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“Cuando recéis, no uséis muchas palabras” 
23 de Febrero
Por Rafael Luis Alcázar

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros orad así: “Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal”. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas (San Mateo 6, 7-15).

COMENTARIO

No tengo que usar muchas palabras cuando hablo contigo Señor porque Tú lo sabes todo y conoces perfectamente mis afanes y preocupaciones Desde bien pequeñito mis padres me enseñaron a dirigirme a ti y mi explicaban que rezar es hablar contigo. Me enseñaron a recitar varias oraciones y especialmente el padrenuestro, pero yo nunca te oía contestarme con lo que me limitaba a hacer caso a mis padres y esperar a que tu fueras bueno conmigo y me concedieras las cosas que te pedía. Con el paso de los años la Iglesia me enseñó a escucharte a entender tu lenguaje universal porque todos, aunque no hablemos el mismo idioma, te entendemos si nuestros oídos están abiertos y nuestros ojos llegan a ver más allá de las figuras materiales. No ha sido fácil este aprendizaje y mucho tengo que agradecer a mis padres, pastores y catequistas. Ahora sí que te escucho porque hablas claro en los acontecimientos que me pones cada día. Siento cercanas tus correcciones y veo con claridad tu generosidad en las miles de cosas que me regalas cada día. Estoy vivo, respiro… existo y soy importante para ti. Me quieres y tal como soy me has pensado, me acompañas en el camino, cuando sufro adversidades tu eres mi consuelo y cuando los sucesos me contrarían porque no los entiendo tu apareces como padre bueno y me abrazas como hacía mi padre cuando era niño… “cuando seas mayor lo comprenderás” me decía, y ahora que soy mayor pero tan pequeño para ti, también siento muchas veces tu abrazo cariñoso que me sosiega y me llena de esperanza. Realmente tu eres mi Padre, padre mío y padre nuestro que me lleva siempre de la mano para que disfrute en el camino y sea feliz. ¡Gracias papá!

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