Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|martes, junio 18, 2019
  • Siguenos!

Catástrofe aérea 

Como era de esperar, el reciente accidente aéreo del A320 sobre los Alpes franceses ha causado una verdadera conmoción en toda Europa. La magnitud de esta catástrofe no era para menos. Todos nos hemos hecho multitud de interrogantes y hemos buscado

explicaciones a lo sucedido con las que mitigar el dolor, especialmente el de familiares y allegados a las víctimas. Sin embargo, debo confesar que no he encontrado ninguna condolencia que superase el límite de lo superficial, lo banal, de los convencionalismos sociales con los que se suele cumplir pero que no sirven de consuelo a los verdaderamente afectados. “Mi apoyo, les
acompaño en el sentimiento, estoy consternado, etc.”, son las reacciones más frecuentes. A lo sumo, alguien más piadoso se ha atrevido a apuntar: “rezo por ellos”.

De la misma manera, en los consejos de los psicólogos tampoco he visto ninguna palabra de verdadera esperanza, de sólido consuelo –que sin mitigar la pena, ayude a soportarla- en base a llevar a la mente y al corazón de los más afectados que las personas fallecidas no están perdidas para siempre; que Jesucristo es garante del reencuentro en la verdadera vida, en la que nos espera a todos con una plenitud absoluta, una felicidad perfecta y en un permanente amor sin límites. Además, para siempre. Creo que únicamente con esta esperanza es como se puede encontrar consuelo.

Ya sé que hay quien no cree en nada de esto. Pues… no podrán consolarse… Pero, no por su increencia deja de ser verdad esa maravilla que a todos nos espera: Cristo con su pasión, muerte y resurrección, ganó para TODOS los hombres la vida eternamente feliz.
Juan José Guerrero.

Añadir comentario