Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|martes, octubre 16, 2018
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El lenguaje secuestrado 

No basta vivir en un régimen democrático para ser libres de verdad. Hay que conquistar la libertad día a día frente a quienes intentan solapadamente dominarnos con esa forma de ilusionismo mental que es la manipulación. El dominio y control sobre las personas se lleva a cabo mediante técnicas de manipulación a veces muy sofisticadas., pero quizás la manipulación más sibilina y efectiva sea a través del lenguaje y la palabra. Buena muestra de ello la tenemos en la reciente historia europea: fueron los regímenes políticos del siglo XX los que desarrollaron unos refinados sistemas de propaganda, basados en la manipulación lingüística —solución final, democracia popular, paraíso socialista, etc.— para justificar la eliminación de millones de vidas.

Actualmente los potentes medios de comunicación son la fuente principal de creación de la opinión pública, y esta es como la conciencia colectiva de la sociedad. El influjo sobre las personas es decisivo, máxime en una sociedad híper comunicada como la nuestra: internet, redes sociales, radio, TV, etc.

Manipular es tratar a las personas como si fueran objetos, a fin de dominarlos fácilmente. La manipulación se produce cuando alguien intenta controlar el comportamiento de una persona o de una sociedad, buscando eliminar las capacidades de juzgar o discernir de las mismas. Manipular es querer engañarnos o manejarnos para que aceptemos lo que se nos promete. Para ello el manipulador actúa sagazmente sobre nuestros instintos más primarios a fin de arrastrarnos a tomar las decisiones que favorecen sus intereses. 

Tipos de manipulación 

Manipulación comercial

Los agentes publicitarios han descubierto que, psicológicamente, no se vende solamente el producto sino otras muchas cosas. Así, venden erotismo a los enamorados, poder a los arribistas, bienestar y dinero para todos. Y todo esto se hace mediante imágenes, sonidos y palabras. Son los slogan, que de forma machacona y sinuosa se repiten por doquier.

Es sobradamente conocido cómo todos los anuncios están montados sobre las necesidades más primarias del hombre: poder, dinero, sexo, salud, etc. Explotando estas necesidades de la persona los publicistas y también los políticos nos intentan vender sus productos o sus ideas. Por eso un producto siempre lo vemos asociado a una imagen o una frase sugerente y sugestiva —muchas veces sin que tengan nada que ver— que nos lleva a alguna de esas necesidades primarias: una modelo famosa y joven, unas imágenes idílicas, un marco de lujo y poder, etc. Todo ello para halagar nuestro apetito de sensaciones gratificantes a fin de orientar la voluntad hacia la compra de ese producto. Los resultados y beneficios deben ser cuantiosos y abundantes dado que estas técnicas llevan años empleándose y son cada día más utilizadas.

Manipulación ideológica

Este tipo de manipulación es mucho más peligrosa e importante por la transcendencia en la persona y la repercusión en la sociedad. Impone ideas y actitudes de forma solapada, referentes a cuestiones básicas de la persona: política, economía, ética, religión… Ya lo decía Kafka: “Jugar con las palabras es jugar con la verdad, y jugar con la verdad es jugar con la vida”.

Si un grupo social o político quiere imponer su mensaje, solo tiene dos recursos: la violencia o recurrir al engaño y la demagogia mediante la manipulación, casi siempre a través del lenguaje. Esta última forma es la que hoy se emplea masivamente en los países democráticos. El lenguaje es el mayor don que posee el hombre, pero el más arriesgado. Es un arma de dos filos, ambivalente: cordial o indiferente, promotor de la verdad o de la mentira. Tenía razón Ortega y Gasset al avisar: “¡Cuidado con los términos, que son los déspotas más duros que la Humanidad padece!”. Asimismo, el gran filósofo alemán M. Heidegger advertía: “Las palabras son a menudo en la historia más poderosas que las cosas y los hechos”..

En todo tipo de manipulación, las técnicas son muchas y poderosas, y generalmente desconocidas por la inmensa mayoría, la cual no es consciente del enorme poder de los grandes medios de presión políticos y económicos. Por eso esta manipulación suele mostrar un notable refinamiento, ya que son programadas por profesionales y siguiendo una serie de esquemas y modelos perfectamente dispuestos y estudiados como los siguientes: 

términos talismán

En cada época existen vocablos que, por diversas razones, se cargan de un prestigio tal que evaden toda revisión crítica. Son, como muy bien los denomina el Profesor López Quintás, términos talismán. Son la quintaesencia de lo bueno, del progreso y bienestar. Tratar de oponerse a ellos es arriesgarse a ser tenido por retrógrado, homófobo, anti demócrata, fascista. etc. Son como amuletos que tienen el poder de prestigiar el discurso que acompaña y desprestigiar al que se le opone. Por ejemplo, una palabra amuleto por excelencia de nuestra época es “libertad”. Así que todo discurso que se envuelva en esta palabra deber ser tenido por correcto y admitido sin dudar. Es como una varita mágica. La libertad es hoy todopoderosa y por eso los términos autoridad, obediencia, pecado, etc., son algo que deja de tener sentido. De esta forma, tenemos numerosas cuestiones importantes que solo se manifiestan bajo la protección de una de estas palabras y no como son realmente. Es decir, aborto es sinónimo de salud, libertad; insulto lo es de libertad de expresión; sexualidad, de libertad con nuestro cuerpo, etc.

