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NIÑAS DE DÍA, PROSTITUTAS DE NOCHE 

El pasado mes de abril se presentó en Madrid el corto documental Love. Producido por Misiones Salesianas, y realizado por Raúl de la Fuente, cuenta la historia de un grupo de niñas prostituidas en las calles de Freetown, Sierra Leona. El corto es impactante sobre todo porque refleja una realidad cruel que afecta, según el responsable del programa “Girls Os+”, Jorge Crisafulli, a unas 2.500 niñas de esta capital africana.

 Se calcula que cada año un millón de menores, la mayoría niñas, ingresa en el mercado mundial de la prostitución infantil.

 Habla Jorge Crisafulli, el director del Programa de atención a la Prostitución Infantil en Freetown (Sierra Leona)

¿Cuándo dejan de prostituirse?

“Tengo que confesar que no son todas historias de éxito, también hay historias de fracaso. No somos especialistas en este tema, los salesianos nos hemos lanzado a la pileta porque ya teníamos una larga experiencia trabajando con niños de la calle, obviamente las razones para que las niñas acaben en la prostitución son múltiples, pero en la raíz está la miseria en la que viven. Muchas veces estas niñas ya han sufrido abusos sexuales en sus hogares, abuso físico, abuso emocional, trabajo infantil… Muchas de ellas quieren ir a la escuela, muchas de ellas quieren progresar, tienen sueños, ambiciones, pero ¿cuándo llega el momento del cambio? ¿cuándo dejan de prostituirse? Primero, cuando descubren que no todos los hombres son malos, que entre tanta humanidad mala, hay algunos que buscan realmente, con un amor de benevolencia, el bien de las niñas. Ya se sienten de alguna forma “atraídas” cuando se dan cuenta de que alguien no las trata de “perras”, no las insulta, sino que las respeta y las quiere.

En segundo lugar -y esto lo usamos como herramienta terapéutica-, hay que descubrirles el sentido de todo el sufrimiento que han vivido: Aminata, viendo el documental, lloraba recordando su dolor, pero ¿qué es lo que la movió para dejar la calle y volver a su aldea donde hay mucha pobreza, también? Había perdido ya durante la guerra a su papá, además, un jefe rebelde quiso como esposa a su mamá y le cortó un brazo porque ella no quiso ser la esposa del jefe rebelde. La madre de Aminata llega a la aldea con un brazo cortado y muere prácticamente desangrada.  Pero en la aldea quedó la abuela. A Aminata le dijimos, ¿hay algo en tu vida que pueda darle sentido a todo lo que has sufrido? “Mi abuela”, contestó. “Antes de que se muera yo quisiera abrazarla, ayudarla, y vivir en familia con ella”. En el vídeo aparece cómo Aminata vuelve a la aldea y abraza a su abuela. Siempre en la vida de cada chica hay un rayo de luz, y tenemos que agarrarnos a ello para que encuentren un sentido a tanto sufrimiento y tengan el deseo de comenzar de nuevo”.

“No nos interesa nuestra seguridad, no nos interesa nuestra vida; aunque hayamos tenido amenazas de muerte a través del teléfono, mensajes de texto o wasap, seguiremos adelante, sabemos que Jesús, nuestra cabeza, fue perseguido por su actitud profética” (Jorge Crisafulli)

Ellas son obras maestras de Dios. Y continúa Jorge Crisafulli explicando cómo estas niñas poco a poco van recobrando su dignidad de personas: “El africano es religioso por naturaleza, cree en Dios, ve a Dios en todo, y ve espíritus en todas partes, el elemento espiritual es sumamente importante; decirles que Dios no las juzga, que Dios las ama, que Dios cuida de ellas, es música celestial para los oídos de estas niñas. Desde ese momento también empieza una sanación interior, ellas comentan: “¿Cómo? Yo pensé que Dios me juzgaba, que Dios me consideraba basura”.

“Les decimos que no son basura, porque Dios nunca crea basura; Dios hace obras maestras, y ellas son parte de la Creación, son obras maestras que han salido de las manos de Dios” (Jorge Crisafulli)

“Este es el comienzo de una recuperación que mira siempre al futuro con esperanza. Siempre hay esperanza. No hay ninguna niña que esté completamente corrompida, siempre en cualquier niño hay un elemento de bondad, lo que ocurre es que nadie se ha acercado a decirles que tienen un gran potencial para la bondad y que van a salir adelante”.

