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María Vallejo-Nágera: «El sufrimiento es una joya de Dios para calmarte y enseñarte a dar más amor» 

La exitosa escritora habla de cómo los sacramentos la sostienen en el día a día

María Vallejo-Nágera ha escrito varios libros de espiritualidad realmente exitosos / Imagen Youtube- Gospa Arts

María Vallejo-Nágera, escritora de éxito y con importantes obras de carácter religioso, no es la misma desde 1999 cuando experimentó una fuerte conversión y pasó de atacar a la Iglesia Católica a ser una de sus grandes defensoras.

Autora de Un mensajero en la noche, Cielo e infierno: las verdades de Dios o De María a María, entre otros, Vallejo-Nágera habla de su vida de fe y de este encuentro que le cambió la vida en una entrevista con José Antonio Méndez en la revista Misión.

“Un despertar del corazón”

Esta mujer de 54 años afirma convencida de que en su vida hubo un antes y un después del viaje que hizo a Medjugorje en 1999. “Tuve una conversión muy fuerte. No vi a la Virgen, ni nada raro. ¡Y menos mal, porque me hubiera dado un patatús (ríe); fue un despertar del corazón, como le ocurrió a André Frossard o a San Pablo”, explica esa escritora.

Vallejo-Nágera tiene claro que a raíz de su experiencia de fe que “el Señor actúa cuando le da la gana, donde le da la gana y como le da la gana. Dios puede hacer que te conviertas incluso en la cárcel, como conté en Un mensajero en la noche. Él eligió Medjugorje para que yo me convirtiese y eso cambió mi vida. Que el Vaticano diga si lo que ocurre allí es verdadero o es falso ya no me incumbe a mí, sino al Vaticano”.

“Los sacramentos y el amor de Dios es lo que me sostiene”

De aquel momento han pasado ya casi 20 años. Ahora su fe la vive de una manera diferente: “Con sacramentos, oración, confesión semanal y dirección espiritual. Tengo muchas dudas, como todo el mundo, pero con Jesús tengo una gran alegría en el corazón. Los sacramentos y el amor de Dios es lo que me sostiene”.

De esta mujer madura a aquella finalista del Premio Planeta que no tenía fe hay una diferencia enorme. Ella misma afirma que ahora tiene “madurez, heridas sanadas, mayor templanza, más capacidad de perdonar y más capacidad de amar. Me he vuelto menos intransigente, juzgo menos”.

“Las canas y los palos, como el fallecimiento de gente amadísima o enfermedades que hemos pasado en casa, me han hecho una mujer más feliz, porque me han enseñado que la vida no es fácil para nadie, que estamos aquí por algo y que hay que aprovechar todo para cumplir tu misión. Y así, incluso el sufrimiento puede ser una joya de Dios para calmarte y enseñarte a dar más amor a tu alrededor”, agrega.

Si durante estos años María Vallejo-Nágera ha ofrecido su testimonio ahora considera que esa etapa hay que cerrarla y abrir otras para seguir siendo instrumento para otros. “En estos años –explica- he recibido miles de invitaciones de todo el mundo, pero creo que Dios ya no quiere eso para mí. En Harvard, donde todos eran protestantes o ateos, me he enamorado de la Biblia, y me he dado cuenta de que los católicos no la conocemos porque no la leemos. Por eso, ahora quiero ir por un camino más académico y ayudar a mis amigos y a quienes confíen en mí a descubrir la Biblia”.

“Cuanto más humilde sea el corazón, más cerca se está de Dios”

Confiesa además que uno de sus grandes miedos durante todos estos años era que las personas a las que intentaba ayudar con su testimonio y sus libros no mirasen a Cristo sino a ella.  “La vanagloria me la frenaron las críticas, que me mantuvieron con los pies en la tierra. Pero lo que más miedo me daba era cuando alguien se acercaba y me pedía oraciones o me besaba las manos. Yo siempre decía: ‘El único que le puede ayudar es el que está en el Sagrario’. El actor Jim Caviezel, con quien he podido hablar mucho, me decía ‘la gente cree que soy santo y soy solo un actor’. A mí me pasa lo mismo, desde la literatura. Por eso me hace bien que mi director espiritual me diga: ‘Tú eres como san San Pablo, pero sin el San, porque anda, hija, que no te queda para llegar al Cielo…”.

Esto influye mucho en la forma en cómo vive su fe puesto que “cuanto más humilde sea el corazón, más cerca se está de Dios. Y a mí, al escribir libros y ser conocida, me cuesta mucho la humildad. Tanto que me he llegado a plantear escribir con pseudónimos para quitarme ese peso. Solo Dios sabe la puerta tan estrecha que tenemos que atravesar los que la gente cree que somos como santos”.

María Vallejo-Nágera acaba de publicar su último libro Mujeres de luz (La Esfera de los Libros), un libro que en esta ocasión no es de temática religiosa, y que hace un recorrido por la biografía de ocho mujeres, y que según cuenta “es fruto de mi último año, que he pasado en Harvard”. Explica que “son mujeres de luz no porque fueran santas, menos María Magdalena, sino porque fueron luchadoras incansables, hicieron cosas grandes, tenían dones inmensos, pasaron por grandes altibajos, son famosísimas y eran unos trastos”.

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