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«Estos hermanos nuestros buscaban una vida mejor, pero han encontrado la muerte» 

La delegación de Migraciones y Cáritas diocesana de Málaga han expresado este lunes su «dolor ante el hallazgo de una veintena de inmigrantes subsaharianos ahogados a unas cuatro millas» de Melilla. «Estos hermanos nuestros buscaban una vida mejor para ellos y para sus familias, pero han encontrado la muerte», han lamentado ambas instituciones en un comunicado conjunto.

Se estima que podrían ser hasta 47 las personas a bordo de la embarcación, aunque no se tiene conocimiento del número exacto. De momento, la Guardia Civil ha recuperado los cuerpos sin vida de 17 inmigrantes y no se descarta que en las próximas horas aparezcan más.

Los hechos tuvieron lugar este sábado 3 de febrero frente al cabo Tres Forcas (Marruecos) por «la imposibilidad de encontrar vías seguras para la migración», han señalado desde Cáritas y la delegación de Migraciones. Esto «pone en peligro la integridad de las personas, llegando incluso a la muerte, como lamentablemente ha ocurrido en esta ocasión».

Asimismo, la ausencias de vías seguras «fomentan el tráfico y la trata de personas, que se ha convertido en un negocio muy lucrativo [según las Naciones Unidas, alcanza en Europa unos beneficios de 3 mil millones de dólares al año]», han denunciado.

Para Cáritas y la delegación de Migraciones, «nadie se siente responsable de esto; ni la comunidad internacional, ni los gobiernos ni tampoco la sociedad en general». Sin embargo, han criticado «la cultura del bienestar», que «nos hace pensar solo en nosotros mismos, nos hace insensibles al grito de los otros. Nos hemos acostumbrado a pensar que el sufrimiento del otro no tiene nada que ver con nosotros, no nos concierne, y esto Dios no lo quiere».

En este sentido, han recordado «la importancia de dejarnos interpelar por el dolor del prójimo». Además, han evocado diferentes alocuciones del Papa en las que invitaba a los fieles a «pedir a Dios el don de la conversión, el don de las lágrimas, tener el corazón abierto a su llamada en el rostro sufriente de tantos hombres y mujeres», así como «la gracia de llorar por nuestra indiferencia, de llorar por la crueldad que hay en el mundo, en nosotros, también en aquellos que en el anonimato toman decisiones socio-económicas que hacen posibles dramas como éste».

Antes de concluir, desde Cáritas y la delegación de Migraciones piden oraciones «por estos hermanos que han perdido la vida y por sus familias. Pidamos también para que sepamos ver, escuchar y reconocer el sufrimiento de los pobres y la fuerza necesaria para contribuir a erradicar las causas que las originan».

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