Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|viernes, diciembre 4, 2020
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Evangelios

Evangelios
Hablaron de Él por toda la comarca

04 de Diciembre
Por Ramón Domínguez

En aquel tiempo, dos ciegos seguían a Jesús, gritando: «Ten compasión de nosotros, hijo de David». Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos, y Jesús les dijo: «¿Creéis que puedo hacerlo?». Contestaron: «Sí, Señor». Entonces les tocó los ojos, diciendo: «Que os suceda conforme a vuestra fe». Y se les abrieron los ojos. Jesús les ordenó severamente: «¡Cuidado con que lo sepa alguien!». Pero ellos, al salir, hablaron de él por toda la comarca (San Mateo 9, 27-31). COMENTARIO Jesús está pasando cerca de donde se encuentran dos ciegos. Su mundo es un universo de oscuridad y de soledad. No ven, son ciegos. Pero han oído hablar de Jesús y saben que él tiene poder para abrir sus ojos a la luz. Por ello le siguen y le gritan: “Ten compasión de nosotros, hijo de David”. Jesús se vuelve a ellos y les pregunta, a su vez: “¿Creéis que puedo hacerlo?” Y ante su respuesta afirmativa les conmina: “Que se cumpla conforme a vuestra fe”. Es la confianza de los ciegos en que Jesús puede curarlos lo que les devuelve la vista y, a pesar de la advertencia en sentido contrario, van por todas partes pregonando el poder de Cristo y deshaciéndose en alabanzas hacia su persona. Puede parecernos este evangelio como una hermosa anécdota con un final feliz para nuestros dos protagonistas, pero que poco … Full article

¡Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis!

03 de Diciembre
Por Francisco Javier Sánchez

En aquella hora Jesús se llenó de la alegría en el Espíritu Santo y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar». Y, volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: «¡Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron» (San Lucas 10, 21-24). COMENTARIO Buenos días hermanos en Cristo. La clave del Evangelio de hoy está en la humildad. Los secretos del Reino de Dios no se revelan a los sabios y entendidos sino a los humildes. Esta situación se ha repetido a lo largo de la historia de la iglesia. Hemos tenido noticia de Santos que, sin tener apenas cultura, asombraban a los sabios y entendidos por su comprensión de la Palabra de Dios. Es la fe de los sencillos. No se trata de argumentos de alta teología. La clave …

Se admiraban al ver hablar a los mudos

02 de Diciembre
Por Olga Alonso Pelegrin

En aquel tiempo, Jesús, se dirigió al mar de Galilea, subió al monte y se sentó en él. Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros; los ponían a sus pies, y él los curaba. La gente se admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los tullidos y con vista a los ciegos, y daban gloria al Dios de Israel. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino». Los discípulos le dijeron: «¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?». Jesús les dijo: «¿Cuántos panes tenéis?». Ellos contestaron: «Siete y algunos peces». Él mandó a la gente que se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y los peces, pronunció la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente. Comieron todos hasta saciarse y recogieron las sobras: siete canastos llenos (San Mateo 15, 29-37). COMENTARIO Nuestro Señor Jesús caminó por el mundo, durante su estancia con nosotros aproximándose al dolor, haciéndose parte de él, escuchando de cerca los gritos de socorro, sanando, curando, restableciendo la salud de cuantos clamaban por …

El camino hacia la Vida

01 de Diciembre
Por Juanjo Guerrero

En aquella hora Jesús se llenó de alegría en el Espíritu Santo y dijo: “Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”. Y, volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: “¡Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron” (San Lucas 10, 21-24). COMENTARIO Desde que el pecado trastocó todo, las personas tendemos a despreciar lo importante y a enaltecer lo superfluo. Así, para lograr ser felices, todos tratan de alcanzar poder, ser importantes, destacar sobre los demás, tener cada vez más dinero sin que nunca se considere suficiente lo logrado y de esta manera se piensa que los demás nos respetarán, admirarán y nos amarán. Pero la realidad es que quienes discurren por este camino son temidos, envidiados, criticados y más odiados que amados. Por el contrario, los que realmente aciertan …

SAN ANDRÈS PESCADOR ¡VENID CONMIGO!

