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Las revelaciones privadas y la historia (IX) 

La relación entre la Beata Ana Catalina Emmerick (1774-1824) y la Vble. María de Jesús de Ágreda (1602-1665) no es casual, sus escritos aportan una importante contribución al conocimiento extra bíblico de la vida de la Virgen María.
La Casa de la Virgen María en Éfeso, descubierta el 29 de julio del año 1891 gracias a las profecías histórico-geográficas de la mística alemana (1), y la narrativa de la vida interior de la Virgen María, su espíritu de oración y el celo por el anuncio del Evangelio que caracterizan capítulos enteros de la Mística Ciudad de Dios (2), se corresponden como dos piezas de un mismo puzle.
Aquí se recuerdan hechos tan importantes comoser el lugar donde Juan Evangelista vivió con María: “y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.” (Jn 19, 27b); ser el lugar donde existió una iglesia paleocristiana – se han descubierto restos de un Vía Crucis que termina en un sepulcro como el de Jesús en Jerusalén -; ser el territorio donde se intuye la existencia de otro sepulcro, desde donde la Virgen fue Asunta al Cielo o el lugar de su Dormición, según la tradición ortodoxa; ser la sede donde se reunió el Concilio de Éfeso (431), que declaró a la Virgen María “Theotokos”, Madre de Dios.
Según hemos dicho, el combate entre la Mujer vestida de sol y el Dragón (Ap 12), tuvo en Éfeso un campo de batalla singular. Gracias a la fundación de comunidades cristianas por San Juan, y San Pablo, aquí se celebraba desde el primer siglo, la victoria del Anuncio del Evangelio sobre la idolatría.

Años más tarde, con san Benito de Nursia (480-547), la evangelización irá ganando terreno con otros combates parecidos, ya que el fundador del monacato en occidente, y Patrón de Europa, anunciaba y vivía el Evangelio en lugares en que se rendía culto al demonio. Los monasterios benedictinos de Montecasino (Apolo), y Farfa (Vacuna o Vesta), son dos referentes de esta estrategia.

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