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Así aportan los cristianos esperanza a Iraq 

Kirkuk vive una sangrienta lucha por el control del petróleo que rodea la ciudad. La Iglesia -una minoría, con frecuencia perseguida- media entre las facciones enfrentadas y trata de mantener cohesionada a la comunidad. Una de las últimas acciones de los cristianos consiste en la recogida de  para ayudar, en «tiempos de tribulación», a todos, «sin distinción de religión o etnia». Con ello se quiere mostrar que el nacimiento de Cristo «no es un acontecimiento del pasado»

Una oleada de atentados terroristas golpeó el domingo 16 de diciembre la ciudad de Kirkuk, causando nueve muertos, entre ellos 2 niños, y más de cincuenta heridos. Los ataques fueron perpetrados contra dos mezquitas chiítas en las afueras de la ciudad. Los terroristas hicieron estallar dos coches bomba y siete bombas colocadas a los lados de la carretera. Fue tal la brutalidad de la explosión que se pudo percibir claramente en la catedral caldea del Sagrado Corazón. En el momento del ataque, el cardenal Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, que actualmente visita Iraq, se encontraba celebrando Misa en la catedral.

Kirkuk es el escenario de una sangrienta lucha de poder entre árabes, turcomanos, kurdos y chiíes por el control de los campos petroleros alrededor de la ciudad. Las partes han solicitado a menudo la mediación de la Iglesia. Mientras tanto, la pobreza se extiende en la región. En este marco, la iniciativa del arzobispo de Kirkuk, monseñor Louis Sako, se percibe como un punto de unión y generosidad en medio de la guerra y el sufrimiento.

El primer domingo de adviento, los jóvenes de Kirkuk, archidiócesis situada al norte de Iraq, recaudaron fondos para los niños pobres de la ciudad por deseo expreso de monseñor Sako. El dinero irá destinado tanto a los cristianos como a los musulmanes. En su apelación, el arzobispo dijo que el nacimiento de Cristo «no es un acontecimiento pasado». El mensaje de la Navidad es de «esperanza, de dinamismo y de intercambio», y hoy ese mensaje sigue vigente. El prelado destacó también que la fiesta es un signo de la fe que obra «por el amor».

«Muchas personas nos han ayudado en el pasado en tiempos de tribulación y sufrimiento. Ahora es nuestro turno, como muestra de nuestro agradecimiento. Sentimos compasión hacia nuestros hermanos que sufren, mostrando en ellos nuestra solidaridad, que es parte integral de nuestra fe», aseguró el arzobispo.

Por orden de monseñor Sako, según cuenta en Zenit el carmelito descalzo Tomaso Mammo, el dinero será «distribuido a los huérfanos cristianos y musulmanes», sin distinción de religión o etnia. Parte del dinero también se destinará al Hospital de Niños, a las familias pobres y a los enfermos que necesitan tratamiento.

La iniciativa forma parte de los eventos y actividades que caracterizan a las semanas de adviento antes de la Navidad. El dinero será entregado por «grupos de Papá Noel» que traerán «la alegría de Cristo a sus corazones».

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