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El Papa condena la violencia y explotación contra los niños 

Santo Padre describe este tipo de acciones como “una plaga, un grito escondido que debe ser escuchado por todos”

El Papa llama plaga a la explotación y violencia contra los niños. Crónica Eva Fernández

El Pontífice ha hecho estas reflexiones desde la ventana del palacio apostólico del Vaticano y después del rezo del Ángelus dominical.

 “Rezo también y les pido rezar por conmigo por todos los chicos y chicas que son víctimas de violencia, de maltratos, de explotación y de las guerras. Esta es una plaga, es un grito escondido que debe ser escuchado por todos nosotros y que no podemos tratar de no verlo y no escucharlo”, ha pedido el Papa que ha clamado en numerosas ocasiones contra la explotación de menores, que ha calificado de forma de “esclavitud moderna”, y también ha efectuado diversos llamamientos para erradicarla.

Estas han sido sus palabras:

Queridos hermanos y hermanas. ¡buenos días!

El Evangelio de este segundo domingo de Cuaresma nos presenta el relato de la Transfiguración de Jesús (Cfr. Mt 17, 1-9). Llevados aparte a tres de los Apóstoles, Pedro, Santiago y Juan, Él subió con ellos a un monte elevado, y allí se produjo este fenómeno peculiar: el rostro de Jesús “resplandeció como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz” (v. 2). De este modo el Señor hizo resplandecer en su misma persona aquella gloria divina que se podía entender con la fe en su predicación y en sus gestos milagrosos. Y a la transfiguración se acompaña, en el monte, la aparición de Moisés y Elías, “que hablaban con Él” (v. 3).

La “luminosidad” que caracteriza este evento extraordinario simboliza su finalidad: iluminar las mentes y los corazones de los discípulos, a fin de que puedan comprender claramente quién es su Maestro. Es un destello de luz que se abre improvisamente sobre el misterio de Jesús e ilumina toda su persona y toda su vicisitud.

Ya decididamente encaminado hacia Jerusalén, donde deberá padecer la condena a muerte por crucifixión, Jesús quiere preparar a los suyos a este escándalo – el escándalo de la cruz –  a este escándalo demasiado fuerte para su fe y, al mismo tiempo, preanunciar su resurrección, manifestándose como el Mesías, el Hijo de Dios.

Y Jesús los prepara para aquel momento triste y de tanto dolor. En efecto, Jesús se estaba demostrando un Mesías diverso con respecto a las expectativas, a lo que ellos se imaginaban sobre el Mesías, a cómo debería ser el Mesías, un Mesías diferente con respecto a las expectativas: no un rey poderoso y glorioso, sino un siervo humilde y desarmado; no un señor de gran riqueza, signo de bendición, sino un hombre pobre que no tiene donde posar la cabeza; no un patriarca con descendencia numerosa, sino un célibe sin casa y sin nido. Es verdaderamente una revelación de Dios invertida y el signo más desconcertante de este escandaloso cambio es la cruz. Pero precisamente a través de la cruz Jesús llegará a la gloriosa resurrección, que será definitiva, no como esta transfiguración que duró un momento, un instante.

Jesús transfigurado en el monte Tabor ha querido mostrar a sus discípulos su gloria, no para evitarles que pasen a través de la cruz, sino para indicar hacia dónde lleva la cruz. El que muere con Cristo, con Cristo resucitará. Y la cruz es la puerta de la resurrección. El que lucha junto a Él, con Él triunfará. Éste es el mensaje de esperanza que contiene la cruz de Jesús, exhortando a la fortaleza en nuestra existencia. La Cruz cristiana no es un adorno de la casa o un ornamento que ponerse, sino que la cruz cristiana es  una llamada al amor con la que Jesús se ha sacrificado para salvar a la humanidad del mal y del pecado.

En este tiempo de Cuaresma, contemplamos con devoción la imagen del crucificado, Jesús en la cruz: es el símbolo de la fe cristiana, es el emblema de Jesús, muerto y resucitado por nosotros. Hagamos de modo que la Cruz marque las etapas de nuestro itinerario cuaresmal para comprender cada vez más la gravedad del pecado y el valor del sacrificio con el cual el Redentor nos ha salvado, a todos nosotros.

La Virgen Santa ha sabido contemplar la gloria de Jesús escondida en su humanidad. Que Ella nos ayude a estar con Él en la oración silenciosa, y a dejarnos iluminar por su presencia, para llevar en el corazón, a través de las noches más oscuras, un reflejo de su gloria.

Tras rezar la oración mariana del Ángelus, el domingo 12 de marzo, segundo domingo de Cuaresma, el Santo Padre Francisco expresó su dolor y cercanía con el pueblo de Guatemala tras el incendio desencadenado en la casa hogar Refugio Virgen de la Asunción, el miércoles 8 de marzo, que se cobró la vida de decenas de personas, la mayoría menores de edad que vivían en estas instalaciones y dejó numerosos heridos graves.

Ante este trágico incidente el Obispo de Roma aseguró sus oraciones y pidió asimismo rezar por todas las chicas y chicos víctimas de violencia, maltrato, explotación y de guerras. «Esta es una plaga», dijo el Pontífice, «esto es un grito escondido que debe ser escuchado por todos nosotros y que no podemos continuar fingiendo que no vemos y no escuchamos».

A continuación, el Sucesor de Pedro saludó a las familias, grupos parroquiales y peregrinos procedentes de varias zonas de Italia y de otras partes del mundo, reunidos en la Plaza de San Pedro para escuchar la habitual reflexión del Evangelio dominical y recibir la Bendición Apostólica. En esta jornada soleada, Francisco dirigió unas palabras especiales a los peregrinos llegados de Alemania y el Líbano, así como a un grupo de maratonistas de Portugal.

En esta ocasión, la Plaza de San Pedró contó también con la presencia de varios grupos de jóvenes, a quienes el Papa saludó con particular alegría: los chicos del municipio italiano de Lodi que se preparan para la Profesión de Fe, los estudiantes de Dalmine y Busto Arsizio, y el coro juvenil “Gota tras gota” dela localidad de Bérgamo.

Texto completo de los saludos del Papa Francisco después del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas,

Expreso mi cercanía al pueblo de Guatemala que vive el luto por el grave y triste incendio desencadenado en el interior de la casa Refugio Virgen de la Asunción, causando víctimas y heridas en las chicas que vivían allí. Que el Señor reciba sus almas, cure a los heridos, consuele a sus familias doloridas y a toda la nación. También rezo, y les pido que recen conmigo, por todas las chicas y chicos víctimas de violencia, maltrato, explotación y de las guerras. Esta es una plaga, esto es un grito escondido que debe ser escuchado por todos nosotros y que no podemos continuar fingiendo que no vemos y no escuchamos.

Dirijo un cordial saludo a todos ustedes aquí presentes, fieles de Roma y de tantas partes del mundo. Saludo a los peregrinos de Friburgo y Mannheim, en Alemania, así como a los del Líbano y a los maratonistas de Portugal.

Saludo a los grupos parroquiales provenientes de Gioiosa Ionica y Pachino, y a los chicos de Lodi que se preparan para la Profesión de Fe, los estudiantes de Dalmine y Busto Arsizio. Es verdad eso que ustedes dicen: no a la Cultura del Descarte, ¡bien!… y el coro juvenil “Gota tras gota” de Bérgamo.

Les deseo a todos un buen domingo. Por favor  no se olviden de rezar por mí. ¡Buen almuerzo! y ¡Hasta la vista!

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