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Las cinco fases del duelo tras la pérdida de un ser querido 

Aceptar la tristeza es necesario, pero sin dejar que nuestra vida se vea afectada por ella

Enfrentarse a la pérdida de un familiar es una situación difícil a la que todas las personas se enfrentan alguna vez en su vida. Todas las personas tienen el derecho a pasar el duelo de un familiar a través de la tristeza, pues es el sentimiento indiscutible que le acompaña. No siempre estar triste es sinónimo de fracaso, sino de humanidad. Es humano sentir pena y añoranza, e incluso es un sentimiento saludable siempre que no nos dejemos dominar por él.

«Gestionar la tristeza implica aceptar la emoción, pero no dejar que nuestra vida se vea afectada por ella. Aunque estemos tristes, enfadados o ansiosos lo más importante es entender que la vida sigue», defiende Jesús Matos, psicólogo y experto en gestión de la tristeza. «A pesar de que la muerte es una realidad y está presente a lo largo de nuestra vida, nadie nos prepara para lidiar con ella, ni siquiera existe ninguna institución que nos enseñe a manejar el malestar emocional en momentos tan duros como es la pérdida de un ser querido», señala Martos.

Partiendo de esto, es importante conocer y valorar las cinco fases que acompañan, de manera general, a toda persona que se enfrenta a un duelo, según la doctora Elisabeth Kübler-Ross:

1. Fase de Negación: se basa en la negación de uno mismo, o del entorno, a aceptar lo que ha ocurrido. No es fácil aceptar que una persona querida ya no se encuentra presente, por lo que inevitablemente el ser humano recurre a negarse así mismo los hechos, negando así también el dolor.

2. Fase de Enfado, Indiferencia o Ira: esta segunda fase comprende el estado de descontento por no poder evitar lo ocurrido. Además, durante esta etapa es frecuente buscar razones causales y el sentimiento de culpabilidad se hace presente.

3. Fase de Negociación: en este periodo, las personas buscan negociar consigo mismas o con el entorno, entendiendo los pros y contras de la pérdida. A esto, se le suma el intento por buscar una solución a la pérdida a pesar de conocerse la imposibilidad de que suceda.

4. Fase de Dolor Emocional: se experimenta tristeza por la tragedia ocurrida, e incluso pueden llegar a sucederse episodios depresivos que deberían ceder con el tiempo. Lo más importante de este momento es encontrar un espacio para poder expresar y procesar las emociones, ya sea hablando con un ser querido e incluso escribiendo sobre la pérdida.

5. Fase de Aceptación: se asume la pérdida como algo inevitable. Esta última fase del duelo supone un cambio de visión de la situación sin la pérdida. Sobre esto último es fundamental diferenciar entre aceptar y olvidar.

Además, la muerte no está solo relacionada con la tristeza, sino que también el miedo está estrechamente vinculado a ella. «El miedo a la muerte es un miedo adaptativo que todos tenemos en mayor o menor medida», explica Jesús Matos.

Ante la duda sobre si existe una estrategia generalizada que permita gestionar el dolor de una pérdida, Jesús Matos insiste en la importancia de reconocer que cada persona tiene una serie de necesidades en situaciones como esta y subraya la necesidad de entender que la vida sigue, más allá de los sentimientos de tristeza o enfado que podamos sufrir en ese momento.

A la hora de retomar la rutina después de haber pasado por un periodo de dolor, Jesús Matos aconseja fomentar un estilo de vida saludable, incluyendo ejercicio físico, contacto social de calidad y meditación. Estas pequeñas claves ayudan a que las emociones sean más suaves.

 

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