Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|martes, enero 16, 2018
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El lugar escondido 

“Jesús les gritó: “¡Animo, que soy yo!, ¡no temáis!.
Pedro le respondió: Señor, si eres tu, mándame ir
donde ti sobre las aguas.”

Mt 14; 27-28

 

EL LUGAR ESCONDIDO

Eres el imprevisible

nuestro Dios oculto, extraño

y nos enseñas así

desde dónde ir a buscarte

 

Tu desafías al mundo

y lo vuelves del revés

nada en Tí es previsible

matas nuestra vanidad.

 

Un día Tú decidiste

contar Tu historia conmigo

y me abriste la mirada

hacia mi vida pasada,

hacia todos los momentos

en que esperabas, callado

que me volviera hacia Ti

 

Y ha ocurrido, es verdad,

me has dejado ver tu rostro,

te has encontrado conmigo

en el lugar escondido

que guardabas para mí

 

Me has permitido adentrarme

en el fondo de mi pobreza

y es allí dónde he encontrado,

a mi buen Dios esperando

 

Pero tu, mi Padre bueno

no has querido permitir

que avanzara con dolor

¡Nada mas lejos de Ti!

 

Como Pedro, anhelante

te he pedido caminar

sobre las aguas del mar

y has extendido tu mano

sin preguntar qué buscaba

 

Solo has venido a mi encuentro

y te has quedado prendado

de mi brutal pequeñez,

de mi honda debilidad.

 

Y, desde entonces, Señor

es allí donde yo crezco

en mis espacios vacíos

donde te encuentras conmigo

 

¡Qué tarde he comprendido

Que el espacio para Ti

es necesario arrancarlo

de aquel hombre que uno fué

y que murió para siempre.

 

Y uno ya no tiene patria

ni lugares de descanso

en los que antes trataba

de calmar su sed diaria.

 

He cambiado mis alforjas

mi mundo de bagatelas

por el camino contigo

sin morada, sin destino

sin seguridad alguna

y dependiente de Ti

 

Pero lleno de tu Cielo

de Tu Vida, que es la Eterna

de Tu Rostro, que es la Luz

de Tu Amor, que es mi esperanza.

 

“Dichosos los que viven en tu casa,

alabándote siempre.

Dichosos lo que encuentran en ti su fuerza

al preparar su peregrinación.”

Salmo 83; 5-6

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