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Andorra, lugar de encuentros 

El Santuario de Meritxell se incorpora a Ruta Mariana

Un grupo de periodistas y agentes de viajes ha realizado recientemente una escapada de fin de semana a Andorra, para conocer de primera mano el Santuario de Meritxell, a partir de ahora, visita obligada de la llamada Ruta Mariana (El Pilar, Torreciudad, Montserrat, Meritxell, Lourdes). Buenanueva ha participado en este evento.

Abandonamos Lérida, y tras dos horas de viaje cruzamos la frontera hacia Andorra. En ese momento hay que poner el móvil en estado de avión, porque si no podríamos llevarnos una ingrata sorpresa al volver a España. Organizado por ARADEX, secretaría técnica de la Ruta Mariana así como por Turismo de Andorra, este “viaje de familiarización” pretende dar a conocer a la treintena de personas que formamos el grupo, un producto, en este caso, Andorra y su cultura, así como el santuario de Meritxell, lugar privilegiado de oración en medio de una naturaleza virgen. 

Y lo primero que llama la atención es la espectacularidad del entorno, valles verdes, cuajados de flores, que conservan el encanto de lo no tocado por mano de hombre. Hasta 350 flores diferentes —dicen— se pueden catalogar en estos parajes. Su flor típica, la grandalla, tiene seis pétalos —hay quien afirma que ahora tiene siete, porque cada pétalo representaría a una de las parroquias-provincias del país. Desde la carretera —la primera que une Andorra con España se abrió en 1913, antes solo había caminos— vemos pueblos colgados en la ladera de las montañas, con casas de piedra y techos de pizarra. Pueblos pequeños que en invierno deben ser hermosísimos, bañados por la nieve que abunda en los Pirineos durante casi todo el año. Así, los valles están surcados por canales de agua que bajan naturalmente desde lo alto de las montañas, vacas pastando, caballos, ovejas… Todo idílico.

conociendo Andorra

Con una extensión de 454 km2 y 75 mil habitantes, solo veinticinco mil son andorranos propiamente dichos, los demás —españoles y franceses, sobre todo— viven en el país con carta de residencia. Dividida en siete parroquias o provincias, cada una de ellas bajo la protección de un santo patrón, Andorra cuenta con unas cuarenta iglesias que dependen en su organización de la Seo de Urgel (Cataluña). El idioma oficial es el catalán y hasta hace dos años Andorra era considerada un paraíso fiscal porque no pagaba impuestos. Hoy, ya no es así. Por otro lado, Andorra no pertenece a la Comunidad Europea aunque usa el euro como moneda de cambio, aunque no tiene efigie propia. El idioma oficial es el catalán, pero también se habla con normalidad el español y el francés. Tranquilos, los españoles no tendremos problema con el idioma cuando hagamos “shopping” por las tiendas de Andorra; están plagadas de paisanos que todavía hoy buscan buen precio en electrónica, ropa o perfumes.

Aprovecho el viaje en autobús para hablar con Joaquín Bellido, uno de los integrantes de la Secretaría técnica de la Ruta Mariana, él comenta lo siguiente: «El germen de Ruta mariana comienza en 2008, entonces los rectores de los santuarios de Torreciudad, El Pilar y Lourdes aunaron esfuerzos para crear una ruta de peregrinación mariana e invitaron posteriormente al santuario de Montserrat a unirse a esta iniciativa, que fue presentada en 2010 en la Feria de Turismo FITUR». Y añade: «Independientemente de la labor evangelizadora que cada santuario realiza, Ruta Mariana pretende dar a conocer al peregrino el entorno de los santuarios; es decir, se trata de un proyecto nacido de la base religiosa de los santuarios, pero al mismo tiempo, no renuncia a  que un peregrino conozca los diferentes atractivos culturales, de ocio, etc. que emergen alrededor del santuario».

Y subimos hasta los 1300 metros de altitud… En Ordino visitamos la iglesia de Sant Martí de la Cortinada, una preciosa construcción del siglo XII que cuenta con unas pinturas murales románicas en el ábside muy bien conservadas. Lo curioso del caso es que estas pinturas se descubrieron cuando en 1968 se procedía a restaurar el interior de la iglesia. Al quitar la cal, se descubrió la joya…  Entre las pinturas destaca un lobo con lengua bífida y un personaje de nombre Gillem Guifré, que porta un cuchillo y una copa. También está  en dibujo policromado el obispo de Tours, San Martín, a quien se dedica el templo.  Interesantes  igualmente los cuatro retablos barrocos, el carillón de rueda, y un enrejado de hierro forjado —típico andorrano— que protege el altar y las capillas laterales de cualquier tipo de abuso. Por otra parte, me llama especialmente la atención un confesionario antiquísimo, del siglo XVII: una tabla  de madera y un ventanuco en el medio.

Es curiosa la historia de las iglesias de Andorra, verdaderos lugares de encuentro de los quarts o comités del pueblo, quienes las utilizaban no sólo para el culto, sino también para departir sobre los asuntos de la comunidad, cuestiones sociales o políticas; allí llegaban igualmente para refugiarse del frio y de las nevadas los pastores. Tanto es así que el espaldar de los bancos de la iglesia puede cambiar de posición para que los andorranos puedan estar frente a frente y verse la cara. Sabemos que fumaban en sus reuniones dentro de la iglesia, porque han quedado las marcas de los cigarros en los bancos… Las iglesias estaban abiertas a cualquier hora del día.

