Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|viernes, noviembre 15, 2019
  • Siguenos!

¿Arde tu corazón? 

“La mejor manera de evangelizar a un joven es a través de otro joven”. Con estas palabras, el Papa Francisco se dirigía a todos los peregrinos de la JMJ de Río de Janeiro de 2013. Fiel al lema de aquella edición —“Id y haced discípulos de los pueblos” (cfr. Mt 28,19)— el Santo Padre nos interpelaba a los jóvenes para recordarnos nuestra llamada a la misión que tenemos de dar a conocer a Jesús con nuestra vida, “haciendo lío”.

No puede ser fruto de la casualidad que, unos meses después de aquella JMJ, un grupo de veintidós universitarios de Madrid decidiesen pasar una semana en un pueblo de la sierra de Córdoba para cumplir con alegría el encargo del Papa. De este modo, Villanueva del Duque y sus habitantes eran testigos del nacimiento en España de un proyecto muy ilusionante: Misión País.

Impulsado por la juventud del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, Misión País tiene sus orígenes en Chile y Portugal a principios de la primera década de este siglo. La iniciativa fue tan exitosa en aquellos países que los jóvenes schoenstattianos de España se sintieron llamados a importarla, y en febrero de 2014 visitaron este pueblecito cordobés con un doble objetivo: llevar a cabo una acción social y dar testimonio de su fe.

La experiencia española también fue muy positiva. Tanto, que este 2015 se duplicaba la cifra de universitarios inscritos para pasar esta semana de misión en el mismo lugar de la Sierra de Córdoba. Así, del 3 al 8 de febrero, casi cincuenta jóvenes volvieron a coordinarse con la parroquia de San Matero de Villanueva del Duque para llevar a cabo diversas actividades sociales mediante la visita a ancianos y enfermos, catequesis a niños, una obra de teatro, la grabación de un programa de radio, e incluso partidos de fútbol. También realizaron acciones evangelizadoras con algunos vecinos del pueblo que les recibían con una hospitalidad entrañable en sus casas. Sin lugar a dudas, los villaduqueños sorprendieron a los misioneros con su cálida acogida, entrega y servicialidad, ya que en todo momento estuvieron muy pendientes de que no les faltara nada.

amar es entregarse

“¿Arde tu corazón?” había sido el lema escogido para esta segunda edición de Misión País y, trascurridos estos días en Villanueva, era evidente que esta elección tampoco fue fruto de una casualidad. A estos jóvenes, como a los discípulos de Emaús, realmente les arde el corazón por Jesús. Ellos han experimentado el gozo inmenso del encuentro personal con Él y la alegría de Su presencia en sus vidas, una plenitud que no se pueden guardar para ellos solos. Por eso, también se sintieron sentido llamados a compartir este regalo de la fe con tantas personas a través de Misión País.

Ahora bien, este sentimiento no es solo una llamada, también es una necesidad. “¡Ay de mí si no evangelizara!” (1 Co 9,16) rezaba la segunda lectura de la misa del domingo, con la que finalizaba Misión País. Y es que, las sabias palabras de San Pablo recordaban a estos jóvenes que, al igual que nadie puede compartir aquello que no tiene, ellos no pueden guardarse para sí mismos aquello que se les ha regalado, aquello por lo que les arde el corazón: Cristo.

Tal y como decía el Papa Francisco, hace falta una juventud que salga a la calle y haga lío. Necesitamos jóvenes con el corazón ardiente, que viva con esta actitud el día a día, en el estudio, en el trabajo, en la vida familiar, social y de fe. Se precisan jóvenes misioneros que prediquen y se den a ellos mismos en una entrega que tiene mucho sentido para Dios y que llena de plenitud sus vidas.

de la mano de María

Estos universitarios reconocían que el secreto de su entrega, a través de Misión País, también es la Virgen. Aquella que “abre los corazones” y los prepara para que ardan por Cristo. María, la que los cautivó, acogió y quiso tal y como eran desde su Santuario, la que los educó en su regazo maternal y la que los envió a dar testimonio de su fe. Asimismo, como hizo en las Bodas de Caná, María es también la que tiene el poder de mover el corazón del Hijo para que el Hijo mueva el corazón del Padre.

María es una de las bases de Misión País y así lo manifestaron los jóvenes, llevando en todo momento con ellos una imagen de la Virgen de Schoenstatt. Ellos se sienten hijos queridos e instrumentos de María, por eso, en todo momento, confiaron a su cuidado maternal los frutos de esta semana. Y una vez más, María, fiel, les acompañó en todas sus actividades y preparó los corazones de los jóvenes y los villaduqueños. Por eso, no es de extrañar que, transcurrida esta semana, todos los participantes de Misión País regresasen con el corazón ardiente a sus rutinas, no solo por la experiencia vivida todos juntos, sino también por el encuentro personal que muchos de ellos tuvieron con Cristo.

Marta A. Guerrero
Periodista

Añadir comentario