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Narcisismo II 

Cisnes con plumas de ganso

Vivimos en una sociedad que potencia el narcisismo cada vez más. El narcisista destaca por su egoísmo y egocentrismo. Vive dedicado a sí mismo y experimenta placer siendo pasivo o pensando en su superioridad en todo. Ya en su infancia aprendió a sobrevalorarse. Su seguridad y complejo de superioridad pueden estar fundados en sus pensamientos, no en algo real. Pero piensa que todos le consideran “especial”. Su conducta aparente es arrogante y explota a los demás. A veces, de forma solapada, buscando solo su propio interés, se muestra encantador y carismático.

Los pensamientos más frecuentes de un narcisista son:

            * Tengo una mente superior a los demás.

            * Mis ideas son demasiado geniales, por eso no me entienden.

            * Todos terminarán admitiendo que soy muy superior.

            * Todos admiran lo que hago y lo que digo.

            * Soy especial y todos me tienen que tratar así.

            * Solo me interesan las personas que me aportan algo.

            * Todos me envidian.

            * No me importa lo que piensen, yo sé que soy muy superior.

            * Conseguiré éxito y poder porque soy muy brillante.

            * Conseguiré todas las metas que me proponga en la vida.

            * No me interesan los sentimientos o necesidades de los demás.

            * ¡Qué mente más simple tienen todos!

            * Piensan que miento, pero es verdad todo lo que digo sobre mí mismo.

            * Les voy a demostrar a todos mi inteligencia superior.

            * Llegaré a ser alguien muy importante.

            *Todos tienen que reconocer mis grandes méritos porque soy muy superior.

 

subtipos

1) En este grupo están los narcisistas que se sienten mal en su vida cotidiana. Están insatisfechos, saben que engañan y manipulan a los demás y muchos temen “que les descubran todas las mentiras que dicen sobre sí mismos”. Hay una importante alteración de la identidad y tienen multitud de mecanismos de defensa.

  1. El narcisista solapado. Ha desarrollado una conducta aparentemente servicial y simpática. Cuando coinciden con alguien similar, se da una “lucha de poder”. En la sociedad suelen ser llamados “trepas” o “aprovechados”.
  2. El narcisista con habilidad. Su conducta es la de agradar a los demás para obtener reconocimiento y aprobación y así logar sus fines. Consiguen tener muchas habilidades sociales, como hablar en público, y saben manejar la atención y los sentimientos de los demás. Su principal temor es “ser descubiertos”.
  3. El narcisista que “ayuda”. Mediante una conducta aparente de “ayuda a los demás”, que exagera mucho y se preocupa de que todos sepan lo maravilloso que es, solo busca su exclusivo interés.
  4. El narcisista complaciente. Aunque parece disfrutar haciendo favores, en realidad busca su interés, algo a cambio que sea importante para él. Puede “explotar” y ser muy “abusivo” verbalmente. Acumula mucho resentimiento y rencor cuando los demás no hacen lo que él espera. Solo busca alimentar su ego, ser reconocido y recompensado.
  5. El narcisista acumulador. Su narcisismo procede de un sentido subyacente de inseguridad y desconfianza, tiene conductas negativistas y de evitación. Tuvo graves traumas en la infancia. Llena su vacío mediante una ilusión de superioridad, construyéndose una imagen de gran valía o acumulando riqueza y posesiones para lograr una posición superior a la de los demás. Es muy sensible a la crítica o desaprobación.
  6. El narcisista fracasado. Acude a la consulta diciendo que se siente fracasado pero que “es superior a los demás”, “yo soy más inteligente que todos”, “todos son injustos conmigo”. Su frustración viene de no haber conseguido sus fines de conseguir manipular y explotar a los demás. Solo ve el problema en los otros.
  7. El narcisista defensivo. Su conducta aparente es de antisocial, dureza, invulnerabilidad. Ha aprendido a ser prepotente para “defenderse de los demás”.
  8. Narcisista pasivo-agresivo. Acude a la consulta pero no quiere ser tratado. No recibe una atención suficiente de los demás. Por ese motivo, tiene conductas pasivo-agresivas, y conductas frecuentes de ira incontrolada.

2) En este segundo grupo incluimos los narcisistas con comportamientos antisociales y psicopáticos que son más peligrosos para los demás.

  1. Narcisista elitista. Gasta toda su energía en hacer propaganda de sí mismo para que los demás le vean como maravilloso. Suele hacerse amigo de los triunfadores y de las personas famosas o ricas.
  2. El narcisista adaptado. Vive adaptado a la sociedad, dentro de la ley, pero es muy hábil explotando y manipulando a los demás. Solo se relaciona con las personas de las que obtiene beneficio.
  3. El narcisista límite. Considera que todos le tienen que tratar de forma especial. Tiene empatía nula y busca que todos estén a su servicio.
  4. El narcisista sin valores. La mayoría termina en centros de menores o cárceles. Exagera su propia valía, desprecia el bienestar del otro y tiene conductas fraudulentas e intimidatorias. Explota a los demás en su propio beneficio. No tiene conciencia social ni sentimientos de culpa.
  5. El narcisista psicópata. Disfruta haciendo daño. La mayoría termina siendo violadores o asesinos.

consejos prácticos

El trastorno de personalidad narcisista provoca relaciones patológicas y, por tanto, poco sanas. Este trastorno hace que el que lo tiene sea muy controlador y abusivo con los demás. Desarrolla un exagerado sentido de su valía personal y una fuerte necesidad de ser admirado, y muestra un alto grado de seguridad y confianza en sí mismo. No puede soportar la crítica y demuestra desprecio por los sentimientos ajenos.

