Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|miércoles, octubre 16, 2019
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Carta abierta a D. Mariano Rajoy 

Apreciado Sr. Rajoy: he de confesarle que hasta no hace mucho mi aprecio hacia Vd. era bastante considerable, porque confiaba en su política; pero esta confianza se ha sentido defraudada al retirar Vd. el anteproyecto de ley de la reforma del aborto. Me he dado cuenta de que Vd. carece de altura moral como para presidir un gobierno al anteponer los cálculos electoralistas a sus convicciones y, posiblemente, a su conciencia. Sr. Rajoy no se puede gobernar con el consenso sino que hay que gobernar con la conciencia.

Me asusta la poca altura moral que, en general, manifiestan algunos de los gobernantes que rigen los destinos de los pueblos, porque, quizá, los que tienen verdadera altura moral no se dedican a la política, sino a dar la vida sirviendo a los demás, como estos dos hermanos misioneros de S. Juan de Dios, muertos por la enfermedad del ébola al haberse entregado al servicio de los demás.

 Esto me recuerda que el verdadero cometido de los gobernantes es servir al pueblo y no servirse de él para sus intereses, y que este servicio consiste en hacer lo que es correcto aunque no sea popular. Su gobierno lo ha demostrado valientemente con las reformas laborales que está llevando a cabo. ¿Qué ha pasado para que esta misma valentía haya claudicado en este caso? ¿No estará cayendo bajo el reproche que el evangelio de S. Juan dedica a aquellos dirigentes del pueblo que no podían creer en Cristo porque “prefirieron la gloria de los hombres que la gloria de Dios”? (Jn 12,43). ¿Cómo se pueden valorar más unos miles de votos que una vida humana? La vida de un solo niño no nacido vale más que el gobierno de un país.

Y si temía que la ley reformada fuera anulada en el futuro por un hipotético gobierno de izquierdas, implica que no confía demasiado en su propia fuerza electoral. De todos modos el posible mal que puedan hacer otros en el futuro no puede condicionar el bien presente que se ha de realizar.

De todos modos, no es Vd. culpable de la situación de España, sino la ideología relativista que se está imponiendo en ella y en el mundo entero. Una ideología que nos conduce inexorablemente hacia la dictadura de los votos, puesto que si no hay Verdad sino mera opinión, ¿con cuál de ellas hemos de regirnos en adelante? Obviamente con aquella de los consigan mayor número de votos, relegando todas las demás; de este modo, la “democracia” se falsea y no hace sino enmascarar la dictadura de la opinión.

Días duros nos esperan, y ello porque estamos despreciando lo que ha hecho grande a España: la fe cristiana. Y cuando empieza a ponerse la luz, surgen las tinieblas y empiezan a manifestarse todo los demonios que aquella había puesto de manifiesto: el nacionalismo disgregador, la corrupción generalizada por la capitulación ante el dinero, la inmoralidad generalizada y, la muerte.

Sí, Sr. Rajoy: cuando Dios, garante de la dignidad del hombre, desaparece del horizonte del mundo, la muerte se enseñorea del mismo. ¿Cuántos millones de muertos ha provocado en Europa el nacionalismo exacerbado, que nos ha llevado a dos guerras mundiales? ¿Cuántos las ideologías ateas del marxismo y del nacionalismo? Pues todas ellas se quedan cortas ante el creciente genocidio que se está produciendo hoy en el mundo, el mayor de la historia, con los millones de niños sacrificados antes de nacer. Un día la historia, mirará con horror a esta generación que no ha sido capaz de acoger a sus hijos y los asesina en nombre de unos “derechos” que se arroga sin ningún derecho. ¿Va a querer pasar a la historia como aquel que no tuvo el coraje suficiente como para dar la cara por los que no tienen voz ni voto?  Pues n día ha de responder ante la historia y ante Dios.

Ramón Domínguez
Director del PIJPII en República Dominicana

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