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Dad, y se os dará 
01 de Marzo
Por Jerónimo Barrio

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros» (San Lucas 6, 36-38).

COMENTARIO

El evangelio de hoy es muy corto y su mensaje también muy conciso. “Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso”

En esa palabra latina: misericordia, compuesta por “miserere” compadecerse y “cor” corazón, se concentra uno de los mas bellos atributos de Dios. Cristo me invita a ser misericordioso porque mi Padre para el que vivo, lo es con todos y conmigo. Es decir, mira mi corazón y se compadece de él, mira lo mas profundo de mi ser y no mis apariencias de ser, mis pecados, mis miserias, mis temores y fragilidades. Él mira solo mi desnudez, mi pequeñez mira eso de mí y se compadece. Por eso puede perdonar siempre, porque sabe lo pequeños y frágiles que somos, lo necesitados de su gracia en todo momento y como es todo amor, se compadece, es decir, padece con nosotros.

Quien intenta vivir su relación con los demás también de esta forma, mirando a lo mas profundo de la persona, quitando las apariencias, los defectos de carácter, las debilidades; quien busca el corazón de los demás, no puede condenar a otro, ni juzgar, ni dejar de darse. Cuando se vive con misericordia, tratando de mirar lo mas profundo de las personas, donde nos hacemos todos hermanos porque venimos del mismo Padre, no se cae en la trampa de la condena y el juicio porque nadie se siente juez de nadie.

Cuando descubrimos, como son las entrañas del Padre, su capacidad para amar infinita y en ella el perdón y la mansedumbre eternas, solo podemos dejarnos amar y al hermano mirarle del mismo modo como se nos mira a nosotros. Resulta estúpido y cruel que mire a mi hermano con ojos de juez cuando a mi se me está perdonando siempre. Es la lógica de la Verdad, la del amor y la justicia mas excelsas: “no juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados, dad y se os dará…”

Pero además yo siempre daré de una forma limitada y pobre, pero Dios me responderá con una medida generosa, colmada, remecida, rebosante…. Nunca podemos ganar a Dios a generosidad, siempre saldremos ganando en este negocio. Es lo bueno que tiene ser hijo de Dios.

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