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Monjas de clausura contra la sentencia de «La Manada»: «También somos mujeres, aunque estemos encerradas» 

El fenómeno de las monjas de clausura de Hondarribia: cientos de mujeres se «hermanan» con ellas por su mensaje viral contra la sentencia de «La Manada».

  • Las carmelitas utilizan las redes sociales para vender agendas artesanales

Raro es encontrar a una persona que en público o en privado no haya opinado estos días sobre la sentencia de «La Manada» desde que el presidente del tribunal que ha juzgado el caso, José Francisco Cobo, la leyera a eso de las 13:00 horas del pasado jueves. Al ser condenados sólo por abusos y no por agresión sexual, gran parte de la sociedad española se echó a la calle para protestar contra la polémica resolución judicial y eso incluye también a colectivos en los que no solemos reparar al considerar que no están expuestos a ciertos problemas. El más sorprendente: el mensaje enviado desde la clausura más absoluta. Se trata de la hermana Patricia, religiosa y portavoz de las Carmelitas Descalzas de Hondarribia. A las seis de la tarde de ese jueves, cuando miles de personas protestaban por la calle contra la sentencia, desde un espacio mucho más sosegado, la hermana Patricia escribía en su perfil de Facebook. «Nosotras vivimos en clausura, llevamos un hábito casi hasta los tobillos, no salimos de noche (más que a Urgencias), no vamos a fiestas, no ingerimos alcohol y hemos hecho voto de castidad. Es una opción que no nos hace mejores ni peores que nadie, aunque paradójicamente nos haga más libres y felices que a muchos. Y porque es una opción libre, defenderemos con todos los medios a nuestro alcance el derecho de todas las mujeres a hacer libremente lo contrario sin que sean juzgadas, violadas, amedrentadas, asesinadas o humilladas por ello. Hermana, yo sí te creo».

El comentario ha sido compartido más de 14.300 veces y se han convertido en todo un fenómeno; algo que aún no han digerido. «No esperábamos tanta repercusión», reconoció ayer una hermana a este diario. La fama no es buscada, pero se reconocen «muy contentas». «Aunque estemos encerradas, también somos mujeres», explicaba desde este convento que llegó a la comarca del Bidasoa en 1953 y que, además de sus quehaceres espirituales, se dedican a la encuadernación artesanal. La irrupción de los formatos digitales las obligó a vender artículos como agendas o cuadernos. Como no pueden salir a ferias ni promocionarse en la calle, decidieron «venderse» por Facebook. Una plataforma que les permite estar en contacto con lo que ocurre «fuera» y que ahora les ha llevado a la fama por abanderar la causa feminista. «Esto me reconcilia momentáneamente con la Iglesia. Os aplaudo pese a no compartir nada con vosotras», dice uno de los comentarios; a lo que las religiosas responden: «Ya compartimos lo más importante, hermana!!!». Aunque reconocen que no suelen comentar la actualidad, «esta vez era diferente» porque «la mujer (no sólo la víctima actual) tiene que ser defendida». Pero si echamos un vistazo hacia atrás, no es la primera vez que las Carmelitas manifiestan inquietudes feministas. El pasado el 8 de marzo, por ejemplo, Día de la Mujer, reivindicaban una Iglesia donde «se compartan los delantales».

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