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Arranca el Sínodo Especial para la Amazonía en Roma 

La mañana de este 7 de octubre ha comenzado la labor del Sínodo Especial para la Amazonía con un momento de oración en el interior de la Basílica de San Pedro. Luego los participantes se han dirigido en procesión hacia el aula Paulo VI donde tendrán lugar las sesiones de trabajo.

Manuel Cubías – Ciudad del Vaticano

La procesión fue acompañada con cantos en lenguas de los pueblos originarios y en español, que invitan a confiar y alabar a Dios y a caminar juntos. Entre los símbolos presentes estaba una canoa, los remos, afiches con rostros de personas que ofrecieron sus vidas por la defensa de los pueblos originarios y del territorio Amazónico. A continuación, unos versos de los cantos con los que los participantes alababan al Señor:

“Los hijos de la selva te alabamos, Señor, Las hijas de la selva, te alabamos, Señor.

Las aguas de los ríos, las aguas de las cochas te alaban señor.

Los vientos y calores te alaban, Señor.

Los frutos y los montes, la tierra que es fecunda, te alaban, Señor”.

Poco a poco los padres sinodales fueron dejando la Basílica de San Pedro y caminando en dos filas se dirigieron hacia el Aula Pablo VI. El Papa Francisco caminaba rodeado por representantes de los pueblos originarios, obispos, religiosos y religiosas, laicos y expertos. Los afiches y símbolos hacían presente el grito de la tierra y de los pueblos y la realidad de la Amazonía y de América Latina en general. Un ambiente de alegría y esperanza se hizo presente entre los asistentes.

La procesión llegó a su término en la entrada del Aula Paulo VI. Allí, los representantes de los pueblos originarios depositaron en las manos del Papa Francisco una canoa con utensilios propios de las comunidades. Dos obispos y dos religiosas ingresaron al aula con el símbolo. Al Papa le entregaron dos remos, petición de los pueblos amazónicos para que la Iglesia Católica siga navegando con ellos en la defensa de la vida y del territorio.

A las nueve de la mañana, todos los participantes entraron al aula sinodal y fueron ocupando sus lugares. Mientras, el Papa Francisco saludaba a los asistentes. La primera sesión dio inicio con un momento de oración. Mientras cantaban el aleluya, se entronizó el libro de los Evangelios.

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