30 de Noviembre
Por Manuel Requena

Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores, y les dice: «Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres.» Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron. Caminando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó. Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron (San Mateo 4,18-22). COMENTARIO El sintético relato de Mateo supone encuentros previos, íntimos, de escucha atenta y aceptación total antes del llamamiento definitivo, como nos cuenta Juan. Jesús vivía ya en Genesaret y predicaba su Evangelio en Galilea: «Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado». (Mt. 4:13-17) Andrés, un joven buscador de la verdad y del Mesías, lo encontró, junto con Juan, su amigo pescador, siguiendo al Bautista. Con solo dos palabras de Jesús, —Venid y ved—, ambos lo siguieron, y «se quedaron con Él, en aquel día» suyo. En plena tarde acabó la noche para ellos. «Eran como las cuatro de la tarde» (Jn 1,39). Vieron el día sin fin del lugar donde vive Jesús, que es el  mismo en el que vive ahora: el corazón del hombre que confía …

¡Velad!

29 de Noviembre
Por Jesús Bayarri

«Estad atentos y vigilad, porque ignoráis cuándo será el momento. Al igual que un hombre que se ausenta: deja su casa, da atribuciones a sus siervos, a cada uno su trabajo, y ordena al portero que vele; velad, por tanto, ya que no sabéis cuándo viene el dueño de la casa, si al atardecer, o a media noche, o al cantar del gallo, o de madrugada. No sea que llegue de improviso y os encuentre dormidos. Lo que a vosotros digo, a todos lo digo: ¡Velad!» (San Marcos 13, 33-37). COMENTARIO Llega el Adviento, tiempo para excitar nuestra vigilancia, que debería ser constante y para orientar toda nuestra vida al Señor, que estando presente por su Espíritu, nos hace falta tender hacia la unión plena y definitiva con Él. ¡Maranatha!. El amor engendra la esperanza, que se mantiene viva en la vigilancia, mediante la sobriedad de la ascesis del corazón que ora sin desfallecer. Como un cuerpo sano ansía el alimento, un espíritu amante ansía al Señor. En este primer domingo de Adviento, la liturgia de la Palabra nos llama a la vigilancia, en la esperanza dichosa de la venida del Señor, a quién hemos conocido por la fe y a quien amamos, por su salvación realizada en favor nuestro.   ¡Vuélvete Señor, por amor de tus siervos! Como dice siempre la Escritura: “Conviértenos Señor …

La felicidad que nos salva

28 de Noviembre
Por Javier Leceta Martínezen

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad, pues, despiertos en todo tiempo, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por suceder y manteneros en pie ante el Hijo del hombre» (San Lucas 21, 34-36). COMENTARIO Todo llega a su fin. Hoy es el último día del calendario litúrgico de este año. Mañana empieza el nuevo año litúrgico con el primer domingo de adviento. El tiempo se acaba, nuestro tiempo se acaba y vendrá Jesucristo a llevarnos fuera del tiempo. Este tiempo de pandemia que nos toca vivir hoy a la humanidad también nos recuerda que nuestros esfuerzos por conseguir la seguridad y la estabilidad son efímeros. Es una tentación querer acomodarse para no sufrir y dedicarnos a lo que es placentero para nosotros. Todo acabará porque nuestro reino, el reino de los cristianos, no es de este mundo. Es un reino donde Jesucristo enjugará las lágrimas de todos los rostros. Nuestra actitud ha de ser la de la espera: esperar a que venga el Hijo del hombre. De esta actitud de espera nos apartan nuestras preocupaciones mundanas y nuestros vicios. …

