Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|martes, octubre 17, 2017
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Eleuterio Fernández Guzmán

Eleuterio Fernández Guzmán
23 septiembre, 2017(0)

Dice Francisco Varo (Profesor del Antiguo Testamento en la Universidad de Navarra), tomando palabras de Gregorio Magno, que la Biblia es, al fin y al cabo, “una carta de Dios dirigida a su criatura”. Y, por eso mismo, un “mensaje que le hace llegar quien lo conoce bien y lo quiere”. La Palabra de Dios, contenida en los libros que forman las Sagradas Escrituras, es, pues, para los que nos consideramos hijos del Padre, un instrumento poderoso que, bien conocido y utilizado, fundamenta nuestra propia existencia y da sentido a nuestro caminar hacia el definitivo Reino de Dios. Supone, por tanto, una especie de asidero al que poder acudir en nuestro quehacer; un, a modo de piedra angular sobre la que se construye nuestra vida. Así, seguimos las palabras de San Juan, que, en su Primera Epístola (1, 2-3) dejó escrito que “Os anunciamos la vida eterna: que estaba junto al Padre y se nos manifestó. Lo que hemos visto y oído os lo anunciamos para que también vosotros viváis en esta unión nuestra que nos une con el Padre y con su Hijo Jesucristo”. Por otra parte, el sentido que tiene la Biblia para los cristianos, aquí católicos, … Full article

18 mayo, 2017(0)

Es bien cierto que aún quedan muchos días para que llegue el domingo de Pentecostés. Ahora, sin embargo, debemos mirar más allá del tiempo en el que estamos y tratar de conocer, si es que nos da el corazón para tanto, cuál ha de ser nuestra actitud en este tiempo, digamos, intermedio entre el encuentro de Cristo y María en la mañana del domingo por excelencia y aquel en el que el Hijo de Dios envíe a sus discípulos a predicar y a transmitir la Buena Noticia del Reino de Dios. Sabemos que la pervivencia de la Pascua durante los cincuenta días en los que ahora mismo estamos tiene, como fecha, una que lo ese simbólica. Siete semanas es un signo de plenitud según el significado que el número 7 tiene en las Sagradas Escrituras. Por eso también vienen a ser como una imagen de la eternidad a la  que estamos destinados gracias a Cristo por haber muerto en la cruz para salvación del mundo.  Por eso, hasta el momento exacto en el que (Hechos 2, 1-3) “Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el …

10 abril, 2017(0)

Sabemos que tenemos necesidad de Dios. Por muchos intentos que se hagan para que el Padre no esté presente en nuestras vidas y de que el Creador nos sea ajeno, la verdad es que no podemos hacer tal cosa porque lo que es, Dios, no puede dejar de ser por nuestros intereses particulares y personales.  Por eso hemos de hacer dos clases de prácticas o, mejor dicho, hemos de manifestar dos actitudes que, en verdad, puedan permitirnos sentir a Dios en nuestra vida y, por eso mismo, ausentarnos del exterior ruido: ser capaces de “aislarnos” espiritualmente del mundo y su estruendo y, en segundo lugar, obviar lo que no nos permite acercarnos a Dios. Lo primero de todo, es decir, a lo que más hemos de dar importancia, es al hecho de ser capaces de contemplar a Dios y, a la vez, evitar ser conducidos, por la senda mundana, a la fosa de la que tanto habla el salmista. Para llevar a cabo tal posibilidad no nos queda más remedio que hacer uso del instrumento que Dios nos da y del que, a veces, olvidamos: la libertad. Y, efectivamente, a través del ejercicio de la libertad podemos manifestar una …

11 marzo, 2017(0)

Hace unos días ha empezado un tiempo de los que llamamos “fuertes”. Y es que no es poca cosa esperar la llegada de la Pascua. Viene a ser el tiempo de Cuaresma de purificación. Pero sabemos que purificarse no resulta fácil sino, al contrario, difícil y, a veces (por nuestra mundanidad) imposible. Dejó dicho San Josemaría, en la Homilía del I Domingo de Cuaresma (2 de marzo de 1952) que “La Cuaresma ahora nos pone delante de estas preguntas fundamentales: ¿avanzo en mi fidelidad a Cristo?, ¿en deseos de santidad?, ¿en generosidad apostólica en mi vida diaria, en mi trabajo ordinario entre mis compañeros de profesión?” (“Es Cristo que pasa” 58) Así, la purificación puede ser procurada contestando a cada una de una tales preguntas, de la forma que Dios espera de nosotros: 1.- ¿Avanzo en mi fidelidad a Cristo? Demandado como esencial en nuestra fe, alcanzar un grado de fidelidad mayor, es, para nosotros, no sólo importante sino básico. Ser fieles es sinónimo de haber comprendido lo que significa creer en Dios. 2.- ¿Avanzo en deseos de santidad? Ser santos, en tiempo de Cuaresma, es identificarnos, más que nunca, con un comportamiento recto y obligatoriamente cristiano: amor, perdón, …

