Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|viernes, septiembre 20, 2019
  • Siguenos!

Adolescentes adoptados (II) 

El adolescente adoptado atraviesa la misma crisis de identidad y los mismos sentimientos de todo joven de su edad; sin embargo, las experiencias vividas en relación a su adopción y su origen diferente pueden ocasionarle un mayor conflicto. El presente artículo corresponde a la segunda parte sobre adolescentes adoptados y cuya primera recoge el número anterior de Buenanueva. En estas páginas, el autor aborda los síntomas que presentan muchos de ellos y ciertos consejos para los padres.

El adolescente adoptado necesita reafirmar su personalidad en todo momento. Lo cual, con los mecanismos negativos de abandono que tiene en su mente, puede presentar un intenso oposicionismo parental para enfrentarse a sus padres y comprobar que los siguen queriendo. Está tan grabada en él la sensación de abandono que necesita poner a prueba continuamente a sus padres con conductas negativas para cerciorarse todos los días que los quieren. 

Hay que tener en cuenta que el adolescente adoptado, al no haber madurado correctamente en todas las etapas de su vida, va a presentar una importante inmadurez emocional con déficit cognitivo y de aprendizaje, ya que ha tenido importantes carencias afectivas y de estimulación. Ante estos comportamientos del hijo adoptado es decisivo el amor y la empatía de los padres; pero si todo falla, hay que buscar un tratamiento profesional.

síntomas más frecuentes

Existen dos trastornos bastante habituales en ellos: el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), con impulsividad, déficit de atención e impulsividad, y el TND (Trastorno Negativista Desafiante), con frecuentes conductas desobedientes, agresivas y desafiantes. Estos trastornos no son neurológicos, sino que su etiología está más vinculada a causas emocionales, afectivas y psicológicas. Asimismo, el perfil psicológico que tienen muchos adolescentes adoptados, presenta con frecuencia algunos de los siguientes síntomas:

  1. Alteraciones emocionales.
  2. Complejos físicos o psicológicos.
  3. Trastornos de conducta.
  4. Baja tolerancia a la frustración.
  5. Baja autoestima.
  6. Se mueve continuamente. No se puede estar quieto cuando se habla con él.
  7. Hiperactividad, déficit de atención e impulsividad.
  8. Irritabilidad frecuente.
  9. No percibe el peligro o los riesgos en las cosas que hace.
  10. Posturas raras o inadecuadas.
  11. Conductas agresivas (rompe objetos, se pelea en el colegio, pinta en las paredes de su habitación, etc.).
  12. Conducta frecuente desobediente y desafiante.
  13. Dice con frecuencia que se va a ir de casa.
  14. No respeta la autoridad de los padres y dice frases como “vosotros no sois mis padres”.
  15. Inseguridad, miedos.
  16. Temor a la oscuridad.
  17. Pesadillas frecuentes.
  18. Insomnio de conciliación o se despierta con frecuencia.
  19. Respuesta afectiva pasiva.
  20. No es capaz de establecer vínculos afectivos con los demás.
  21. No habla ni se comunica.
  22. Vive en un estado de duda permanente.
  23. No se ha adaptado a la familia.
  24. Se lleva muy mal con los demás hermanos.
  25. Pega a sus hermanos y les trata mal.
  26. No cuenta nada de lo que hace fuera de casa.
  27. Retraso general en el aprendizaje.
  28. Retraso en la adquisición del lenguaje.
  29. Retraso en la lectoescritura.
  30. Fracaso escolar.
  31. No tiene amigos. Busca estar siempre con los padres.
  32. Se encierra en su habitación y no se comunica.
  33. Fallos de memoria, se le olvidan con frecuencia las cosas que se le dicen o tiene que hacer.
  34. Con frecuencia se dan enuresis y/o encopresis.
  35. Temor a la comunicación. Miedo a personas concretas.
  36. Déficit de HHSS (habilidades sociales).
  37. Dificultad de integración en grupos (colegio, reuniones familiares, de amigos, actos sociales, etc.).
  38. No acepta las expectativas que tienen de él sus padres y profesores.
  39. Duda mucho sobre su conducta en el área familiar, escolar y social.
  40. No le gusta hacer nada en su tiempo libre.
  41. No ayuda en casa.
  42. Dice con frecuencia “no me queréis”.
  43. Si es de otro país, puede rechazar objetos, imágenes o personas que le recuerden su país de origen.
  44. Hábitos de conducta mal adquiridos respecto a dormir, comer, higiene, vestir, etc.
  45. No tiene hábito de estudio.
  46. No soporta estar solo.
  47. Colecciona objetos de forma compulsiva.
  48. Está obsesionado por conocer a sus padres biológicos.

