Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|viernes, diciembre 14, 2018
  • Siguenos!

De perfil ante el Evangelio 
13 de Marzo
Por Antonio Pavía

Después de esto, hubo una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
Hay en Jerusalén, junto a la Probática, una piscina que se llama en hebreo Betesda, que tiene cinco pórticos.
En ellos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos, paralíticos, esperando la agitación del agua.
Porque el Ángel del Señor bajaba de tiempo en tiempo a la piscina y agitaba el agua; y el primero que se metía después de la agitación del agua, quedaba curado de cualquier mal que tuviera.
Había allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
Jesús, viéndole tendido y sabiendo que llevaba ya mucho tiempo, le dice: «¿Quieres curarte?»
Le respondió el enfermo: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua; y mientras yo voy, otro baja antes que yo.» Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y anda.» Y al instante el hombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar. Pero era sábado aquel día. Por eso los judíos decían al que había sido curado: «Es sábado y no te está permitido llevar la camilla.» El le respondió: «El que me ha curado me ha dicho: Toma tu camilla y anda.» Ellos le preguntaron: «¿Quién es el hombre que te ha dicho: Tómala y anda?»
Pero el curado no sabía quién era, pues Jesús había desaparecido porque había mucha gente en aquel lugar.
Más tarde Jesús le encuentra en el Templo y le dice: «Mira, estás curado; no peques más, para que no te suceda algo peor.»
El hombre se fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado.
Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado (San Juan 5,1-3.5-16).

COMENTARIO

Treinta y ocho años llevaba este paralítico atado a su camilla y dependiendo de los demás para trasladarse de una parte a otra. Jesús lo encuentra al borde de una especie de piscina que tenía propiedades curativas, posiblemente fuesen aguas termales. El Señor aprovecha este acontecimiento para darnos una catequesis tan bella como fuerte. Treinta y ocho años al borde de las aguas, casi toda una vida, pues hemos de tener en cuenta que los israelitas cifraban en cuarenta años la duración de una generación. ¿Qué catequesis hay detrás de este pasaje evangélico? Pues que podemos pasar la vida entera al borde del Agua viva del Evangelio sin que nos cure interiormente de nada; y no nos cura justamente por eso, por estar al borde, por vivir de perfil ante la Palabra.

Añadir comentario