Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|Domingo, septiembre 25, 2016
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Evangelios

Evangelios
Se acabó la juerga
25 de Septiembre
Por Francisco Jiménez Ambel
Dijo Jesús a los fariseos: “Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico, pero nadie se lo daba. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas. Sucedió que murió el mendigo y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se mmurió también el rico y lo enterraron. Y estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vió de lejos a Abrahán y a Lázaro en su seno, y gritó: “Padre Abrahán ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”. Pero Ahrahán le contestó: “Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida y Lázaro a su vez males; por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros”. El rico insistió: “Te ruego, entonces, padre que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que con su testimonio, evites que ... Full article
“El Hijo del hombre va a ser entregado”
24 de Septiembre
Por Buenanueva
En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: -«Meteos bien en los oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres». Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro que no captaban el sentido. Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto.  Lucas (9, 43b-45)
Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
23 de Septiembre
Por Fernando Zufía
Una vez que Jesús estaba orando solo, lo acompañaban sus discípulos y les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?» Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha resucitado uno de los antiguos profetas». Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Pedro respondió: «El Mesías de Dios». Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. porque decía: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día». (Lucas 9, 18-22) Jesús va a hacer una pregunta muy importante, justo después de orar, y con sus discípulos, para que vean que antes de cualquier acción o misión, es fundamental haberse puesto cara a Dios. Ser un gran profeta ya suponía ser alguien que enviaba Dios para ayudarnos, pero no habría rescate ni se abriría el Cielo, si no hubiera venido el hijo de Dios. Llevamos toda la vida -al escuchar a Jesús- pensando en lo bien que le viene tal o cual enseñanza a mi cuñado, mi mujer mi marido,mis hijos, mi compañero de trabajo….cuando Jesús viene a un encuentro personal con cada uno, por lo que la pregunta va dirigida directamente a tí y a mí: ¿quién dices tu que es Jesús? Si respondemos como Pedro, estamos reconociendo un salvador para nuestra vida, ...
Tenía ganas de verlo
22 de Septiembre
Por Manuel Requena
En aquel tiempo “ El tetrarca Herodes se enteró de lo que pasaba y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros, en cambio, que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas. Herodes se decía: «A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas?». Y tenía ganas de verlo.” (Lc 9, 7-9) Hasta entonces, dice Lucas con cierta socarronería, Herodes no se había enterado de nada de lo que pasaba. Los gobernantes soberbios no se enteran de lo que pasa en el pueblo, salvo si les afecta directamente, y Jesús había elegido precisamente el pueblo sencillo, anónimo, para actuar, para que naciese desde ahí su pueblo nuevo. El dictador zorruno, después de hacerse la gran pregunta que da inicio al Camino para todos los hombres -¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas? -, tampoco sabía qué hacer con aquella Noticia, con aquel Evangelio que le anunciaban en respuesta. Ni sus ojos, ni sus oídos, ni sus contactos con la gente estaban limpios A Herodes le llegó el turno de preguntarse por la realidad de la resurrección de los muertos. Se enteró, dice un Lucas satírico y casi humorista, de lo que pasaba, pero no se enteró de la realidad, de lo que no pasa ya nunca, Dios en medio de nosotros. Todas las respuestas que nos ...
Misericordia quiero, no sacrificios
21 de Septiembre
Por Buenanueva
En aquel tiempo, vio Jesús al pasar a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme». Él se levantó y lo siguió. Y, estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: «¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?» Jesús lo oyó y dijo: «No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa “misericordia quiero y no sacrificios”: que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores». (Mateo 9, 9-13)
Los que escuchan la Palabra y la cumplen
20 de Septiembre
Por Buenanueva
En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. Entonces lo avisaron: «Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte». Él respondió diciéndoles: «Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen». (Lucas 8, l9-21)  
La fe entra por el oído
19 de Septiembre
Por Victoria Luque
En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío: -«Nadie que ha encendido una lámpara, la tapa con una vasija o lo mete debajo de la cama, sino que la pone en el candelero para que los que entran tengan luz. Pues nada hay oculto que no llegue a descubrirse ni nada secreto que no llegue a saberse y hacerse público. Mirad, pues, cómo oís, pues al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener». (Lucas 8, 16-18). Recuerdo clarísimamente, como si fuera ayer, que este evangelio me salió al azar durante la peregrinación a Colonia de 2005, íbamos a ver al Papa Benedicto XVI, en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud. Entonces, en el autobús, cuando se proclamó este evangelio dirigido a mí personalmente, me sentí tocada y “hundida”. Me removió por dentro porque yo no sabía cómo ponerlo en práctica. Era consciente de que había recibido mucho, y de que el Señor me pediría cuenta de los dones recibidos… y yo tenía la sensación de que estaba escondiendo la lámpara, mi lámpara, debajo de la mesa. Este evangelio me ayudó a coger en peso mi vida y mi historia personal. Me ayudó a fiarme de Dios, a confiar en Él. Y a dar el paso. Lo demás, lo hace Él. Él ...