Salir con un narcisista puede ser una relación muy dañina psicológicamente, además de agotadora y frustrante. El narcisista es muy destructivo en sus relaciones. Por eso es importante identificarle a tiempo. Si reconoces algunos de estos comportamientos en la gente que conoces, recomiéndale que busque tratamiento. Si tienes una relación importante con un narcisista, ya sea un amigo, un compañero de trabajo o estudios, un familiar, etc., piensa en tu propia seguridad y salud mental, y busca ayuda para tu propia recuperación.

El narcisista es excesivamente frío, calculador y muy crítico. Siempre está centrado en sí mismo, y es adicto a recibir elogios y alabanzas de los demás. Es muy importante tener en cuenta que puede mostrarse como una persona encantadora, persuasiva y con mucha confianza en sí mismo, aunque interiormente sienta inseguridad y tenga una baja autoestima. Puede tener éxito en su trabajo porque tiene mucha ambición, energía y entusiasmo. Puede llegar a ser un líder para compensar su inseguridad.

El narcisista nos daña de muchas formas, ya que es perjudicial para los que le rodean y para el ambiente de relaciones que produce. Alaba la autoimagen proyectada de sí mismo porque en realidad es una persona superficial que intenta siempre reforzar su autoestima con una conducta negativa hacia los que le rodean. Tienes que estar preparado para sus conductas egoístas y sus continuas ofensas. La relación con un narcisista puede ser muy traumatizante, sobre todo para una persona insegura, tímida o dependiente. Puede llegar a producir un daño emocional muy importante.

La rabia o ira narcisista se produce cuando el narcisista percibe que está siendo criticado o atacado por otra persona o por todo un grupo. Su autoestima exagerada, su gran vanidad y la consideración de que sus derechos son superiores a los de los demás, le hacen tener una escasa tolerancia a la frustración. De ahí que pueda reaccionar violentamente y con mucha agresividad.

conductas más frecuentes

Para estar en alerta, conviene saber que:

  1. Exagera sus logros y talentos.
  2. Reacciona con ira exagerada a la crítica.
  3. Se aprovecha de los demás y los explota.
  4. Su egocentrismo es excesivo.
  5. Solo habla de su éxito, belleza, poder, superioridad, etc.
  6. Cree que todos tienen que admirar su talento e inteligencia.
  7. Cree que es especial, que es el mejor.
  8. Tiene una insaciable necesidad de atención y valoración de su superioridad.
  9. Tiene que ser el centro de atención en cualquier reunión.
  10. Si alguien le critica, le rechaza, le critica e incluso le ataca.
  11. Suele aprovecharse de los demás en el trabajo, en la familia y en la vida social.
  12. Tiene una total falta de empatía y es arrogante.
  13. No se siente culpable nunca por el dolor que causa a los demás.
  14. Está obsesionado con la belleza y la inteligencia.
  15. No le interesan los sentimientos o emociones de los demás.
  16. Se muestra siempre como superior.
  17. Tiene una excesiva confianza en sí mismo.
  18. Muestra desprecio por las personas que admiran los demás.
  19. Siempre dice que llegará a ser alguien muy importante (aunque haya fracasado en los estudios o en el trabajo).
  20. Dice que es el mejor (en el trabajo, en el deporte, etc.)

21.Es muy controlador. Cree que es el primero en todo.

22.Tiene una autoestima exagerada y necesita ser siempre el centro, el importante.

23.Su egocentrismo y falta de culpabilidad puede causar un gran trauma a los demás.

24.Distorsiona la realidad y miente para mejorar su imagen.

tratamiento

El mundo fantástico en el que vive el narcisista, exagerando su propia autoestima, su arrogancia, su incapacidad de empatía hacia, su creencia de que tiene derecho en todo a un trato especial por ser superior, etc., son factores que dificultan y complican que acuda a tratamiento. La mayoría de los que vienen a tratarse es por los graves problemas que han generado en su trabajo, por denuncias por actos de violencia extrema o por malos tratos. Muchas veces vienen a consulta obligados por su propia familia. Es muy importante que el diagnóstico se realice con los tests clínicos más importantes y completos de los que disponemos.

El mejor tratamiento hoy día del trastorno de personalidad narcisista es la terapia cognitiva dentro de un programa individualizado, en los que en muchos casos se requiere también intervención familiar. La terapia puede implementar la violencia o rechazo al tratamiento en un narcisista. Muchos han sido previamente hospitalizados por denuncias y el tratamiento se realiza cuando tiene varios juicios pendientes.

Si no abandona la terapia, el narcisista se va sintiendo más seguro y emocionalmente más estable. Se hace más sensible, le importan los sentimientos y respeta los derechos de los demás. Su vida cotidiana se va haciendo más realista. Los pensamientos distorsionados que tenía de superioridad y egocentrismo van desapareciendo durante el tratamiento.

José Antonio Gris
Especialista en Psicología Clínica

 

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