Los signos de los tiempos

27 de Noviembre
Por Francisco Jiménez Ambel

Dijo Jesús a sus discípulos una parábola: “Fijaos en la higuera o en los demás árboles: cuando veis que ya echan brotes, conocéis por vosotros mismos que ya está llegando el verano. Igualmente vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas sabed que está cerca el reino de Dios. En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (San Lucas 21, 29-33). COMENTARIO Jesús se dirige ahora a sus discípulos, aquellos que le tienen por Maestro y están interesados en participar de su sabiduría. No es un dicho de Jesus, es una enseñanza especial para los que lo siguen, para los que quieren aprender de él. Por eso el Maestro-pastor, que conoce a los suyos, apela a su experiencia común: vosotros mismos sabéis muchas cosas, observáis la naturaleza, registráis actuaciones secuenciadas, concatenáis acontecimientos, veis lo que pasa. Pero no extraer consecuencias es algo grave. “Hipócritas” nos llama en el paralelo de Lucas 12, 56. La Iglesia, el conjunto de los discípulos, está habituada y permanentemente convocada a leer “los signos de los tiempos”,  según acuñó Pio XII y popularizo San Juan XXIII.  Pero tomar en peso todo lo relevante no sucede de forma espontánea ni por simple intuición o por la reacción provocada por el bombardeo sistemático de los creadores …

VEN, SEÑOR JESÚS

26 de Noviembre
Por Horacio Vazquez

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que está cerca sus destrucción. Entonces, los que estén en Judea, que huyan a la sierra; los que estén en la ciudad, que se alejen; los que estén en el campo que no entren en la ciudad; porque serán días de venganza en los que se cumplirá todo lo que está escrito. “¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! Porque habrá angustia tremenda en esta tierra y un castigo para este pueblo. Caerán a filo de espada, los llevarán cautivos a todas las naciones, Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que a los gentiles les llegue su hora. Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y del oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación” (San Lucas 21, 20-28). COMENTARIO Con esta santa invocación del apóstol san Juan, se cierra la lectura de la Sagrada Biblia a la espera …

¿Quién no glorificará tu nombre?

25 de Noviembre
Por Gloria María Tomás

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Esto os servirá de ocasión para dar testimonio. Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán a causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas» (San Lucas 21, 12-19). COMENTARIO Una parte fundamental y apasionante de cada cristiano es descubrir cada día el Evangelio, la Buena Nueva, que es así,  Buena -siempre y en todo- y Nueva -porque conocer la vida de Jesús y  de sus discípulos es totalmente aplicable a nuestro caminar-. El modo como termina el pasaje que hoy nos toca comentar es un canto a la fidelidad, a la paciencia, a la constancia. El Examen de conciencia (que debemos hacer cada día para ver con el Señor por dónde vamos, de qué tenemos que pedir perdón y qué podemos concretar) es una ocasión eficaz para salvar el alma propia y la ajena. …

SEÑALES PRECURSORAS

24 de Noviembre
Por Antonio Segoviano

En aquel tiempo, como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida». Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?». Él dijo: «Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy”, o bien: “Está llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será enseguida». Entonces les decía: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes. Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo» (San Lucas 21, 5-11). COMENTARIO Con estas palabras Jesús nos está hablando del final de los tiempos y de la historia humana. Nuestro mundo, aun siendo una maravilla, es perecedero, caduco, y algún día acabará. Como todo lo humano, incluso las obras más grandiosas, los monumentos que son símbolo del poder y genialidad de una sociedad. Así era el Templo de Jerusalén, una obra de arte, en su tiempo. Jesús predice su destrucción, como signo de que toda realización de los hombres, tiene marcados sus días y …

«LA CLAVE: SER POBRES»

23 de Noviembre
Por César Allende

En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos, vio a unos ricos que echaban donativos en el tesoro del templo; vio también una viuda pobre que echaba dos monedillas, y dijo: «En verdad os digo que esa viuda pobre ha echado más que todos, porque todos esos han contribuido a los donativos con lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir» (San Lucas 21, 1-4). COMENTARIO Dios ama a los pobres, y muy profundamente; tanto como mira desde lejos al que la pobreza o la riqueza físicas han cerrado sobre sí mismo su corazón. Lucas nos enseña hoy un texto evangélico lleno de sabiduría y discernimiento. En la cuenta del Haber-Deber ante Dios las monedas son secundarias, o ni eso: solo hacen ruido al caer y llenan los cepillos de los templos. El Evangelio de Lucas presenta un elemento sumamente importante asociado a la pobreza: la viudedad; y a ésta asociada la pobreza. Hay pobres con el corazón repleto de dinero, y ricos que lo tienen lleno de caridad. Como hay viudos porque perdieron a su mujer o a su marido, y los hay así, viudos o viudas en vida aún de su cónyuge. La clave está en el “tintineo” que producen las monedas al caer en el cepillo. Quien echa para vanagloriarse de ese sonido, que tanto …

Venid, benditos de mi Padre

22 de Noviembre
Por Tomás González a.a.

