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Apagar la Navidad, una obsesión para algunos 

Alcaldes populistas arremeten contra los belenes, una tradición que llegó a España en el siglo XIV de la mano de los franciscanos

Suprimir los belenes por decreto o cambiar la celebración de la Navidad por «las fiestas del solsticio de invierno» son algunas de las medidas estrella de los nuevos partidos populistas de izquierda que gobiernan en muchas ciudades españolas.

Los más extremistas, como José María González «Kichi» en Cádiz o Joan Ribó en Valencia, han optado directamente por quitar la tradicional escena del nacimiento del Niño Jesús de las sedes de los ayuntamientos «para no ofender a los que no creen». A mitad camino se ha quedado Manuela Carmena en Madrid al reducir el pesebre en el Palacio de Cibeles a la mínima expresión. Pero donde el ingenio ha llegado a límites insospechados es en Santiago de Compostela. En lugar del tradicional belén, los peregrinos que culminen el camino estas navidades se encontrarán con un gigantesco «bosque mágico» en la plaza del Obradoiro. La lista es muy larga. [Comparte tu belén con ABC]

Pese al empeño por borrar del mapa una tradición que llegó a España en el siglo XIV de la mano de los franciscanos, los expertos consultados por ABCdestacan el gran interés de los ciudadanos por estas auténticas obras de arte. El director de la cátedra de Patrimonio y Arte navarro de la Universidad de Navarra, Ricardo Fernández Gracia, recuerda que «las asociaciones, los coleccionistas, los estudiosos y curiosos en torno al belén son muchísimos». «Mi experiencia personal como visitante de algunas muestras y como comisario de una de ellas me indican que la tradición, lejos de agotarse, está muy viva», apunta.

 

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