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El poder judicial y la defensa de la vida 

 

¿Quedará la norma hueca de contenido por estar desvinculada del significado que le dan, en primer lugar, Dios, el Bien común, los DDHH, la Constitución, y, privadamente, la conciencia?¿Quién interpreta la Ley, sino el Juez? Y quién garantiza la probidad moral de éste, en tiempos de relativismo ético, pluralismo ideológico, político y cultural?

La Revolución Francesa, y sus seguidores de hoy, quieren reemplazar a Dios por una razón atea, y a forzar las conciencias con lo políticamente correcto.Ahora, ¿quién establece las leyes? ¿Un dictador? ¿Una mayoría Parlamentaria ideologizada que emana leyes contra la Vida, aprobadas contra toda ética y sentido común? ¡El referéndum!, pero éste puede ser fácilmente un consenso popular manipulado:

No tenemos más rey que el César! Crucificalo, crucificalo!!

Cuando la autoridad judicial claudica, se mimetiza con consensos e ideologías partidistas, dando lugar a perplejidades como las siguientes:

No es fácil de entender que este cuerpo profesional de juristas no haga valer su peso para imponer respeto a la clase política y, en alianza con la opinión pública, forzar la satisfacción de sus necesidades estructurales para el desempeño de su función. La apatía que se advierte es la triste constatación de una gran decadencia.

Los partidos han recurrido … al sistema de cupos… algunos consejeros han pasado directamente y sin solución de continuidad de un cargo político al Consejo… Los puestos del CGPJ ya no sólo son cubiertos mediante criterios clientelistas, sino también para pagar servicios políticos prestados.” (1)

Por otra parte, se confía en que la ciudadanía creyente intervenga:“Por favor, trata de convencer a los grupos políticos de que rechacen la moción y respeten los derechos de los creyentes.” (2)

Un observador atento ha afirmado:“No aplican la Ley porque niegan el hecho religioso, cuando afirma nuestra Constitución los artículos 14 y 16”:“Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social” (art. 14). (3)

¿Pasaremos a la historia como una época de conciencia líquida y de vacío de los poderes del Estado democrático: el Legislativo, el Judicial y el Ejecutivo? Es lo que se puede concluir cuando tenemos la impresión de estar sobre aguas movedizas, y experimentamos una preocupante falta de confianza en quienes gobiernan.

“A la exigencia de la tutela del bien común corresponde el esfuerzo del Estado para contener la difusión de comportamientos lesivos de los derechos humanos y las normas fundamentales de la convivencia civil. La legítima autoridad pública tiene el derecho y el deber de aplicar penas proporcionadas a la gravedad del delito. La pena tiene, ante todo, la finalidad de reparar el desorden introducido por la culpa. Cuando la pena es aceptada voluntariamente por el culpable, adquiere un valor de expiación. La pena finalmente, además de la defensa del orden público y la tutela de la seguridad de las personas, tiene una finalidad medicinal: en la medida de lo posible, debe contribuir a la enmienda del culpable.” (4)

Ahora, pasemos a la otra orilla, donde Dios no se muda. Recordemos algunas figuras bíblicas:

Moisés, que se rodeó de un corpus jurídico de colaboradores en el gobierno de Israel para los asuntos corrientes; Salomón, quien salvó una vida inocente de un rapto; Daniel, quien se enfrentó a los jueces corruptos y salvó una vida, la de Susana. Los profetas de Israel, recurren con frecuencia a un género literario llamado el rib, con el que aplican a las relaciones de Dios con su pueblo, la estructura de acusación, defensa y sentencia, propia de los procesos judiciales. El Juicio particular y el final, son su expresión más irreversible.

Sí, pero es que yo no soy creyente… Sí, pero es que yo no tengo conciencia, valdría decir. Volvamos a escuchar el grito de una conciencia universal, desgraciadamente desoída.

¡¡NUNCA SERÁ LÍCITO MATAR UN SER INOCENTE!! (5)

Referencias:

(1)Antonio Papell:

http://www.laverdad.es/murcia/prensa/20080915/opinion/decadencia-judicatura-20080915.html

(2)http://www.citizengo.org/hazteoir/sc/71701-odio-religioso

(3)Alfonso Basallo, De qué lado están los jueces españoles?

http://www.actuall.com/criterio/democracia/lado-estan-los-jueces-espanoles-nos-gustaria-saberlo/

(4)Catecismo de la Iglesia Católica & 2266.

(5)San Juan Pablo II, Encuentro de Las Familias en La Castellana, Madrid. Octubre de 1994, coincidiendo con la celebración del Año Internacional de la Familia, declarado por la ONU.

     Juan Ignacio Echegaray

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