Administradores ¿de quién?
18 de Septiembre
Por Alfredo Esteban Corral
Decía también a sus discípulos: “Había un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda. Le llamó y le dijo: ‘¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no seguirás en el cargo.’ Se dijo entre sí el administrador: ‘¿qué hare ahora que mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy hacer, para que cuando sea destituido del cargo me reciban en sus casas.’ “Y llamando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: ‘¿Cuánto debes a mi señor? Respondió: ‘Cien medidas de aceite.’ Él le dijo: “Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta.’ Después dijo a otro: Tú, ¿cuánto debes?’ Contestó: ‘Cien cargas de trigo.’ Dícele: ‘Toma tu recibo y escribe ochenta.’ El señor alabó al administrador injusto porque había obrado con astucia, pues los hijos de este mundo son más astutos con los de su clase que los hijos de la luz. Yo os digo: Haceos amigos con el dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas. El que es fiel en lo insignificante, lo es también en lo importante; y el que es injusto en lo insignificante, también lo es en lo importante. Si, pues, no fuisteis fieles en ...
El que tenga oídos para oír, que oiga
17 de Septiembre
Por Mª Nieves Díez Taboada
En aquel tiempo, habiéndose reunido una gran muchedumbre y gente que salía de toda la ciudad, dijo esta parábola: -«Salió el sembrador a sembrar su semilla. Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros del cielo se lo comieron. Otro parte cayó en terreno pedregoso y, después de brotar, se secó por falta de humedad. Otro parte cayó entre abrojos, y los abrojos, creciendo al mismo tiempo, lo ahogaron. El otra parte cayó en tierra buena y, después de brotar, dio fruto al ciento por uno». Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga». Entonces le preguntaron los discípulos qué significa esa parábola. Él dijo: -«A vosotros se os ha otorgado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los demás, en parábolas, “para que viendo no vean y oyendo no entiendan”. El sentido de la parábola es éste: la semilla es la palabra de Dios. Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los del terreno pedregoso son los que, al oír, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan. Lo que cayó entre abrojos son los ...
Acompañando a Jesús
16 de Septiembre
Por Hermenegildo Sevilla
En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios, acompañado por los Doce y por algunas mujeres, que él habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que le servían con sus bienes. (Lucas 8, 1-3) Ser cristiano no es una condición reservada a los inteligentes, ni a personas de especial valía o grandes capacidades. Dice un salmo que el descanso y la paz interior provienen del hecho de que todas nuestras empresas las realiza el Señor. Él abre el camino, muestra la senda e ilumina la verdad de nuestra vida. El hombre sólo tiene que confiar en Cristo y dejarse llevar por Él. En el evangelio de hoy podemos ver como Jesús recorría los caminos anunciando la Buena Nueva. En esta misión iba acompañado por sus apóstoles y algunas mujeres agradecidas y “enganchadas” a su Palabra. Desde entonces la agenda diaria del cristiano se resume en mostrar a los demás, allí donde se encuentre, cómo es el Jesús que ha conocido, cómo actúa, cómo le ama y que quiere del hombre, que es, en primer lugar, que confíe y descanse en Él. Seguir sus ...