19 febrero, 2017(0)

Durante el rezo del Ángelus del domingo 26 de septiembre de 2010, el emérito Benedicto XVI dijo que “¡Sólo el Amor con mayúscula da la verdadera felicidad!” dando a entender que hay, por decirlo así, dos tipos de amor: el ordinario y el extraordinario que bien podemos escribirlo, por lo que supone y por lo que es, con mayúscula. La letra mayúscula, pues, llamada también capital, se utiliza, como bien sabemos, en ocasiones diversas. Una de ellas es la que privilegia el sentido de lo que se quiere decir por el que lo es común u ordinario. Así, cuando hablamos de Amor, con mayúscula ¿qué queremos decir o a qué nos referimos? Al fin y al cabo, el Amor bien se puede expresar a través de lo escrito, en el número 969 de Camino por S. Josemaría: “Los que, dejando la acción para otros, oran y sufren, no brillarán aquí, pero ¡cómo lucirá su corona en el Reino de la Vida! -¡Bendito sea el ‘apostolado del sufrimiento’!”. Por tanto, vemos que el Amor, expresado como dolor y expresado como sufrimiento por otros hermanos (todos somos hijos de Dios) es buen ejemplo de lo que tal expresión puede llegar a …

17 enero, 2017(0)

La oración, para un creyente católico, ha de ser un instrumento espiritual sobre el que construir vida. Sin oración, en verdad, no hay vida cristiana porque la misma supone ponernos en comunicación directa con nuestro Creador. Y esto lo supo ver muy bien Ernestina de Champurcin cuando escribió lo que sigue: No sé cómo me llamo… Tú lo sabes, Señor. Tú conoces el nombre que hay en tu corazón y es solamente mío; el nombre que tu amor me dará para siempre si respondo a tu voz. Pronuncia esa palabra De júbilo o dolor… ¡Llámame por el nombre que me diste, Señor! En este poema habla de aquella llamada que hace quien así lo entiende importante para su vida. Se dirige a Dios para que, si es su voluntad, la voz del corazón del Padre se dirija a su corazón. Y lo espera con ansia porque conoce que es el Creador quien llama y, como mucho, quien responde es su criatura. Pero también podemos acogernos a las Sagradas Escrituras donde la oración es puesta, muchas veces en práctica por aquellos que, inspirados por Dios, han sabido dejar escrito lo que tanto bien nos hace. Así, con el Salmo 138 …

28 diciembre, 2016(0)

  No es poco cierto que en algunas ocasiones y en según qué circunstancias puede tener asiento en nuestro corazón la duda acerca de si Dios nos escucha. Y las Sagradas Escrituras tienen respuesta, también, para esto. Lo dice el Salmo 3: “Cuando clamo, respóndeme, oh Dios mi justiciero, en la angustia tú me abres salida; tenme piedad, escucha mi oración. Vosotros, hombres, ¿hasta cuándo seréis torpes de corazón, amando vanidad, rebuscando mentira? ¡Sabed que Dios mima a su amigo, Dios escucha cuando yo le invoco. Temblad, y no pequéis; hablad con vuestro corazón en el lecho ¡y silencio! Ofreced sacrificios de justicia y confiad en Dios. Muchos dicen: ‘¿Quién nos hará ver la dicha?’ ¡Alza sobre nosotros la luz de tu rostro! Dios, tú has dado a mi corazón más alegría que cuando abundan ellos de trigo y vino nuevo. En paz, todo a una, yo me acuesto y me duermo, pues tú solo, Dios, me asientas en seguro”. Con toda claridad dice el salmista que “Dios escucha cuando le invoco” y, así, se siente en la seguridad de no estar orando a la nada o a nadie sino, muy al contrario, al Padre que lo creó. Y …

1 diciembre, 2016(0)

