Here, video poker are available now for plying on your mobile devices. online roulette is the famous gambling destination in all over the world. Players are finding that casino games is extremely profitable. Win the largess by playing lots of fantastic games in co.aiesec.org/calinews/?p=online-casino-no-deposit-bonus, to get benefited.
Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|Domingo, octubre 26, 2014
  • Siguenos!

¿Quién soy yo? – Adolescentes adoptados (I) 

adolescentes-adoptados

Los principales problemas del niño adoptado aparecen en la adolescencia, cuando tiene la necesidad de encontrar sus orígenes y su identidad. Medicar o ignorar sus problemas no es la solución. En esta fase el niño adoptado precisa aún más del apoyo de sus padres para encontrar respuestas, para expresar sus sentimientos de alegría, tristeza o rabia. Si se siente comprendido, aceptado y respetado en su comportamiento va a ser capaz de ir solucionando el vacío emocional que con frecuencia sienten en esta etapa. Debido a su trascendencia, el autor ha realizado un estudio pormenorizado, que será publicado en este número y el siguiente.

El mejor camino es mejorar con él la capacidad de empatía cada día. Contestar a sus preguntas siempre con la verdad (excepto si hay algo doloroso en su pasado). Los padres tenéis que comprender lo que significa para vuestro hijo el hecho de saber sobre sus orígenes y lo importante que es para él conocer su historia personal. Aunque conviene hablar de ello solo cuando pregunta.

Lo primero que tienen que superar los padres es su historia de infertilidad; si ellos no han resuelto sus problemas, es difícil que puedan ayudar a su hijo a resolver los suyos. Muchos padres, y lo comprendo, tienen miedo a perder a su hijo si conoce a su familia biológica; pero tenéis que comprenderle cuando pregunta y busca sobre sus orígenes. Cuanto más comprensivos seáis con él, más cerca se sentirá de vosotros. El adolescente adoptado es la suma de su vida preadoptiva y su vida postadoptiva. Si aceptáis este hecho con normalidad, menos distancia emocional habrá entre vosotros y vuestro hijo. Pero si no superáis este temor, no podréis transmitir a vuestro hijo con adecuada empatía y naturalidad la verdad sobre sus orígenes.

Algunos padres pueden experimentar miedo a que su hijo adolescente les abandone escapando de casa. En este caso es fundamental que vuestro hijo os sienta cada día con más amor y cercanía emocional. Si no es así, puede rechazaros en la adolescencia y autoconvencerse con pensamientos como “mis padres no me quieren”.

búsqueda de sus raíces biológicas

Como bien sabéis, los cambios corporales en la adolescencia son muy importantes. Vuestro hijo puede pensar que no se parece a vosotros, ya que en la adolescencia se acentúan los rasgos. Esto puede producirle que él mismo se rechace. También es importante en el adolescente el sentimiento de identidad con su grupo de amigos. Esto le da seguridad. En este mecanismo influyen las características físicas como estatura, color de la piel, tipo de pelo, etc. Es bueno que le digáis (solo cada cierto tiempo, sin que sea frecuente) frases positivas que él va introyectando sin darse cuenta, como por ejemplo “eres tan alegre como tu madre”, “tienes los mismos gustos que tu padre”, etc.

Como adolescente que es, puede tener muchos pensamientos que no os comunica: ¿Cómo será mi familia biológica? ¿Cómo habría sido mi vida con ellos? Se preguntará por qué le abandonaron e incluso tendrá sentimientos de rabia y tristeza. Esto puede alterarlo emocionalmente y hasta rechazaros como padres, sentirse agresivo y con baja autoestima. Puede ocurrir también, que en la adolescencia pase de la búsqueda psicológica de sus orígenes a la búsqueda real y con más intensidad. Puede estar viviendo un duelo por conocer a sus padres biológicos. Tenéis que tener en cuenta que él no busca otros padres, ya os tiene a vosotros: lo que busca es integrar en su mente su pasado. Siente que tiene dos partes separadas de su identidad y busca la forma de unirlas para tener una identidad unida.

