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Así se prepara una joven india de casta alta para ser bautizada esta Pascua: «Mi vida ha cambiado» 

Pavithra Subramaniyan, una joven de 25 años de la India, se bautizará esta Pascua. Ha nacido y crecido en una familia brahman, de la casta alta: ella es contable, su padre es banquero y su madre profesora universitaria de economía.

Pavithra cuenta a AsiaNews cómo ha sido su viaje hacia la fe cristiana: en un primer momento, intrigada en una búsqueda filosófica favorecida por el hecho de que su madre es cercana al catolicismo; en un segundo momento, atraida por la fe de su novio y la familia de él.

Una atracción desde la infancia
»Desde mi infancia siempre sentí una gran atracción hacia el cristianismo y Dios me ha llamado a Él. Ahora, junto a mi novio, puedo satisfacer los deseos de mi corazón. Jamás habría imaginado cómo los eventos me cambiarían, a mí y a mi vida, desde que dije a mis padres que quería abrazar la fe católica. No han tenido objeciones, y ambos estarán presentes en mi bautismo, el día de la vigilia de Pascua, para participar de mi alegría.

»En una época atravesé una fase de búsqueda espiritual y leí sobre varias tradiciones religiosas, incluida la cristiana. Entendí que Dios era una especie de figura paterna, pero no sabía que Jesucristo fuese Su Hijo, milagrosamente concebido y nacido de una virgen. Sí sabía que Jesús había resucitado de la muerte, después de haber sido crucificado.

Sin bautizar, a la Novena de la Virgen
»Mi madre fue educada en una escuela católica, cree en Jesucristo, y sabe todo de su vida y su enseñanza.

»Me llevaba con ella a la iglesia y a la novena de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en Mahin: es de ella que aprendí esta costumbre de ir a la iglesia. Cuando entraba en ese lugar siempre sentía paz.

»Casi cada año celebraba la Navidad- yo recibía regalos y ropas nuevas- organizábamos un hermoso almuerzo en casa para Pascua.

La madre del novio
»Luego conocí a un muchacho cristiano: se convirtió en mi mejor amigo, y ahora es mi novio. Me apoyó y me sostiene hasta ahora y en cada momento de mi vida, sea triste o alegre.

»Su madre me explicó la importancia de Cristo en nuestras vidas. Sin Él- me decía- “no somos nada. Cada cosa que tenemos llegó a través de Él, y la razón por la cual estamos vivos es por Él”. La fe de ella es realmente fuerte y me llevó a seguirla.

»Decidí seguir a Cristo. En breve tiempo me dirigí al centro pastoral diocesano y conocí al padre Terrence. Él me dio tiempo para reflexionar sobre mi elección y me explicó las consecuencias. De algún modo pensaba que esto me habría hecho bien, que algo dentro de mí me había empujado a tomar esta decisión, aunque hubiese encontrado problemas, justo como le sucedió a Moisés o a Jonás.

Buenas catequistas
»Las obras de Dios son maravillosas. Él me ha mandado un grupo de ángeles- mis catequistas Zita, Fátima, Patricia y Rose- que me han enseñado y acompañado.

»Estas personas han cuidado en mí la semilla de la fe que estaba en mí y que llevaré el resto de mi vida, y después más allá de la muerte. El modo en el que me hablan del Señor me da ganas de saber siempre más.

»Recuerdo que llovía mucho ese primer día de formación, cuando entré a la habitación y encontré a otras personas como yo que quería abrazar la fe católica. Con toda honestidad, esto siempre me hizo sentir segura. Debatimos, hicimos muchas preguntas y recibimos muchas respuestas, rezamos juntos. Ahora está terminando este curso y me siento triste: quisiera que no terminase nunca. Me gusta aprender cosas sobre el Señor de parte de mis enseñantes y de parte de mis compañeros. ¡No puedo imaginarme que no lo haré más! Se convirtió en parte de mi vida.



Pavithra Subramaniyan se bautiza en la Pascua de 2014

»Desde el principio descubrí que Jesús es “Dios”, antes que “Hijo de Dios”, es un mesías venido a salvar al mundo, murió para liberarnos de nuestros pecados. Un sacrificio inmenso que personas que viven en el pecado como nosotros.

El papel de unos padrinos
»Agradezco a Dios también por haberme hecho encontrar a mi madrina y a mi padrino, Auxelia y Tony Gonsalves, dos personas amorosas que estuvieron al lado mío es este nuevo recorrido de mi vida. Me han hecho conocer la parroquia, se sentaron y rezaron conmigo, me respondieron a mis dudas. Pero, sobre todo, me han ayudado a construir una unión con Cristo, un amigo que está siempre dispuesto a escuchar y a entender.

Biblia, misa, Bienaventuranzas
»Durante este camino de conocimiento de Jesús, emprendido para poderme bautizar en mi parroquia y convertirme, mi vida cambió. Empecé a leer la Biblia, a ir a misa en modo regular, a aprender las oraciones y leer libros sobre la fe.

»Pero más importantes son los efectos: las Bienaventuranzas han empezado a formar parte de mi vida. Comencé a ver a Cristo en los otros, y esto cambió mucho mi vida, mi modo de mirar la vida.

»Ahora soy consciente que mis comportamientos tiene un efecto y que no debo olvidar que estoy abrazando a Jesús y sus enseñanzas. Debo convertirme en un ejemplo para los otros en el modo en que me comporto.

»Superé mis exámenes, encontré trabajo 15 días después de doctorarme y encontré confianza en mí misma.

»Cuando fui admitida al catecumenado me sentí una privilegiada, porque el párroco, mi familia, mis padres y los otros fieles formaban parte de mi camino. Se hicieron especiales plegarias de intercesión por mí y fui recibida en la comunidad con gran calor. Recibí también la bendición del obispo. Jamás olvidaré la misa celebrada ese día.

»Me estoy acercando al día en la cual me convertiré en católica, recibiré al Espíritu Santo, que me guiará y protegerá para siempre.

»No veo la hora de recibir el cuerpo y al sangre de Jesús: el día en el cual Jesús vivirá en mí, como dice San Pablo, y a través de esta fuerza, ¡difundir la Buena noticia al mundo!

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