Ahí tienes a tu Madre
15 de Septiembre
Por José Cañizares
“En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: -«Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego, dijo al discípulo: -«Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa” (Juan 19, 25-27) Celebramos hoy el día de la Virgen de los Dolores; dolores por el amor a su hijo, por el amor a Dios, y Jesús quiere que sean a su vez dolores por amor a sus hijos, que somos todos nosotros. El espectáculo en el Calvario, que nos narra el evangelista, es desolador; le injurian, se burlan de El, otros indiferentes le miran. Pero no hay ningún rencor en los ojos de Jesús. Jesús mira y se ocupa de su madre y de sus discípulos. Cuando le dice al discípulo “Ahí tienes a tu madre”, El nos da lo que mas quiere, a su madre, como madre nuestra. La madre que no perdió nunca la fe en su hijo, la que le acompañó hasta la cruz, sufriendo como madre que le había engendrado. Es al contrario, cada vez crecía más su fe al darse cuenta, y entender, que su hijo era el hijo de Dios. Recordemos ...
Tanto amó Dios al mundo
14 de Septiembre
Por Rafael Alcázar
Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por él vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. (Juan 3, 13-17) ¿Cuánto me amas Señor?. Si ya tengo la experiencia de que eres y existes… ¿qué relación tienes conmigo?… Ciertamente si todo lo has creado todo lo que me rodea esta a mi disposición, para verlo, para admirarlo, para sentirlo y disfrutarlo. Pero…¿Cómo puedo saber que tu me amas? Si tantas veces te siento lejos, distante, ajeno a mis problemas y proyectos. Estas palabras del evangelio de hoy me ayudan a encontrarte. A redescubrirte en este nuevo hoy que me vuelves a regalar. En esta nueva oportunidad de buscarte y encontrarme contigo. Sin saberlo, sin pretenderlo en todo lo que hago te estoy buscando. No me doy cuenta de que tu siempre estás a mi lado. Es mas con estas palabras tuyas de hoy me siento mas consciente ...
Jesús detuvo a la muerte
13 de Septiembre
Por Antonio Pavía
En aquel tiempo, iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, y caminaban con él sus discípulos y mucho gentío. Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba. Al verla el Señor, se compadeció de ella y le dijo: «No llores». Y acercándose al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo: «¡ Muchacho, a ti te lo digo, levántate! ». El muerto se incorporo y empezó a hablar, y se lo entregó a su madre. Todos, sobrecogidos de temor, daban gloria a Dios, diciendo: «Un gran Profeta ha surgido entre nosotros», y «Dios ha visitado a su pueblo.» Este hecho se divulgó por toda Judea y por toda la comarca circundante. Lc 7,11-17 La ciencia se ha enfrascado en una carrera que podríamos llamar hasta frenética en el intento de alejar más y más el espectro de la muerte haciendo posible que ésta quede como algo lejano; de hecho bien cierto es que las expectativas de una vida más larga no son una quimera sino una realidad. Por supuesto que estos avances de la ciencia nos vienen muy bien a todos, sin embargo, tenemos que estar atentos a no desviarnos de la realidad de la ...
Concédeme la fe del centurión
12 de Septiembre
Por Jerónimo Barrio
En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de exponer todas sus enseñanzas al pueblo, entró en Cafarnaún. Un centurión tenía enfermo, a punto de morir, a un criado a quien estimaba mucho. Al oír hablar de Jesús, el centurión le envió unos ancianos de los judíos, rogándole que viniese a curar a su criado. Ellos, presentándose a Jesús, le rogaban encarecidamente: «Merece que se lo concedas, porque tiene afecto a nuestro gente y nos ha construido la sinagoga». Jesús se puso en camino con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le envió unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes; porque no soy digno de que entres bajo mi techo; por eso tampoco me creí digno de venir a ti personalmente. Dilo de palabra, y mi criado quedará sano. Porque también yo soy un hombre sometido a una autoridad y con soldados a mis órdenes; y le digo a uno: “Ve”, y va; al otro: “Ven”, y viene; y a mi criado: “Haz esto”, y lo hace». Al oír esto, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la gente que lo seguía, dijo: -«Os digo que ni en Israel he encontrado tanta fe». Y al volver a casa, los enviados encontraron al siervo sano. (Lucas 7, 1-10) Una vez mas, el Señor coloca delante de nosotros a un personaje de ...
¡Alegraos conmigo!
