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El Evangelio lleva la verdadera alegría y la verdadera vida, dice el Papa 

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Lo hizo este domingo en su intervención con motivo del rezo del Regina Caeli, pronunciada desde la ventana de su estudio del Palacio Apostólico vaticano ante miles de fieles congregados en la plaza de San Pedro.

“Es posible que la humanidad conozca la verdadera alegría, porque allá donde llega el Evangelio, florece la vida; como un terreno árido que, llegado por la lluvia, rápidamente reverdece”, afirmó.

El Papa se refirió a “la fuerza sanadora del Evangelio, que a lo largo de los siglos ha “lavado”, como río beneficioso, a tantas poblaciones”.

Y recordó que algunos grandes santos han llevado esperanza y paz a ciudades enteras, dando la vida por llevar el anuncio de Cristo y hacer florecer entre los hombres la alegría profunda.

Citó a san Carlos Borromeo, a la beata Teresa de Calcuta y a Juan Pablo II, “un gran misionero”, dijo del papa polaco, que “relanzó la misión ad gentes y, al mismo tiempo, promovió la nueva evangelización”.

En su intervención, el Pontífice recordó que “la vocación de la Iglesia es la evangelización, tanto hacia las poblaciones que todavía no han sido “regadas” por el agua viva del Evangelio como hacia aquellas que, aun teniendo antiguas raíces cristianas, necesitan linfa nueva para dar nuevos frutos, y redescubrir la belleza y la alegría de la fe”.

Y confió esta evangelización a la Virgen María, pidiendo que Ella “acompañe siempre y en todas partes el anuncio del Evangelio, para que se multipliquen y se amplíen en el mundo los espacios en los que los hombres reencuentran la alegría de vivir como hijos de Dios”.

Tras rezar la oración mariana pascual, en su saludo a los peregrinos de lengua española, Benedicto XVI invitó a “renovar con gozo la esperanza cristiana que nace del misterio pascual, para afrontar las dificultades, ahuyentar el desánimo y los esfuerzos por construir un mundo más digno del hombre, según los deseos de Dios”.

En su saludo en lengua polaca, el Papa invocó el don de la beatificación del cardenal Stefan Wyszynski, llamado el “Primado del Milenio”, recordando que ayer se celebró el treinta aniversario de su fallecimiento.

“Aprendamos de él el total abandono en la Madre de Dios -exhortó-. Su confianza expresada con las palabras “Todo lo he confiado a María”, sea para nosotros un modelo especial”.

Finalmente, en italiano, el Papa se refirió a la beatificación de Maria Serafina del Sagrado Corazón de Jesús, fundadora del Instituto de las Hermanas de los Ángeles, Adoradoras de la Santísima Trinidad, que tuvo lugar ayer en Cerreto Sannita.

“Al recordar el centenario de su nacimiento al Cielo -dijo-, nos regocijamos con sus hijas espirituales y con todos sus devotos”.

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