Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|viernes, diciembre 13, 2019
  • Siguenos!

CAMINAD, DISCERNID, VELAD 
01 de Diciembre
Por Juanjo Calles

“«Como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. Porque como en los días que precedieron al diluvio, comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca, y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos, así será también la venida del Hijo del hombre. Entonces, estarán dos en el campo: uno es tomado, el otro dejado; dos mujeres moliendo en el molino: una es tomada, la otra dejada. «Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre” (San Mateo 24, 37-44).

COMENTARIO

Caminad: Iniciamos el nuevo Año Litúrgico con el Tiempo del Adviento de la mano del Evangelio de San Mateo (Ciclo “A”) con esta invitación: Ven, caminemos a la luz del Señor. Sí, el Adviento es un tiempo breve e intenso en el que la Liturgia nos invita a ponernos en camino para prepararnos a recibir al Señor que “viene ahora a nuestro encuentro en cada hombre y en cada acontecimiento, para que lo recibamos en la fe y por el amor demos testimonio de la espera dichosa de su reino” (Prefacio III de Adviento). Este tiempo subraya de un modo muy vivo lo que es la existencia cristiana… ¡una espera para una partida! Sí, estamos aquí -todos- de “paso”, somos peregrinos hacia la meta de la morada eterna en el Cielo; vivimos en una permanente espera de Aquel que vino, que viene y que vendrá como nos recuerda el Prefacio I de Adviento: “Quien al venir por vez primera en la humildad de nuestra carne, realizó el plan de redención trazado desde antiguo y nos abrió el camino de la salvación; para que cuando venga de nuevo en la majestad de su gloria, revelando así la plenitud de su obra, podamos recibir los bienes prometidos que ahora, en vigilante espera, confiamos alcanzar”. En efecto, en este tiempo, “el mismo Señor nos concede prepararnos con alegría al misterio de su nacimiento, para encontrarnos así, cuando llegue, velando en oración y cantando su alabanza” (Cf. Prefacio II de Adviento).

Discernid: Estamos en el año 2019 después del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Los cristianos no podemos vivir el tiempo de nuestra existencia terrena sin sentido. El Apóstol San Pablo nos invita a tomar nuestra vida en serio y en peso: “Daos cuenta del momento en que vivís; ya es hora de espabilarse, porque ahora nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer. La noche está avanzada, el día se echa encima: dejemos las actividades de las tinieblas y pertrechémonos con las armas de la luz”. Es toda una invitación a vivir seriamente este tiempo de Adviento. ¿Cuáles son las actividades de las tinieblas? Todas aquellas que nacen como fruto de nuestros pecados: el vivir para nosotros mismos, el pensar solo en acumular dinero, pasarlo bien y no preocuparme por los demás. San Pablo nos señala algunas otras: “Nada de comilonas ni borracheras, nada de lujurias ni desenfreno, nada de riñas ni pendencias“. El Adviento es un tiempo de conversión y para la conversión.

Velad: Es la actitud propia del Adviento. Velar que propiamente significa abstenerse del sueño, es la actitud que Jesús recomienda a los que esperamos su venida. La vigilancia en estado de alerta, supone una esperanza firme y exige una presencia de espíritu sin decaimiento, que recibe el nombre de sobriedad. Las actitudes específicas del Adviento son la vigilancia, esperanza, perseverancia, ascetismo, alegría, constancia…

Añadir comentario