 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas, de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.” Entonces los justos le contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?” Y el rey les dirá: “Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.” Y entonces dirá a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre …

Jesús es quien nos da de comer, de beber…

21 de Noviembre
Por Ángel Moreno

«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme” (San Mateo 25, 31-36). COMENTARIO La Iglesia culmina el año litúrgico con la solemnidad de Cristo Rey del universo, y escoge como texto evangélico la escena en la que aparece el Hijo del hombre como rey, sentado en su trono de gloria. Sorprende la referencia en el mismo texto al rey y al pastor. No parece adecuado el protocolo de describir el gesto del veredicto real con la tarea de un pastor que separa ovejas de cabras. Mas, si Jesús pronuncia esta parábola en la que une ambas imágenes, que se refieren a Si mismo, habremos de interpretar el ejercicio de la realeza …

El hombre es casa de oración

20 de Noviembre
Por Alfredo Esteban

En aquel tiempo, Jesús entró en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: «Escrito está: “Mi casa será casa de oración”; pero vosotros la habéis hecho una “cueva de bandidos”». Todos los días enseñaba en el templo. Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo buscaban acabar con él, pero no sabían qué hacer, porque todo el pueblo estaba pendiente de él, escuchándolo (San Lucas 19, 45-48). COMENTARIO La Palabra que nos presenta el Evangelio de hoy es buena noticia en dos sentidos: de una parte nos habla del Templo como lugar de reunión de los creyentes, pero como en el pasaje actual aparece el Señor y nos sorprende con las manos en la masa, utilizado el Templo para las compras y ventas de diversa índole. Actualmente se utiliza en muchas ocasiones para dar consejos e invitar a los fieles a ser buenas personas. De otra parte y según nuestro parecer, es importante releer la Palabra de hoy, que nos dice que somos Templos vivos, es decir, somos casa de oración, aunque lo hayamos convertido con nuestra manera de ser y vivir en una tienda de continuos trapicheos, justificando nuestras obras con todo tipo de razones. Hoy más que nunca nos urge tener presente la Buena Nueva que nos trae este pequeño relato del Evangelio de …

¡SI RECONOCIERAS TÚ TAMBIÉN EN ESTE DÍA LO QUE CONDUCE A LA PAZ!

19 de Noviembre
Por Mª Nieves Díez Taboada

En aquel tiempo, aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, lloró sobre ella, mientras decía: «¡Si reconocieras tú también en este día lo que conduce a la paz!» Pero ahora está escondido a tus ojos. Pues vendrán días sobre ti en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco de todos lados, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra. Porque no reconociste el tiempo de tu visita” (San Lucas 19, 41-44). COMENTARIO En pasajes posteriores  de sus evangelios,  Mateo, 23 y  Lucas 13  nos narran  el llanto de Jesús sobre Jerusalén con aquella tierna queja y las  profecías sobre su destrucción: “¡Jerusalén, Jerusalén que matas a los profetas y  apedreas a los que te son enviados¡ ¡ Cuántas veces he querido reunir a tus hijos como la gallina reúne a sus polluelos bajo sus alas y tú no lo has querido!” Era su pueblo, su raza y llora y profetiza su destrucción, una vez más,  lo dice en vísperas de su muerte después de la entrada triunfal en Jerusalén, cuando los que le rodeaban mostraron su admiración por la belleza del templo y sus piedras.  Jesús predice además la aparición de falsos mesías “guerras, revoluciones, terremotos, peste y hambre y grandes señales en el cielo” (Mateo, 24, 3.14: Marcos 13,3; Lucas, …

“No tengas miedo”

