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Comienza la Misión Madrid en el ámbito universitario 

 

 

 La misión, horizonte de la universidad

El pasado sábado 20 de octubre, en la abadía benedictina de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, 150 universitarios recibieron el crucifijo de misioneros y fueron enviados por monseñor César Franco, obispo auxiliar de Madrid, a llevar a cabo la Misión Madrid en la universidad como apóstoles de Jesucristo

«Te cambia la vida cuando conoces a Cristo»: lo asegura Patricia, estudiante de quinto curso de Ingeniería industrial en la Universidad Politécnica, de Madrid. Lo sabe por experiencia: ella misma afirma que «antes pensaba que todo esto de la fe era una mentira y una estafa», pero al contacto con varios amigos creyentes en la universidad vio que «nunca me dieron una mala contestación, siempre respondían a mis dudas, y se preocupaban por mí: esa forma de amor fraterno yo no la conocía». Hoy, desde el otro lado de la fe, se da cuenta de que «todos los jóvenes tenemos las mismas inquietudes, la misma ansia de felicidad, y estamos en la misma búsqueda. Creas o no creas en Dios, todos queremos ser amados por alguien que no te va a fallar». Por eso, cuando uno ya ha conocido que ese alguien es Cristo, «es necesario evangelizar, que tus amigos vean tu alegría, tu forma de enfocar los estudios, de aceptar un suspenso, de vivir y salir adelante… Hay mucha gente alrededor que está necesitada de espíritu y de cariño; cuando uno descubre y conoce a la Iglesia de verdad, es feliz total».

Lo mismo constata José, investigador en el ICAI, todos los días cuando acude a la universidad: «En mi ambiente, a la gente le falta la compañía del Señor, es necesario dar a conocer a Dios». Pero antes «debemos ser cristianos convencidos. Si no, no se puede hacer misión. La evangelización empieza con la oración. Necesitamos tener a Cristo dentro, para poder darlo a los demás».

 Predica a Cristo, y éste crucificado

Tanto Patricia como José fueron a Fátima en la peregrinación con la que dio inicio la Misión Madrid, junto a otros muchos jóvenes que respondieron a la llamada de la Delegación de Pastoral Universitaria. También lo hicieron el sábado pasado, en la inauguración de esta iniciativa diocesana de evangelización, que tuvo lugar en el Valle de los Caídos. Todo comenzó con el recorrido del Via Crucis en el que se recorrió buena parte del valle, y que concluyó entrando en la basílica cantando la Salve y proclamando el Credo. Después de la bienvenida del prior de la comunidad benedictina, el broche de oro de la jornada fue la Santa Misa de envío, presidida por el obispo auxiliar monseñor César Franco, quien impuso a cada uno de los universitarios el crucifijo de misionero: «Recibe este signo del amor de Cristo y de nuestra fe; predica a Cristo, y éste crucificado, fuerza de Dios y sabiduría de Dios».

El Delegado de Pastoral Universitaria, el padre Feliciano Rodríguez, ha subrayado que «la Misión Madrid es un tiempo de especial evangelización. De esta manera nos hacemos eco del Año de la fe, y vivimos, con responsable empeño y gran ilusión, las exigencias que comporta. Es un tiempo de gracia especial que, de ninguna manera, podemos ni debemos desperdiciar, por lo que la Misión Madrid debe tener una especial incidencia en la universidad».

 

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