El duelo por los padres biológicos es un mecanismo psicológico muy importante. El adolescente adoptado tiene que renunciar a los padres biológicos que no ha conocido, o los ha conocido solo parcialmente, pero guarda de ellos recuerdos e imágenes difusas e incompletas que ya no sabe si son recuerdos reales o fantasías que ha ido generando a lo largo de su vida. Sin embargo, sabe que esa familia o madre biológica existe, que no es una idealización que ha imaginado.

El adolescente adoptado puede haber generado muchas fantasías positivas o negativas sobre su familia biológica, con los que ha intentado rellenar los huecos que hay en su pasado. Por este motivo, es muy importante que desde el principio, desde su infancia, los padres respondan a todas sus preguntas con toda la verdad y naturalidad, para evitarle las fantasías, ya que puede haber idealizado a sus progenitores. Con la verdad se le facilita la asimilación del abandono y la elaboración psicológica de pensamientos de aceptación de sus padres adoptivos, como lo mejor que le ha pasado. De esta forma, refuerza los vínculos afectivos con vosotros y se facilita el reencuentro del adolescente con los padres adoptivos, una vez superado el duelo y la crisis del abandono de sus padres biológicos.

etapa de interrogantes y tensiones

No obstante, si los padres adoptivos, como he visto en muchos casos, han llenado su mente de vacíos y silencios, mentiras y medias verdades, desde la infancia, el adolescente adoptado llena todos los huecos de su pasado de fantasías, puede idealizar a sus padres biológicos y sentirse engañado por sus padres adoptivos, con lo que cobra fuerza en él el sentimiento de búsqueda de su pasado, percibiendo como sus verdaderos padres a los biológicos que lo abandonaron.

Al sentirse engañado, va alimentando el sentimiento de ir en búsqueda de su pasado, de sus padres biológicos, y se puede ir de casa teniéndolo todo planificado. De esta forma busca en sus padres biológicos lo que no ha encontrado en sus padres adoptivos.

Es esencial en la adolescencia que los padres adoptivos respeten sus sentimientos y sus silencios. Tiene que percibir cada día que estáis para apoyarlo, ayudarlo, quererlo. Muchas veces los padres pensáis que las dudas de vuestro hijo adolescente ya están todas resueltas, que ya habéis hablado muchas veces de la adopción y que su hijo lo tiene todo claro; pero resulta que no es así. Esto se nota en que sus preguntas son más profundas y la forma de preguntar es diferente.

Otro indicador de este mecanismo psicológico en que tiene frecuentes silencios, que habla menos que antes. Estos silencios también se explican porque tiene miedo de hacer daño a sus padres adoptivos si les cuenta sus planes o sus pensamientos. Por eso no pide ayuda, opta por ser callado. Debéis comprenderle y respetarle pero decirle con frecuencia que os tiene siempre a su lado si os necesita. Tiene que sentirse muy querido en estos momentos de su vida.

Otro duelo que se da en la adolescencia del hijo adoptado es la “renuncia a la intimidad de su condición de hijo adoptado”. Este mecanismo se acentúa cuanto mayor es la diferencia física con los padres, como estatura, color de la piel, pelo, etc. Tiene que enfrentarse muy a menudo a las preguntas que le hacen los demás adolescentes, tanto los amigos, como los conocidos o compañeros de clase.

miedo al abandono

Superar la historia de abandono es otro paso importante. Pensad que vuestro hijo puede tener muchos pensamientos respecto a esto y no os lo dice para no heriros. En los estudios realizados, se ha comprobado que superar la historia de abandono es un mecanismo más complicado cuando ha sido mayor la carencia afectiva en su historia. En la adolescencia se pueden incrementar los pensamientos relativos al abandono. Esto le produce una gran sensación de vacío y lo único que siente es malestar, inseguridad, rabia y agresividad.

Todos disponemos de un disco duro en la mente, repleto de recuerdos agradables, que se activa en muchas situaciones, incluso en las experiencias de frustración. Se activa con un olor o sabor que nos recuerda a nuestra infancia, o cuando vemos una imagen o persona que nos recuerda cuando éramos pequeños. El adolescente adoptado no tiene esta defensa ante la frustración.

