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Iesu Communio abre su primera fundación en la archidiócesis de Valencia 

EN LA LOCALIDAD DE GODELLA

Iesu Communio acaba de hacer pública su primera fundación en la localidad valenciana de Godella. La congregación religiosa fundará en el monasterio ocupado hasta ahora por las salesas.

Os comunicamos la alegría de que Dios abre a Iesu Communio un nuevo camino. Nuestra primera fundación será en la Diócesis de Valencia, en el pueblo de Godella.

El día 10 de junio celebraremos una Misa de acción de gracias y petición. Os pedimos una vez más vuestro apoyo y colaboración. ¡Os necesitamos tanto…! También la nueva casa estará abierta ese día para cuantos queráis visitarla.

Estáis invitados todos a acudir para dar gracias inmensas al Señor, Dador de todo bien.

Aún no hemos concretado el lugar de la Eucaristía y la hora, pero, como no queda mucho tiempo, queríamos comunicároslo para que quienes deseéis podáis reservar ese día. Tan pronto sepamos lugar y hora, lo anunciaremos en nuestra web.

Encomendamos nuestras vidas y esta obra de su Hijo a la protección de la Madre de los Desamparados.

Contad con nuestra oración, como nosotras contamos con la vuestra.

Iesu Communio es un instituto religioso femenino de derecho pontificio aprobado por la Sede Apostólica el 8 de diciembre de 2010.

Según se recoge en la web de la Archidiócesis de Burgos, todo comenzó en 1984, cuando una joven Verónica María Berzosa ingresaba en el monasterio de la Ascensión de las Damas Pobres de Santa Clara de Lerma. En aquel momento, la comunidad de religiosas estaba formada por veinticinco profesas solemnes. Y es que tras 23 años de ausencia de vocaciones, la llegada de sor Verónica adquiría especial relevancia.

Diez años después de su admisión, sor Verónica fue nombrada maestra de novicias. A los dos años de su nombramiento, tenía a su cargo a siete novicias y once postulantes. De este grupo de jóvenes religiosas brotaba una especial alegría, fruto de pertenecer a Jesucristo. Y todas ellas fueron creciendo en una especial sensibilidad en la comprensión y sintonía con los Padres de la Iglesia.

Tal era el flujo de jóvenes llamadas a aquella forma de vida religiosa, que dicho monasterio resultó ser insuficiente para acogerlas a todas. Al mismo tiempo, las Hermanas Clarisas del monasterio de Briviesca y de Nofuentes (Burgos) habían pedido ser recibidas en Lerma. Se hacía necesario un nuevo lugar para acoger a las numerosas religiosas y atender a las personas que las visitaban. Así finalmente lograron establecerse en el santuario de San Pedro Regalado, situado en La Aguilera, cerca de Lerma.

En marzo de 2009, la madre abadesa sor Blanca María, debía cesar en su cargo ya que no podía ser reelegida al haber agotado sus mandatos. La Comunidad eligió a sor Verónica como abadesa, que hasta ese momento seguía siendo maestra de novicias. Las Hermanas solicitaron al Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada, cardenal F. Rodé, ser constituidas en una única comunidad en dos sedes diferentes (Lerma y La Aguilera) y con un único gobierno. Dicha solicitud fue aceptada en junio de 2009 por un periodo de tres años, con el encargo de establecer claramente lo que las Hermanas se sentían llamadas a realizar.

El 8 de diciembre de 2010, quedaba decretado que el monasterio autónomo de la Ascensión de Lerma se transformaba en un nuevo instituto religioso de derecho pontificio denominado «Iesu Communio». A la par que se aprobaban sus constituciones ad experimentum por cinco años, se reconocía a sor Verónica Berzosa como fundadora y la confirmaba como superiora general del nuevo instituto. Además, se encomendaba al arzobispo de Burgos el especial cuidado y vigilancia de la vida del nuevo instituto, sin perjuicio de la autonomía de vida y gobierno propia de un instituto religioso. Transcurridos los cinco primeros años ad experimentum, la Santa Sede los ha prorrogado por otro lustro más, como es lo habitual en estos casos.

Fundar una nueva comunidad religiosa con el mismo carisma es un aspecto que el instituto religioso no había experimentado todavía. La oportunidad ha llegado desde el arzobispado de Valencia, quien oferta a las religiosas ocupar un convento recientemente abandonado por las Hermanas Salesas. Allí deberán realizar algunas obras de mejora para cumplir la ley y adaptarse a la nueva realidad.

Y es que al nuevo edificio esperan poder ir a fundar alrededor de 50 hermanas y desearían ampliar las celdas hasta completar las 72. Las religiosas aseguran estar muy contentas ante la nueva oportunidad y poder llevar a cabo allí su misión. Valencia ha sido siempre una diócesis a la que tienen especial cariño porque numerosos grupos de personas que las visitan proceden de allí.

A la espera de detallar en las próximas semanas el desarrollo del acto, las hermanas se preparan para comenzar en Godella una nueva etapa en su historia. Intentarán ser casi todas, exceptuando las mayores que no puedan, las que se desplacen hasta Valencia para participar en la eucaristía de acción de gracias por la nueva fundación

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