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Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|Miércoles, enero 28, 2015
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Evangelios

Evangelios
La semilla y el proyecto de Dios
28 de enero
Por Germán Martínez
«En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago. Acudió un gentío tan enorme que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y el gentío se quedó en la orilla. Les enseñó mucho rato con parábolas, como él solía enseñar: “Escuchad: Salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otro poco cayó entre zarzas; las zarzas crecieron, lo ahogaron, y no dio grano. El resto cayó en tierra buena: nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno”. Y añadió: “El que tenga oídos para oír, que oiga”. Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas. Él les dijo: “A vosotros se os han comunicado los secretos del reino de Dios; en cambio, a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que 6 1 por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y los perdonen”. Y añadió: “¿No entendéis esta parábola? ... Seguir leyendo
«En aquel tiempo, llegaron la madre y los hermanos de Jesús y desde fuera lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada alrededor le dijo: “Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan”. Les contestó: “¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?”. Y, paseando la mirada por el corro, dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre». (Mc 3,31-35) Nos encontramos de nuevo frente a un evangelio que no es una simple narración de un acontecimiento, sino que nos viene a catequizar buscando la encarnación de esta palabra en las personas que la acogen y se la creen. Toda palabra habla de la vida actual de cada uno de nosotros, aunque el tema, en un primer momento, parezca que no tiene que ver nada con el interlocutor. Seguramente que este es uno de los evangelios que nos “chirrían” un poco. ¿Cómo puede contestar así Jesús? Algo similar a lo que les responde a José y a María cuando tenía doce años. A nosotros, que tenemos un esquema occidental, pragmático y cuadriculado de la vida, de la familia y hasta incluso del cristianismo, estas palabras nos descolocan. Si alguno quiere pasar por este evangelio sin meditarlo, le invito a recodar lo que le dijo Jesús ...
Jesús y Satanás
26 de enero
Por Juan José Calles
«En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: “Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios”. Él los invitó a acercarse y les puso estas parábolas: “¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino en guerra civil no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre. Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo». (Mc 3,22-30) En el evangelio de Marcos, inmediatamente de que Jesús es proclamado Hijo de Dios al ser bautizado, el Espíritu Santo lo lleva al desierto para ser “tentado por Satanás” (Mc 1,13). La descripción de Jesús, que soporta los cuarenta días, que está junto con los ángeles y que emerge para proclamar la soberanía de Dios, sugiere que Él es el vencedor en este primer encuentro con Satanás, conclusión apoyada por la autoridad posterior de Jesús sobre ...
Tómate en serio el Evangelio y serás feliz 
25 de enero
Por Valentín de Prado
«Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: “Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio”. Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo: “Venid conmigo y os haré pescadores de hombres”. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él». (Mc 1,14-20) En el Evangelio de hoy, Jesús nos presenta su predicación en clave de esperanza y propuesta salvadora para el hombre: “Está cerca el Reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio”. Juan es arrestado. Los enemigos de Juan pensaban que habían acabado con su obra, pero al contrario, es entonces cuando Jesús comienza su predicación en Galilea. Todo el trabajo de Juan era para preparar el camino a Jesús, ir por delante. La misión de Juan se ha cumplido y ahora es el tiempo de la salvación. Jesús toma el mensaje de arrepentimiento de Juan y llama a los discípulos a seguirle. Y proclama: ...