Todos sabemos que en la mente de un bebé, quedan grabadas muchísimas vivencias agradables. Cuando llora, su madre lo coge, lo besa, le canta. Cuando llora por hambre, siempre su madre le da el biberón y se calma. Poco a poco el bebé va incorporando a su mamá en su mente y aprende que su mamá o papá convierte su malestar en bienestar. Todos los días su mente graba estas experiencia durante toda la infancia, que especialmente son importantes en los tres primeros años. También aprende a esperar, porque su mente sabe que su mamá aparecerá y lo calmará. De esta forma, su mente va introyectando cada vez más un mecanismo de calma y tranquilidad. El bebé aprende así a esperar y confiar en los demás, experimenta todos los días la satisfacción y el bienestar.

Sin embargo, en la mente del bebé que sufrió un abandono afectivo, que no le calmaron sus necesidades de forma adecuada, que no respondieron a su llanto, que no ha experimentado la satisfacción y la sensación de bienestar todos los días, quedaron grabadas muchas vivencias relativas al vacío, al abandono, al malestar, a llorar y no obtener respuesta, a tener hambre y no recibir alimento, o sed y no recibir agua. Va creciendo con una vivencia de incertidumbre diaria, de inseguridad; no tiene la confianza de que su malestar se convierta en bienestar y, así, ante cualquier estímulo negativo sentirá ese vacío de los tres primeros años. Esa falta de satisfacción de necesidades graba en el bebé un mecanismo inconsciente de temor, odio, abandono, angustia, que influyen mucho en la personalidad del niño, y forman ese baúl de recuerdos inconscientes de la primera infancia, experiencias desagradables que se activan en el adolescente adoptado cuando tiene alguna frustración, dificultad o nueva experiencia.


paciencia, diálogo y tiempo

El adolescente adoptado puede asumir conductas muy infantiles. Por ejemplo, ante una crítica, una mirada, una broma, etc., puede reaccionar con agresividad porque se activa ese disco duro de vivencias negativas y desagradables de malestar, de rechazo, de abandono, de soledad, que tiene en su mente. Por eso, tienen muchas dificultades para manejar su resistencia ante la frustración.

Estos mecanismos inconscientes influyen en el adolescente adoptado y, por eso, son frecuentes en él la irritabilidad, agresividad; conductas como mentir o robar tienen más riesgo de abuso de sustancias, hiperactividad, falta de atención, impulsividad, negativismo, dificultad para manejar conceptos de espacio y tiempo, bajo autocontrol de su conducta, falta de habilidades sociales (HHSS), dificultad de comunicación, de relación interpersonal, incapacidad de expresar sus sentimientos de forma profunda. Estos mecanismos inconscientes del abandono en la primera infancia, se pueden activar en el adolescente adoptado ante sus padres, el colegio, las relaciones personales, etc. y dar lugar a un trastorno psicológico.

Este mecanismo ocasiona los momentos más difíciles para los padres adoptivos. Muchos padres interpretan esta búsqueda de autonomía del hijo como una forma de alejarse de ellos y experimentan una falta de vinculación de su hijo con ellos y una fase de desencuentro. Si superan esta fase y no tienen miedo a que su hijo los abandone, este terminará solucionando sus problemas de vinculación y se producirá el reencuentro definitivo con sus padres. Es un momento muy difícil para los padres, en el que se sienten muy frustrados ya que todo lo que intentan con su hijo les falla.

Los adolescentes adoptivos que han sufrido maltrato en la infancia, experimentan en la adolescencia un incremento de su alteración emocional que moviliza todo su estado interno, reactivando en ellos el dolor y las heridas de los recuerdos del pasado, y sienten sin saber por qué una atracción excesiva por todo lo que conlleve violencia o agresividad (películas, juegos, videojuegos). También tienen más riesgo de unirse a bandas o pandillas de adolescentes violentos.

José Antonio Gris
Especialista en Psicología Clínica

Añadir comentario