Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|Lunes, Mayo 1, 2017
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Salmo 128 – Tus hijos, como renuevos de olivo en torno a tu mesa 

Dichosos todos los que temen a Yahveh, los que van por sus caminos.

Del trabajo de tus manos comerás, ¡dichoso tú, que todo te irá bien!

Tu esposa será como parra fecunda en el secreto de tu casa.

Tus hijos, como brotes de olivo en torno a tu mesa.

Así será bendito el hombre que teme a Yahveh.

¡Bendígate Yahveh desde Sión, que veas en ventura a Jerusalén

todos los días de tu vida,

y veas a los hijos de tus hijos!

¡Paz a Israel!

Querido Neo:

Eres mi primer nieto. Has estado por primera vez en torno a la mesa de nuestra familia rodeado de todos mis hijos. Tendrás acceso a mis palabras dentro de algún tiempo y pasarán algunos años antes de que puedas entenderlas. Pero, como no sé si estaré aquí para entonces, te dedico esta reflexión que se ha venido conformando casi por sí sola.

Has de saber que desembocarás en la historia con un buen bagaje de deficiencias, limitaciones y debilidades, al igual que todo el mundo. En el jardín de tu existencia van a crecer unas plantas dañinas que te pueden ocasionar muchos sufrimientos. Estas trampas van a ser compañeras de viaje en tu espacio y tiempo. Por eso es necesario que las mantengas a raya, bajo control. ¡Pero nada de angustias! Para cada una existe una medicina, una defensa, un antídoto, unas tijeras de podar, que, ojalá, puedas aprender a usar.

El síntoma de la primera planta dañina aparecerá cuando empieces a considerarte mejor que otras personas; jeraquizándolas por su aspecto, por su nivel cultural o por el saldo de sus cuentas. Desde ese parapeto es muy fácil cometer errores y puede que tus decisiones equivocadas hagan daño a alguien. Tendrás enormes dificultades para reconocer tus equivocaciones y, más aún, para pedir perdón por ellas. Una mujer llamada Teresa dijo que la mejor tijera que poda esta venenosa planta es la verdad. Y la verdad es que tú no eres mejor que nadie.

Recuerdo una vez que increpé violentamente a un conductor que hizo una mala maniobra en una rotonda. ¿Podrás creer que en la siguiente rotonda yo hice la misma maniobra a otro conductor? ¡Qué pronto me vino la corrección! Reconocer las equivocaciones y errores, pedir perdón por ellos es algo muy saludable para ti y para los otros. ¿Cómo van tus hijos a aprender a pedir perdón si a ellos nadie se lo ha pedido, si nadie les ha enseñado? No es fácil aceptar las disculpas y olvidar los agravios recibidos.

dondequiera reina el Señor hay bendición 

¡Bendígate Yahveh desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida…!

Notarás que tu corazón tiene también una tendencia a apegarse a los objetos, como el dinero, y a otras muchas cosas que se pueden comprar. Dar sin límites es su tijera de poda.

Hacer solo lo que te apetezca es una clave en la que no debes moverte si no quieres acabar como un trapo. Todo te está permitido, eres libre para hacer. Pero no todo te conviene, hijo. Cuanto más gusto le des a tu cuerpo peor te responderá él, y cuantos más disgustos le des, mejor te responderá. Me acuerdo cuando hice la mili…, aquellas duchas de agua fría a las siete de la mañana… ¡Que buena forma física tenía yo entonces! Neo, nuestro cuerpo es un poco burro. La sexualidad es santa. Es la tercera tijera de podar porque tu esposa será como parra fecunda en medio de tu casa”.

Una palabra dicha con la intención de hacer daño puede destruir a una persona. Decía tu bisabuelo que es muy fácil quitarle las plumas a una gallina, pero muy difícil volver a ponérselas. Así son las palabras que salen de nuestra boca: no retornan. Frente a las adversidades, fallos de otras personas, tribulaciones y sucesos imprevistos lo mejor es contar hasta diez. Una de las peores violencias es la del silencio, es decir, retirarle la palabra a alguien de manera enojosa. Ojalá tengas tiempo de sosegar tu violencia con la paciencia.

