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Benedicto XVI se trasladará al Vaticano la próxima semana 

Es posible que siga pasando los veranos a Castel Gandolfo

Las obras de acondicionamiento de la nueva residencia de Benedicto XVI han terminado, y el Papa emérito regresará al Vaticano la próxima semana, probablemente el primero de mayo. El portavoz Federico Lombardi no anunció la fecha precisa, pero confirmó que el traslado tendrá lugar «a finales de abril o en los primeros días de mayo».

Benedicto XVI regresará probablemente en automóvil y de modo discreto, a diferencia de su última salida como Papa, el pasado 28 de febrero, cundo el vuelo en helicóptero fue acompañado por el repique de todas las campanas de Roma y fue seguido en televisión por millones de espectadores en todo el mundo.

El antiguo convento «Mater Ecclesiae» tiene un cierto aspecto de caserón, pues fue pensado para la Gendarmería. Una vez construido se dedicó a otros usos como residencia del director y sede de las oficinas de la Radio Vaticana. Por iniciativa de Juan Pablo II, se añadió una capilla y se convirtió en convento de clausura a partir del 1994. Desde entonces se han ido turnando varias comunidades hasta la última, las religiosas de la Visitación españolas.

Junto con Benedicto XVI regresarán las cuatro mujeres “memores Domini” de Comunión y Liberación que se han ocupado de administrar la casa del Papa y también su secretario personal, Georg Gaenswein, quien dedica casi toda la jornada a su trabajo como prefecto de la Casa Pontificia al servicio de Francisco.

Debido a la ausencia de monseñor Gaenswein, buena parte de sus tareas las asumió hace algunas semanas un diácono flamenco que habla perfectamente alemán y que acompaña en todo momento a Benedicto XVI.

Habitaciones para invitados

La nueva residencia en los Jardines Vaticanos cuenta con habitaciones para algunos invitados, y se espera que pronto acuda Georg Ratzinger, el hermano del Papa, quien le visitó el pasado 16 de abril en Castel Gandolfo para acompañarle en su 86 cumpleaños.

De regreso a Alemania, Georg Ratzinger, que tiene 88 años y ha perdido buena parte de la vista, comentó que su hermano “es ya muy viejo. No tiene ninguna enfermedad en particular, pero está muy débil debido a la edad”.

Desde el pasado 28 de febrero, el apartamento papal ha estado vacío, pues Francisco prefiere seguir viviendo en Casa Santa Marta, donde comparte al menos las comidas con medio centenar de monseñores que trabajan en el Vaticano, y donde celebra misa para grupos de empleados y funcionarios cada mañana a las siete. Ayer acudieron algunos gendarmes y algunos empleados de la Oficina de Trabajo.

Francisco se siente a gusto en la Casa Santa Marta, y piensa mantener costumbres de su vida en Buenos Aires como la de pasar las vacaciones en la modesta residencia de las oficinas del arzobispado, donde vivía todo el año, sin dar demasiado importancia al calor húmedo porteño.

A Benedicto XVI, en cambio, le agobia el calor y le gusta la residencia veraniega. En ese cuadro de preferencias, el portavoz Federico Lombardi comentó que “no me sorprendería” si Francisco no va en verano a Castel Gandolfo, dejando de nuevo el palacio a disposición de Benedicto XVI.

El Papa Francisco llama por teléfono con relativa frecuencia a su predecesor, a quien visitó en Castel Gandolfo el 23 de marzo. Cuando Benedicto XVI se instale en su nueva residencia de los Jardines Vaticanos, podrá visitarle con más facilidad, pues le tiene un gran cariño, y también consultarle si lo desea.

JUAN VICENTE BOO

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