11 de Septiembre
Por Hijas del Amor MIsericordioso
En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: «Ese acoge a los pecadores y come con ellos». Jesús les dijo esta parábola: «¿Quien de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas , no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice: “¡Alegraos, conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”. Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. O ¿qué mujer tiene diez monedas, si se le pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas y les dice: “¡Alegraos conmigo!, he encontrado la moneda que se me había perdido”. Os digo que la misma alegría tendrán los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta». También les dijo: «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame ...
Cuando venga la prueba, ¿quién te defenderá?
10 de Septiembre
Por Ángel Pérez
  En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: «No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto; porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca. ¿Por qué me llamáis “Señor, Señor” y no hacéis lo que digo? El que se acerca a mí, escucha mis palabras y las pone por obra, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificaba una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo tambalearla, porque estaba sólidamente construida. El que escucha y no pone por obra se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y en seguida se derrumbó desplomándose.» Lucas (6,43-49): El Señor nos viene a buscar con amor, con ternura, con paciencia y nos pone enfrente a nuestra vida esta palabra para que, con honestidad, nos miremos en ella. Lamentablemente vivimos en un mundo de “apariencias”, de mentiras e hipocresías que tantas veces ...
¿Quién eres tú para juzgar al prójimo?
9 de Septiembre
Por Juan José Calles
En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola: « ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? No está un discípulo sobre su maestro, sí bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame que te saque la mota del ojo”, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano». Lc 6, 39-42) El Evangelio de hoy nos presenta una parábola de Jesús en la que el Maestro no tiene ningún reparo en llamarnos “hipócritas” a todos aquellos que tenemos una cierta ligereza para criticar y juzgar sin ningún miramiento a los demás y somos, en cambio, muy indulgentes con nosotros mismos. Cuando juzgamos, bien por las apariencias, bien porque pensamos que “el otro” no está actuando conforme a nuestros criterios, bien porque nos creemos superiores a los demás, nos transformamos, según la enseñanza de Jesús, en guías ciegos porque el juicio paraliza la conversión del corazón, nos sumerge en las tinieblas de nuestra confusión y nos inhabilita para un discernimiento ...
La natividad de María
8 de Septiembre
Por Javier Alba
  El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: -«José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados». Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Enmanuel, que significa “Díos-con-nosotros”». (Mateo 1,1-16.18-23) El Nacimiento de la Virgen o Natividad de María es una de las grandes fiestas de la Iglesia para honrar a la madre de Dios. Lo que esta fecha y este hecho significa queda patente en la lectura del evangelio de hoy: significa el comienzo del cumplimiento de las promesas que Dios hizo al hombre desde la creación. Promesas de amor y de paz, de reconciliación y misericordia para la humanidad. Es, por tanto, la la constatación de la fidelidad de Dios ...
Ahora es el tiempo favorable
7 de Septiembre
Por Juan Ignacio Echegaray
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque ya habéis rcibido vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre! ¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis! ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas». (Lucas 6, 20-26) Recuerdo la visita que hicimos a una persona cuando Madre Teresa buscaba un lugar para servir a los pobres, a los inicios de su fundación en Madrid. Curiosamente, aquella persona no estaba dispuesta a ofrecer una colaboración que suponía renunciar a ciertos privilegios en la administración de un local. Local que la Madre quería convertir en comedor. Todo eran problemas y peros… al ver que no se adelantaba nada, dice: “Cuando Cristo venga en gloria, le preguntará qué ha hecho ...
Llamados a anunciar la misericordia
6 de Septiembre
Por Javier Alba
“Subió Jesús a la montaña a orar, y pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón, apodado el Zelotes, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor. Bajó del monte con ellos y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos”. (Lucas 6, 12-19) Jesús es el que elige y los apóstoles son los enviados. Jesús es el que nos ha elegido a cada uno de nosotros llamándonos por nuestro nombre. ¿Para qué elige Jesús? Nos dice el Evangelio que Jesús subió a orar a la montaña, y pasó la noche orando a Dios, y cuando se hizo de día llamó a sus discípulos y escogió a doce de ellos. Jesús ora al Padre en la oscuridad de la noche, en medio de las tinieblas, y a la luz del ...
