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La reacción de Occidente a las medidas provida de Trump 

 

Australia, Noruega, Dinamarca y Bélgica son algunos de los países que representan ese establishment, ese Occidente furioso porque un presidente haya cumplido con su palabra, la de proteger al no nacido.

Una Ley de Protección del no nacido, retirar la financiación al gigante abortista Planned Parenthood o nombrar a jueces provida para la Corte Suprema de Estados Unidos fueron algunas de las medidas que Donald Trump, ante la mirada incrédula de sus opositores, prometió llevar a cabo en caso de ser elegido presidente.

Un mes después de haber llegado a la Casa Blanca ya nadie puede negar que Trump está a favor de la vida. Cabe recordar que pocos días después de su investidura lanzó una orden ejecutiva por la que se prohibió el uso de fondos del Estado para subvencionar a grupos relacionados con prácticas abortistas. Asimismo, designó a muchos secretarios contrarios al aborto y nombró al juez provida Neil Gorsuch para sustituir al fallecido Antonin Scalia.

El republicano ha ido cumpliendo de manera paulatina con todas las promesas que hizo a los ciudadanos estadounidenses en materia de defensa de la vida, algo que no ha sentado muy bien al establishment imperante en Occidente. Basta con remitirse a los hechos.

El Parlamento Europeo, aterrado

Respecto a la decisión de la Administración Trum de prohibir que las organizaciones internacionales que promueven el aborto reciban fondos públicos de Estados Unidos, el Parlamento Europeo ha propuesto establecer un fondo internacional para financiar el acceso al control de la natalidad y al aborto y recurrir para este fin tanto a la financiación nacional como a los fondos para el desarrollo de la Unión.

El texto aprobado por el Parlamento Europeo el pasado 14 de febrero califica la medida provida del presidente de Estados Unidos de “regla mordaza” y de “ataque directo” a los derechos de las mujeres.

La Eurocámara pretende que los países de la Unión Europea cubran el “déficit” de financiación del aborto que dejará la medida adoptada por el Gobierno de Estados Unidos.

Holanda, a la cabeza

La ministra holandesa de Desarrollo, Liliane Ploumen, abogó a principios del mes de febrero por la creación de un fondo internacional para intentar compensar el golpe asestado por el presidente Trump al lucrativo negocio del aborto.

Australia donará 9,5 millones de dólares a Planned Parenthood

Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, los cimientos de la multinacional del aborto parecen tambalearse. En respuesta a ello, la ministra de Relaciones Exteriores de Australia, Julie Bishop, ha anunciado que el gobierno australiano destinará 9,5 millones de dólares a apoyar las operaciones del gigante abortista Planned Parenthood en el extranjero.

Y Noruega 10 millones

Noruega se une a la creciente lista de países que han prometido pagar con fondos públicos los abortos en todo el mundo. El primer ministro Erna Solberg aseguró la semana pasada que su país donaría 10 millones de euros a  los centros de Planned Parenthood para impulsar el aborto a nivel internacional.

Cabe destacar que cada vez son más los países que se han unido para tumbar la decisión de Trump. Además de Australia y Noruega, también son Dinamarca, Bélgica, Luxemburgo, Finlandia y Cabo Verde los países que representan ese establishment, ese occidente furioso porque un presidente haya cumplido con su palabra, la de proteger al no nacido.

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