Ser comedido y prudente es otra fantástica tijera de podar cuando se te desaten los apetitos y el desenfreno. Si has descubierto que la simple posesión de cosas no te hace feliz ¿A qué suspirar por tener lo que a otros tampoco les da plenitud? Es muy fácil tender al engaño, al fraude, hacia la comodidad. La capacidad de anteponer lo que debes hacer a lo que te apetece señalará tu nivel de madurez, porque del trabajo de tus manos comerás, ¡dichoso tú, que todo te irá bien!”.

anda en verdad y tu corazón será feliz

Pero, querido Neo, estos son solamente los síntomas del gran defecto que portas, heredado de una desobediencia primigenia. Has sido creado para donarte, para dar sin esperar recompensa. Pero al pasar raya al final del día notarás que quizás no has hecho el bien que pensabas, sino todo lo contrario. Querrás y no podrás, y te sentirás insatisfecho, como en una cárcel. Y dentro de la cárcel se tiene miedo a morir.

Un motor funciona con la energía que le da un carburante adecuado. El corazón del hombre, que ha sido creado a imagen y semejanza del Amor funciona con amor. Si le pones otro carburante relincha y no late de manera sosegada; y notarás cómo vas aceptando a las personas solo hasta cierto punto. Las aceptarás mientras funcionen, piensen, digan o actúen como tú desees. Cuando así no lo hagan, las rechazarás y les exigirás que cambien para que se ajusten a tu óptica. Y vas a enarbolar muchos recursos para exigir a los otros que cambien. Pero ninguno de estos recursos es saludable ni para ti —porque te convertirás en tirano y engreído—, ni para ellos —porque no serían como son, sino como tú quisieras que fueran—. A todas las personas que te rodean les pasa lo mismo que a ti. No les exijas que cambien porque tal vez no puedan. Y es que se ven tantas caretas por ahí, que el mundo parece un carnaval…

También advertirás que las otras personas son como un espejo en las que ves reflejadas tus limitaciones y deficiencias. A ninguno nos gusta ver nuestros defectos en el escaparate del comportamiento de los otros. No trates de reprimirlas en ellos porque puedes hacerles daño. No se trata de agredir al espejo, se trata aprovecharlo para descubrir cómo eres tú, qué hay en tu interior. El día que descubras a una persona que refleja de manera muy diáfana tus miserias habrás descubierto un precioso filón. ¡Atrápala, no la dejes escapar, puede ser una compañera de viaje muy útil!

y Dios adquiere carne en nosotros… 

Pero, siendo veraces, lo que se nos presenta cada día es la impotencia, la insatisfacción. Desconectados de la Nodriza, vamos por la vida tratando de nutrirnos de pequeñas satisfacciones. ¿Quién —te preguntarás— te puede ayudar a sentirte satisfecho y en paz? Esa es una buena pregunta. La ayuda no puede venir ni de ti ni de tus semejantes, porque están en tu misma situación. Necesitas ayuda externa.

¡Huston, tenemos un problema! ¿De dónde te puede venir auxilio? Tiene que ser alguien que no tenga miedo a meterse en la cárcel y a morir. El Amor, que no puede dejar de amarte, se paseaba preocupado por la avenida del Cielo tratando de encontrarte solución a tu problema, que es el mío. Y se preguntaba, “¿cómo podré sacar de la cárcel a este ser que tanto amo?”. Y se le ocurrió una idea genial, inaudita, impresionante: tomó una decisión. ¿A que no te imaginas cuál? El Amor dijo e hizo lo siguiente: “Como Neo no puede salir de la cárcel por si solo, voy a vaciarme de mi dignidad, me voy a dejar ver en su historia apareciendo en el espacio y el tiempo de igual manera que nacen los seres humanos, de una mujer. Una vez allí voy a realizar el acto de amor más grande que puede hacer: meterme en la cárcel, ocupar el lugar de todos los esclavos y dejarme matar por ellos. Y después de morir regresaré del cementerio, vivo. Porque si yo, un hombre, el Amor hecho hombre, hago un acto de amar sin límites, hasta la muerte y regresar de ella, todo hombre que tenga mi espíritu, mi fuerza, podrá hacer lo mismo. Y, además, voy a derramar mi espíritu y mi fuerza gratuitamente”

¡Yooooosssh! ¿Qué te parece, Neo? ¡El Amor ha roto los batientes de hierro, las puertas de la cárcel están abiertas! No tuvo miedo a la muerte porque sabía con certeza que regresaría de ella. ¡Qué fantástico sería tener ese espíritu, esa certeza y esa fuerza!

“Dichosos todos los que temen a Yahveh, los que van por sus caminos… ¡Paz a Israel!”. ¡Pues esto se da gratis! ¿Qué dónde y cómo se recogen ese espíritu y esa fuerza? Pues en la Iglesia a través de la idiotez de escuchar una predicación. ¡Qué ganas tengo de verte Neo!, por aquello del salmo: “Que veas a los hijos de tus hijos”.

Pepucho del Rosario Naranjo

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