Tenido por un pobre loco por ti
24 de enero
Por Hijas del Amor Misericordioso
«En aquel tiempo, Jesús fue a casa con sus discípulos y se juntó de nuevo tanta gente que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales». (Mc 3,20-21) El amor que llevaba a Cristo al olvido total de sí mismo desconcertaba a sus parientes. Les parecía que el modo de actuar del Señor estaba fuera de los baremos de la normalidad y que ellos tenían que enseñarle a medir su entrega. Ellos juzgaban a Cristo por lo que veían a través de sus propios ojos: ni comía ni descansaba. Y si esta manera de vivir de Jesús les escandalizaba, ¿qué hubieran dicho si hubieran penetrado, a través de los velos de la fe, el misterio insondable de que Aquel que tenían ante sus ojos era Dios y Hombre verdadero?  Todavía discuten los teólogos si el anonadamiento de la Encarnación supera al del Calvario. Lo que es indiscutible es que a Dios le gusta bajar y abajarse. Así deshace Dios la soberbia de los hombres y desbarata las razonables razones de nuestro orgullo. Podemos imaginar al Padre en el día en que decidió enviar a su Hijo al mundo. Tomó el Libro de la Vida y escribió en él el nombre de su Unigénito: Jesús. A Él correspondía trazar cada rasgo de aquella ...
Elegidos para predicar
23 de enero
Por Javier Alba
«En aquel tiempo, Jesús, mientras subía a la montaña, fue llamando a los que él quiso, y se fueron con él. A doce los hizo sus compañeros, para enviarlos a predicar, con poder para expulsar demonios. Así constituyó el grupo de los Doce: Simón, a quien dio el sobrenombre de Pedro, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, a quienes dio el sobrenombre de Boanerges —los Truenos—, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Celotes y Judas Iscariote, que lo entregó». (Mc 3,13-19) Jesús llama a los que Él quiere. Todo es gracia. “Fue llamando a los que él quiso, y se fueron con él”. Libremente, sin ser forzados ni violentados, porque el amor requiere libertad. “El que te creó sin ti, no te salvará sin ti”, dice San Agustín. Así hace con nosotros. Todo es gracia, pero respetando siempre el don de nuestra libertad, porque tanto nos ama Dios que nos ha creado libres, porque no hay amor sin libertad. Pero, ¿para qué nos llama? Llamó a los doce “para enviarlos a predicar”. Así hace con nosotros: nos llama para enviarnos a predicar. “Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis”. Nos llama para anunciar la Buena Noticia al mundo que sufre. Sin mérito alguno por nuestra parte, por pura gracia suya. Jesús conoce nuestra debilidad, nuestros miedos, ...
«En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del lago, y lo siguió una muchedumbre de Galilea. Al enterarse de las cosas que hacia, acudía mucha gente de Judea, de Jerusalén y de Idumea, de la Transjordania, de las cercanías de Tiro y Sidón. Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una lancha, no lo fuera a estrujar el gentío. Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo. Cuando lo veían, hasta los espíritus inmundos se postraban ante él, gritando: “Tú eres el Hijo de Dios”. Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer» (Mc 3,7-12) En el momento de ponerme delante del ordenador pensando qué enfoque voy a dar a este comentario, oigo en la radio una curiosa noticia: Se ha descubierto el papiro más antiguo que contiene un fragmento del evangelio de Marcos, posiblemente anterior al año 90 (los exegetas datan la composición de dicho texto hacia el año 70). Con las debidas cautelas, estaríamos hablando de un hallazgo de valor histórico y arqueológico incalculable. Pero lo curioso de la noticia es dónde ha permanecido oculta esta pieza por los siglos de los siglos: ¡En la máscara de una momia egipcia!, junto con otros textos de filósofos y escritos personales, que son los que han permitido, ...
El precepto al servicio del amor 
21 de enero
Por Juan José Guerrero
«En aquel tiempo, entró Jesús otra vez en la sinagoga, y había allí un hombre con parálisis en un brazo. Estaban al acecho, para ver si curaba en sábado y acusarlo. Jesús le dijo al que tenía la parálisis: “Levántate y ponte ahí en medio”. Y a ellos les preguntó: “¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?”. Se quedaron callados. Echando en torno una mirada de ira, y dolido de su obstinación, le dijo al hombre: “Extiende el brazo”. Lo extendió y quedó restablecido. En cuanto salieron de la sinagoga, los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él». (Mc 3,1-6) Dios, creador del ser humano, sabe perfectamente cómo son todas y cada una de las sociedades en las que se agrupan las personas, sus peculiaridades, creencias, ideologías y formas de enfocar la vida. Además, conoce cómo es cada persona individualmente, mucho mejor que ella a sí misma. Por eso, y teniendo en cuenta la libertad que nos ha otorgado y el pecado en que todos hemos caído, nos ha proporcionado unas normas de vida con el fin de que seamos felices si nos atenemos a ellas. Esta normativa es una mera guía para que cada uno alcance la verdadera finalidad de su existencia: la ...