18 de Noviembre
Por Buenanueva

En aquel tiempo, Jesús dijo una parábola, porque estaba él cerca de Jerusalén y pensaban que el reino de Dios iba a manifestarse enseguida. Dijo, pues: «Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después. Llamó a diez siervos suyos y les repartió diez minas de oro, diciéndoles: “Negociad mientras vuelvo”. Pero sus conciudadanos lo aborrecían y enviaron tras de él una embajada diciendo: “No queremos que este llegue a reinar sobre nosotros”. Cuando regresó de conseguir el título real, mandó llamar a su presencia a los siervos a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y dijo: “Señor, tu mina ha producido diez”. Él le dijo: “Muy bien, siervo bueno; ya que has sido fiel en lo pequeño, recibe el gobierno de diez ciudades”. El segundo llegó y dijo: “Tu mina, señor, ha rendido cinco”. A ese le dijo también: “Pues toma tú el mando de cinco ciudades”. El otro llegó y dijo: “Señor, aquí está tu mina; la he tenido guardada en un pañuelo, porque tenía miedo, pues eres un hombre exigente que retiras lo que no has depositado y siegas lo que no has sembrado”. Él le dijo: “Por tu boca te juzgo, siervo malo. ¿Conque sabías que soy exigente, que retiro lo que no he depositado y siego lo …

“He venido a salvar”

17 de Noviembre
Por Francisco Javier Sánchez

En aquel tiempo, Jesús entró en Jericó e iba atravesando la ciudad. En esto, un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de ver quién era Jesús, pero no lo lograba a causa del gentío, porque era pequeño de estatura. Corriendo más adelante, se subió a un sicomoro para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y le dijo: «Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa». Él se dio prisa en bajar y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador». Pero Zaqueo, de pie, dijo al Señor: «Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más». Jesús le dijo: «Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido» (San Lucas 19, 1 – 10). COMENTARIO Buenos días hermanos en Cristo. En este Evangelio podemos ver, entre otras cosas, lo siguiente: El Señor llega a Jericó y Zaqueo, jefe de inspectores de Hacienda y muy rico, siente curiosidad por ver a Jesús. El Señor ha tocado su corazón y él da un …

“Pasa Jesús, el Nazareno”

16 de Noviembre
Por Rafael Luis Alcázar

Cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le informaron: «Pasa Jesús el Nazareno». Entonces empezó a gritar: «¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!». Los que iban delante lo regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «Hijo de David, ten compasión de mí». Jesús se paró y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?». Él dijo: «Señor, que recobre la vista». Jesús le dijo: «Recobra la vista, tu fe te ha salvado». Y enseguida recobró la vista y lo seguía, glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alabó a Dios (San Lucas 18, 35-43). COMENTARIO Como cada día Señor, pasas por mi vida. Lo importante es que yo te reconozca en los acontecimientos que me ocurren. Tengo que estar atento para reconocerte al pasar, porque sin duda estas pasando continuamente delante de mí y si mis oídos no distinguen tu voz mis ojos no podrán verte. Necesito escucharte en mi yo más profundo allí donde no puedo entrar si tu no me ayudas primero. Estas en lo más profundo de mi ser porque fui creado a tu imagen. Estas allí en lo secreto, y allí, en lo secreto, sí …

EL GRAN TALENTO: GOZAR DEL SEÑOR

15 de Noviembre
Por Manuel Requena

«Es también como un hombre que, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos. En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: “Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado.” Su señor le dijo: “¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.” Llegándose también el de los dos talentos dijo: “Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado.” Su señor le dijo: “¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.” Llegándose también el que había recibido un talento dijo: “Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y …

La oración y nuestra vida

14 de Noviembre
Por Miguel Iborra Viciana

En aquel tiempo, Jesús decía a sus discípulos una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre, sin desfallecer. «Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En aquella ciudad había una viuda que solía ir a decirle: “Hazme justicia frente a mi adversario”. Por algún tiempo se estuvo negando, pero después se dijo a sí mismo: “Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia, no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme”». Y el Señor añadió: «Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?» (San Lucas 18, 1-8). COMENTARIO La parábola de la viuda y el juez injusto que  Jesús nos propone, nos ayuda a comprender la importancia de la oración en nuestras vidas. Para mostrar la necesidad de la oración, hay que orar con confianza y perseverancia, nos dice la parábola, con la seguridad de que Dios escucha las suplicas del hombre, a pesar del desconcertante silencio de Dios Padre, que tarda en escuchar, en responder. Con esta parábola quiere Jesús …