El tercero: “Santificarás las fiestas”
5 de Septiembre
Por Pablo Morata
Un sábado, entró Jesús en la sinagoga a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo. Pero él conocía sus pensamientos y dijo al hombre de la mano atrofiada: «Levántate y ponte ahí en medio». Y, levantándose, se quedó en pie. Jesús les dijo: -«Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer el bien o el mal, salvar una vida o destruirla?». Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo: «Extiende tu mano». Él lo hizo y su mano quedó restablecida. Pero ellos, ciegos por la cólera, discutían qué había que hacer con Jesús. (Lc. 6, 6-11) Empiezo pidiendo disculpas a los lectores de este comentario que, a través de la red, lo estén leyendo al otro lado del charco o en cualquier lugar del mundo de la aldea global. Y también pido disculpas a los que esperen una reflexión piadosa y es que, después de unos días sabáticos, ponerse a teorizar sobre el verdadero significado del sábado no es que venga mal pero, no sé si será por aquello del síndrome posvacacional, no es precisamente lo que me pide el cuerpo y, además, hay mucha y muy buena literatura al respecto. Y es que así, a ...
Odiar para lograr amar
4 de Septiembre
Por Juan José Guerrero
En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno viene viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, sí echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: “Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar.” ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío». (Lc. 14, 25-33) Eso de “no odia”, que para muchas personas puede resultar increíble en boca de Jesucristo, se ha traducido, dulcificándolo, por “no pospone”. Sin embargo, esta interpretación ...
Jesús es Señor del sábado
3 de Septiembre
Por Tomás Cremades
Un sábado, Jesús atravesaba un sembrado; sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas con las manos, se comían el grano. Unos fariseos les preguntaron: “¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?”. Jesús les replicó: “¿No habéis oído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la Casa de Dios, tomó los panes presentados, que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él, y les dio a sus compañeros” Y añadió: “El Hijo del Hombre es Señor del sábado” (Lc 6, 1-5) La escena que relata Jesús está recoge en el libro 1 Samuel, en su capítulo 21. Y nos cuenta una de las misiones de David en la ciudad de Nob. Dado que es una misión secreta, encargada por el rey, se presenta al sacerdote Ajimelec para pedirle alimento para él y sus soldados; éste, asegurándose que todos estaban sin pecado por abstenerse del contacto con mujeres, le ofreció comer los panes de la Presencia, consagrados a Yahvé, retirados de delante de Él para colocar el pan reciente. Y aquí ocurre algo parecido: los discípulos tienen hambre; y no es que se den un banquete, ¡no! Simplemente cogen lo que en cualquier lugar de entonces estaba permitido: alimentarse de los productos de la tierra, frutas, etc para saciar el hambre; no estaba permitido guardar alimento de cualquier árbol, ...
El camino del ayuno
2 de Septiembre
Por Ernest Juliá
”Dijeron a Jesús los fariseos y los escribas: Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran; y los de los fariseos también; en cambio los tuyos, comen y beben” Lc 5, 33-39. En la narración de san Lucas, desaparecen de la escena los discípulos de Juan. Quienes preguntan al Señor son solamente los escribas y los fariseos. El Señor al responder parece aludir a un momento en el que sus discípulos, todos los que creemos en Él, lo perderemos el horizonte de nuestra vida, no lo descubramos a nuestro lado. En esa situación, también nosotros “ayunaremos”. “¿Queréis que ayunen los amigos del novio mientras el novio está con ellos? Llegará el día en que se lo lleven, y entonces ayunarán”. ¿Qué nos quiere decir Nuestro Señor Jesucristo, si siempre podemos estar con Él; si Él nunca nos abandona? Él nos ha dejado la Eucaristía; Él se ha quedado en la Eucaristía para que lo comamos y nos alimentemos siempre de Él. Él nos ha enseñado a orar; a dirigirnos personalmente a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo en todos los momentos de nuestra vida. Y ora siempre con nosotros, en nosotros. Al tratar a Cristo crece siempre en nosotros más y más el hambre de Él; la sed de Él Hambre y sed que los Apóstoles no sentían porque veían con sus propios ojos ...
Dejándolo todo, lo siguieron
1 de Septiembre
Por Ramón Domínguez
En aquel tiempo, la gente se agolpaba en torno a Jesús para oír la palabra de Dios. Estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores habían desembarcado, estaban lavando las redes. Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: -«Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca». Respondió Simón y dijo: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes». Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo: «Señor, apártate de mi, que soy un hombre pecador». Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. ...