Tratar como trata Jesús
20 de enero
Por Gloria María Tomás
«Un sábado, atravesaba el Señor un sembrado; mientras andaban, los discípulos iban arrancando espigas. Los fariseos le dijeron: “Oye, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?”. Él les respondió: “¿No habéis leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre? Entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes presentados, que sólo pueden comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros”. Y añadió: “El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; así que el Hijo del hombre es señor también del sábado”». (Mc 2, 23-28) En tiempos de Jesús, los fariseos habían establecido prescripciones detalladas para el cumplimiento de la Ley. Estas prescripciones, desprendidas de su espíritu, se convirtieron en una pesada carga. El Señor había rebatido sus afirmaciones en Jerusalén, durante la fiesta de Pascua. Como al leer y meditar el Santo Evangelio, procuramos hablar con Jesús, escucharle, y tratarle, metámonos en la escena que hoy comentamos. Este pasaje ocurre no lejos de Cafarnaúm, y puesto que se acerca ya el tiempo de la siega, podría ser en la primavera; parece lógico que algunos de los discípulos tuvieran un poco de hambre y arrancaran de aquí y de allá algunas espigas y, probablemente, al frotarlas sacarían un ...
Hijos en el Hijo
19 de enero
Por Ernesto Juliá
«En aquel tiempo, los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayuno. Vinieron unos y le preguntaron a Jesús: “Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?”. Jesús les contestó: “¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos? Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar. Llegará un día en que se lleven al novio; aquel día si que ayunarán. Nadie le echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto, lo nuevo de lo viejo, y deja un roto peor. Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos”». (Mc 2,18-22) El Evangelio de hoy nos sitúa ante la novedad de la venida del Señor a la tierra; y nos hace vislumbrar algo de todo lo que esa novedad lleva consigo: Dios con nosotros; Dios viviendo con nosotros. En el Antiguo Testamento, Dios habla a su pueblo por medio de los profetas, y en especial, por boca de Moisés, y mantiene así la cercanía con los hombres. Moisés comunica al pueblo judío unas Leyes en nombre de Dios, e invita al pueblo a cumplirlas. Si los judíos viven la Ley, Dios estará cerca de ...
Permanecer en Cristo
18 de enero
Por Ramón Domínguez
«En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: “Este es el Cordero de Dios”. Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: “¿Qué buscáis?”. Ellos le contestaron: “Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?”. Él les dijo: “Venid y lo veréis”. Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: “«Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)”. Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: “Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro)”» (Jn 1,35-42). El Precursor acaba de dar el testimonio sobre Jesús. Según la cronología de la semana inaugural que nos presenta el evangelista, el Bautista comienza señalando a Jesús como “aquel al que no soy digno de desatarle la correa de su sandalia”, indicando que Jesús se presenta como el esposo que llega en busca de la esposa. Ahora, en el segundo día de la semana anuncia que es también, el Cordero de Dios. Con estos dos rasgos queda definido el ser ...
La materia al servicio de lo espiritual
16 de enero
Por Francisco Lerdo de Tejada
«Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Él les proponía la palabra. Llegaron cuatro llevando un paralítico y, como no podían meterlo, por el gentío, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados quedan perdonados”. Unos escribas que estaban allí sentados pensaban para sus adentros: “Por qué habla este así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, fuera de Dios?”. Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo: “¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico ‘tus pecados quedan perdonados’ o decirle ‘levántate, coge la camilla y echa a andar’? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados…“. Entonces le dijo al paralítico: “Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa”. Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: “Nunca hemos visto una cosa igual”». (Mc 2,1-12) El asombro es buena cosa para la fe, predispone para el progreso de la persona. El que no se asombra, el que ha perdido la capacidad ...