El manipulador saca amplio partido de este poder mágico. Sabe que al introducirlos el pueblo queda dominado y acepta ingenuamente lo que se le proponga. De este modo forma vemos cómo poco a poco nos van “cambiando el agua”, y tantas cosas que creíamos inmutables y esenciales se van alterando sin que nos demos cuenta. Todo bajo el poder omnímodo de un nuevo becerro de oro: el lenguaje y la palabra.

lenguaje políticamente correcto

Se trata de voces o expresiones que desplazan a denominaciones juzgadas “incorrectas”: magrebí en vez de moro, subsahariano en vez de negro, daños colaterales en lugar de víctimas civiles, aborto por interrupción voluntaria del embarazo o simplemente sigla IVE, etc. Podríamos hacer todo un diccionario con todas ellas, de echo algunas universidades americanas lo tienen referente a palabras que no deben usarse. De esta forma tan sencilla se omite u oculta su verdadero sentido, es decir, la verdad. En España podríamos destacar dentro de este género la fuente inagotable de palabras y conceptos nuevos que han nacido en los últimos años con la llamada “ideología de género “ y el “lenguaje no sexista”.

Un especialista en revoluciones y conquista del poder, José Stalin, afirmó lo siguiente: “De todos los monopolios de que disfruta el Estado ninguno será tan crucial como su monopolio sobre la definición de las palabras. El arma esencial para el control político será el diccionario”. 

por enésima vez

Otra forma sesgada de vencer al pueblo es la de repetir una y otra vez ideas o imágenes cargadas de intención ideológica. No se razonan ideas, no se demuestra nada, sencillamente se hacen afirmaciones contundentes a modo de sentencias cargadas de sabiduría. Este bombardeo diario configura la opinión pública, porque la gente acaba tomando lo que se afirma, como lo que se lleva, lo normal, lo moderno. Se cumple la famosa frase de que “una mentira repetida cien veces se convierte en verdad. Esto es algo que saben y usan muy bien los grupos terroristas y los que los apoyan. Repiten eslóganes de forma incesante sabiendo que algo va calando y siempre habrá ingenuos que piensen que al fin y al cabo “algo de razón si tienen. Ciertamente, mil mentiras no hacen una sola verdad, pero una mentira o una media verdad repetida por un medio poderoso de comunicación se convierte en una verdad de hecho. “Si lo dice el periódico, si lo ha dicho la TV….”.

El gran teórico de la comunicación, Marshall McLuhan (1911-1980), acuñó la expresión de que “el medio es el mensaje”: no se dice algo porque sea verdad, se toma como verdad porque se dice. La televisión, la radio, la letra impresa tienen un inmenso prestigio para quien los ve como una realidad prestigiosa que se impone.

La mentira y el engaño siempre se presentan así, como la manzana de Eva, apetecibles a la vista, a los deseos y a los sueños, pero que tantas veces esconden detrás el veneno del mal. Ante esta cultura que nos invade del dinero, del sexo y del poder, conviene tener presentes las enseñanzas de Jesús en el evangelio: «Sea vuestro lenguaje: “Sí, sí”; “no, no”, que lo que pasa de aquí viene del Maligno» ( Mt 5,37 ). El demonio siempre ha sido también el mentiroso por antonomasia, el mayor manipulador de la historia. Por eso basta saber que solo “la verdad os hará libres” (Jn 8,31-32).

algunos eufemismos más corrientes:

  • Emigración de trabajadores: movilidad exterior
  • Terrorismo: lucha armada
  • Aborto: interrupción del embarazo o mejor I.V.E.
  • Eutanasia: muerte digna
  • Matrimonio: pareja o Cónyuge A y Cónyuge B
  • Asesinos: violentos
  • Víctimas civiles: daños colaterales
  • España: estado español o este país
  • Negro: hombre de color o subsahariano
  • Piso pequeño: solución habitacional
  • Novio: compañero sentimental
  • Ancianos: mayores
  • Soborno: tráfico de influencias
  • Cárcel: centro penitenciario
  • Suicidio: muerte voluntaria
  • Despido: reajuste de plantilla
  • Insulto: agresión verbal
  • Pornografía: material para adultos
  • Preso: interno
  • Guerra: intervención militar
  • Cáncer: mortal o larga enfermedad
  • Divorcio: cese temporal de la convivencia
  • Etc., etc., etc.

 

Valentín de Prado

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