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De la Kipá a la Cruz, El viaje de un judío hacia el Cristianismo 

RAÚL ESPINOZA

El autor narra, en forma autobiográfica, su conversión al catolicismo. Era judío ultraortodoxo y, luego, pasó a ser judío ‘hasid’. Nació en París, Francia en 1964, y relata que desde niño sentía una gran atracción por los crucifijos. Al observar a Jesucristo clavado en una cruz, revela que su espíritu se conmovía hondamente, y comenzó a interesarse por la doctrina de ese “misterioso y desconocido personaje” que, por su infinito amor, quiso dar su vida en sacrificio para la salvación de todos los hombres.
Tenía sembrada esa inquietud espiritual, pero la vida lo fue llevando por otros caminos y, no obstante que en el hogar paterno la religión judía no se practicaba, Jean-Marie Élie Setbon se adentró en el conocimiento del Judaísmo y se hizo ultraortodoxo. Casado en segundas nupcias, actualmente es viudo y padre de ocho hijos.
Pasaron los años y retornó su interés por el cristianismo. En una librería trabó amistad con una oblata de la Orden Carmelita y le recomendó la lectura de las obras del escritor clásico de la Literatura Mística del Siglo de Oro Español: San Juan de la Cruz. Narra que sus libros le causaron un tremendo impacto en su vida espiritual porque, a través de sus páginas, descubrió a un Dios personal, al que podía tratar con confianza, como a una Persona, y que su Amor inunda –como un alud arrollador- los corazones de los seres humanos.
A continuación se interesó por la minuciosa lectura del Evangelio. Después se adentró en la lectura de otro clásico: “La verdadera devoción a María” de San Luis María Grignion de Montfort y quedó admirado y sorprendido por la finura y delicadeza del Hijo de Dios Encarnado que entrega a la humanidad a su propia Madre, como camino seguro para llegar hacia Él. Todo aquel conjunto de lecturas y largas meditaciones, constituyeron el detonador para que tomara la firme decisión de convertirse al catolicismo. Con la importante aclaración que, en ese largo itinerario, fue profundamente respetuoso con sus hermanos de raza, de religión y de sus propios familiares y amistades. Fue objeto de serias incomprensiones, pero como hombre maduro, las juzgó humanamente lógicas y tuvo el corazón grande para perdonar siempre.

Jean-Marie Élie Setbon

Ediciones Rialp, Madrid, 2014. 159 páginas

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