Nuevas lepras
15 de enero
Por Miguel Iborra
«En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme». Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó diciendo: Quiero: queda limpio. La lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio. Jesús lo despidió, encargándole severamente: «No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés». Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado, y aun así acudían a él de todas partes». (Mc 1, 40-45) Siempre una enfermedad infecciosa, máxime la lepra, es origen de alejamiento social y el contagiado queda excluido de la comunidad, pero cuando hay fe, este no se encoge de hombros y se queda a la espera de los tratamientos hospitalarios, sino que acude al Médico Divino, que le cura la enfermedad, le regenera, le restablece su dignidad y lo integra a la convivencia comunitaria. ¡Qué grande es el amor de Dios al hombre! Dios no regatea molestias y tiempo, comprensión y cariño. Tú y yo, el otro y el de más allá, no debemos quedarnos encerrados en nosotros mismos, debemos presentarnos al Señor pidiendo curación de todas nuestras “nuevas lepras”. ¿Te has detenido alguna vez en recapacitar si has estado trabajando, viviendo ...
¡Señor, el mundo te busca!
14 de enero
Por Pedro Barrado
«Y enseguida, al salir ellos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a la casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella. Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron en su busca y, al encontrarlo, le dijeron: “Todo el mundo te busca”. Él les responde: “Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido”. Así recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios». (Mc 1,29-39) En el pasaje del evangelio de hoy se pueden distinguir claramente dos escenas, determinadas geográficamente. La primera de ellas tiene lugar en la casa de Simón y Andrés en Cafarnaún; la segunda, en un «lugar solitario», probablemente de las cercanías. La escena de la casa de Cafarnaún está dominada por las ...
Sabios y necios
13 de enero
Por Antonio Pavía
«En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad. Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: “¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios. Jesús lo increpó: “Cállate y sal de él”. El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos: “¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen”. Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea». (Mc 1,21b-28) El Evangelio de nuestro Maestro y Señor provoca el asombro en los buscadores de Dios; recordemos que Dios va al encuentro del hombre con su Palabra-Sabiduría: “Radiante e inmarcesible es la Sabiduría. Fácilmente la contemplan los que la aman y la encuentran los que la buscan. Se anticipa a darse a conocer a los que la anhelan…” (Sb 6,12-13). Es con su Palabra cómo Dios va al encuentro de los amantes de la verdad. La señal por la que son reconocidos estos buscadores es su capacidad de asombrarse ante Dios que les ...
Convirtámonos hoy
12 de enero
Por Víctoria Luque
Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: -«Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio. Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo: -«Venid conmigo y os haré pescadores de hombres. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él. (Marcos 1, 14-20) Me pregunto cuántas veces se me ha dicho ya… “conviértete y cree en el evangelio”. Muchas. Muchas. ¿Y me he convertido?, yo creo que la conversión es un camino que sólo acaba cuando lleguemos delante del Padre. Cada día se me presentan esos dos caminos de los que habla el Libro de la Sabiduría, el del bien y el del mal, con Dios Padre o con el mundo, sí, cada día tengo que optar, y cada día me convierto… o no. Hoy, otra vez, el Señor me pide -nos pide- que deje a un lado todo eso que me impide avanzar, o mejor, que “eso” ...