Cuando llega el Adviento muchas realidades espirituales salen al encuentro de los fieles católicos porque las hay que no podemos olvidar. Y es que sabemos que esperamos el nacimiento, otra gozosa vez, del Hijo de Dios y que el Emmanuel, nacido de una Virgen que accedió al pedido del Creador, vendrá para cumplir una misión muy importante. Es bien cierto que Dios podía haber escogido otra manera para que su humanidad, aquella que creó y de la que creyó que era muy buena tal creación (como así recoge el Génesis), podía salvarse de cualquier forma que el Señor quisiera. Y sabemos que escogió una muy concreta y que consistía en que su Hijo naciera de una mujer especialmente escogida por su fe y fidelidad. Y aquella joven, apenas una niña camino de la adolescencia judía, supo cumplir con su especial misión. Sabemos, por lo tanto, a Quien esperamos y que a Quien esperamos es nuestro hermano y gozamos recordando cuando nació porque nunca lo hemos olvidado ni nada hará posible que lo olvidemos si mantenemos nuestra fe en su Padre Todopoderoso, Él mismo hecho hombre. También esperamos que este tiempo sea uno que lo sea de alegría porque el …

10 noviembre, 2016(0)

  Muchas veces nos podemos preguntar dónde están las raíces de nuestra fe católica porque, en demasiadas ocasiones, las dudas asaltan nuestro corazón y nos puede producir daños graves. Así, bien podemos decir que las raíces de nuestra fe están en una serie de momentos de la vida de Jesucristo y, sobre todo, en una especie de, digamos, mensaje que se plasma en los gestos que, el Hijo de Dios, hizo a lo lago de los últimos momentos de su terrena vida. Así, bien podemos considerar como raíces de nuestra fe, a las siguientes: la Pasión de Cristo, en la Última Cena, en la Eucaristía, en Su Sangre y Su Carne. Última Cena Tenemos por muy conocido y amado que Jesucristo, cuando se reunió con aquellos primeros nosotros en lo que sería su Última Cena, no quiso que fuera una cena pascual cualquiera sino que, al contrario, quedara en los corazones de los presentes la sensación de que se encontraban ante un momento histórico de no poca importancia. Seguramente se puede decir que fue siglos después cuando se comprendió a la perfección el sentido de aquella Última Cena. Sin embargo, es bien cierto que una importante raíz de nuestra …

20 octubre, 2016(0)

El Decreto Ad Gentes (Sobre la actividad misionera de la Iglesia) firmado por Pablo VI el 7 de diciembre de 1965, en el marco del Concilio Vaticano II, dice que “La razón de esta actividad misional se basa en la voluntad de Dios, que “quiere que todos los hombres sean salvos y vengas al conocimiento de la verdad, porque uno es Dios, uno también el mediador entre Dios y los hombres, el Hombre Cristo Jesús, que se entregó a sí mismo para redención de todos”, “y en ningún otro hay salvación”. Es, pues, necesario que todos se conviertan a Él, una vez conocido por la predicación del Evangelio, y a Él y a la Iglesia, que es su Cuerpo, se incorporen por el bautismo”  (Ad Gentes, 7). De aquí que propagar la Fe sea, es, en esencia, el mandato dado por Dios a través de Cristo cuando éste envió a sus apóstoles a difundir la Buena Noticia por el mundo entonces conocido. Desde entonces esa propagación ha devenido hermoso fruto de amor y de esperanza para muchos pueblos que ignoraban, siquiera, la existencia de Cristo, la verdad de Dios y lo que, en realidad, podían alcanzar con ese conocimiento …

7 octubre, 2016(0)

Los cristianos, los católicos, somos células de las que se compone el tejido de la Iglesia, institución creada por el Mesías y entregada a Pedro para que la gobernara y, entregara, con el paso de los siglos, las llaves, de forma sucesiva, al Papa Francisco, el Santo Padre. Como tales células damos vida al tejido que, tras el paso del tiempo, ha dado en ser la imagen de Dios en el mundo. Por eso, a veces, resulta necesario preguntarse cómo es posible que los que hemos de dar forma, de conformar, el sí a Dios, el sí a Cristo, el sí al Espíritu, permanezcamos en estado de letargo. Podemos preguntarnos, por lo dicho antes, cuál es, si hay, la razón por la cual permanecemos callados, como si la cosa no fuera con nosotros, cuando se zahiere a la Iglesia, cuando se insulta a Cristo, cuando se minusvaloran unas creencias que, venidas de Dios, sabemos que no son mejorables y no lo serán. Sobreponerse a la primera impresión que puede producir esa inquisición por la dificultad que, en ocasiones, supone ese verdadero hecho divino y humano, ha de valer la pena, necesaria, manifestar qué es eso de ser “hijos de …

