significa esto? Si la revelación comenzada en el Antiguo Testamento llega ...
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos
3 de Mayo
Por Jesús Esteban
Jesús dijo a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié. Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde. Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán. La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.» Nos encontramos ya en la segunda mitad de la cincuentena pascual. No puedo evitar estar sorprendido y coloreado con un doble tinte: por una parte, una mezcla de entrañas de misericordia, tristeza y también esperanza ante tantísimos millones y millones que no han oído hablar de Jesucristo; por otra, ver a tantos que se llaman (o nos llamamos) cristianos y no ha aparecido en sus corazones la alegría pascual ...
Se trata de amar
2 de Mayo
Por Hermenegildo Sevilla
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto”. Felipe le dice: “Señor, muéstranos al Padre y nos basta”. Jesús le replica: “Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mi, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo hare”». (Jn 14,7-14) En el evangelio de hoy, Jesús utiliza bastantes veces el verbo  “conocer”. Un verbo que, en sentido teológico, va más allá del conocimiento y saber de las cosas para adentrarse en la realidad de la comunión con Dios mismo, de amarlo y de amar como Él. ¿Queremos conocer al Padre, creador de ...
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino”. Tomás le dice: “Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?”. Jesús le responde: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí”». (Jn, 14 1-69) A mí me es imposible hablar de este evangelio, más allá de lo que dijo Juan Pablo II en su mensaje al convocar a los Jóvenes en Santiago de Compostela para 1989  o de las referencias que hace el Catecismo en sus apartados: 668–677. 857-865. 1267-1269. Es difícil que sin el Espíritu Santo entendamos las palabras de Jesús: “adonde yo voy, ya sabéis el camino”. ¿Cómo sin Él, va a entrar en nuestra cabecita, que para ir donde Jesús hay que acompañarlo a la Cruz? La realidad nuestra es la que expresa Tomás: ni sabemos dónde va Jesús ni queremos saber de ese camino que marca su pasión, aunque hayamos visto su resurrección. El Señor está preparando a los ...
Amor, servicio y humildad
30 de Abril
Por Juan Sánchez
«Cuando Jesús acabó de lavar los pies a sus discípulos, les dijo: “Os aseguro, el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: ‘El que compartía mi pan me ha traicionado’. Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy. Os lo aseguro: El que recibe a mi enviado me recibe a mí; y el que a mí me recibe, recibe al que me ha enviado”». (Jn 13,16-20) El cristianismo fue y es verdaderamente revolucionario. Jesús predicaba el amor entre todas las personas, incluso al enemigo. Los judíos esperaban a un mesías lleno de autoridad, pero los discípulos de Jesús se encuentran con un hombre que rompe todos los moldes. Es lo que acaba de ocurrir en el Cenáculo: Jesús se pone al servicio de sus discípulos, se postra ante ellos, y les lava los pies. En esa época el que lavaba era el esclavo y nunca el maestro. Por eso Pedro le replicó que no se dejaría lavar los pies. Pero Cristo les muestra a todos, con el ejemplo, que el camino que propone es el del ...
¿Somos gente sencilla?
29 de Abril
Por Jerónimo Barrio
«En aquel tiempo, exclamó Jesús: “Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mí yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera”» (Mt 11,25-30) Dos mensajes tiene el Evangelio de hoy y los dos son llaves maestras para vivir bien en la vida de fe. La primera llave es la humildad. La “gente sencilla” sabe muy bien que las cosas de Dios son de las que se aceptan como regalo, agradecidos y siempre sabiendo que son dones y gracias. Los sabios y entendidos saben de todo pero esto lo ignoran y cuestionan, revisan, comparan y ponen a prueba, como si los asuntos divinos se tratasen de un asunto intelectual más. No acogen la palabra como un regalo y con el sello de aquel que ni puede ni quiere engañar. El ...
Caminar en la humildad liberadora
28 de Abril
Por Germán Martínez
«Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban: “¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente”. Jesús les respondió: “Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mi. Pero vosotros no creéis, porque no sois ovejas mías. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno”». (Jn 10,22-30) El contexto de este encuentro en la misión del Señor nos lo da la fiesta de Hanukka o Fiesta de las luces. En esta fiesta los judíos encendían lámparas que ponían en las ventanas de sus casas. Las lámparas representaban la Ley mosaica. Las raíces históricas de esta fiesta se remontan al año 165 antes de Cristo. En este año, Judas Macabeo, jefe miliar judío, dedicó el Templo y su altar tras la liberación de Jerusalén de manos del rey sirio Antíoco IV Epífanes. Jesús, como de ...
Espíritu de mansedumbre
27 de Abril
Por Ángel Pérez
«En aquel tiempo, dijo Jesús: “Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”. Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: “Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante”». (Jn 10, 1-10) Es difícil entrar de lleno en este texto ya que nos queda muy lejos la vida pastoril y el saber lo que es una oveja y ...