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Antony Esolen: “Nadie defiende una visión cristiana” 

“Los católicos están llamados a elegir entre el mal intencionado del Partido Demócrata y la negligencia del Republicano”.

(Il Timone)- Antony Esolen es profesor de literatura inglesa en el Magdalen College of the Liberal Arts, escuela católica de New Hampshire. Escritor y periodista, colabora con muchos portales católicos de Estados Unidos.

Profesor, en su opinión ¿la defensa de los valores de la fe puede aún encontrar respuesta en los políticos?

No, no podemos esperar ninguna ayuda de los políticos. Los motivos por los que afirmo esto son distintos. En primer lugar, nosotros, en Estados Unidos, en materia cultural ya no estamos gobernados por nuestros representantes en el Congreso, sino por el Tribunal Supremo, que se atribuye la autoridad de decidir sobre cada una de las cuestiones relevantes sobre sexualidad, matrimonio, educación de los hijos y, también, sobre lo que se puede considerar libertad religiosa y lo que no. En segundo lugar, los políticos de ambas partes se han rendido a lo que yo llamo “la gran apostasía moral”. Ninguno de ellos defenderá una visión cristiana del mundo porque ninguno de ellos puede ya imaginarse lo que esto implicaría. La imaginación de los jóvenes está formada por la escuela de masa y la instrucción de masa. Por eso de los políticos no recibiremos ninguna ayuda.

¿Entonces qué queda de la relación entre la “ciudad de Dios” y la “ciudad de los hombres”

Nada, porque en Estados Unidos ya no queda casi vida de verdadera comunidad. Ya no existe una “ciudad de los hombres” como habría reconocido san Agustín, sino una enorme no ciudad en la que las relaciones entre las personas, cuando existen, son tenues y superficiales. Creo que hay personas en Italia a las que les sea difícil imaginar el vacío literal de la vida secular actual en Estados Unidos. Nadie sale de su casa. No hay niños que llenen con sus juegos los campos deportivos o las calles. No hay grandes celebraciones de las que hablar. No tenemos nada en común.

¿Se puede aplicar el mismo discurso a la “ciudad de Dios”?

Creo que sí, sufre la misma enfermedad de la que sufre la ciudad secular. Queda solo una pequeña parte de las escuelas católicas que solíamos tener. La vida parroquial se ha debilitado. Hay católicos que han respondido reformando las antiguas escuelas según directrices católicas, haciendo mayor énfasis en las antiguas artes liberales; otros han instituido nuevas escuelas; y unos cientos de miles de católicos (y más de un millón de personas de otras denominaciones, sobre todo protestantes) educan a sus hijos en casa. Muchas de estas personas son conscientes de que viven en una ciudad bombardeada que hay que reconstruir desde los cimientos.

Sin embargo, al final, el católico también tendrá que ir a votar. ¿Qué criterios deberían guiar su decisión de voto?

En Estados Unidos debemos elegir entre un partido, el Demócrata, que detesta todo lo que representa la Iglesia cuando se trata de cuestiones culturales fundamentales y de libertad religiosa y que, además, ha expresado su apreciación de cualquier forma reciente de locura sexual; y otro partido, el Republicano, que no nos detesta, pero que es un aliado del que no nos podemos fiar, o que en el peor de los casos se revuelve contra nosotros. Por consiguiente, debemos elegir entre el mal intencionado y la negligencia. Debemos votar contra el mal intencionado para comprarnos un poco más de tiempo a fin de reunir fuerzas para la próxima guerra.

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