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Se retira Ruth Beitia, mejor atleta española de la historia y católica: «Voy a misa y rezo» 

Ruth Beitia, la mejor atleta española de la historia, ha anunciado este miércoles entre lágrimas su retirada del atletismo profesional. Y lo hace con un historial impresionante. Campeona olímpica, varias veces campeona de Europa y medallista en otros tantos mundiales y europeos. Además ha sido quince veces campeona de España al aire libre y doce en pista cubierta.

A sus 38 años, la saltadora de altura ha decidido dar un paso atrás al experimentar que su cuerpo ya no responde como antes. Pero se va orgullosa asegurando que “todos esos valores que he aprendido me toca ahora llevarlos a otros aspectos de mi vida”.

Y es que esta gran campeona nunca ha ocultado su fe católica. Es más, el día más importante de su carrera, cuando ganó el Oro en los Juegos Olímpicos de Río dijo en directo en la radio que era creyente y que rezaba. En aquel momento, dirigiéndose a su madre, dijo que se acordaba de “Acapulco”, es decir, en su código familiar, que se acordaba de rezar.


Ruth Beitia, emocionada tras anunciar su retirada

“Claro que rezo, como cristiana y católica que soy”
“Mi madre siempre me dice que rece y, para que mi padre no le diga: “Isa, déjala en paz, que la niña tiene que saltar”, siempre me dice que me acuerde de Acapulco. Es como un truco que usa para recordarme que rece. Es un juego de palabras», explicaba la atleta a la revista Alfa y Omega. “Y sí, sí, Ruth Beitia reza. Claro que rezo, como cristiana y católica que soy”, añadía.

Beitia explicaba que la fe le viene de sus padres. “Recuerdo ir juntos a Misa en nuestra parroquia de toda la vida en Santander: San Juan Bautista”, cuyo párroco bautizó, dio de comulgar, confirmó y casó a la deportista. “Me sigo llevando muy bien con él”, contaba.

Scouts, campamentos y misa
La santanderina recordaba además cómo de pequeña iba desde a campamentos de la iglesia, “participé en el grupo scout y hasta canté en el coro de la parroquia”, cuenta entre risas.

“Ahora continúo yendo a Misa” y “siempre que voy a un sitio nuevo y tengo una iglesia cerca me encanta entrar y, aunque no haya Misa, me siento en un banco a rezar”.

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