Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|jueves, septiembre 19, 2019
  • Siguenos!

¿A quién eliges a Jesús o a Barrabás? 
19 de Octubre
Por Miguel A. Bravo

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si uno se pone de mi parte ante los hombres, también el Hijo del hombre se pondrá de su parte ante los ángeles de Dios. Y si uno me reniega ante los hombres, lo renegarán a él ante los ángeles de Dios. Al que hable contra el Hijo del hombre se le podrá perdonar, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará. Cuando os conduzcan a la sinagoga, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de lo que vais a decir, o de cómo os vais a defender. Porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir.»


¿A quién eliges a Jesús o a Barrabás?

Ponerse de parte del Hijo del hombre ante los hombres tiene un cierto sabor a participar ya aquí, de la vida del Cielo, pues el Hijo del hombre se pondrá de nuestra parte a su vez ante los ángeles de Dios. Pero, ¿por qué es necesario tomar parte? Y sobre todo ¿para qué?

A mi parecer, la respuesta la da a continuación el Señor: porque seremos llevados a juicio.

Pero existen dos formas de esperar y enfrentar dicho juicio, uno es blasfemando contra el Espíritu Santo, es decir, poniendo en duda la obra de Dios en la propia vida y adjudicar los acontecimientos a la casualidad o, incluso decir que es obra de un espíritu inmundo (Mc 3, 30), levantando el puño y haciendo violencia para cambiar la realidad como Barrabás y una segunda, sin preparar la defensa, dejando que sea el mismo Espíritu Santo quien actuando como «Paraclito», aquel que es llamado a estar a nuestro lado, nos defienda, como hizo Jesús, el Señor.

Para nuestra mentalidad y nuestra costumbre, con la cual muchos hemos crecido de ser autosuficientes, de no depender de nadie, de prepararnos para el futuro mediante nuestras capacidades solamente, el Señor nos invita a una realidad totalmente nueva: a dejar de defendernos poniendo nuestra confianza en Dios. A vivir “como niño en brazos de su madre, como niño que ha sido amamantado”(Sal. 131).

Los cristianos vivimos en la confianza de que habiendo sido llamados, hemos conocido a Uno que se ha puesto de nuestra parte, que no nos ha rechazado, de manera que tomar parte con Jesucristo no es fruto de tu fuerza o inteligencia, sino que es fruto del Espíritu Santo que testifica dentro de tí que este amor gratuito busca ser correspondido y, a cambio, se pondrá de tu parte delante de los ángeles de Dios, permaneciendo fiel a quién se confió en su defensa.

P. Miguel Angel Bravo Alvarez

Añadir comentario