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Semana Santa en Jerusalén: la paz en el centro de las oraciones 

Celebrar los grandes eventos de la historia de la vida de Jesús en Tierra Santa es una apasionante experiencia de fe para todos los creyentes. Para los frailes franciscanos del convento de Betfagé, la Semana Santa es, además, un momento de doble responsabilidad: “hacia la parroquia y la Iglesia viva de esta tierra y hacia la Iglesia peregrina que viene de todo el mundo para buscar al Señor y encontrarse con él” asegura Fray Aquilino Castillo Álvarez, fraile franciscano de la Custodia de Tierra Santa.

“Nosotros vivimos en Semana Santa siempre dos vertientes” – explica el padre Aquilino – por una parte tienen “el trabajo de parroquia”: “somos párrocos y tenemos parroquias no solamente en Tierra Santa, también en Líbano y en Siria, donde todas las parroquias son de rito romano”, asegurando que esto hace que todas las parroquias estén sincronizadas, aunque – puntualiza – “es muy difícil rezar y celebrar la resurrección del Señor cuando nuestros hermanos en Siria sabemos que están bajo presión de fuerzas, enfrentamientos y bajo bombas”.

Pero también viven otra Semana Santa paralela que es “la de los peregrinos”. “Los peregrinos vienen aquí buscando un encuentro con el Señor, buscan también tener una liturgia que pueda de alguna forma deslumbrarles y acercarles al Misterio de cada lugar Santo” afirma el padre franciscano.

“Es una Semana Santa que se hace muy vivida, muy interiorizada” y en la que se pide por muchísimas personas e “incesantemente por la paz”.

Programa de Semana Santa en Tierra Santa

Explicando el programa de Semana Santa en la tierra de nuestro Señor, el padre Aquilino narra que el pasado sábado 24 se celebró una Misa Estacional en Betfagé, “una misa que tiene ya un recuerdo sobre el momento en el que el señor se encamina hacia el centro de Jerusalén”. Mientras que el domingo tuvo lugar una procesión en la que participaron alrededor de 20 mil personas y en la que también estuvieron presentes el arzobispo de Jerusalén y todos los obispos católicos allí presentes. Este lunes, en Betania, se bendijo el óleo y el nardo “en esa casa donde María versa ese oleo perfumado, ese perfume de nardo en los pies de Jesús” – continúa contando -; oleo que será utilizado para hacer el Jueves Santo en el Santo Sepulcro “la gran liturgia y hacer los tres oleos del Crisma para todas las parroquias de Tierra Santa” explica.

Además, esa misma noche en Getsemaní, tendrán “la gran hora santa” como señala el fraile de la Custodia de Tierra Santa, “el encuentro con el señor, la hora de Getsemaní” donde Jesús mismo nos manda que estemos velando, que recemos y no nos olvidemos que somos cristianos y que tenemos una responsabilidad como creyentes en esta tierra y en el mundo entero, declara padre Aquilino.

Las puertas del Santo Sepulcro se cerraron por 3 días

Las puertas del santo sepulcro estuvieron 3 días cerradas y se tomó la decisión “como un signo” relata el padre Aquilino, asegurando que lo peor de tomar esta medida tan fuerte es sobre todo “las personas que vienen desde muy lejos”. “Pienso en los peregrinos que puedan venir una única vez en su vida aquí a Tierra Santa y que no puedan visitar el sepulcro de Nuestro Señor”.

Es una situación grave – o al menos a nosotros nos parece grave – puntualiza Aquilino Castillo, donde no se ha consultado. “A nosotros lo que nos preocupa es que el principal lugar de culto, el principal lugar sagrado de la cristiandad este cerrado”. Además, fueron tres días en los que para las tres comunidades que viven dentro del sepulcro se hizo muy difícil: “para nuestra comunidad de Frailes, para la comunidad de Griegos Ortodoxos y Armenios Ortodoxos fue muy difícil y se sufrió, no por estar encerrados sino por la incapacidad de poder abrir para que la gente entrase” explica.

Por fortuna y gracias “a una rectificación por parte del Gobierno de Israel”  a los 3 días el Santo Sepulcro fue reabierto dice el fraile franciscano asegurando que “el sepulcro más de 3 días cerrado no aguanta”, ocurrió hace 2000 años – asevera – y eso también es nuestro punto de fuerza “que Cristo ha resucitado y todo lo hace nuevo”.

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