Al adolescente adoptado es aconsejable hacerle un completo psicodiagnóstico por un especialista en psicología clínica. Sobre todo es importante pasarle una batería de tests clínicos para valorar todas las escalas de su personalidad y comprobar si presenta algún trastorno psicológico. Son muy frecuentes en esta edad el TDAH y TND (citados anteriormente), pero también el Trastorno Disocial, Trastorno de Personalidad Antisocial (antes llamado psicopatía). Conviene, asimismo, valorar el grado de adaptación familiar, social y escolar. No olvidemos que según los estudios realizados, se estima que por cada año de estancia en un orfanato se produce un retraso en el desarrollo psicológico de tres a seis meses.

consejos para los padres

No lo culpéis nunca si tiene conductas negativas, recordad que la mayoría de sus conductas están causadas por mecanismos inconscientes y vuestro hijo adolescente no tiene control sobre ellas. Intentad hacerle razonar sobre sus conductas negativas para que sea consciente de los riesgos que conllevan.

Reforzad desde el principio y siempre la resilencia en vuestro hijo, es decir, la capacidad para sobreponerse a períodos de dolor emocional y traumas. Si bien se puede ampliar la definición de resilencia como una forma de madurar psicológicamente, una actitud hacia los demás, desarrollando estrategias emocionales y de pensamiento dirigidas al afrontamiento de situaciones problemáticas, complicadas o traumáticas. Este concepto de resilencia se aplica tanto a padres como a hijos, ya que los padres transmiten a sus hijos miles de aspectos emocionales, educativos, afectivos, de comunicación, de normas y de valores. 