Evangelio, buena noticia

13 de Noviembre
Por Jerónimo Barrio

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos. Asimismo, como sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. Así sucederá el día que se revele el Hijo del hombre. Aquel día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en casa no baje a recogerlas; igualmente, el que esté en el campo, no vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot. El que pretenda guardar su vida, la perderá; y el que la pierda, la recobrará. Os digo que aquella noche estarán dos juntos: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejarán». Ellos le preguntaron: «¿Dónde, Señor?». Él les dijo: «Donde está el cadáver, allí se reunirán los buitres» (San Lucas 17, 26-37). COMENTARIO Este es el tipo de Evangelio que no agrada mucho leer ni tampoco comentar. Es mas bonito leer y comentar las bienaventuranzas, la …

Dios está en medio de vosotros

12 de Noviembre
Por Valentín De Prado

En aquel tiempo, los fariseos preguntaron a Jesús: «¿Cuándo va a llegar el reino de Dios?». Él les contestó: «El reino de Dios no viene aparatosamente, ni dirán: “Está aquí” o «“Está allí”, porque, mirad, el reino de Dios está en medio de vosotros». Dijo a sus discípulos: «Vendrán días en que desearéis ver un solo día del Hijo del hombre, y no lo veréis. Entonces se os dirá: “Está aquí” o “Está allí”; no vayáis ni corráis detrás, pues como el fulgor del relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre en su día. Pero primero es necesario que padezca mucho y sea reprobado por esta generación» (San Lucas 17, 20-25). COMENTARIO En este evangelio de hoy, los fariseos preguntan a Jesús una cosa que ha interesado siempre a la humanidad con una mezcla de interés, curiosidad, miedo…: ¿Cuándo vendrá el Reino de Dios? ¿Cuándo será el día definitivo? Jesús dijo que eso es imprevisible. Lo único que sabemos es que vendrá súbitamente, sin avisar: será «como relámpago fulgurante» permanece en el misterio. Pero Jesús nos da una pista auténtica y segura: «el Reino de Dios ya está entre vosotros»…, aunque no completamente. Está entre nosotros porque Jesús ya ha venido a la tierra y nos ha dejado su presencia. Pero todavía falta algo. Es necesario que el Reino llegue …

Oración y gratitud

11 de Noviembre
Por José Manuel Mora Fandos

Una vez, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaría y Galilea. Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros». Al verlos, les dijo: «Id a presentaros a los sacerdotes». Y sucedió que, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias. Este era un samaritano. Jesús, tomó la palabra y dijo: «¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?». Y le dijo: «Levántate, vete; tu fe te ha salvado» (San Lucas 17, 11-19). COMENTARIO Eran diez leprosos, personas verdaderamente necesitadas; buscaron a Jesús con fe, le imploraron su ayuda; le obedecieron sin cuestionar su mandato; y quedaron limpios. Pero solo uno de ellos encontró algo más, algo mayor que la sanación de la enfermedad corporal:  «Levántate, vete; tu fe te ha salvado». Todos comprobaron que estaban curados, pero solo uno se detuvo a considerar el prodigio que se había operado en él… y algo más: el vínculo profundo de gratitud que ahora le unía con Jesús, alguien más grande aún que su …

SE BUSCAN «SIERVOS INÚTILES»

10 de Noviembre
Por Ángel Pérez

En aquel tiempo, dijo el Señor: «¿Quién de vosotros, si tiene un criado labrando o pastoreando, le dice cuando vuelve del campo: “Enseguida ven y ponte a la mesa”? ¿No le diréis más bien: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”? ¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid: “Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”» (San Lucas 17, 7-10). COMENTARIO Este evangelio de hoy, aunque parezca que tiene que ver poco con nuestra vida o con nuestras posibilidades, está lleno de una sabiduría profunda que viene a iluminarnos. Jesús —en palabras entendibles— ha tomado un cuerpo como el nuestro para hacernos ver las grandes posibilidades que este tiene y que muchas veces están ocultas a nuestros ojos. El Señor está enseñando a sus discípulos, con miras a la gran obra que están llamados a realizar; les está preparando, y en el interior de un discurso en el que les advierte sobre los escándalos, aparece esta palabra. Vivimos en un mundo aparente, mentiroso, basado en el postureo, la foto fácil y bonita que muestra un ideal pero que está muy lejos de la realidad, de la verdad. Esta palabra viene contra ese postureo, esa hipocresía en la que …