20 septiembre, 2016(0)

Las siguientes preguntas nos las deberíamos hacer de vez en cuando o, por ejemplo, ahora mismo: ¿Es posible que estemos volviendo a tiempos de paganismo?; ¿Es posible que estemos perdiendo nuestra identidad católica?; ¿Es posible que nuestra fe la estemos dejando aparcada? Apuntan las mismas a una situación por la que, a lo mejor, está pasando nuestra fe y, así, lo que hacemos con ella. Y es que sabemos que los paganos o, mejor, la actitud que tienen las personas que así se pueden llamar, tiene, por vida, servir a los ídolos y tener por dioses, varios, a los diversos baales que hoy día existen por doquier y que enturbian nuestra relación con Dios y, también, con nuestro prójimo. ¿Cómo es esto posible? Pragmáticamente cualquiera puede apreciar que son muchos los ídolos, dioses pequeños, que en determinadas ocasiones dominan nuestras vidas. Bien sea el dinero, el ansia de tener, el poder que se quiere, los bienes de cuya presencia no podemos desprendernos en la medida que corresponde, etc., cualquiera de tales instrumentos del Mal puede hacernos abandonar nuestra fe y dejar nuestra vida en manos de los más diversos diosecillos. Así, en efecto, es más que evidente que los …

29 agosto, 2016(0)

  Los católicos sabemos que aquellos hermanos nuestros que han subido a los altares tras el correspondiente periodo de estudio de sus vidas y, claro, aquello que como milagroso se les atribuye, son, por eso mismo, ejemplo a seguir y a tener en cuenta. Manuel Lozano Garrido, más conocido como Lolo, era muy joven cuando sintió que la fe le atraía con una fuerza que no podía resistir y que, es más, no quería oponerse a que Dios lo llamase a según qué deberes y según qué quehaceres. Es más, podría ser incluso que de su periodo de 3 meses en prisión (Persecución religiosa y Guerra Civil Española, 1936-1939) le viniera, tal eran las condiciones ambientales en las que se encontraba, tanto malestar corporal porque Lolo sufrió un gran daño físico que lo postró en una silla de ruedas desde que cumplió los 22 años (había nacido el 9 de agosto de 1920). Y acabó perdiendo la vista y así pasaron los nueve últimos años de su vida. A cualquier persona que no tuviera un buen fondo espiritual y no tuviera la cabeza, como suele decirse, bien amueblada a base de principios eternos, la cosa se le hubiera hecho …

1 julio, 2016(0)

Hoy día, en un tiempo en el que hay ruido que impide escuchar a Dios no podemos, sin embargo, dejar de escuchar a Quién nos creó y a Quien nos salva porque merece atención. No podemos hacer, tampoco, como si no fuera importante para nosotros poner oído cuando debemos ponerlo. Sabemos que mucho del ambiente que nos rodea no está muy relacionado ni con Dios o, simplemente, con lo religioso. Es más, las propuestas de una sociedad hedonista y relativista en nada o en poco pueden tener que ver con una concepción religiosa de la vida y, aquí, católica. Por tanto, escuchar a Dios ha de resultar, por fuerza, un ejercicio bastante dificultoso pero no, por supuesto, imposible. ¿Dónde podemos acudir para mejor escuchar el Creador? Cualquiera que se diga hijo de Dios sabe que es en Su Palabra donde podemos encontrar el mensaje que el Padre dejó escrito para sus hijos. Es ahí, entonces, donde debemos acudir en tanto en cuanto queramos hacer efectiva tal escucha. Sin embargo, no podemos decir que la contemplación de la Palabra de Dios esté a la altura de lo que eso supone y, por lo tanto, tampoco podemos decir que se aprecie …

23 junio, 2016(0)

