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“Es una desgracia” que obispos de Alemania se opongan a cruces en oficinas 

El Nuncio Apostólico en Austria, Mons. Peter Zurbriggen, aseguró que está “entristecido y avergonzado”, luego de que obispos y sacerdotes católicos expresaron su oposición a que el gobierno del estado alemán de Baviera coloque cruces en edificios públicos.

“Como Nuncio, como representante del Santo Padre, estoy entristecido y avergonzado de que cuando en un país vecino se erigen cruces, sean sus obispos y sacerdotes quienes piensen que tienen que criticar la decisión”, dijo Mons. Zurbriggen el 1 de mayo, en la Benedict XVI Philosophical-Theological University, en Heiligenkreuz, Austria.

“¡Es una desgracia! Eso es inaceptable”, añadió.

El Nuncio, de 74 años, destacó en el evento que “estamos en Heiligenkreuz”, que significa “Santa Cruz” en alemán. Mons. Zurbriggen estaba hablando en una “día de agradecimiento” en la universidad pontificia, a cargo de Stift Heiligenkreuz, un monasterio cisterciense ubicado a cerca de 32 kilómetros al suroeste de Viena.

“Muchos saben que mi lema episcopal es ‘Sancta Crux, mihi lux’: Santa Cruz, mi luz”, añadió.

Para el Nuncio es igualmente vergonzoso que algunos obispos se quiten sus cruces pectorales cuando visitan Tierra Santa.

“Pero luego pienso en el Cardenal Jean-Louis Tauran, que recientemente visitó Arabia Saudita y fue recibido por el rey. Él usó una cruz que era dos veces más grande que la que estoy usando ahora. ¡Eso es bueno!”, destacó.

El Cardenal Tauran, Presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, se encontró con el rey Salmán en Riad, el 18 de abril de este año.

Los comentarios del Nuncio en Austria se producen luego de que el Arzobispo de Münich y Presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania, Cardenal Reinhard Marx, criticara la decisión del gobierno de Baviera, diciendo que la cruz es “un signo de oposición a la violencia, injusticia, pecado y muerte, pero no un signo (de exclusión) contra otras personas”.

La cruz puede ser malentendida como simplemente un símbolo cultural, dijo, y por lo tanto mal usada por el Estado.

Para el Cardenal Marx, el gobierno de Baviera ha causado “división, inquietud y adversidad”.

Sin embargo, el Obispo de Regensburg (Alemania), Mons. Rudolf Voderholzer, aplaudió la decisión gubernamental, diciendo que “la cruz es el epítome de la cultura occidental. Es la expresión de una cultura de amor, compasión y afirmación de la vida”.

“Pertenece a los fundamentos de Europa”, agregó.

Para Mons. Voderholzer, la presencia pública de la cruz en Baviera debería ser vista como tal, acogida y apreciada.

Esta es la razón, dijo el obispo alemán, por la que los cristianos han colocado cruces en las cumbres de las montañas bávaras: “No la bandera nacional u otro símbolo de gobierno humano, como le podría haber gustado ver a otros en otras épocas, sino la cruz”.

“Debería ser ampliamente visible, la cruz, el signo de la salvación y la vida en que Cristo está en el cielo y en la tierra, Dios y el pueblo reconciliado, víctimas y perpetradores”.

El pedido de que cada entrada de los edificios estatales muestre una cruz fue anunciada por la oficina del ministro presidente de Baviera, Markus Söder. La directiva de colgar las cruces desde el 1 de junio de este año ha motivado el debate público en Alemania sobre temas de cultura, valores y las raíces cristianas del país, que se encuentra fuertemente dividido por temas de herencia, religión e identidad.

La acusación de que el Gobierno intentaría malversar la cruz o designarla como un símbolo puramente cultural fue rechazada categóricamente por Söder, que es luterano.

Al hacer el anuncio el 24 de abril, la oficina de Söder dijo que la decisión busca “expresar el carácter histórico y cultural de Baviera”, y presentar “un compromiso visible a los valores fundamentales del orden legal y social en Baviera y en Alemania”.

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