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HOY ¿A QUÉ TIENES MIEDO? 
14 de Julio
Por Ángel Pérez Martín

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:

«Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro y al esclavo como su amo. Si al dueño de casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados!

No les tengáis miedo, porque nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse. Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea.   No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la “gehenna”. ¿No se venden un par de gorriones por un céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo: valéis más vosotros que muchos gorriones.

A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos, y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos» (San Mateo 10, 24-33).

COMENTARIO

¡Qué gran regalo de parte del Señor en tiempo estival! Dice el Señor que muchos son los llamados, pero pocos lo elegidos. Esta palabra se la dirige a sus 12 “llamados” más cercanos. A aquellos con quienes va a comenzar una gran obra. Jesús llama a la fe a sus apóstoles desde sus miedos. Yo creo que cada uno de nosotros es el resultado de sus miedos, que son el motivo principal de nuestra falta de libertad; ellos limitan nuestra forma de pensar, de manifestarnos, en definitiva, de relacionarnos con el otro. Yo, hoy, con esta palabra me siento llamado a sentarme y hacer una lista de todos mis miedos. Vivimos en una sociedad hipócrita que por un lado se escandaliza de su pasado dictatorial y por otro lado impone una dictadura de ideas. El hombre y la mujer de hoy viven condicionados a ese perfil impuesto por unos personajes que han usurpado el lugar de Dios y se esconden entre la política, los medios sociales y de comunicación, el mundo empresarial, etc. Ellos son los que inyectan ese miedo a no tener cabida en este mundo materialista, anárquico y libertino. El Señor nos dice que para pasar de “llamado” a “elegido” necesitamos saber que tipo de temor es el que habita en nosotros. La gehenna es el equivalente del hebreo gueh Hinnóm, que significa “valle de Hinón”. Este valle fue testigo de sacrificios de niños en el fuego o de muchos judíos muertos a manos de babilonios pero con el tiempo se convirtió en un basurero de Jerusalén, el cual se mantenía ardiendo a fin de incinerar los desperdicios. Cualquier cosa que se arrojara allí quedaría reducida a cenizas, es decir, destruida por completo. Es el final de todo lo material de este mundo. Todo lo material tiene un fin, es temporal. Por eso es importante conocer los miedos que habitan en nosotros porque ellos son los que nos harán vivir según lo material —el mundo de hoy y su temporalidad— o según el espíritu —el mundo venidero y su eternidad—.  Todos hemos experimentado el poder de Dios en nuestra debilidades, miedos y fracasos —representados en la noche—. El Señor nos exhorta a ser voceros de esta experiencia. A hacer presente en medio de este verano la existencia de un Dios de la historia que cambia la vida del hombre. Nos invita a arriesgarnos al ridículo poniendo de manifiesto lo que nos ha dicho al oído al regalarnos una experiencia personal profunda.

Que no nos engañe el enemigo pensando que esta palabra viene a amenazar nuestra libertad. En absoluto. Ni tampoco el Todopoderoso tiene ninguna necesidad de que hagamos grandes esfuerzos para dar la talla de «elegidos». Para nada. Somos nosotros los que necesitamos ver que Dios es importante en nuestra vida. Somos nosotros los que tenemos la necesidad de creer que el Señor tiene poder sobre nuestros miedos, sobre nuestras esclavitudes, sobre lo que nos domina. El Señor con esta palabra se nos presenta hoy como en la zarza ardiente a Moisés para «SER» en medio de nuestra existencia. Pero… ¿te dejan tus miedos ver a Dios en tu vida? Feliz verano.

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