Los albores del Reino de Dios
31 de Agosto
Por Antonio Segoviano
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le rogaron por ella. Él, inclinándose sobre ella, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose en seguida, se puso a servirles. Al ponerse el sol, todos cuantos tenían enfermos con diversas dolencias se los llevaban, y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los iba curando. De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban y decían: -«Tú eres el Hijo de Dios». Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías. Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar desierto. La gente lo andaba buscando y, llegando donde estaba, intentaban retenerlo para que no se separara de ellos. Pero él les dijo: -«Es necesario que proclame el reino de Dios también a las otras ciudades, pues para esto he sido enviado». Y predicaba en las sinagogas de Judea. Lucas 4, 38-44  En el contexto del comienzo del ministerio de Jesús, en la narración de Lucas, encontramos hoy esta perícopa, en la cual Jesús extiende su actividad  en torno al mar de Galilea.  Cura a la suegra de Pedro de una fiebre. Y como su fama se va extendiendo por Cafarnaum, apenas se sabe su paradero, todos cuantos tienen algún ...
El verdadero combate espiritual
30 de Agosto
Por Francisco Lerdo de Tejada
En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba. Se quedaban asombrados de su enseñanza, porque su palabra estaba llena de autoridad. Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu de demonio inmundo y se puso a gritar con fuerte voz: -«¡Basta! ¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios». Pero Jesús le increpó diciendo: -«¡Cállate y y sal de él».  Entonces el demonio, tirando al hombre por tierra en medio de la gente, salió sin hacerle daño. Quedaron todos asombrados y comentaban entre sí: -« ¿Qué clase de palabra es esta? Pues da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen». Y su fama se difundía por todos los lugares de la comarca. (Lucas 4, 31-37) El Evangelio de San Lucas que meditamos hoy comienza hablando de la autoridad con que Jesús hablaba y el asombro que producía en todos los que le escuchaban. Jesús, el Señor, está lleno de poder porque es el mismo Dios encarnado. Bajo el velo de su humanidad late y se esconde toda su divinidad eterna, omnipotente, infinita…Jesús posee toda la autoridad de Dios. El gobierna el universo con su palabra poderosa, nada puede resistirse a su voz ni en el cielo, ni en la tierra, ni en el abismo. ...
Quiero la cabeza de Juan El Bautista
29 de Agosto
Por Buenanueva
En aquel tiempo, Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel, encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano. Herodías aborrecia a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Cuando lo escuchaba, quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: -«Pídeme lo que quieras, que te lo doy». Y le juró: -«Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino». Ella salió a preguntarle a su madre: -«¿Qué le pido?» La madre le contestó: -«La cabeza de Juan, el Bautista». Entró ella en seguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: -«Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista». El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados, no quiso desairarla. En seguida ...
Primeros y últimos
28 de Agosto
Por Pedro Barrado
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar rabbí, porque uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. (Mt 23,8-12) El capítulo 23 del evangelio de Mateo –tristemente famoso por las consecuencias que ha tenido en la historia– comienza con Jesús dirigiéndose «a la gente y a sus discípulos» (23,1). Esta gente y estos discípulos son los «vosotros» a los que se les dice lo que se afirma en el pasaje de hoy, que fundamentalmente está compuesto por dos partes: una recomendación a «no dejarse llamar» (dos veces) o «no llamar» determinadas cosas (títulos) y otra a servir (con una especie de conclusión). Los títulos que se mencionan en la primera parte son rabbí, padre y maestro. El primero es una fórmula de cortesía que se empleaba para reconocer la autoridad de alguien. Procede de un término hebreo, rab, que significa literalmente «grande», «numeroso», «mucho»; en su forma rabbí se podría traducir aproximadamente como «maestro mío». El segundo, «padre» –aparte de la denominación del progenitor–, es el título que cualquier discípulo daba ...
Cristianos al servicio de la sociedad
27 de Agosto
Por Jesús Sánchez
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: “Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: ‘Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco’. Su señor le dijo: ‘Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor’. Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: ‘Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos’. Su señor le dijo: ‘Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor’. Finalmente, se acercó ...