Hoy día, en un tiempo en el que hay ruido que impide escuchar a Dios no podemos, sin embargo, dejar de escuchar a Quién nos creó y a Quien nos salva porque merece atención. No podemos hacer, tampoco, como si no fuera importante para nosotros poner oído cuando debemos ponerlo.Sabemos que mucho del ambiente que nos rodea no está muy relacionado ni con Dios o, simplemente, con lo religioso. Es más, las propuestas de una sociedad hedonista y relativista en nada o en poco pueden tener que ver con una concepción religiosa de la vida y, aquí, católica. Por tanto, escuchar a Dios ha de resultar, por fuerza, un ejercicio bastante dificultoso pero no, por supuesto, imposible. ¿Dónde podemos acudir para mejor escuchar el Creador? Cualquiera que se diga hijo de Dios sabe que es en Su Palabra donde podemos encontrar el mensaje que el Padre dejó escrito para sus hijos. Es ahí, entonces, donde debemos acudir en tanto en cuanto queramos hacer efectiva tal escucha.  Sin embargo, no podemos decir que la contemplación de la Palabra de Dios esté a la altura de lo que eso supone y, por lo tanto, tampoco podemos decir que se aprecie mucho la importancia que la  misma tiene para nuestras vidas.Escuchar a Dios, así, resulta …

26 mayo, 2016(0)

“En efecto, yo por la ley he muerto a la ley, a fin de vivir para Dios: con Cristo estoy crucificado: y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí; la vida que vivo al presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí. No tengo por inútil la gracia de Dios, pues si por la ley se obtuviera la justificación, entonces hubiese muerto Cristo en vano.” San Pablo reconoce muchas cosas en este texto que envía a los Gálatas (2, 19-21) y lo que reconoce no es cosa que le correspondiera a él solo entender sino que, a modo de extensión a todos los hermanos en la fe, nos corresponde a cada uno de nosotros tener en cuenta. Y, como para que no quede nada en duda y todo nos sea limpio y fácilmente entendible, en otra Epístola, ahora a los de Éfeso (4, 17-24) concreta lo que significa que Cristo impera en nosotros o que, en todo caso, debería imperar: “Os digo, pues, esto y os conjuro en el Señor, que no viváis ya como viven los gentiles, según la vaciedad de su mente, sumergido su pensamiento en las …

11 abril, 2016(0)

Si de verdad nos consideramos hijos de Dios y, además, seglares, nada hay más importante para nosotros que anunciar la Palabra de Dios, la Buena Noticia. Por eso San Pablo dice muy bien en su Epístola a los Romanos: “¡Qué hermosos son los pies de los que anuncian la Buena Noticia!” (10,14-15). Por tanto ¿Qué podemos encontrar, como bueno y gozoso, en esta expresión del apóstol de Tarso? Creemos que esto que sigue: Gozo de la labor del anunciador Transmitir la Palabra de Dios ha de ser, para quien se considera su hijo, algo hermoso, algo que le ha de llenar el corazón de alegría y de esperanza en que sea recibido como corresponde a lo que sale del corazón del Padre e inspira a su semejanza a fijarlo por escrito. Y, también, transmitir la doctrina católica es, más que nada, obligación. Pero no se trata de algo que cause enojo o tristeza sino apertura del corazón al otro y, por eso, al hermano en la fe y al que no la tiene. Llevar, pues, la Palabra de Dios allí donde es necesaria no deja de ser hermoso para quien lo hace y gozoso para quien la recibe. Y …

29 marzo, 2016(0)

Siempre que alguien conoce a Jesucristo y lo conoce bien llega a una conclusión que, en principio, no es nada extraña: era, es, el Hijo de Dios que vino al mundo a salvarnos. Así dicho, no podemos decir que sea nada incierto porque fue enviado por el Padre para que el mundo que quisiese salvarse… se salvara. Pero lo que Cristo vino a hacer al mundo fue algo tan grande y misterioso como procurar que sus hermanos los hombres (él había nacido de una Virgen en un rincón muy alejado del mundo romano, imperio entonces en el poder del orbe) comprendiesen que no habían acertado al escoger el camino por el que caminaban y que, por decirlo de alguna forma, debían cambiar de rumbo y buscar el destino para el cual habían sido creados por Dios: la vida eterna, la bienaventurada y, en suma, la Visión Beatífica. Cristo tenía un trabajo arduo que llevar a cabo. Y, poco a poco, desde el mismo momento en el que se quedó en Jerusalén a los doce años porque debía encargarse de las cosas de su Padre, comprendió que debía ejercitarse con tesón y perseverancia: incluso aquellos sabios que le escuchaban impresionados …