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Estaurograma 

En los manuscritos cristianos más antiguos se encuentra un fenómeno que los expertos denominan nomina sacra, «nombres sagrados», y que consiste en abreviar determinadas palabras consideradas importantes o significativas mediante algunas de las letras que las componen. Por ejemplo, y utilizando el alfabeto español, el término «Jesús» se podría abreviar como «JE» o «JS»: primera y segunda letra, o primera y última letra, respectivamente. Esto se aplica a una serie de términos como «Jesús», «Cristo», «Dios», «Señor», «espíritu», «hombre», «hijo», «cielo», «David», «salvador», «Israel» o «Jerusalén», que habitualmente aparecen además con un trazo horizontal en la parte superior (lo contrario del subrayado).

Pues bien, un caso especial dentro de los nomina sacra es el denominado «estaurograma», es decir, la aplicación de esa técnica de abreviación a las palabras «cruz» y «crucificar» (staurós y stauroô respectivamente en griego). Así, a veces se descubre en los manuscritos la abreviatura «CTPOC» (stros). Pero lo que resulta más curioso es que en esa abreviatura aparece la letra «erre» montada sobre la «te», es decir, en griego, P (letra ro, «erre») encima de T (letra tau, «te»), haciendo que los trazos verticales de las dos letras se continúen, de modo que conforman un signo como una cruz que tiene un bucle o una panza en la parte derecha del tramo vertical superior (como vemos algunas veces en las casullas de los sacerdotes).

A esto habría que añadir el valor numérico de las letras. En griego, la ro (P) tiene un valor de 100, el mismo que el de las letras de la palabra boethía, que significa «ayuda, auxilio». De esta manera, el estaurograma, aparte de referencia visual de la cruz de Cristo, estaría ofreciendo un mensaje en clave para aquellos que pudieran entenderlo: «En la cruz (T) está el auxilio (P), la salvación».

 Pedro Barrado

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