Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|jueves, agosto 16, 2018
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La película de la semana: Ganar al viento. La realidad, sin filtros 

Llega a nuestras pantallas un documental emocionante de Anne-Dauphine Julliand, una directora marcada por su conmovedora historia personal. Ella tuvo una hija que murió de una enfermedad rara: leucodistrofia metacromática; a raíz de eso escribió un libro sobre sus experiencias: «No había nada de extraordinario en mi hija, ella era una niña que ante una situación difícil tuvo que aprender a gestionarla. Pero eso no le impidió amar la vida. Así que se me ocurrió que tenía que mostrar esto de una manera diferente. La idea de este documental vino a mí, como la única manera de devolverle su voz». Ahora ha dirigido esta película sobre cinco niños, Imad, Amber, Charles, Camille y Tugdual, con diversas enfermedades raras, en lo que supone un estupendo canto a la vida cinematográfico.

La película es muy sencilla. Se acerca discretamente a la vida cotidiana de estos niños, que oscila entre la normalidad de ir al colegio y jugar, y las servidumbres derivadas de la enfermedad: estancias en el hospital, duras pruebas médicas o terapias y eventuales sufrimientos físicos. Estos pequeños son los protagonistas absolutos del filme, y los padres o los médicos son los personajes secundarios. El objetivo es mostrarlos viviendo, en primera persona, como sujetos que afrontan sus circunstancias y retos. Sin censurar su enfermedad, sin mirar para otro lado, pero sin dejar de ser niños.

En una cultura que tiene pánico al sufrimiento, una cultura eutanásica, que aborta a sus hijos si tienen el síndrome de Down, una película como esta supone un desinhibido testimonio del valor de la existencia en sí, un valor que existe a pesar de las duras condiciones que pueda tener esta. No es un documental que frivolice el sufrimiento o que le reste dramatismo, sino que lo sitúa en relación con el agradecimiento espontáneo y sencillo por estar vivo. Espontáneo y sencillo porque no es fruto del proceso intelectual propio de adultos, sino de la inmediatez de un niño que tiene una relación directa con la realidad, sin filtros.

Parte de la recaudación de Ganar al viento se destinará a ayudar a los niños y familias que conviven con una enfermedad grave, como es el caso de las llamadas enfermedades raras, iniciativa apoyada por la Fundación Juegaterapia y por FEDER (Federación Española de Enfermedades Raras).

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