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Continúa la persecución religiosa en China 

La represión contra los cristianos continúa en China, a pesar de las expectativas de apertura que ha abierto el Presidente Xi Jinping. Sigue la persecución contra los cristianos de las comunidades subterráneas, pero también contra las asociaciones patrióticas, controladas por el régimen. Así lo demuestra la detención, la semana pasada, de un pastor protestante de la Iglesia protestante oficial

La persecución religiosa en China se dirige también contra los cristianos oficiales, pertenecientes a iglesias controladas por el régimen. El fin de semana del 16 de noviembre, el pastor Zhang Shaojie y más de 20 fieles de su comunidad fueron detenidos en el condado de Nanle (provincia de Henan). Pertenecen a una comunidad protestante integrada en el Movimiento Patriótico Protestante Triplemente Autónomo, la única asociación patriótica protestante reconocida en el país.

Una docena de policías entró en la iglesia de este pastor y le ataron sin mostrar ningún documento judicial. Varias personas que acudieron a protestar delante de la comisaría fueron golpeadas, y quienes intentaron entrar en el templo, custodiado por la policía, fueron detenidos. También las cuentas de la comunidad han sido congeladas.

El delito de dar catequesis

Mientras, siguen los habituales ataques a los cristianos clandestinos, que no aceptan la asociación patriótica o Iglesia oficial china. El último caso del que se ha tenido noticia es la detención de dos sacerdotes de la Iglesia católica clandestina por impartir un curso de catecumenado a adultos. Se trata del padre Tian Dalong y un compañero, detenidos a comienzos de octubre en Qinyuan, en Baoding (Hebei), una de las zonas con más presencia de comunidades cristianas clandestinas. Cuatro laicos de esta misma comunidad han sido condenados a pagar multas de unos 400 euros –equivalentes a dos meses de salario– por ayudarles en su labor pastoral.

Con estos dos sacerdotes, son al menos una decena los sacerdotes retenidos por hacer apostolado, y –según fuentes anónimas citadas por la agencia AsiaNews–, algunos de ellos han sido enviados ya a campos de trabajos forzados. Curiosamente, estos casos de persecución se han producido durante o poco antes de del Pleno del Comité Central del Partido Comunista Chino, celebrado del 9 al 12de noviembre, en el que –según el régimen– se aprobaron «reformas sin precedentes».

Anuncios contradictorios

Las reformas no son sólo de tipo económico. Se incluye el anuncio de abolición del sistema laojiao, que incluye los campos de trabajo destinados a re-educar a los disidentes. Por el momento, sin embargo, se sigue enviando allí prisioneros, según han denunciado varias organizaciones. Se desconoce si el cierre de estos campos implicará también acabar con otras medidas penales arbitrarias, como la posibilidad de detener a alguien sin presentar cargos.

Otra de las reformas anunciada ha sido la relajación en la política del hijo único. Podrán tener dos hijos las parejas en las que uno de los cónyuges sea hijo único. Pero, como informa AsiaNews, la decisión beneficiaría, como mucho, a 20 millones de personas. El subdirector responsable de las políticas de planificación familiar contribuyó a diluir las expectativas de un cambio, al afirmar que estas políticas se mantendrán «a largo plazo» y que no se espera que se produzca un aumento de la natalidad.

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