Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|Miércoles, Agosto 23, 2017
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V Domingo de Pascua “A” 

TEXTO PROFÉTICO

“Moisés exclamó: «¡Muéstrame tu gloria!» Y él le respondió: «Yo haré pasar ante ti toda mi bondad y pronunciaré ante ti el nombre del Señor, pues yo me compadezco de quien quiero y concedo mi favor a quien quiero». Y añadió: «Pero mi rostro no lo puedes ver, porque no puede verlo nadie y quedar con vida». (Ex 33, 18-23)

TEXTO EVANGÉLICO

-“Señor, muéstranos al Padre y nos basta. Jesús le replica: -Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: «Muéstranos al Padre?» ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí?” (Jn 14, 8-9)

TEXTO PATRÍSTICO

“Yo soy vuestro perdón, soy la Pascua de salvación, soy el cordero degollado por vosotros, soy vuestra agua lustral, vuestra vida, vuestra resurrección, vuestra luz, vuestra salvación y vuestro rey. Puedo llevaros hasta la cumbre de los cielos, os resucitaré, os mostraré al Padre celestial, os haré resucitar con el poder de mi diestra” (S. Melitón de Sardes)

TEXTO MÍSTICO

“Vi a la Humanidad sacratísima con más excesiva gloria que jamás la había visto. Representóseme por una noticia admirable y clara estar metido en los pechos del Padre. Esto no sabré yo decir cómo es, porque sin ver me pareció me vi presente de aquella Divinidad” (Santa Teresa, Vida 38, 17).

CONSIDERACIÓN

El Dios del Antiguo Testamento, a quien no se podía ver ni nombrar, se ha revelado en el rostro de su Hijo amado. En Él nos ha mostrado su inmenso amor. La espalda de Dios es la Cruz, el envés de la gloria, manifestada en la entrega total de Jesús para perdón de nuestros pecados.

Ya no podemos decir que Dios es inimaginable. Él nos lo ha dicho todo con su Palabra encarnada, su Hijo, quien desde antes de los siglos moraba en el seno del Padre. Déjate mirar por el rostro del Resucitado y tus facciones se iluminarán con su gloria, con la alegría del Evangelio.

Ángel Moreno.

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