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Papa: testimoniar la belleza del matrimonio, cercanía a las parejas en crisis 

El Papa encontró, al final de las jornadas de estudio y reflexión, a los participantes en el curso de formación sobre matrimonio y familia promovido por la Diócesis de Roma y el Tribunal de la Rota Romana. A ellos subrayó la importancia del acompañamiento eclesial en cada etapa del matrimonio, y la necesidad de un catecumenado permanente que involucre a todos: sacerdotes, agentes pastorales y esposos cristianos

Griselda Mutual- Ciudad del Vaticano

A los cónyuges que experimentan serios problemas en su relación y se encuentran en crisis, es necesario ayudarles a revivir su fe y a redescubrir la gracia del Sacramento: lo dijo el Papa encontrando a los participantes en el Curso diocesano de formación sobre matrimonio y familia promovido por la diócesis de Roma y el Tribunal de la Rota Romana en la Basílica de san Juan de Letrán, en la tarde del 27 de setiembre.

El matrimonio exige una preparación adecuada

El Papa se dirigió a los participantes en la conclusión de las jornadas de reflexión y estudio sobre los desafíos y los proyectos pastorales concernientes a la familia, considerada como iglesia doméstica y santuario de la vida. “Es un campo apostólico vasto, complejo y delicado al que hay que dedicar energía y entusiasmo en el intento de promover el Evangelio de la familia y de la vida”, les dijo.

“El matrimonio no es sólo un acontecimiento social, sino un verdadero Sacramento que implica una preparación adecuada y una celebración consciente. El vínculo matrimonial, de hecho, requiere una elección consciente por parte de los novios, que ponga en el centro la voluntad de construir juntos algo que nunca deberá ser traicionado o abandonado”.

Señalando las iniciativas en desarrollo en varias diócesis del mundo para que la pastoral familiar se adapte mejor a la realidad, subrayó la importancia del acompañamiento de los novios al matrimonio:

“Muchas veces la raíz última de los problemas, que salen a la luz después de la celebración del sacramento nupcial, se debe buscar no sólo en una inmadurez oculta y remota que estalla repentinamente, sino sobre todo en la debilidad de la fe cristiana y en la falta de acompañamiento eclesial, en la soledad en la que los recién casados suelen quedar después de la celebración del matrimonio. Sólo puestos ante la cotidianidad de la vida en común, que invita a los esposos a crecer en un camino de donación y sacrificio, algunos se dan cuenta de que no han comprendido plenamente lo que iban a comenzar”.

Se necesita un catecumenado permanente

De ahí que el Pontífice reiterara la necesidad de un “catecumenado permanente” para el Sacramento del matrimonio, que se refiera a su preparación, celebración y también a las primeras etapas sucesivas, porque  “la mayor eficacia del cuidado pastoral se logra cuando el acompañamiento no termina con la celebración del matrimonio, sino que ‘acompaña’ al menos los primeros años de la vida conyugal”. Se trata de un camino compartido entre sacerdotes, agentes pastorales y esposos cristianos:

“Cuanto más profundo y extenso sea el camino de preparación en el tiempo, más las jóvenes parejas aprenderán a corresponder a la gracia y a la fuerza de Dios y desarrollarán también los ‘anticuerpos’ para afrontar los inevitables momentos de dificultad y fatiga de la vida matrimonial y familiar.

Ante las crisis ayudar a redescubrir la gracia del Sacramento

Con respecto a los cónyuges que se encuentran en crisis, el Santo Padre señaló la necesidad de ayudarles a revivir su fe y a redescubrir la gracia del Sacramento. E indicó que en algunos casos -que deberán ser evaluados “con rectitud y libertad interior”,- se ofrezcan las indicaciones apropiadas para emprender un proceso de nulidad:

“Quienes han comprendido que su unión no es un verdadero matrimonio sacramental y quieren salir de esta situación, puedan encontrar en los obispos, sacerdotes y agentes pastorales el apoyo necesario, que se expresa no sólo en la comunicación de las normas jurídicas, sino ante todo en una actitud de escucha y comprensión”.

Nuevo proceso matrimonial y acogida de quienes conviven sin casarse

A propósito del acompañamiento jurídico, el Papa señaló que la normativa sobre el nuevo proceso matrimonial constituye un instrumento válido, que requiere “una aplicación concreta e indiscriminada por parte de todos, en todos los niveles eclesiales”:

“Me alegró saber que muchos Obispos y Vicarios judiciales acogieron prontamente y puesto en práctica el nuevo proceso matrimonial, para consolar la paz de las conciencias, especialmente de los más pobres y alejados de nuestras comunidades eclesiales”.

Y deseó también que el horizonte de la pastoral familiar diocesana “sea cada vez más vasto, asumiendo el estilo propio del Evangelio, encontrando y acogiendo incluso a los jóvenes que deciden convivir sin casarse”. “¡Es necesario darles el testimonio de la belleza del matrimonio!”, concluyó.

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