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Cien años del genocidio armenio bajo los turcos: su Iglesia canonizará un millón y medio de mártires 

 
Con una solemne carta encíclica, el Patriarca armenio ortodoxo Karekin II, líder espiritual de seis millones de armenios repartidos por todo el mundo, inicia oficialmente las celebraciones del centenario del genocidio de los armenios.

La masacre de 1,5 millones de armenios sucedió al finalizar el imperio otomano en varias fases: primero con el sultán Abdul Hamid II, luego con el régimen nacionalita de los llamados “Jóvenes Turcos” y finalmente con el mismo Kemal Ataturk, el padre de la actual Turquía laicista.

Los armenios eran cristianos, instruidos y pertenecientes a una potente clase media, repartidos por todo el Imperio Otomano. En 1915 las autoridades turcas cerraron sus escuelas, iglesias y organizaciones e iniciaron su persecución. Primero llegaron episodios de violencia y humillaciones. Más adelante, las deportaciones masivas al desierto, las fosas comunes, los trenes repletos de deportados y las masacres. Los supervivientes fueron los armenios que de Turquía lograron llegar a la Armenia rusa (luego soviética) o a Siria y el Líbano.

La Conferencia de París de 1920 reconoció el genocidio armenio y hoy lo reconocen como tal 20 países. Turquía nunca lo ha reconocido y toma represalias contra los países o personalidades que lo hagan. En 2013 sucedió una novedad: el Primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan presentó a los descendientes de los armenios un pésame por la masacre, algo nunca visto antes.

Ahora, en la carta que reproducimos a continuación, Karekin II, Patriarca (llamado Katolikós) de los Armenios, anuncia que el 23 de abril de 2015 él presidirá una liturgia en la cual proclamará santos a todas las víctimas del genocidio, asesinados “por la fe y por la patria” y hará del 24 de abril la Jornada de la Memoria por “los santos mártires del genocidio”. Se tratará de la mayor “canonización” de la historia del cristianismo, al proclamar santos de golpe a más de un millón de personas, cuyas historias individuales y concretas la Iglesia armenia no va a estudiar.

Según informaciones de la agencia AsiaNews no confirmadas en modo oficial, el 12 de abril de 2015, también el Papa Francisco celebrará en la plaza de San Pedro una misa en recuerdo del genocidio de los armenios.

La Iglesia armenia se separó de la Iglesia universal en el año 451 a partir del Concilio de Calcedonia, al que sus delegados no llegaron a acudir a causa de una guerra con los persas, y cuyas conclusiones no aceptaron. Los armenios consideraron al resto de cristianos herejes diofisitas nestorianos, mientras que Roma y Constantinopla consideraron a los armenios como herejes monofisitas. Hoy esta discusión teológica ha cambiado mucho y se han clarificado muchos errores de comprensión, incluso lingüísticos.

Los armenios tienen un alfabeto propio creado por San Mesrob, con antiguas traducciones de la Biblia al idioma armenio. Presumen de ser la Iglesia nacional más antigua. Mientras Roma perseguía a los cristianos, en el año 301 el rey de Armenia Tirídates III se convertía al cristianismo por la predicación de San Gregorio, llevando consigo a su pueblo. Hoy la sede del Patriarcado ortodoxo armenio está en Echmiadzin, en Armenia. Hay además unos 600.000 católicos, unidos a Roma, de rito armenio, pastoreados desde Beirut por el Patriarca armenio-católico Nersés Pedro XIX Tarmouni.

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