Y subimos a 2200 metros de altitud, a la estación de esquí de Arcalís. Andorra tiene 1300 km de pistas esquiables. Es toda una potencia en este deporte de invierno. Desde ahí, estando a finales de mayo, contemplamos el valle de Ordino-Arcalís con restos de nieve. Vemos las casitas de los pastores, y realizamos posteriormente el camino de hierro, una ruta a pie,  antiguo camino que hacían los carreteros para llevar el hierro desde la Mina de Llorts hasta las fraguas de La Massana. Los pastores también lo usaban antiguamente para trasladar el ganado, y era la vía por donde la gente se desplazaba. Al final del camino hay siete esculturas de hierro, realizadas por el escultor francés Rachid Khimoune, que representan a las siete parroquias de Andorra.  Hay que tener en cuenta que el trabajo del hierro en Andorra fue una de las actividades económicas más importantes del país desde principios del siglo XVII hasta finales del XIX.

Tras la comida, visitamos otra iglesia románica, tan bella en su singularidad como la anterior, esta vez es Sant Joan de Caselles, del siglo XII. Su interior cuenta con un retablo gótico (s. XVI) dedicado a la vida de San Juan evangelista. Hay que señalar que Andorra no tiene construcciones ni monumentos de marcado carácter gótico, ya que este estilo no enraizó en el país. «Se lo saltaron» comenta nuestra guía. Será en 1968, al extraer el retablo para su restauración cuando se encuentre envuelto entre sábanas la figura de un Cristo de estuco de grandes dimensiones, nada corriente en Andorra. El Cristo se halla enmarcado por un mural con pinturas al fresco que describen escenas del calvario.

santuario de Meritxell

Y llegamos a Meritxell, uno de los platos fuertes del viaje. Monseñor Mosén nos recibe con los brazos abiertos y un dedo entablillado; él presidirá la celebración eucarística que tendremos en el santuario. Me dice personalmente, en un momento a solas: «Llevo 48 años y medio en este santuario, casi las bodas de oro. Esto es un hospital de campaña, como diría el papa Francisco. La gente llega aquí pausadamente, sin prisas, lo que te facilita hablar con ellos, que se desahoguen… Te cuentan penas y alegrías”. El santuario, inaugurado en 1976, de planta de cruz griega es, cuanto menos, original. Diseñado por el arquitecto Ricardo Bofill, usa formas vanguardistas con reminiscencias románicas en la combinación de arcos y torres de los claustros; pareciera que la montaña formara parte de este espacio abierto dedicado a la oración. El agua, los espejos, los colores dan significado a esta singular estructura: el negro de la pizarra, el blanco de la nieve, y el verde-cobre de las montañas. En el interior no hay retablos, ni pintura ni esculturas; presidiendo el altar de granito de una sola pieza, una copia de madera tallada de la Virgen de Meritxell, patrona de Andorra; la original desapareció en el incendio de 1972, que devastó también la antigua capilla románica dedicada a Santa María enclavada en este paraje natural. Esta capilla, tras su restauración, acoge en su interior una exposición-memoria de lo que fue la antigua iglesia de Meritxell».

Declarada en 1873 “patrona y especial protectora del Principado de Andorra”, la Virgen de Meritxell tiene detrás suya —en el santuario— siete cipreses que representan a los siete santos patronos de Andorra: San Serni de Canillo, Santa Eulalia de Encamp, San Cornelio de Ordino, San Acisclo de la Massana, San Esteban de Andorra la Vella, San Julián de Sant Julià de Lòria y San Pedro mártir de Escaldes-Engordany. La talla, de ojos grandes y maternales, calza unos zuecos típicos de los campesinos de montaña y tiene, como curiosidad, una mano más grande que la otra, como si el autor medieval quisiera expresar el deseo de Santa María de bendecir y acariciar a cada uno de sus hijos…

Por último, quisiera señalar que es de obligada visita la Casa de la Vall, uno de los edificios más antiguos de Europa, que ha sido sede parlamentaria de Andorra hasta febrero de 2011. El actual parlamento andorrano tiene sus orígenes en el Consejo de la Tierra constituido en 1419. Esta casa fue comprada a la familia Busquets para constituir el primer parlamento andorrano en 1703. Yo, personalmente, he quedado anonadada al contemplar tanta belleza. Todo cuidado con sumo detalle, todo tal y como era hace siglos: la sala de justicia, la capilla, la cocina donde los consejeros departían al tiempo que reparaban fuerzas, la sala de los pasos perdidos, el armario de las siete llaves… Una verdadera joya, única, sin lugar a dudas. Hoy día, según comenta nuestro guía, los parlamentarios andorranos siguen usando la indumentaria de la época cuando hay algún acontecimiento especial. El lema de Andorra, ya por sí mismo, da a entender el espíritu que animaba a los consejeros: Virtus unitas fortior (La unidad en la virtud nos hace fuertes). Como curiosidad, decir que el sistema político andorrano dista de ser república o monarquía; en todo caso, habría que hablar de una “diarquía” o bicefalia, porque el poder —desde tiempos remotos— lo ostentan dos copríncipes, uno, cabeza del poder laico, actualmente don François Holland, el presidente de la República francesa, y el otro, cabeza del poder religioso y espiritual, el actual obispo de Urgel, Joan Enric Vives i Sicilia. Ambos ostentan una autoridad moral basada en la historia andorrana, porque el verdadero poder es ejercido por el gobierno andorrano  y sus 28 consejeros.

Victoria Luque 

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