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Cañizares: «No más víctimas ni ofensas, sino diálogo y reconciliación» 

El cardenal Cañizares defendió que el acto de desagravio a la Virgen de los Desamparados responde a un sentido religioso y no político

Más de 2.000 personas se dieron cita ayer en la Plaza de la Virgen de Valencia para dar testimonio de su fe por la patrona de Valencia

Cañizares despolitiza el rezo por los «perseguidos por la fe»
Las autoras del acto vandálico derramaron pintura roja y pintaron las paredes con mensajes anticlericales

Cientos de personas han llenado esta tarde la céntrica plaza de la Virgen de Valencia en el acto de desagravio a la Virgen de los Desamparados por el cartel publicado por la asociación Endavant con motivo del Día del Orgullo LGTB, en el que aparecen besándose la patrona de Valencia y la Virgen de Montserrat.
Cientos de personas han llenado esta tarde la céntrica plaza de la Virgen de Valencia en el acto de desagravio a la Virgen de los Desamparados por el cartel publicado por la asociación Endavant con motivo del Día del Orgullo LGTB, en el que aparecen besándose la patrona de Valencia y la Virgen de Montserrat.
Efe/Gustavo Grillo
«No venimos a ningún acto político, ni a una protesta ciudadana, ni con banderas, ni representando a ningunas siglas; venimos como cristianos, venimos a rezar. Los que vengan en otro sentido, se confunden». El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, se dirigió con estas palabras a las más de 2.000 personas que se dieron cita ayer en el acto de desagravio a la Virgen de los Desamparados después de que la plataforma Endavant L’Horta usara la imagen de ésta besando a la Moreneta en un cartel. «No más víctimas ni ofensas, sino diálogo y reconciliación», pidió.

No había rencor en sus palabras, dijo, pues «algunos no saben lo que hacen y la han ofendido». Por ellos también rezó, como por los cincuenta gays asesinados en un bar de Orlando (Estos Unidos). «Rezamos por todos los perseguidos y maltratados a causa de su fe o condición». El purpurado fue interrumpido en varias ocasiones por los aplausos y los vivas a la Virgen, cuya imagen presidió el rosario y la misa posterior.

Entre la multitud se encontraban jóvenes como Judit e Isabel. La primera lamentaba el uso de la imagen de la Geperudeta con estos fines porque «se podían haber puesto otras muchas. Estamos aquí para que sepan que esto es algo que nos duele». Isabel admitió que las palabras que pronunció hace dos semanas el cardenal sobre el peligro del «imperio gay» pudieron «haber ofendido a esas personas, pero las cosas se hablan». «A nosotros nos ofenden y ponemos la otra mejilla», apostilló Judit.

Sobre la matanza de Orlando, ambas coincidieron en que se trató de un acto salvaje que les duele «profundamente en el corazón». Unos metros más allá y más serias, se abanicaban con énfasis Encarna, Carmen y Pilar, tres vecinas de Valencia, ya jubiladas, que acudían para dar su apoyo al arzobispo y expresar su malestar por la ofensa. «Cada uno tiene sus ideas, sólo pedimos que respeten las nuestras», señalaron casi al unísono antes del rezo.

Mientras, el colectivo que ha desatado la polémica defiende su campaña y admite que preveían la respuesta. «Sabíamos que indignaría a la Iglesia católica. Hemos hecho diana». Justifican el cartel en que «la libertad que transmite deja en evidencia la oscuridad y el odio que transmiten ellos». Esta plataforma, sin embargo, está sola en sus argumentaciones, pues el colectivo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales de Valencia Lambda se desvinculó de la estrategia de Endavant que, insistieron, no comparten. «Siempre hemos tenido claro que la defensa del colectivo exige respetar a cualquier otra persona, sentimiento religioso o colectivo».

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