  1. Lo principal es que se sienta querido, que tengáis muchas conductas de demostración afectiva hacia él. No basta con quererlo, el amor hay que expresarlo.
  2. Reforzad en él cualquier conducta positiva o cambio, por pequeño que sea.
  3. Como padres os tenéis que esforzar lo más posible en conseguir una buena empatía con vuestro hijo.
  4. Decidle siempre la verdad desde el principio sobre su historia. Solo le debéis ocultar algún aspecto de su historia que sea doloroso.
  5. No hay que recriminarle continuamente sus errores, esto le perjudica.
  6. Los adolescentes adoptados necesitan sentirse muy seguros en la vinculación afectiva con sus padres. Demandan mucha atención. Fomentad siempre este aspecto con conductas afectivas (besos, frases cariñosas, expresiones de vuestro amor, etc.)
  7. Intentad con vuestra conducta que cada día se sienta más seguro emocionalmente.
  8. Procurad enseñarle a comprender los aspectos positivos y negativos de su personalidad. Esto es muy positivo en la adolescencia, le hace madurar.
  9. Tenéis que facilitarle expresar sus fantasías para poder borrarlas de su mente, haciéndole razonar.
  10. Los hábitos de conducta negativos que presente se han de corregir con paciencia y sin prisas, de forma progresiva. Esto necesita su tiempo de aprendizaje.
  11. Sed comprensivos con sus sentimientos ambivalentes, son normales en el adolescente adoptado.
  12. Intentad que vuestro hijo no os note desorientados o superados por su comportamiento.
  13. Tratadle siempre con respeto para que él se pueda expresar y os cuente aspectos de su intimidad.
  14. Procurad que os cuente lo que hace fuera de casa.
  15. Que nos os vea preocupados o frustrados con él. Esto fomentaría sus conductas negativas.
  16. Apoyadle siempre en lo que dice, cuando es positivo.
  17. No le agobiéis ni le transmitáis tensión. Esto es muy problemático en la adolescencia, ya que responderá con agresividad.
  18. Intentad que sienta siempre que os tiene a su lado cuando os necesita.
  19. No discutáis ni expreséis vuestras discrepancias respecto a su educación delante de él.
  20. No os recriminéis mutuamente lo que hacéis mal. Él puede alegrarse de vuestras discrepancias o sentirse más inseguro. Depende de su personalidad.
  21. No os irritéis con él, habladle siempre con calma y tranquilidad.
  22. Utilizad siempre el estilo afectivo en su educación.
  23. Demostradle siempre vuestro amor incondicional.
  24. Cuando ponga a prueba vuestro amor como padres, y lo hará frecuentemente con conductas negativas, no le falléis, necesita esta seguridad afectiva de vosotros.
  25. Intentad siempre observar la conducta de tu hijo, analizando no lo que hace, sino “por qué lo hace”.
  26. Analizad sus conductas problema en clave emocional, le entenderéis mejor.
  27. Reaccionad con tranquilidad y absoluta calma cuando vuestro hijo os ponga a prueba.
  28. Recordad siempre que en muchas de sus conductas busca el chantaje y la manipulación para conseguir lo que quiere.
  29. Hay que educarlo desde el principio en las tareas y normas de la casa, para que no las evite.
  30. Hay que estimularlo adecuadamente, para que aumente su capacidad de aprendizaje.
  31. Reforzad sus conductas positivas, para que tenga más seguridad en sí mismo.
  32. Decidle siempre todo lo que hace bien, para fomentar su autoestima.
  33. Desde el principio esforzaos mucho en que tenga muy claros los límites y las normas de la familia.
  34. Los niños con hiperactividad, impulsividad (TDAH) o con conductas desafiantes (TND) tienen que aprender desde el principio qué peligros conllevan sus conductas, ya que no tienen miedo al peligro.
  35. Vuestro hijo tiene que tener muy claro que no le permitiréis conductas peligrosas por el amor que le tenéis.
  36. Si presenta retraso en la adquisición del lenguaje o en la lectoescritura, haced con él todos los días ejercicios de lenguaje o de lecto-escritura.
  37. Si presenta temores y miedos, fomentad siempre el que los supere con vuestra ayuda. Decidle que es algo normal y que lo vencerá en poco tiempo.
  38. Reforzad su sociabilidad y enseñadle habilidades sociales.
  39. Es importante transmitirle que confiáis en él, esto reforzará su responsabilidad y madurez.
  40. Esforzaos mucho en que la relación con los demás hermanos sea muy buena. Esto le dará seguridad.
  41. Evitad hablarle de su procedencia, que sea un tema de conversación solo cuando él lo saque.
  42. No pongáis en casa fotos u objetos que le recuerden a su país.
  43. Cuando intente llamar vuestra atención con conductas negativas, no le prestéis atención o corregirle sin enfadaros.
  44. Tened mucha paciencia con él. Se saltará los límites para poner a prueba vuestro amor como padres. En este caso, lo mejor es sentarse a hablar tranquilamente sobre los límites y las normas de la familia. Lo más importante es que entienda el por qué de los límites y las normas.
  45. Reforzad siempre en él la integración en el colegio, en el grupo de amigos, en actividades deportivas o lúdicas.
  46. Si tiene pesadillas o terrores nocturnos, no durmáis con él, ayudarle a superarlo animándole todos los días a enfrentarse él solo a la situación.
  47. Si presenta enuresis o encopresis, necesita el tratamiento de un profesional.
  48. Si presenta hiperactividad e impulsividad, que os vea siempre en calma, explicándole cómo tiene que actuar o hacer las cosas.
  49. Si tiene déficit de atención, jugad con él a actividades o juegos que requieran mantener la atención mucho tiempo: deportes, lectura, conversaciones largas sobre un mismo tema, etc.
  50. Si tiene conductas agresivas como morder, dar patadas o pegar, tenéis que reaccionar siempre con mucha calma para corregirle. Si también os manifestáis agresivos con él, estaréis reforzando su agresividad.
  51. Desde el principio, enseñadle a renunciar a cosas y a aplazar premios. Esto aumentará su tolerancia a la frustración.
  52. Decidle siempre frases positivas, enfatizad sus aspectos positivos de personalidad para reforzar su autoestima.
  53. Si tiene olvidos frecuentes, enseñadle a llevar una agenda, a apuntar todo lo que tiene que hacer, a ser organizado.
  54. Es importante que él sienta que responde a lo que esperáis de él, a vuestras expectativas.
  55. Corregidle siempre sus conductas negativas (golpes, irritabilidad, posturas inadecuadas, etc.) con estilo afectivo, sin alteración.
  56. No le gritéis, porque con gritos conseguiréis el efecto contrario al deseado.
  57. Si intenta culparos, no os dejéis manipular, explicadle las causas o el por qué.
  58. El castigo siempre tiene que ser la retirada de un premio que no se le da, siempre que entienda que lo ha perdido por su conducta.
  59. El castigo siempre tiene que ser proporcional a su comportamiento.
  60. Aunque es difícil, tenéis que hacer compatibles como padres ser firmes y a la vez ser afectivos.
  61. Si estáis cansados o desbordados por su conducta, no lo culpabilicéis.
  62. Que sea frecuente vuestro contacto físico con él.
  63. Cuanto más afectivos seáis con él, mayor será su seguridad.
  64. Nunca habléis delante de él de un problema de pareja o discrepancia.
  65. Tenéis que intentar comprender, normalizar y regular sus emociones y sus conductas, para mejorar su estabilidad emocional y afectiva.
  66. Nunca le digáis nada que no podáis cumplir.
  67. Otro aspecto importante que tenéis que tener en cuenta, es que cuanta más edad tenga el niño, más tiempo necesitará para adaptarse en la familia.
  68. Es muy importante dedicarle todo el tiempo que necesita, que él sienta nuestro apoyo afectivo.
  69. Ante conductas problemáticas podéis aplicar la técnica del tiempo fuera o del coste de respuesta (pérdida de algún premio o privilegio: ver la televisión, jugar con la play, ir al cine, etc.).
  70. No le gritéis ni os pongáis nerviosos con él, ya que le perjudica fomentando en él conductas negativas.
  71. Cuando esté agresivo o tenga una rabieta, dejadle solo; y cuando se calme, hablad con él con mucha calma.
  72. Si estáis disgustados por algo que ha hecho, decidle que es por su comportamiento concreto, no con él.
  73. Escucharle siempre sin que se sienta juzgado.
  74. Cuando se porte bien, es importante que os vea alegres, esto le hace sentirse más cercano emocional y afectivamente de vosotros.
  75. Elegid el momento más tranquilo para hablar con él sobre sus conductas problema y alteraciones emocionales.
  76. No tengáis ningún pudor a decirle que le queréis. Aunque él reaccione con frialdad necesita oírlo.
  77. Potenciadle siempre para que exprese sus sentimientos. Esto aumenta su adaptación, su autoestima y su seguridad.
  78. Con vuestros razonamientos, el niño irá interiorizando las normas y valores positivos, para corregirle en lo que sea necesario.
  79. El niño tiene que percibir que “sabéis escucharle”. A cada pregunta que os haga debe recibir una respuesta clara y entendible para su edad.
  80. Es muy importante que los niños adoptados aprendan a expresar y comunicar sus emociones positivas y negativas.