En la cola de los pecadores
11 de enero
Por Horacio Vázquez 
«En aquel tiempo, proclamaba Juan: “Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo”. Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo: “Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto”». Mc 1 7-11Marcos En su tiempo, ver a Jesus, hijo de María de Nazaret y de José de Belén, puesto en el trance de recibir el bautismo de Juan, pudo pasar desapercibido. El círculo de personas que conocían sus desconcertantes rasgos esenciales era reducido y cauto. Desde luego, su madre no dejaba de tener presente la anunciación-encarnación, y un hijo de David cual era José, no podía olvidar sus graves decisiones en obediencia a revelaciones recibidas en sueños. Desde su nacimiento, todos los acontecimientos —los pastores, los reyes de oriente, las exclamaciones de Simeón y de la profetisa Ana…— iban corroborando que algo sublime estaba deviniendo. Lo confirmó el propio Jesús niño, asombrando a los doctores de la ley, y en su territorio (el templo), con sus preguntas y respuestas, completamente involucrado en “las cosas de mi padre”. Si bien se ...
La fuerza del Espíritu
10 de enero
Por Horacio Vázquez 
«En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan. Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor”. Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles:”Hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír.” Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios». (Lc 4, 14-22) Resulta en verdad impresionante el modo en que el evangelista Lucas relata este regreso de Jesús a Galilea, porque nos dice, que “Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu”. Todos los evangelistas son contestes en esta afirmación de la predicación gloriosa de Jesús en Galilea, ...
Con Dios no hay temor
9 de enero
Por Fernando Zufía
«Después que se saciaron los cinco mil hombres, Jesús en seguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar. Llegada la noche, la barca estaba en mitad del lago, y Jesús, solo, en tierra. Viendo el trabajo con que remaban, porque tenían viento contrario, a eso de la madrugada, va hacia ellos andando sobre el lago, e hizo ademán de pasar de largo. Ellos, viéndolo andar sobre el lago, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque al verlo se habían sobresaltado. Pero él les dirige en seguida la palabra y les dice: “Ánimo, soy yo, no tengáis miedo. Entró en la barca con ellos, y amainó el viento. Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de los panes, porque eran torpes para entender». (Mc 6,45-52) Dios, al pueblo de Israel en el desierto le había dado un pan que colmaba el hambre pero no saciaba, hasta que llega Jesús y hace la multiplicación para los cinco mil, mostrándoles que Él viene a saciar, pues trae el Pan de Vida. Jesús recomienda subir a la barca, como signo de evangelización, ya que la barca representa a la Iglesia, ...
Compasión
8 de enero
Por Manuel Requena
«Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas. Cuando se hizo tarde se acercaron sus discípulos a decirle: “Estamos en despoblado y ya es muy tarde. Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer”. Él les replicó: “Dadles vosotros de comer”. Ellos le preguntaron: “¿Vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?”. Él les dijo: «¿Cuántos panes tenéis? Id a ver”. Cuando lo averiguaron le dijeron: “Cinco y dos peces”. Él les mandó que la gente se recostara sobre la hierba verde en grupos. Ellos se acomodaron por grupos de cien y de cincuenta. Y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, y se los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran. Y repartió entre todos los dos peces. Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos de pan y de peces. Los que comieron eran cinco mil hombres». (Mc 6,34-44) No es un relato fácil de entender. Si uno se fija solo en que con cinco panes se le da de comer a cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños, puede solucionar la confusión que surge de inmediato, pensando ...
Hay una Luz para las tinieblas
7 de enero
Por César Allende
«En aquel tiempo, al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías: “País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló”. Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: “Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos”. Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo. Su fama se extendió por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curaba. Y le seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Trasjordania». (Mt 4,12-17. 23-25) “Luz” es la primera palabra de Dios en la Creación, y la “Luz” indefectible de la Lámpara del Cordero cierra la Escritura al final del Apocalipsis. Dios es Amor y es Luz. La Buena Nueva de Mateo hoy es que “grandes multitudes le seguían”: fue y es un hecho que corresponde a la necesidad que tenemos de caminar por esta ...
La Epifanía del Señor
6 de enero
Por Jesús Esteban
«Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo. Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenia que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: “En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: ‘Y tú, Belén, tierra de Judea, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judea, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel’”. Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: “ld y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo”. Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, ...
