Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|sábado, junio 23, 2018
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Mi paso por la tormenta 

Miro hacia atrás y quiero recordar cada minuto de esta gran tormenta

 Empiezo por ver cómo me sorprendiste. Cómo en aquella quietud que yo consideraba paz

irrumpiste como el rayo

 Cómo mis pobres amarras se soltaron de repente y ante mí se presentó

la realidad del abismo

 Sigo recordando, mis ojos ciegos, el miedo dentro y, tu mano tendida.

 Tanto me aferré a Ti, que a veces pienso que llegaste a sentir  la presión de mis dos manos aferrándose a las tuyas.

 Y batallé sin descanso, y las olas golpeaban la cubierta de mi vida y yo no veía nada pero te veía a Ti.

 Y me hablaste como nunca y te sentí tan cercano que todavía ahora anhelo aquella ternura con que abrazaste mi alma.

Y no importaba la hora no importaba: día o noche, si el dolor aparecía, con la misma asiduidad

te hacías presente

 Y caminé por caminos que nunca había tomado y me hablaste tanto, Padre que el corazón me estallaba.

 Y era así como el dolor que socavaba mi alma se disolvía, al momento en el mar de tu ternura.

 Y me subiste a las cumbres. Y bajé hasta los abismos. Y tan lejos como el alma,  a merced del sufrimiento, se dispusiera a llegar, allí te encontraba a Ti.

Y en medio de aquella lucha soportada por tu Paz, tu me llevaste al lugar donde pudiera encontrar cara a cara, a Jesucristo.

 Y entonces me permitiste hablar con El , como quien reclama el cumplimiento de la promesa escuchada.

 Y entonces yo pude ver que Cristo me respondía y se paraba ante mí: ante el ciego del camino.

 Y me respondía igual que a tantas y tantas gentes que acudían confiados a reclamar su piedad.

 Y pude ver su mirada

Y sentí su mano firme Y su bondad resbaló hasta el fondo de mi alma.

El Señor te guarda a su sombra, está a tu derecha; de día, el sol no te hará daño, ni la luna de noche. El Señor te guarda de todo mal, el guarda tu alma”. Salmo 120, 6-8

                                                                                                                                                                                                         Olga Alonso

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