Una educación cristiana en valores, evita muchos trastornos en la adolescencia.

José Antonio Gris
Especialista en Psicología Clínica

4 Respuestas a Adolescentes adoptados (II)

  1. Maria

    Si hay problemas muy graves que presentan algunos niños adoptados y que están relacionados con los daños que tienen psicológicos anteriores a su adopción. Es cierto que también ocurre con los biológicos.

    Mi niña vino con 7 años y siempre fue cariñosa, trabajadora … un encanto. El vínculo fue mutuo, todos estábamos felices.
    Todo cambió un poco antes de cumplir los 12 años. De un día para otro comenzó a pegarnos, pegarnos mucho, patadas y puñetazos. La hemos llevado a especialistas y terapias y esperamos que vaya mejorando pero de momento nuestro hogar se ha convertido en un infierno. Se queda muchos días en la cama sin querer ir al cole y si le hablas hasta te muerde. Cuando quiere algo determinado puede romper los objetos de la casa para conseguirlo. No se lo damos pero hay que llevarla al hospital.
    Nos estamos dejando la piel por sacarla adelante, hacemos terapias todos.
    Ella agrede o también se autolesiona. Por eso leer cosas interesantes que dan explicaciones me sirve para ver el problema con perspectiva.
    Saludos

     
  2. Sandra

    Yo tampoco tenia grandes problemas o dudas de como encarar diferentes situaciones,hasta que llegó a la edad de 19 años y tuve que recurrir a este articulo que despejó muchas dudas y reforzó varios aciertos. En algunos momentos también fui negativa con algunas opiniones de profesionales … hoy veo las consecuencias de NO querer ver lo que me decían ellos,para éso están,ellos son los que estudiaron para ayudarnos …sería muy bueno hablar de la negación de NOSOTROS los padres adoptivos …

     
  3. Lourdes

    Lo siento no he podido terminar de leer este artículo. No dudo que pueda haber algún caso así, pero como madre adoptiva de dos niñas esto me parece intolerable. Que este señor diga que tenemos que someter a nuestros hijos a estos estudios como si todos presentaran problemas psicológicos me parece indignante. Conozco muchos padres adoptivos y la inmensa mayoría tienen los mismos problemas que con hijos biológico, pero no específicos por ser adoptados. También decirle que los casos más graves con hijos adolescentes que yo conozco los presentan hijos biológicos que han tenido que ser metidos en internados. Mis hijas tienen una media de sobresaliente-matrícula en el colegio son unas niñas ejemplares y no veo que cumplan ninguna de las 48 características que este especialista cita en su artículo. Ya quisieran muchos padres biológicos estar en mi pellejo.

     
    • fine (seudonimo)

      creo que únicamente lo que quiere dar a conocer es algunos trastornos de la conducta en un niño adoptado, y si usted Lourdes, no ve cambios o no ve ningún trastorno en sus hijas creo que es muy valido pero hay niños que si los presentan y que tratan de saber porque de su comportamiento….

       

Añadir comentario