Ante la pregunta de si se siente desilusionado o superado por tanto dolor o sufrimiento y si esto le afecta a su fe, Jorge Crisafulli contesta: “No, desde esta situación, desde las calles, yo siento que Dios me llama a trabajar y luchar por la justicia. El Papa Francisco nos está invitando ahora a dar un paso más allá, a no quedarnos encerrados entre las cuatro paredes de nuestras iglesias, qué bueno es tener un autobús que sale todas las noches, de 10 de la noche a 4 de la mañana a buscar a estas niñas… A fin de cuentas, esta es la Iglesia de Cristo, una Iglesia sensible ante el dolor de los más vulnerables, y seguiremos mostrando este rostro de Iglesia, no con palabras sino con el testimonio de nuestra vida. Seguiremos luchando contra el sistema, contra políticos corruptos, contra mafias que están detrás de la prostitución, no nos interesa nuestra seguridad, no nos interesa nuestra vida; aunque hayamos tenido amenazas de muerte a través del teléfono, mensajes de texto o wasap, seguiremos adelante, sabemos que Jesús, nuestra cabeza, fue perseguido por su actitud profética y yo creo que lo que estamos haciendo, también con este documental, es asumir una actitud profética. Se habla en el documental de la policía, no lo dice Don Bosco Fambul, lo dicen las niñas: que a veces la fuerza que tiene que protegerlas, que ha de velar por que se cumpla la ley, es la misma fuerza que las abusa, las persigue en la calle, les saca el dinero, las lleva a la estación de policía y las viola. Hemos asumido esta situación profética aunque sabemos que nos puede traer consecuencias; aparecen también en el video los hombres blancos como abusadores junto con los hombres negros, aparecen pueblos concretos que están recolonizando Africa, y bueno, si hacen algo que está mal, tenemos el deber de denunciarlo, aunque eso a veces puede llegar a costarte la vida”.

Mafias y corrupción

Por último, Jorge Crisafulli habla de la corrupción a la que se tienen que enfrentar, y de proyectos de futuro que ya empiezan a materializarse: “Desafortunadamente tenemos que estar en contacto con proxenetas, porque son nuestros informantes. El daddy que aparece en el video, es un proxeneta. Es un hombre casado, con dos hijas, peluquero de profesión, pero en su chabola dispone un lugar para las niñas, es el que recibe a las niñas, es el que tiene información directa sobre nombres y edades de las niñas que vienen de las zonas rurales a Freetown. Ese hombre, por ejemplo, también abusaba de una niña, la tenía como su esposa, esa niña finalmente se escapa de esa casa que él regenta, escapa de daddy.

Tenemos que estar en contacto con aquellos que son la imagen del mal, pero no para pactar con ellos, sino justamente para luchar contra un sistema que es corrupto.

Hay mafias, también hay muchas mujeres, tías, que usan a las niñas para enriquecerse, y a veces tenemos que entrar en contacto con ellas. Es un trabajo que nos lleva a estar en contacto con poderes económicos, mafias, y a veces poderes políticos y gente rica. Les digo, los autos que paran a recoger a las niñas no son los autos de los más pobres de Sierra Leona, son autos de gente rica, son autos de poderosos, son autos de hombres blancos, incluso autos de policías, que las recogen y se las llevan. Les  cuento un caso: En una ocasión vi que subían a dos niñas a un auto policial, yo les seguí con el auto de Don Bosco, y de repente pararon y arrojaron a las niñas del auto. Las recogí y las llevé al Centro de acogida.

La policía ya nos respeta, los hombres y los jóvenes también empiezan a sentir un respeto, cierto miedo ante el nombre de Don Bosco Fambul, porque saben que les llevamos a juicio y acaban en prisión.

Por ejemplo, en una ocasión nos percatamos de que había habido un abuso sexual de un grupo de jóvenes a una niña, prácticamente la habían destrozado, la tuve que llevar al hospital y con la información que la niña nos pasó, fuimos a la policía, se aprehendieron a los violadores y hoy están cuatro de esos violadores en prisión. Ahora nos los encontramos en el programa que tenemos los salesianos para los presos en la cárcel.

Sobre el futuro inmediato, comenta: “Estamos comenzando un nuevo proyecto en las afueras de Freetown, que va a consistir en 4 edificios residenciales. Estamos construyendo en este momento el primer edificio residencial para las niñas que viven en situación de prostitución, va a ser un Centro terapéutico para ayuda a niños traumatizados, queremos enfocarnos en niños-niñas que realmente tienen traumas muy profundos y darles la oportunidad de recuperarse a través de tratamientos psicológicos”. Y termina: “Quisiéramos hacer un gran esfuerzo y llegar en 3 años a estas 900 niñas con las que estamos en contacto, es casi un sueño, quisiéramos sacarlas de las calles, y luego, ofrecerles un servicio profesional psicoterapéutico, espiritual, moral, para ayudarlas en su recuperación como personas”. (Imágenes: Misiones Salesianas)

El reportaje completo aparece publicado en papel, en el último número (Mayo 2018) de la revista Buenanueva. Puedes SUSCRIBIRTE por SOLO 30 euros al año (bimensual-6 números) en: Buenanueva.es o llamando al teléfono 620 15 39 08

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