“EL CELO DE TU CASA”

09 de Noviembre
Por Pablo Morata

Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: «Quitad esto de aquí: no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre». Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora». Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: «¿Qué signos nos muestras para obrar así?». Jesús contestó: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré». Los judíos replicaron: «Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?». Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y creyeron a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús (San Juan 2, 13-22). COMENTARIO “¡Qué alegría cuándo me dijeron: Vamos a la Casa del Señor!”; probablemente las palabras de gozo del salmo 121 acabarían de brotar de labios de Jesús según se aproximaba a Jerusalén tras pasar unos pocos días en Cafarnaúm, regustando aun en el paladar el sabor …

No sabemos…

08 de Noviembre
Por Francisco Lerdo de Tejada

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Se parecerá el reino de los cielos a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes. Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: “¡Qué llega el esposo, salid a su encuentro!”. Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: “Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”. Pero las prudentes contestaron: “Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”. Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras vírgenes, diciendo: “Señor, señor, ábrenos”. Pero él respondió: “En verdad os digo que no os conozco”. Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora» (San Mateo 25, 1-13). COMENTARIO No sabemos el día ni la hora. Hoy día sabemos un montón de cosas, pero… lo decisivo no lo sabemos. Cuando nos llegará el tiempo de …

“Vosotros os las dais de justos”

07 de Noviembre
Por Buenanueva

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: «Ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto. Pues, si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera? Si no fuisteis fieles en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero». Los fariseos, que eran amigos del dinero, estaban escuchando todo esto y se burlaban de él. Y les dijo: «Vosotros os las dais de justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones, pues lo que es sublime entre los hombres es abominable ante Dios» (San Lucas 16, 9-15). COMENTARIO Hoy la buena noticia nos invita hacer una elección y a tener una experiencia: “elegir a Dios y experimentar y/o elegir al dinero y experimentar ¿Quién nos da la vida?

¿Cómo vivimos nuestra piedad?

06 de Noviembre
Por Ernesto Juliá Díaz

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: «Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusaron ante él de derrochar sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: “¿Qué es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando”. El administrador se puso a decir para sí: “¿Qué voy a hacer, pues mi señor me quita la administración? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa”. Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: “¿Cuánto debes a mi amo?”. Este respondió: “Cien barriles de aceite». Él le dijo: «Toma tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta”. Luego dijo a otro: “Y tú, ¿cuánto debes?”. Él dijo: “Cien fanegas de trigo”. Le dice: “Toma tu recibo y escribe ochenta”. Y el amo alabó al administrador injusto, porque había actuado con astucia. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz» (San Lucas 16, 1-8). COMENTARIO Dijo Jesús a sus discípulos: “Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusaron ante él de derrochar sus bienes, Entonces lo llamó y le dijo: ¿Qué es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuentas de tu administración, porque …

«ALEGRÍA DEL AMOR QUE BUSCA Y ENCUENTRA»

05 de Noviembre
Por Juanjo Calles

“Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle, 2.y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este acoge a los pecadores y come con ellos.» Entonces les dijo esta parábola. «¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las 99 en el desierto, y va a buscar la que se perdió hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, la pone contento sobre sus hombros; y llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos, y les dice: “Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido.” Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por 99 justos que no tengan necesidad de conversión. «O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas, y dice: “Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido.” Del mismo modo, os digo, se produce alegría ante los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta»” (San Lucas 15, 1-10). COMENTARIO Las tres parábolas que constituyen el capítulo 15 del Evangelio de San Lucas: la oveja perdida (vv. 4-7), la moneda extraviada (8-10) y …