Testigos
5 de enero
Por Ángel Moreno
«En aquel tiempo, determinó Jesús salir para Galilea; encuentra a Felipe y le dice: “Sígueme”. Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encuentra a Natanael y le dice: “Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret”. Natanael le replicó: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?”. Felipe le contestó: “Ven y verás”. Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: “Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño”. Natanael le contesta: “¿De qué me conoces?”. Jesús le responde: “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”. Natanael respondió: “Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel”. Jesús le contestó: “¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores”. Y le añadió: “Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”». (Jn 1, 43-51) Estamos en los primeros días del año 2015. La Liturgia de la Palabra nos sitúa al comienzo de la predicación de Jesús, en Galilea, donde va llamando a cada uno de los discípulos. En el texto de San Juan hay una expresión evangélica: “Sígueme”. Pero esta invitación normalmente la recibimos ...
La Palabra es la vida y la vida su plenitud
4 de enero
Por Alfredo Esteban
«En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venia como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de ...
Tiempo de espera y alegría
1 de enero
Por Antonio Simón
«Fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.  Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño.  Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores.  María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.  Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho». (Lc, 2 16-21) Hoy no parece lógico empezar sin desear a todos un Feliz Año Nuevo y que este abra nuestros corazones a este Jesús que se ha hecho carne para traer la salvación a este mundo sufriente. Han pasado sólo un par de días desde mi último comentario y seguimos viviendo en la alegría y la esperanza que abre en nuestra vida la encarnación de Dios. Una encarnación que como dice Isaías realizará que “el lobo vivirá con el cordero”, un signo fundamental en esta Jornada Mundial de la Paz. Esta paz no puede nacer solo de nuestras buenas intenciones, sino que se realiza como anticipo de la paz a la que el Señor nos ha llamado y nace de la conversión de nuestros corazones al dejar que Jesús se haga carne en nuestra historia. Por eso hoy creo es un día importante para revisar ...
¡Gracias, perdón, ayúdame más!
31 de diciembre
Por Juan Alonso García
«En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Estos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él ...
No apartéis a los mayores
30 de diciembre
Por Antonio Simón
«En aquel tiempo, había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba». (Lc 2,36-40) Acabamos de pasar la Navidad. Dios, fiel a su plan de salvación, ha puesto a su hijo en el mundo para que nos enseñe el camino de vuelta al paraíso para el que nos ha creado. Ante esta venida, pocos son los que perciben la magnitud del hecho, pero el Señor siempre está dispuesto a dar una oportunidad de conversión y pone profetas que llamen la atención para que reconozcan a este Salvador que se nos ha dado, y es fundamental en esto reconocer el papel de los ancianos. Vemos a esta mujer viviendo entregada al Señor, en oración constante y en el Templo, lo que la permite reconocer a Jesús cuando es ...
Tiempo de búsqueda
29 de diciembre
Por Hermenegildo Sevilla
«Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: “Todo primogénito varón será consagrado al Señor”, y para entregar la oblación, corno dice la ley del Señor: “un par de tórtolas o dos pichones”. Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: “Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel”. Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María su madre: “Mira, este está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de ...
La fiesta de la gran familia humana
28 de diciembre
Por Alfredo Esteban
«Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: “Todo primogénito varón será consagrado al Señor”, y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: “un par de tórtolas o dos pichones”. Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: “Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel”. Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre: “Mira, este está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de ...
Vio y creyó
27 de diciembre
Por Ernesto Juliá
«El primer día de la semana, María Magdalena echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”. Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó». (Jn 20,2-8) Acabamos de celebrar, unidos al gozo de los Ángeles en el Cielo y a la alegría de toda la Iglesia, el Nacimiento del Hijo de Dios en la tierra: el Niño Jesús. Lo hemos visto en cuerpo mortal recostado y dormido, en los brazos de su Madre, Santa María. Hoy, el Evangelio nos invita a entrar en el nuevo Portal de Belén: el sepulcro donde depositaron el cuerpo muerto del Señor. El sepulcro del que sale la Luz que deshace la obscuridad del ...