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Campanas por el 11-M: El repicar del viejo Madrid 

La región cuenta con 731 parroquias con campanarios: la más antigua en la capital es del siglo XII, en la plaza de San Nicolás. Todas doblarán hoy a las 9

El repicar de cinco templos históricos se elevará hoy hacia el cielo, sobre los tejados del viejo Madrid, al unísono de los más de setecientos campanarios que recordarán a las víctimas del 11 de marzo en toda la región. El doblar de las campanas de San Nicolás, San Pedro El Viejo, San Ginés, San Isidro y la cripta de La Almudena, catalogadas como las más antiguas de la capital, será partícipe de un homenaje único después de siglos de vida.

Los archivos de Patrimonio de la Archidiócesis de Madrid sitúan a estas cinco iglesias como las más antiguas con campanario de la capital. Como en las 731 parroquias que participan en el homenaje, también de las diócesis de Getafe y Alcalá de Henares, sus campanas repicarán desde las 9.00 horas, durante cinco minutos. La iniciativa, propuesta por el Gobierno de la Comunidad de Madrid, ha sido bien recibida por los diferentes párrocos, orgullosos de la medida y de la historia que esconden los templos.

Las cinco construcciones son un viaje en el tiempo a los orígenes de Madrid, su pasado musulmán y la vida de fe actual. La iglesia de San Nicolás de los Servitas, en la plaza homónima, es la más antigua de la capital. Los Fueros de Madrid hablan de ella en el año 1202, si bien se cree que se construyó en el siglo XII. «Siempre le digo a los turistas que vienen a verla que es memoria viva de la ciudad», declara a ABC Jaime María Frau Vicens, su párroco. No le falta razón. Su campanario, con más 15 metros de altura y estilo mudéjar, refleja los cambios sufridos a lo largo de ocho siglos.

La torre, con planta cuadrangular y anchuras de casi cuatro metros, está estructurada en tres cuerpos; donde destaca el primero, con tres bandas de arquerías ciegas, y el superior, con sus cuatro arcos de herradura. Se trata de uno de los mayores exponentes de este arte en Madrid, de ahí su declaración como monumento nacional en 1931. Los añadidos arquitectónicos, tras su rehabilitación en el siglo XVII, son una crónica de la historia de la capital. «Cuando amenazó ruina, se hizo gótica», añade Frau Vicens. La construcción original finaliza en los arcos de herradura más altos, sobre los que se construyó el hueco para la instalación del campanario y el chapitel.

Las campanas que hoy doblarán suelen hacerlo varias veces al día. Este extremo, más allá del homenaje a las víctimas del atentado, ocupa la actualidad por el decreto de la Comunidad para proteger su sonido, habida cuenta del ataque de algunas regiones y localidades de toda España. José Luis Montes, el párroco de San Ginés, asegura que este es «un problema subsanado»: «Escuchamos a la gente y llegamos a un entendimiento». En este templo, situado en la calle del Arenal, las campanas repican dos veces al día.

Casi seiscientos años separan a San Nicolás, conocida como la iglesia de los italianos, de San Ginés de Arlés, construida en 1645 sobre un solar religioso del que hay constancia desde el siglo XII. No obstante, entre ambas, se halla la iglesia de San Pedro El Viejo, situada en la calle del Nuncio. Edificada en 1345 para conmemorar la toma de Algeciras, la torre es su mayor atractivo, evidencia de su pasado primigenio. También de estilo mudéjar, con 30 metros de altura, ha recibido diferentes reformas a lo largo del tiempo; la última en 1965 por José Manuel González-Valcárcel y Valcárcel.

Las dos catedrales

El grave y singular sonido de las campanas continúa en la parroquia de San Ginés. La torre, construida en ladrillo y con 40 metros de altura, posee una base cuadrangular sobre la que se elevan cuatro cuerpos con cuatro campanas, de las cuales dos son de 1566. «Es muy serio, muy propio de su estilo», valora su párroco, quien han elaborado un libro que recoge la historia de este templo, que advoca a San Ginés de Arlés.

Las pruebas del viejo Madrid se reconocen en un radio inferior a un kilómetro. A solo unos pasos de las anteriores, destaca la que fue catedral hasta 1993: la Real Colegiata de San Isidro. Culminada en 1664, sobre el sepulcro del patrón de la capital se elevan las dos torres con campanario que visten la fachada principal, que mira a la calle de Toledo. Su consideración popular es pareja a La Almudena.

Pese a que su construcción es moderna, se encuadra en esta clasificación por su relación con la antigua iglesia de Santa María de la Almudena, embrión de la catedral y original de 1557. Las torres alcanzan una altura de 60 metros, dos atalayas frente a la Casa de Campo. La de la derecha es conocida como la «De los Gallegos», ya que las campanas que alberga fueron donadas por gallegos. A su izquierda, se sitúa el singular carillón del templo, cuyas campanas fueron labradas en Saldaña (Palencia).

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